lunes, 11 de octubre de 2010

Brújula de amor

La veía a Marianela correr por Crow's como si fuera la última vez que iba a estar en ese lugar y a mi se me revolvía el estómago. Sencillamente por más que intentara hacer de cuenta que nada había pasado, por más que le había dicho que la perdonaba, la herida no había sanado.
Una nube de odio opacó mis sentimientos, y todo lo que Marianela hacía, decía o incluso hasta como se vestía, para mi estaba mal. Cuando me hablaba trataba de evitar sus ojos, porque si la miraba, la bronca y el dolor que sentía me hacían desviar los pensamientos y no podía responderle. Era conciente de que el hecho en sí no era tan grave, pero cuando algo se rompe, es difícil arreglarlo. Pero de algo estoy segura, intenté con todas mis fuerzas volver a recomponer mi relación con ella. Solo que no pude.
Esa noche, no había sentido ganas de salir desde que puse un pie fuera de mi casa. Pero ante la insistencia de Yanina y mi motivación por arreglar las cosas, soporté hasta las 5 de la mañana apoyada contra una barra y charlando con cualquier conocido que veía para distraerme.
- Damos unas vueltas mas y nos vamos Diosa, querés? - me preguntó Yanina al verme la cara de cansada.
- Si, dale. Como quieran.
Pero en el momento que me dejaron sola, entró en cuadro la persona que más necesitaba: Facundo.
- ¡Facu! - le dije sorprendida.
- ¿Qué hacés Diosa? - se acercó a saludarme.
- No te crucé en toda la noche, que raro!
- Es que recién entré. No están dejando entrar mas a nadie en realidad, pero el Pelado me hizo la pata. - me contó. El Pelado era el jefe de seguridad de Crow's.
- Ahh, que suerte!
- ¿Vos? ¿Todo bien? - me preguntó. Si tenía tiempo podía contarle muchas cosas y mil motivos, pero solo me limité a sonreirle.
- Sí, contenta porque aprobé todos los finales!
- Opa! Entonces hay que festejar! - se apoyó contra la barra y pidió. - Dos botellitas chicas de champagne. - Yo me sorprendí por varios motivos: no solo siempre me pregunta que quiero tomar, sino que nunca lo vi tomando champagne.
El barman le dió las botellas y brindamos. En ese instante volvieron Marianela y Yanina.
- Ahh, estabas bien acompañada! - me dijo Yani mientras se saludaban.
- Si querés podemos ir, Diosa - acotó Marianela. No sé que expresión habré puesto, pero Yani se apuró a responder.
- Ahora no! Dejemos que la Diosa se tome eso, y vos ayudame a encontrar al flaco ese de remera azul!! - y sin dejarla responder se la llevó dejándonos solos de nuevo.
Yo me sentía cansada. No toleraba seguir viendo mi vida pasar por adelante sin hacer absolutamente nada.
Lo miré a los ojos a Facundo y lo agarré de la cintura trayéndolo hacia mi. Él me abrazó y me dió un beso en el cachete.
- ¿Por qué? - le dije. Pregunta sin sentido, pero me salió decirle eso.
Sin embargo, sin responder, Facundo me comió la boca.
Y en ese instante todos mis problemas desaparecieron. Todas mis preocupaciones se esfumaron y mis dolores sanaron. Estaba donde más quería estar, con la persona que más quería. Porque más allá de todo, Facundo me hacía bien.
Nos quedamos una hora así, como solíamos hacer, acurrucados contra la barra. Facu le regaló una botellita al Pelado por dejarlo entrar y compartimos la otra.
Pero era la hora de cierre y en Crow's empezaron a "invitarnos a salir". Entonces aparecieron las chicas nuevamente. Yanina estaba alborotada y gritaba cosas.
- Diosa!! Nos vamos!! Chauuuu!! - exclamó mientras nos saludaba.
- ¿Qué? ¿A dónde? - pregunté confundida. - Yo me tengo que ir con ustedes!
- Nooo! Quedate!! - contestó segura. Y miró a Facundo. - ¿Vos la llevás, no?
- Si, no hay problema... - contestó. Pero que iba a contestar!
- Buenísimo! ¡Vamos Mari! - y por tercera vez, desaparecieron.
Cuando ya nadie quedaba dentro del bar, salimos. Facundo me llevaba de la mano, y yo me sentía orgullosa de eso. Incluso, cuando en la puerta me choqué con la última persona que quería ver.
- Hola. - Fue todo lo que me dijo Orlando cuando me vió de la mano de otro. Respondí el saludo y seguimos caminando. Decidí que no debía afectarme, y no sucedió. Facundo era mi escudo protector de todos los males.
Llegamos a la esquina y vimos a Marianela y Yanina sentadas en una parecita con dos ex compañeros nuestros del colegio.
- ¿Qué hacen acá? - pregunté.
- Esperando el remis. - me contestaron. Yo lo miré a Facundo sin saber que decir.
- Yo te llevo, si querés... 
- Bueno, dale!
Me acerqué a saludar, y cuando le di un beso a Yanina me dijo al oído:
- No seas boluda, hacé lo que tengas ganas de hacer...
La miré y en seguida nos entendimos.
- No sé, vamos a ver. - y volví a agarrar a Facu de la mano para seguir caminando.
Llegamos al auto y nos subimos. Puso música y arrancó a mi casa.
En ningún momento del viaje pasó algo fuera de lo habitual. Hablamos como siempre, nos reímos como siempre. Hasta que llegamos a la puerta y tuvo que detenerse.
Lo besé a modo de despedida y él detuvo el auto. Pasaron mínimo 5 temas, y nosotros sin poder despegarnos. Entoncés, pasó, como tantas veces...
- ¿Querés venir un rato a mi casa?
Hice un repaso mental de los pro y los contra. De los "tips" femeninos que hay que tener en cuenta. Vi el reloj, era tarde. ¿Y si mi abuela estaba despierta y había visto el auto detenerse?. Había mas contra que pros, pero ya no podía seguir buscando excusas.
- Como vos quieras... - le dije.
- Si te lo digo es porque quiero. Vos decime si querés...
- Y... cómo vos quieras, dale! - contesté lavándome las manos del asunto.
- ¿Decido yo? Listo. - y sin decir más nada, arrancó el auto y me llevó a su casa.
En el viaje me fue relatando por las casas de personas conocidas que ibamos pasando.
- Acá vive Carlos. - me dijo e hice una nota mental para recordarlo. Pero mientras cantábamos y conversábamos, una parte de mi cerebro no dejaba de maquinar y de elaborar suposiciones como suele hacer.
Llegamos y bajamos del auto. Abrió la reja y me dejó pasar primero. Abrió la puerta y volvió a ofrecerme el paso. Pero cuando me asomé, vi pasar por el rabillo del ojo a Lautaro y en seguida me frené.
- Mejor pasá vos primero. Es tu casa, me da cosa entrar a esta hora.
- No pasa nada! - dijo entrando. - Mis viejos duermen. A lo sumo estará Lautaro por ahí.
Claro, que no se dió cuenta que justamente ese era el problema. Pero por suerte su hermano menor se encerró en su cuarto y no salió mas. ¡Qué vergüenza!
- Subamos a mi guarida. - me dijo señalándome una escalera de esas que se ponen en los altillos. Decidí no decirle que las escaleras (especialmente las de ese tipo) me dan vértigo, y subí torpemente. Y por fin llegué a ese lugar donde tantas veces me había imaginado estar.
La habitación era un entrepiso chiquito, todo de madera y lleno de cosas desordenadas. Ropa en el piso, CD's por todos lados, instrumentos, y cosas inservibles. Un poster de los Simpsons en la pared, repisas llena de muñequitos y desodorantes, una tele colgando de una esquina, un escritorio con la PC, y un placard vacío.
- Como verás, toda mi ropa está para lavar. Por eso el placard está vacío. Y no te fijes en el desorden.
- Jaja, no hay problema. Estoy viendo la lámpara igual a la mia, como me habías contado...
- ¿Querés tomar algo? Bajo al baño.
- Un vaso de agua, por favor.
Y bajó dejándome sola. Me dediqué a analizar todo lo que veía. Buscaba algo que no supiera de él, pero por supuesto, no encontré. Todo lo que allí había, hablaba de él y de su persona. De sus gustos, de su caracter. Era sencillo, por mas que quisiera encontrarle la vuelta, Facundo era transparente.
- Tomá. - dijo alcanzándome el vaso cuando volvió. Tomé un poco y lo dejé arriba del escritorio. - Voy a poner un poco de música. - Y arrastró unos cuantos temas desde una carpeta, hasta el Winamp. Lo único que nos iluminaba era la pantalla de la PC.
Me senté en la cama y el hizo lo mismo a mi lado. Sin decir nada nos miramos...

...y así comenzó un momento que jamás en la vida podré olvidar.

12 comentarios:

  1. Me matas Diosa!!
    Porqué tienes que dejarlo en lo más emocionante??

    Daleeeee... postea entradita pronto por favor....

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  2. por finnnnnnnnnnnnnnnNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

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  3. Que lindo diosi que halla sido con Facu (tu graaan amor!)
    Seguro que nunca lo vas a olvidar, eso sí.... espero que jamás te arrepientas!
    El mio hizo las cosas bastante parecidas, sera que todos hacen lo mismo?....

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  4. Lindo post.
    Qué momento tan esperado!
    besos!

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  5. Facu, siempre Facu... Hay personas que se nos dibujan en el alma. Y más allá del resultado a la larga, permanecen atados a los mejores momentos. Eso es bueno.
    Besotes Diosa

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  6. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ... si grito y me pongo contenta muy.
    si bien con Facu no me llevo muy bien, me pone contenta que haya sido el Diosa.
    cada vez que lo nombras en alguna entrada, puedo leer entre lineas el amor que sentis por el.

    quiero saber mas mas mas :)
    beso grande!!!!!

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  7. ah bueno es puso quenchi la cosa eh!
    diosa, ni se te ocurra tardar tanto para la proxima entrada eh! y es una amenaza!
    ajajajjajajaja besotes

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  8. Noooo, lo cortaste en lo mejorrrrrrrrrrrr!!!

    Facu, mi ídolo jodido, siempre al pie del cañón!!!

    Y Marianela, es para acogotarla!!! Cómo te va a decir de ise cuando estás con Facuuu!!!!

    Espero próximo post en breve!! :)

    Besotes!!

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  9. Aleluya nenaaa!!!!!
    Todos sabiamos que era el, en nuestras almas! y no podia ser de otra forma. Tenia que ser el! jaja
    Me encanto!.

    besosss

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  10. ¡APLAUSOS!
    Lo leí entero sin dejar de temblar. ¡Qué bueno, Diosa!

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  11. ¡Noooooooooooo! ¿En serioooooo?

    El Profesor

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