La verdad es que lo único que quería escribir era: "¿Qué miércoles es la colorada en tu vida? ¿La querés?", cuando por fin Facundo me habló después de las vacaciones. Pero hasta el día de hoy, nunca pude hacerle esa pregunta.
Facu dice:
estoy mirando pollitos en fuga
LaDiosa dice:
yo ya la vi, si querés te cuento el final y listo! :P
Facu dice:
para mi que se fugan!
(chiste bobo, ya sé, pero me descostillé de la risa en el momento!)
che como q siga este clima no voy a poder hacer valer la estadía en pileta q me gané :P
LaDiosa dice:
al contrario!!! asi estoy preparando algunos vales mas...
(mudate conmigo si querés!!)
Facu dice:
jaja mirá q yo trabajo pocos días, tengo mucho tiempo libre, y no tengo pileta
es más, me había comprado un traje d baño y ni lo estrené :P
LaDiosa dice:
ya sé! vivían de noche en la costa! no?
Facu dice:
sep, d noche y d mañana (nos odiaban los vecinos)
a veces algunos íbamos a la playa durante la tarde, pero a dormir :P
LaDiosa dice:
buen...digamos q yo hacía algo parecido pero no gasté ni en micro ni en alojamiento...:P iba a la pile a la mañana temp sin dormir del día anterior
Facu dice:
cuestión q mañana se sigue d largo en la pileta
LaDiosa dice:
no creo...el tiempo mucho no ayuda :(
(fucking lluvia de verano)
pero mañana Crow's siempre firme en nuestros planes, aunq espero q haya menos gente que estos findes!!
Facu dice:
encima al final los dejan entrar a todos, los odio por dejar q se junte tanta gente en la puerta
LaDiosa dice:
nosotras conocemos a un patova, porq trabaja en el gym q vamos, asiq a veces entramos rápido por él
Facu dice:
una amiga está trabajando en la barra pero me parece q tiene menos autoridad q yo en Crow's
(Warning! Dijo AMIGA!)
LaDiosa dice:
aahh, sii ya se...me dijo Mari...
es la chica con la q te habíamos visto de compras, no??
Facu dice:
sip, me acompañó a comprar el traje d baño q nunca usé
una vez q era imposible entrar la llamé, apareció en la puerta para buscarme y el dueño le dijo q hacés acá! andá a laburar! jaja
LaDiosa dice:
ahh que bonito!! tenés q hacer la cola como todas las personas decentes q vamos
Facu dice:
cuestión que si el sábado no puedo entrar te busco para que me hagas contacto con tu conocido
(sí, pero cómo si estás afuera y yo adentro?...mmm, celular?)
LaDiosa dice:
y si entrás vos primero te llamo y me venís a buscar
estate atento a las señales de humo q te mando :P
(palo)
Facu dice:
mejor mandame un sms: 15...
Perfecto! No solo ahora tenía su celular, sino que me había dicho que Débora es su "amiga", y encima, era mas que probable que el sábado nos veamos.
En seguida les avisé a las chicas y chicos que no se comprometan, teníamos que ir a Crow's como sea!
Pero como siempre, solo pude convencer a Mari. Ni cortas ni perezosas, allá fuimos.
Entramos y me encuentro con los chicos del barrio. Diego pasó por al lado y no me quiso saludar.
- Está enojadísimo - me dijo Eze
- Es un exagerado, tampoco es para no hablarme - contesté ya ofendida. - Aparte estaba en pedo Eze! Vos me viste.
- Si, te entiendo, pero es su auto, es como un hijo.
- Ni que fuera 0km comprado ayer! Dejate de joder! No le hice ni una marquita!
- Pero podrías haberla hecho. - retrucó. Lo miré con los ojos ya hartos de escuchar bobadas. Pero la expresión de Eze cambió. - Mirá quienes vienen. - Si, eramos pocos. Aparecieron Lautaro y Claudio.
- ¡Qué hacés Laucha! - lo saludaron todos. Él, fue acercándose uno a uno devolviendo los saludos, incluso a Mari, menos a mi. Si, el muy turro saludó a quién tenía a mi derecha y a quién tenía a mi izquierda, pero a mi no. Eso me hizo estallar.
- Lautaro! - le grité. Nada. - Lautaro! Te estoy hablando! - giró despreocupado y me miró con las cejas levantadas. - ¿No me pensás saludar?
- Uy, no te ví! ¿Cómo estás? - contestó con la sonrisa mas falsa que vi en mi vida. Otro ofendido/enojado. ¿Era para tanto?
- Si, seguro que no me viste. - a mamá mono...no!.
- Posta boluda, no te ví. - boluda tu vieja! Ay no, mejor no porque es la madre de Facundo también!
- Está bien, dejá - y me dí vuelta dándole la espalda, ahora yo.
Pero...¿y Facundo?.
- ¿Qué hacés nena? - me dijo Claudio
- Bien, vos Clau? ¿Cómo estás?
- Bien, bien. Viste? Te traje a Lauti - me dijo cómplice.
- Si, pero no me interesa. Ni siquiera me saludó. No sabés si viene Facundo? - bien directa fui. Con Claudio siempre hubo esa ventaja: con él las cosas son al pan, pan!
- Opa! Facu tiene que estar por venir seguro. Creo que se juntaba con un amigo suyo. ¿Qué onda? ¿Cambiamos de figurita?
- Si, espero que ésta sea una versión mejor...
- Y...son dos cosas distintas. Pero podemos hacer sexteto con él también, queda todo en familia! - y los dos largamos una carcajada.
Mientras tanto podía sentir la mirada de Débora en mi nuca todo el tiempo. Y eso me incomodaba bastante, entonces me fui a dar una vuelta. Cuando volví, ahí estaba. Facundo estaba apoyado en la barra esperando que Débora le prepare algo. Me quedé mirando desde lejos y después pasé cerquita haciéndome la distraida.
- Ay, hola! - lo saludé cuando era casi inevitable de lo cerca.
- ¿Cómo estás? - contestó girándose y dándole la espalda a la barra...y a Débora.
- Ahora mejor. Me acabo de cruzar a un borracho que me dijo "Mami, que lindo bronceado de playa tenés"!. Me levantó el ánimo!.
- Algunos pibes no saben que inventar para levantar
- Ok, gracias por tirarme el ánimo al suelo otra vez! - contesté irónica.
- Jaja! No, lo digo porque sabemos que no fuiste a la playa!
- Seguí! Pero fui a la pileta!
- Es que yo no le doy importancia al bronceado. Sino mirame!. Vos a mi me gustás bronceada o no.
Me morí. Si en ese momento me caía un rayo encima, no me importaba en lo mas mínimo.
Pasamos el resto de la noche hablando. Cualquier cosa era un excelente tema de conversación y discusión. No importaba de lo que habláramos, siempre tomábamos puntos de vista diferentes solo para contradecirnos. Era una especie de juego en el que cada uno debía defender su postura refutando las respuestas con lo que sea. Y sus argumentos siempre eran magníficos.
Nunca conocí a un chico así. Ni en ese momento, ni hasta el día de hoy. Decía todo con la misma pose, con el mismo gesto. Hacía chistes sin reirse, pero eran chistes inteligentes y pensados. No chamuyaba con los piropos baratos que usan los pibes en los boliches, él hilaba mas profundo. Y eso me dejaba encantada, como si entre sus palabras y su mirada, se desprendía un veneno hipnotizador que me hacía olvidar dónde estaba. No me importaba si a mi lado pasaba Brad Pitt, yo tenía ojos para él y nadie mas.
Por eso, otra vez lamenté cuando llegó la hora de irme. Cuando tuve que despedirme y cuando otra vez tuve que dejar sus labios, sus besos, sus brazos. No solo porque sabía que lo iba a extrañar, sino porque no existía ninguna certeza que me asegure que ese momento se repetiría. Eso me asustaba mas que nada. ¿Y si pasaba lo mismo que pasó con Lautaro? Me acordaba con la frialdad que me miraba Lautaro después de los momentos que pasamos juntos, y me descomponía pensar que podría llegar a pasar eso con Facundo.
- Hasta luego - me dijo mientras me daba un beso y me miraba fijo.
- Chau - le dije con una sonrisa mientras le devolvía el beso para luego alejarme.
Fue inevitable darme vuelta antes de salir y buscarlo con la mirada. Lo vi parado, solo, indefenso. Pero mi presentimiento otra vez no fallaba. Débora se acercó con un vaso en la mano.
- Vamos Diosa. - me dijo Mari.
Y entonces me fui...
...dejándolo sólo, al acecho de la roja cazadora.
Mostrando las entradas con la etiqueta Claudio. Mostrar todas las entradas
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martes, 26 de enero de 2010
miércoles, 13 de enero de 2010
Té para tres
Entramos al otro Pub. Dimos unas vueltas y encontramos algunos conocidos.
- Vayamos a tomar algo - le dije a Mari. Tenía la necesidad de seguir en ese estado de mareo absoluto. Nos acercamos a la barra y pedimos unos tragos. Mientras esperábamos que los preparen, alguien nos agarró de la cintura.
- Opa!!! ¿Cómo andan las chicas? - era Claudio.
- Buen, apareciste! - le reproché.
- Uhh, no me maltrates linda. ¿Cómo anda la flaquita? - no solo por la botella vacía en su mano, me di cuenta que él estaba peor que yo.
- Mejor, en la casa. Ni un mensaje le mandaste
- Tenés razón. Estuve re mal. Pero lo puedo remediar ahorita mismo - dijo mientras se avalanzaba encima nuestro
- No te confundas Claudio! No mezclemos el ganado, querés? - le dije en tono firme.
- Uy, que carácter! Okey, no te preocupes. Tengo mercadería para ustedes asi nadie confunde nada - y diciendo esto, señaló hacia el otro lado del bar. Estaban Lautaro y Carlos. - Andá a buscarlo.
- Ni loca! Si tiene interés que venga él! - ¿Qué se pensaba? No iba a rogarle atención a nadie, porque por más que durante todo este tiempo habíamos charlado por msn y arreglado "posibles salidas" que nunca surgieron, yo me acordaba lo que había visto la última vez. Y no me gusta ser la boluda.
- Ahora te lo traigo - y después de hacer fondo blanco de su vaso, Claudio desapareció entre el tumulto de gente. Con Mari nos quedamos ahí un rato charlando y criticando a dos que bailaban y nos pisaban los pies.
- ¿Vamos al baño? Me hago encima. Y de paso vemos si los vemos a los chicos. - le dije a Marianela antes de que se me vaya el efecto tequila. Subimos a los baños, y tardamos un rato (como saben, los baños de mujeres son terrorificos). Al salir, estaban ahí. Lautaro y Carlos nos esperaban en la puerta muy pacientemente.
- Buenassss - dijo Lautaro. Nos acercamos a saludar. No me dio tiempo ni de pensar, que me agarró y me arrinconó contra una pared. - Te extrañaba - me dijo. No le creí, obviamente, pero a veces la noche te hace ver las cosas de otra manera.
- ¿A si? No me daba cuenta - contesté en tono burlón.
- Ahora te vas a dar cuenta - y me dió el mejor beso que me pudo haber dado jamás. Solo después de varios minutos, nos despegamos y pude ver que Marianela y Carlos habían desaparecido de nuestro lado. - Vení - me dijo agarrándome del brazo. Me llevó a un rincón que estaba vacío. Era una parte del bar que estaba lleno de mesitas, pero como ahí no se baila, no se junta gente, solo había un grupo de chicas riéndose. Se sentó en una silla contra la pared, bien alejado de todo y me hizo sentarme arriba de él. Me empezó a besar con fuerza. Cada vez con mas pasión. Luego siguió por mi cuello, mientras con sus manos, me acariciaba entera. Yo podía sentir la temperatura de nuestros cuerpos, elevánsose cada vez mas. De pronto, agarró mi mano y me indicó lo que quería.
- Para. No. - reaccioné a medias con un murmuro.
- Dale, por favor. - me pidió al oído. Al principio me opuse, pero luego, me dejé llevar. Era la primera vez en mi vida que hacía algo así. Y encima en un bar! Me daba pudor que alguien pueda vernos, pero al mismo tiempo, la adrenalina me llevaba a olvidarme de todo. Podía sentir los sonidos de placer y eso me daba la pauta que a pesar de ser primeriza, no lo hacía tan mal. Hasta que por fin, desplomó su cabeza en mi hombro y yo solo pude acariciarlo.
- Lautaro - sentimos una voz y de pronto reaccionamos. Él tapo la evidencia del acto con su remera, lo cual hizo que se manchara todo. Nos dimos vuelta. Y ahí lo vi. Avergonzada por la situación que me encontraba y molesta porque nos estaban interrumpiendo.
- ¿Qué querés? - contestó de mala manera. El interruptor le dijo algo en el oído. - Bueno, en un rato bajamos. Andá.
- Yo te digo lo que me dijo Claudio nada más. - Contestó en voz alta. A mi ni me miraba, y yo rezaba para que se fuera cuanto antes mientras con el cuelpo, ocultaba lo que Lautaro había dejado al descubierto.
- Okey, pero andate ahora. - Y por fin se dio media vuelta y se fue. Nos miramos. Recién en ese momento reaccioné. Saqué de mi cartera un pañuelito de papel y se lo dí. Limpió lo que pudo y me dijo - Voy al baño a limpiarme la remera. Ahora vengo. - y me besó. Yo me quedé ahi sentada, pensando en lo que había hecho. ¿Por qué?. Porque Lautaro me podía. Me podía como ningún otro. Y con él, no me importaba nada.
Volvió del baño y me dijo si bajábamos asi nos encontrábamos con los demás. Le dije que si. Cuándo estábamos bajando por las escaleras me dijo al oído - Hoy te vas conmigo Diosa. - Hice caso omiso. Sabía que no me iba a ir a ningún lado mas que a casa, pero ya iba a haber tiempo para decirle que no. O no.
Nos encontramos con el resto. Mari estaba charlando con Claudio, Carlos estaba al costado, y mas allá, el chico que nos había venido a interrumpir antes.
- Voy a la barra a pedir algo. Ya vengo. - me dijo Lautaro y desapareció.
- Vení Diosa, te presento a tu cuñado - dijo Claudio cuando me vio sola.
- Yo no tengo cuñado! - contesté sonriéndome.
- Bueno, vos me entendés. El es Facundo. El hermano de Lautaro. - Y ahi lo miré por primera vez a los ojos. Vi esas pestañas largas, esa mirada profunda. Esa boca chiquita pero con labios carnosos. Alto. Simplemente altísimo. Le sacaba una cabeza cómodamente a todos. Si piel blanca, como si nunca hubiera visto el sol. Y esa expresión de seriedad entre aburrida y tranquila, pero muy observadora. Era él. Si, el mismo que nos había interrumpido hacia unos segundos.
- Hola. - dijo sin cambiar de expresión. Me acerqué y le dí un beso. Él apartó enseguida la vista y sacó el celular del bolsillo para leer un mensaje.
- Tengo el mismo! - reaccioné. Lo saqué para mostrárselo. "Me tengo que llavar bien con él" pensé.
- El tuyo es plateado - respondió. Los pusimos uno al ladito del otro. - Igual es raro, no conozco a nadie que tenga el mismo celular
- Es verdad. Yo tampoco.
- ¿Ven? Ya tienen cosas en común! - dijo Claudio. De pronto Marianela se acercó y miró la foto que tenía él de fondo de pantalla.
- A esa chica la conozco. ¿De dónde la conocés? - preguntó. Era una foto de la cara de una chica. Tenía el pelo rojísimo y con rulos.
- Es la que se coge Facu todos los findes. No? - contestó muy delicadamente Claudio. Él se limitó a sonreir y decir que era alguien que estaba olvidando. "Evidentemente mucho esfuerzo no hace, porque si la tiene en el celular", pensé.
- ¿Vamos afuera? - dijo Carlos. Y todos lo seguimos, menos Claudio que dijo "Ya vengo" y desapareció.
El bar tenía un patiecito muy lindo, pero ya era casi de día y la claridad me hacía reaccionar. Le hice seña a Mari, y entré a buscar a Lautaro. Algo me olía mal.
Di un par de vueltas, hasta que comprendí que no debía menospreciar mis intuiciones. Ahí estaba. Pero con otra.
Si, Lautaro estaba abrazando, besando y calentando a otra.
No lo soporté. Una cosa era verlo cualquier día con cualquiera mina. Y otra muy distinta, era verlo 2 minutos después de haber estado conmigo. Y mas, desupués de que yo haya hecho lo que hice. Me sentí la peor. La mas idiota. Tenía ganas de romperle la cara de un cahcetazo. La impotencia era tremenda. Y peor fue cuando levantó la vista y me miró. Lo odié. Quizás había pasado por situaciones parecidas, humillaciones de ese estilo, pero nunca me molestó tanto como ese día. Es que como ya había dicho, Lautaro era diferente para mí.
Me di media vuelta y salí. Cuando llegaba a la puerta, siento un brazo que me retiene. Me doy vuelta y era él.
- ¿Qué querés? - la rabia me salía por la boca.
- Perdoname. Es mi ex. Y la verdad, es que quiero arreglarme con ella. No sabía que estaba acá. - Y ahí entendí que era eso lo que el hermano le había avisado cuando nos interrumpió. Me sentí tonta. Chiquita.
- No podés Lautaro. Hace lo que quieras con ella. Pero a mi no me tocás nunca mas un pelo. Escuchaste? - me solté y salí. Otra vez la claridad. Otra vez me enceguecío la luz y la verdad.
Al costado, Carlos y Marianela apretado. Al lado suyo, Facundo. Apoyado contra una pared, tomando un Pronto. Me acerqué para charlar con él al menos y no sentirme tan sola.
- ¿Querés? - me convidó simpático. Entendí que su inexpresividad no era de amargura. En eso era bien diferente a Lautaro. Uno movía cada uno de sus músculos para hablar. Gesticulaba cada momento. En cambio, el otro era inmóvil. ¿En qué otras cosas se diferenciarían?
Tomé un traguito y le agradecí. Carlos hacía bromas y jodía con Mari.
- Está caliente esta! - bromeaba. De pronto, Facundo agarró la botellita de Pronto y le tiró un chorrito al escote de Marianela. Todos nos reíamos mientras Carlos trataba de rescatar algo de bebida. En ese momento se abrió la puerta. Salió Claudio con una chica, y Lautaro con su ex. Miró muy mal la situación, pero poco me importó.
El muy caradura se instaló a apretar con la mina al lado nuestro! ¿Por qué? No lo toleraba. 5 minutos mas y yo me iba de ese infierno.
Hasta que la luz del día dejó de encandilarme y pude ver con claridad.
- Che Facu, dale un beso - dijo de pronto Carlos, que nos vió a los dos solos, mirando la nada, al rededor de gente que disfrutaba de su juventud. Facundo se sonrió.
- ¿Qué decís Carlos? - contesté casi horrorizada.
- Si, dale un beso a tu cuñado! Dale, total, es casi como darle a Lautaro, pero un poco mas alto.
- Entonces no, gracias! - dije irónica.
- Bueno, pero Facu es mejor. Tiene mas experiencia. Es mas grande - insistía.
Entonces, por un segundo entendí varias cosas. La miré a Mari, y ella me respondió con un gesto, que haga como quiera. Miré hacia el otro lado, y ahí estaba Lautaro, sin medio de reparo, dándole amor a su ex. Pero lo miré a Facundo. A esos ojos. A sus pestañas. Y me sonrió.
Me quedé inmóvil.
Facundo se acercó.
Y me besó.
- Ahhhhhh bueeeeenooooo!!!!! - escuchamos de pronto. Nos separamos. Era Lautaro.
- ¿Qué te pasa? - "Me dice algo más y a mi me echan por zutirlo", pensé.
- Nada, a mi nada - dijo con una sonrisa irónica. Lo odiaba mas ahora.
No me volvió a hablar. Al rato se metió adentro con Claudio y sus chicas. Carlos se llevó a Mari afuera del bar. Después me enteré que se escapaba de que alguien lo vea, ya que él también andaba en algo. Desde ese día entendí, que ese grupo era para eso. La pasabamos bárbaro en los boliches, pero nada más. No podíamos esperar nada de ellos. Nos ofrecían diversión, cuando podían, pero solo eso.
Me quedé hablando con Facundo, ya que estábamos los dos solos. Me contó que iba a encontrarse con unos amigos, pero hubo un mal entendido y cayó ahi con el hermano. Él se llevaba bien con todos los amigos de Lautaro, y a veces salían juntos.
Me sentí muy cómoda hablando con él, a pesar de que la situación era super díficil. No solo me había visto haciendo lo que hice con el hermano, sino que ninguno de los dos tuvimos reparos en darnos un beso. Sin embargo, ahi estábamos los dos, hablando de cualquier tema que se nos ocurría para pasar el rato.
- Entré y dije: "Hola, me quiero probar ese chaleco sin mangas de la vidriera", y la chica me contestó "No va a ser chaleco con mangas" - me contaba divertido. Y así, mil anécdotas mas. Lo miraba y encontraba cosas parecidas a Lautaro, pero a la vez, eran muy diferentes.
Marianela volvió y desde afuera me dijo que salga así nos íbamos. Entendí que quería escapar, porque Carlos tenía otras intenciones. Lo saludé a Facundo y salí.
Ya en la remis a casa, conversábamos lo sucedido.
- Soy la mas boluda!! ¿Por qué caí como caí con Lautaro? Era obvio que me iba a dejar tirada! Y yo, cumpliendo sus placeres... - dije mortificada.
- Diosa, escuchame una cosa. Estuviste con dos hermanos en una misma noche. En una diferencia de 5 minutos aproximadamente. Te envidio.
- Yo no me envidio un sorete! Chau Lautaro...para siempre!
Y si, sabía perfectamente que esa historia terminó desde el momento en que "toqué" a su hermano. Pero acaso, él podía humillarme con cualquiera y yo no? Era justificado su accionar solo porque era su ex y no mi hermana?
"Adios Lautaro", pensé triste mientras me acomodaba en mi cama esa mañana, "esto se termina acá"...
...lo que no sabía, era que la historia con Facundo, recién empezaba.
- Vayamos a tomar algo - le dije a Mari. Tenía la necesidad de seguir en ese estado de mareo absoluto. Nos acercamos a la barra y pedimos unos tragos. Mientras esperábamos que los preparen, alguien nos agarró de la cintura.
- Opa!!! ¿Cómo andan las chicas? - era Claudio.
- Buen, apareciste! - le reproché.
- Uhh, no me maltrates linda. ¿Cómo anda la flaquita? - no solo por la botella vacía en su mano, me di cuenta que él estaba peor que yo.
- Mejor, en la casa. Ni un mensaje le mandaste
- Tenés razón. Estuve re mal. Pero lo puedo remediar ahorita mismo - dijo mientras se avalanzaba encima nuestro
- No te confundas Claudio! No mezclemos el ganado, querés? - le dije en tono firme.
- Uy, que carácter! Okey, no te preocupes. Tengo mercadería para ustedes asi nadie confunde nada - y diciendo esto, señaló hacia el otro lado del bar. Estaban Lautaro y Carlos. - Andá a buscarlo.
- Ni loca! Si tiene interés que venga él! - ¿Qué se pensaba? No iba a rogarle atención a nadie, porque por más que durante todo este tiempo habíamos charlado por msn y arreglado "posibles salidas" que nunca surgieron, yo me acordaba lo que había visto la última vez. Y no me gusta ser la boluda.
- Ahora te lo traigo - y después de hacer fondo blanco de su vaso, Claudio desapareció entre el tumulto de gente. Con Mari nos quedamos ahí un rato charlando y criticando a dos que bailaban y nos pisaban los pies.
- ¿Vamos al baño? Me hago encima. Y de paso vemos si los vemos a los chicos. - le dije a Marianela antes de que se me vaya el efecto tequila. Subimos a los baños, y tardamos un rato (como saben, los baños de mujeres son terrorificos). Al salir, estaban ahí. Lautaro y Carlos nos esperaban en la puerta muy pacientemente.
- Buenassss - dijo Lautaro. Nos acercamos a saludar. No me dio tiempo ni de pensar, que me agarró y me arrinconó contra una pared. - Te extrañaba - me dijo. No le creí, obviamente, pero a veces la noche te hace ver las cosas de otra manera.
- ¿A si? No me daba cuenta - contesté en tono burlón.
- Ahora te vas a dar cuenta - y me dió el mejor beso que me pudo haber dado jamás. Solo después de varios minutos, nos despegamos y pude ver que Marianela y Carlos habían desaparecido de nuestro lado. - Vení - me dijo agarrándome del brazo. Me llevó a un rincón que estaba vacío. Era una parte del bar que estaba lleno de mesitas, pero como ahí no se baila, no se junta gente, solo había un grupo de chicas riéndose. Se sentó en una silla contra la pared, bien alejado de todo y me hizo sentarme arriba de él. Me empezó a besar con fuerza. Cada vez con mas pasión. Luego siguió por mi cuello, mientras con sus manos, me acariciaba entera. Yo podía sentir la temperatura de nuestros cuerpos, elevánsose cada vez mas. De pronto, agarró mi mano y me indicó lo que quería.
- Para. No. - reaccioné a medias con un murmuro.
- Dale, por favor. - me pidió al oído. Al principio me opuse, pero luego, me dejé llevar. Era la primera vez en mi vida que hacía algo así. Y encima en un bar! Me daba pudor que alguien pueda vernos, pero al mismo tiempo, la adrenalina me llevaba a olvidarme de todo. Podía sentir los sonidos de placer y eso me daba la pauta que a pesar de ser primeriza, no lo hacía tan mal. Hasta que por fin, desplomó su cabeza en mi hombro y yo solo pude acariciarlo.
- Lautaro - sentimos una voz y de pronto reaccionamos. Él tapo la evidencia del acto con su remera, lo cual hizo que se manchara todo. Nos dimos vuelta. Y ahí lo vi. Avergonzada por la situación que me encontraba y molesta porque nos estaban interrumpiendo.
- ¿Qué querés? - contestó de mala manera. El interruptor le dijo algo en el oído. - Bueno, en un rato bajamos. Andá.
- Yo te digo lo que me dijo Claudio nada más. - Contestó en voz alta. A mi ni me miraba, y yo rezaba para que se fuera cuanto antes mientras con el cuelpo, ocultaba lo que Lautaro había dejado al descubierto.
- Okey, pero andate ahora. - Y por fin se dio media vuelta y se fue. Nos miramos. Recién en ese momento reaccioné. Saqué de mi cartera un pañuelito de papel y se lo dí. Limpió lo que pudo y me dijo - Voy al baño a limpiarme la remera. Ahora vengo. - y me besó. Yo me quedé ahi sentada, pensando en lo que había hecho. ¿Por qué?. Porque Lautaro me podía. Me podía como ningún otro. Y con él, no me importaba nada.
Volvió del baño y me dijo si bajábamos asi nos encontrábamos con los demás. Le dije que si. Cuándo estábamos bajando por las escaleras me dijo al oído - Hoy te vas conmigo Diosa. - Hice caso omiso. Sabía que no me iba a ir a ningún lado mas que a casa, pero ya iba a haber tiempo para decirle que no. O no.
Nos encontramos con el resto. Mari estaba charlando con Claudio, Carlos estaba al costado, y mas allá, el chico que nos había venido a interrumpir antes.
- Voy a la barra a pedir algo. Ya vengo. - me dijo Lautaro y desapareció.
- Vení Diosa, te presento a tu cuñado - dijo Claudio cuando me vio sola.
- Yo no tengo cuñado! - contesté sonriéndome.
- Bueno, vos me entendés. El es Facundo. El hermano de Lautaro. - Y ahi lo miré por primera vez a los ojos. Vi esas pestañas largas, esa mirada profunda. Esa boca chiquita pero con labios carnosos. Alto. Simplemente altísimo. Le sacaba una cabeza cómodamente a todos. Si piel blanca, como si nunca hubiera visto el sol. Y esa expresión de seriedad entre aburrida y tranquila, pero muy observadora. Era él. Si, el mismo que nos había interrumpido hacia unos segundos.
- Hola. - dijo sin cambiar de expresión. Me acerqué y le dí un beso. Él apartó enseguida la vista y sacó el celular del bolsillo para leer un mensaje.
- Tengo el mismo! - reaccioné. Lo saqué para mostrárselo. "Me tengo que llavar bien con él" pensé.
- El tuyo es plateado - respondió. Los pusimos uno al ladito del otro. - Igual es raro, no conozco a nadie que tenga el mismo celular
- Es verdad. Yo tampoco.
- ¿Ven? Ya tienen cosas en común! - dijo Claudio. De pronto Marianela se acercó y miró la foto que tenía él de fondo de pantalla.
- A esa chica la conozco. ¿De dónde la conocés? - preguntó. Era una foto de la cara de una chica. Tenía el pelo rojísimo y con rulos.
- Es la que se coge Facu todos los findes. No? - contestó muy delicadamente Claudio. Él se limitó a sonreir y decir que era alguien que estaba olvidando. "Evidentemente mucho esfuerzo no hace, porque si la tiene en el celular", pensé.
- ¿Vamos afuera? - dijo Carlos. Y todos lo seguimos, menos Claudio que dijo "Ya vengo" y desapareció.
El bar tenía un patiecito muy lindo, pero ya era casi de día y la claridad me hacía reaccionar. Le hice seña a Mari, y entré a buscar a Lautaro. Algo me olía mal.
Di un par de vueltas, hasta que comprendí que no debía menospreciar mis intuiciones. Ahí estaba. Pero con otra.
Si, Lautaro estaba abrazando, besando y calentando a otra.
No lo soporté. Una cosa era verlo cualquier día con cualquiera mina. Y otra muy distinta, era verlo 2 minutos después de haber estado conmigo. Y mas, desupués de que yo haya hecho lo que hice. Me sentí la peor. La mas idiota. Tenía ganas de romperle la cara de un cahcetazo. La impotencia era tremenda. Y peor fue cuando levantó la vista y me miró. Lo odié. Quizás había pasado por situaciones parecidas, humillaciones de ese estilo, pero nunca me molestó tanto como ese día. Es que como ya había dicho, Lautaro era diferente para mí.
Me di media vuelta y salí. Cuando llegaba a la puerta, siento un brazo que me retiene. Me doy vuelta y era él.
- ¿Qué querés? - la rabia me salía por la boca.
- Perdoname. Es mi ex. Y la verdad, es que quiero arreglarme con ella. No sabía que estaba acá. - Y ahí entendí que era eso lo que el hermano le había avisado cuando nos interrumpió. Me sentí tonta. Chiquita.
- No podés Lautaro. Hace lo que quieras con ella. Pero a mi no me tocás nunca mas un pelo. Escuchaste? - me solté y salí. Otra vez la claridad. Otra vez me enceguecío la luz y la verdad.
Al costado, Carlos y Marianela apretado. Al lado suyo, Facundo. Apoyado contra una pared, tomando un Pronto. Me acerqué para charlar con él al menos y no sentirme tan sola.
- ¿Querés? - me convidó simpático. Entendí que su inexpresividad no era de amargura. En eso era bien diferente a Lautaro. Uno movía cada uno de sus músculos para hablar. Gesticulaba cada momento. En cambio, el otro era inmóvil. ¿En qué otras cosas se diferenciarían?
Tomé un traguito y le agradecí. Carlos hacía bromas y jodía con Mari.
- Está caliente esta! - bromeaba. De pronto, Facundo agarró la botellita de Pronto y le tiró un chorrito al escote de Marianela. Todos nos reíamos mientras Carlos trataba de rescatar algo de bebida. En ese momento se abrió la puerta. Salió Claudio con una chica, y Lautaro con su ex. Miró muy mal la situación, pero poco me importó.
El muy caradura se instaló a apretar con la mina al lado nuestro! ¿Por qué? No lo toleraba. 5 minutos mas y yo me iba de ese infierno.
Hasta que la luz del día dejó de encandilarme y pude ver con claridad.
- Che Facu, dale un beso - dijo de pronto Carlos, que nos vió a los dos solos, mirando la nada, al rededor de gente que disfrutaba de su juventud. Facundo se sonrió.
- ¿Qué decís Carlos? - contesté casi horrorizada.
- Si, dale un beso a tu cuñado! Dale, total, es casi como darle a Lautaro, pero un poco mas alto.
- Entonces no, gracias! - dije irónica.
- Bueno, pero Facu es mejor. Tiene mas experiencia. Es mas grande - insistía.
Entonces, por un segundo entendí varias cosas. La miré a Mari, y ella me respondió con un gesto, que haga como quiera. Miré hacia el otro lado, y ahí estaba Lautaro, sin medio de reparo, dándole amor a su ex. Pero lo miré a Facundo. A esos ojos. A sus pestañas. Y me sonrió.
Me quedé inmóvil.
Facundo se acercó.
Y me besó.
- Ahhhhhh bueeeeenooooo!!!!! - escuchamos de pronto. Nos separamos. Era Lautaro.
- ¿Qué te pasa? - "Me dice algo más y a mi me echan por zutirlo", pensé.
- Nada, a mi nada - dijo con una sonrisa irónica. Lo odiaba mas ahora.
No me volvió a hablar. Al rato se metió adentro con Claudio y sus chicas. Carlos se llevó a Mari afuera del bar. Después me enteré que se escapaba de que alguien lo vea, ya que él también andaba en algo. Desde ese día entendí, que ese grupo era para eso. La pasabamos bárbaro en los boliches, pero nada más. No podíamos esperar nada de ellos. Nos ofrecían diversión, cuando podían, pero solo eso.
Me quedé hablando con Facundo, ya que estábamos los dos solos. Me contó que iba a encontrarse con unos amigos, pero hubo un mal entendido y cayó ahi con el hermano. Él se llevaba bien con todos los amigos de Lautaro, y a veces salían juntos.
Me sentí muy cómoda hablando con él, a pesar de que la situación era super díficil. No solo me había visto haciendo lo que hice con el hermano, sino que ninguno de los dos tuvimos reparos en darnos un beso. Sin embargo, ahi estábamos los dos, hablando de cualquier tema que se nos ocurría para pasar el rato.
- Entré y dije: "Hola, me quiero probar ese chaleco sin mangas de la vidriera", y la chica me contestó "No va a ser chaleco con mangas" - me contaba divertido. Y así, mil anécdotas mas. Lo miraba y encontraba cosas parecidas a Lautaro, pero a la vez, eran muy diferentes.
Marianela volvió y desde afuera me dijo que salga así nos íbamos. Entendí que quería escapar, porque Carlos tenía otras intenciones. Lo saludé a Facundo y salí.
Ya en la remis a casa, conversábamos lo sucedido.
- Soy la mas boluda!! ¿Por qué caí como caí con Lautaro? Era obvio que me iba a dejar tirada! Y yo, cumpliendo sus placeres... - dije mortificada.
- Diosa, escuchame una cosa. Estuviste con dos hermanos en una misma noche. En una diferencia de 5 minutos aproximadamente. Te envidio.
- Yo no me envidio un sorete! Chau Lautaro...para siempre!
Y si, sabía perfectamente que esa historia terminó desde el momento en que "toqué" a su hermano. Pero acaso, él podía humillarme con cualquiera y yo no? Era justificado su accionar solo porque era su ex y no mi hermana?
"Adios Lautaro", pensé triste mientras me acomodaba en mi cama esa mañana, "esto se termina acá"...
...lo que no sabía, era que la historia con Facundo, recién empezaba.
lunes, 11 de enero de 2010
Poison Cake
Mi cumpleaños número 19 caía día sábado. Genial! O no tanto. Al otro día había elecciones presidenciales, asique no sólo iba a ser la primera vez que ejerciera mis derechos de ciudadana, sino que también, el día anterior se iba a llevar la cabo la famosa veda electoral. Por lo tanto, cero boliches, pub o loquesea. Pero mi mamá me dio una pronta solución.
- Sabés que en casa mucha gente no entra. Y olvidate de contar con el patio porque para estas fechas siempre llueve. Asique si querés, invitá a tus amigos el viernes y después salen, y a los de la facu (asi no se juntan y son menos) el sábado que total, se quedan hasta cualquier hora charlando acá - Genia total, acepté la idea de inmediato.
Asique el viernes vinieron todos mis amigos del barrio. Si, eramos como 20 al final. Comimos, brindamos y después de las 12 me cantaron el feliz cumpleaños. Mas tarde, partimos a Crow's, un pub de la zona, donde se sumó el Bloque. La pasé genial!
Al día siguiente, recibí mensajes de varios lados. Gente de la facu, amigos y conocidos de la vida, etc. Y también el mensaje ya mencionado de Marcos. Decidí contestarle para despejar dudas: "Gracias por acordarte! Después del cumple de Yani que es en 2 semanas, organizamos y festejamos ambos cumples". Creí sonar media cortante, pero era lo mejor. Por suerte, se lo tomó de maravillas y no afectó su orgullo.
El sábado a la noche, vinieron a comer pizza el Bloque, Juan, Germán, Dios, Ariel y Lucas. Al misio no lo invité, y no me importó en lo mas mínimo lo que pensaran o dijeran, yo no lo quería en mi cumpleaños. Quería estar relajada. Y lo logré, porque lo pasamos genial, nos quedamos charlando hasta re tarde, sacándonos fotos y comiendo torta. ¡Qué rica torta! Chocolate, dulce de leche, bien empalagosa!
Y al otro día a votar! Mi mamá me filmó metiendo el sobre en la urna. Si, patético.
El lunes, Yani me manda un msj: "Estoy en la clínica nena! Tu torta me cayó un toque mal". Le contesté que me avisara que onda y le mandé un beso. 2 horas mas tarde, me manda otro: "Me quedo internada. Me tienen que hacer estudios, pero es probable que me operen". Ok, se me fue el alma a los pies.
La cuestión, es que parece que tenía piedras en el hígado, y por no saberlo y no cuidarse en las comidas, una de esas piedras se le fue al páncreas, causándole pancreatitis. Mi torta fue la gota que revalsó el vaso. Yanina quedó internada desde esa noche, con suero y medicada. Cuando se estabilizara, la iban a operar.
Llamé a Marianela en seguida. No lo podíamos creer. Y la verdad es que estábamos muy asustadas...tanto que como dos nenas, hablábamos y llorábamos.
Al día siguiente la fuimos a visitar. Le compramos un peluche hermoso de una ovejita super suavecita, al que bautizamos "Tito", en honor a un juego de palabras con el apellido de Claudio. La vimos mas flaquita que nunca. Yanina es alta y tan delgada, que cualquiera que la ve piensa que es anoréxica. Pero nosotras, que siempre la vemos comer, sabemos que es pura genética. Asique imaginenlá, ahi acostada toda dopada, débil y enojada. Como si fuera poco, el ex se enteró (nunca supimos como) y fue a verla, lo que la puso peor aun. Gustavo y Marcos le mandaron mensajes muy preocupados, unos divinos! También yo le había avisado a Claudio, quién prometió ir a visitarla después del trabajo, pero jamás apareció ni le mandó un mensaje. Eso me indignó. Yo quería darle ánimos a Yani, y sabía que no había nada mejor que Claudio para eso.
Dos días después, la operaron. Esperamos con ansias el mensaje de la mamá y solo respiramos cuando nos avisó que la operación había sido exitosa. Ahora había que esperar que se recuperara para que pueda volver a casa.
Asi fue como entonces, al otro día, avisamos que iríamos de nuevo a la clínica. Yanina nos pidió que pasemos a buscar una bolsa por la casa con cosas que necesitaba. Tocamos timbre. Salió el hermano mas chico.
- Hola! Entren un segundo a la cocina, que la les doy la bolsa - dijo. Pasamos y esperamos. Había un silencio absoluto. De pronto, alguien nos soprendió por la espalda.
- ¡Sorpresa! - era Yanina. Le habían dado el alta. Le pegamos por habernos dado ese susto, pero después la tranquilidad fue por dos.
- ¿Cómo estás Yani? ¿Tenés que hacer reposo?
- Me dijo el doc que en una semana puedo empezar a hacer mi vida normal. Pero que por ahora me cuide en las comidas.
- Nada de tortas - dije y nos reímos. Nos mostró los puntos que tenía en la panza, y parecía que habían jugado al "hundido".
- Por lo único que me da bronca, es porque no voy a poder festejar mi cumple - dijo triste. Era ese sábado.
- Nosotras vamos a venir igual eh!
- Si, ya se. Ustedes y algunas amigas mas. Pero no puedo comer ni tomar nada...
Asique ese sábado a la tarde, llegamos con el regalo y muchas ganas de mimarla. Charlamos, bailamos, y para que sople la vela, la clavamos en una gelatina, lo único que Yani podía comer. Cuando se hizo de noche, nos fuimos. Todavía estaba débil y no queríamos perjudicar su recuperación.
- Pobre, ella iba a ser una re fiesta para su cumple, y al final nada - dijo Mari en el camino de vuelta.
- Y bueno, la hará cuando esté mejor. Para las vacaciones, que no falta tanto.
- Si. Vos vas a salir hoy?
- No se. No tenía ganas. No me da irme de joda cuando Yani pobre no puede hacer nada. Pero es el cumple de mi vecino y van todos los chicos. Y sabés como soy. Me dicen que los tengo re abandonados. Me van a hacer la cruz!
- Es verdad. Bueno, fijate...
- Si venís conmigo, voy!
- Bueno, la verdad es que te preguntaba por eso. Tenía ganas de salir!
Asique esa noche fuimos de nuevo a Crow's. Allá me encontré con mis amigos que se alegraron mucho de que al final fuera. Todos me preguntaron por Yani y le mandaron saludos.
- Diosa, me parece que Gonzalo te tiene ganas - me dijo Inés. Una amiga de la escuela, que ahora también formaba parte del grupo de amigos de barrio, desde que Mecha se puso de novia con uno de ellos.
- Pero yo no! Aparte tiene novia Ine, qué decís? - contesté sorprendida. Gonzalo no sólo era del grupo del barrio, sino que también era muy amigo de mi ex novio. Por ende, me conocía hace mucho. Al principio, yo lo detestaba. Me parecía que su risa y comentarios eran extremadamente insoportables. Pero con el tiempo, aprendí a llevarme bien, y ahora, eramos buenos amigos. Él estaba hace mucho tiempo de novio con Flora, una chica super callada y tímida a la que nadie del grupo quería. Sin embargo, a mi me caía bien.
- Hagamos ronda de tekila! - saltó Gonzalo. Y todos nos prendimos.
Después de tomar varias cosas, yo me sentía un poco mareada. Sin embargo, podía entender que Gonzalo cada vez estaba mas cerca.
- Mari, vayámosno de acá. Ya! - le dije.
- Pero tus amigos...se van a enojar!
- No te preocupes, yo después lo arreglo. Vayamos a otro Pub - y salimos. En esa zona, hay 5 pubs en 2 cuadras, asique no íbamos a tener problema.
Ahora que lo pienso, tengo que agradecerle a Gonzalo. Sino hubiera querido escapar de él, no me hubiera ido. Por ende, no hubiera llegado al otro bar. Es decir, no hubiera pasado lo que pasó.
Entonces también tengo que agradecerle a Mari por haberme incentivado a salir esa noche que parecía destinada a morir deprimida mirando películas.
Pero los planetas se alinearon, y todos los ingredientes necesarios ayudaron para que esa noche pasara lo que pasó...
...esa noche, recién empezaba.
- Sabés que en casa mucha gente no entra. Y olvidate de contar con el patio porque para estas fechas siempre llueve. Asique si querés, invitá a tus amigos el viernes y después salen, y a los de la facu (asi no se juntan y son menos) el sábado que total, se quedan hasta cualquier hora charlando acá - Genia total, acepté la idea de inmediato.
Asique el viernes vinieron todos mis amigos del barrio. Si, eramos como 20 al final. Comimos, brindamos y después de las 12 me cantaron el feliz cumpleaños. Mas tarde, partimos a Crow's, un pub de la zona, donde se sumó el Bloque. La pasé genial!
Al día siguiente, recibí mensajes de varios lados. Gente de la facu, amigos y conocidos de la vida, etc. Y también el mensaje ya mencionado de Marcos. Decidí contestarle para despejar dudas: "Gracias por acordarte! Después del cumple de Yani que es en 2 semanas, organizamos y festejamos ambos cumples". Creí sonar media cortante, pero era lo mejor. Por suerte, se lo tomó de maravillas y no afectó su orgullo.
El sábado a la noche, vinieron a comer pizza el Bloque, Juan, Germán, Dios, Ariel y Lucas. Al misio no lo invité, y no me importó en lo mas mínimo lo que pensaran o dijeran, yo no lo quería en mi cumpleaños. Quería estar relajada. Y lo logré, porque lo pasamos genial, nos quedamos charlando hasta re tarde, sacándonos fotos y comiendo torta. ¡Qué rica torta! Chocolate, dulce de leche, bien empalagosa!
Y al otro día a votar! Mi mamá me filmó metiendo el sobre en la urna. Si, patético.
El lunes, Yani me manda un msj: "Estoy en la clínica nena! Tu torta me cayó un toque mal". Le contesté que me avisara que onda y le mandé un beso. 2 horas mas tarde, me manda otro: "Me quedo internada. Me tienen que hacer estudios, pero es probable que me operen". Ok, se me fue el alma a los pies.
La cuestión, es que parece que tenía piedras en el hígado, y por no saberlo y no cuidarse en las comidas, una de esas piedras se le fue al páncreas, causándole pancreatitis. Mi torta fue la gota que revalsó el vaso. Yanina quedó internada desde esa noche, con suero y medicada. Cuando se estabilizara, la iban a operar.
Llamé a Marianela en seguida. No lo podíamos creer. Y la verdad es que estábamos muy asustadas...tanto que como dos nenas, hablábamos y llorábamos.
Al día siguiente la fuimos a visitar. Le compramos un peluche hermoso de una ovejita super suavecita, al que bautizamos "Tito", en honor a un juego de palabras con el apellido de Claudio. La vimos mas flaquita que nunca. Yanina es alta y tan delgada, que cualquiera que la ve piensa que es anoréxica. Pero nosotras, que siempre la vemos comer, sabemos que es pura genética. Asique imaginenlá, ahi acostada toda dopada, débil y enojada. Como si fuera poco, el ex se enteró (nunca supimos como) y fue a verla, lo que la puso peor aun. Gustavo y Marcos le mandaron mensajes muy preocupados, unos divinos! También yo le había avisado a Claudio, quién prometió ir a visitarla después del trabajo, pero jamás apareció ni le mandó un mensaje. Eso me indignó. Yo quería darle ánimos a Yani, y sabía que no había nada mejor que Claudio para eso.
Dos días después, la operaron. Esperamos con ansias el mensaje de la mamá y solo respiramos cuando nos avisó que la operación había sido exitosa. Ahora había que esperar que se recuperara para que pueda volver a casa.
Asi fue como entonces, al otro día, avisamos que iríamos de nuevo a la clínica. Yanina nos pidió que pasemos a buscar una bolsa por la casa con cosas que necesitaba. Tocamos timbre. Salió el hermano mas chico.
- Hola! Entren un segundo a la cocina, que la les doy la bolsa - dijo. Pasamos y esperamos. Había un silencio absoluto. De pronto, alguien nos soprendió por la espalda.
- ¡Sorpresa! - era Yanina. Le habían dado el alta. Le pegamos por habernos dado ese susto, pero después la tranquilidad fue por dos.
- ¿Cómo estás Yani? ¿Tenés que hacer reposo?
- Me dijo el doc que en una semana puedo empezar a hacer mi vida normal. Pero que por ahora me cuide en las comidas.
- Nada de tortas - dije y nos reímos. Nos mostró los puntos que tenía en la panza, y parecía que habían jugado al "hundido".
- Por lo único que me da bronca, es porque no voy a poder festejar mi cumple - dijo triste. Era ese sábado.
- Nosotras vamos a venir igual eh!
- Si, ya se. Ustedes y algunas amigas mas. Pero no puedo comer ni tomar nada...
Asique ese sábado a la tarde, llegamos con el regalo y muchas ganas de mimarla. Charlamos, bailamos, y para que sople la vela, la clavamos en una gelatina, lo único que Yani podía comer. Cuando se hizo de noche, nos fuimos. Todavía estaba débil y no queríamos perjudicar su recuperación.
- Pobre, ella iba a ser una re fiesta para su cumple, y al final nada - dijo Mari en el camino de vuelta.
- Y bueno, la hará cuando esté mejor. Para las vacaciones, que no falta tanto.
- Si. Vos vas a salir hoy?
- No se. No tenía ganas. No me da irme de joda cuando Yani pobre no puede hacer nada. Pero es el cumple de mi vecino y van todos los chicos. Y sabés como soy. Me dicen que los tengo re abandonados. Me van a hacer la cruz!
- Es verdad. Bueno, fijate...
- Si venís conmigo, voy!
- Bueno, la verdad es que te preguntaba por eso. Tenía ganas de salir!
Asique esa noche fuimos de nuevo a Crow's. Allá me encontré con mis amigos que se alegraron mucho de que al final fuera. Todos me preguntaron por Yani y le mandaron saludos.
- Diosa, me parece que Gonzalo te tiene ganas - me dijo Inés. Una amiga de la escuela, que ahora también formaba parte del grupo de amigos de barrio, desde que Mecha se puso de novia con uno de ellos.
- Pero yo no! Aparte tiene novia Ine, qué decís? - contesté sorprendida. Gonzalo no sólo era del grupo del barrio, sino que también era muy amigo de mi ex novio. Por ende, me conocía hace mucho. Al principio, yo lo detestaba. Me parecía que su risa y comentarios eran extremadamente insoportables. Pero con el tiempo, aprendí a llevarme bien, y ahora, eramos buenos amigos. Él estaba hace mucho tiempo de novio con Flora, una chica super callada y tímida a la que nadie del grupo quería. Sin embargo, a mi me caía bien.
- Hagamos ronda de tekila! - saltó Gonzalo. Y todos nos prendimos.
Después de tomar varias cosas, yo me sentía un poco mareada. Sin embargo, podía entender que Gonzalo cada vez estaba mas cerca.
- Mari, vayámosno de acá. Ya! - le dije.
- Pero tus amigos...se van a enojar!
- No te preocupes, yo después lo arreglo. Vayamos a otro Pub - y salimos. En esa zona, hay 5 pubs en 2 cuadras, asique no íbamos a tener problema.
Ahora que lo pienso, tengo que agradecerle a Gonzalo. Sino hubiera querido escapar de él, no me hubiera ido. Por ende, no hubiera llegado al otro bar. Es decir, no hubiera pasado lo que pasó.
Entonces también tengo que agradecerle a Mari por haberme incentivado a salir esa noche que parecía destinada a morir deprimida mirando películas.
Pero los planetas se alinearon, y todos los ingredientes necesarios ayudaron para que esa noche pasara lo que pasó...
...esa noche, recién empezaba.
domingo, 10 de enero de 2010
de Congresos y Cupidos
Juan nos invitó a su cumpleaños, y nosotras fuimos. Claro, que también asistieron Ariel, Dios, Rodri, Germán, el misio, Lucila y su mejor amiga. Si, llevó a su mejor amiga. Pero cuando la vi muy cómoda apretando en un sillón con Germán, entendí todo. Podrán imitarnos, igualarnos jamás. Se reían, se tiraban almohadones, hacían de cuenta que era su casa. Armaron un cuarteto bastente burdo...pero buen. En el cumple, además había otros amigos de Juan, entre ellos su mejor amiga (la que lo llevó del Pub el día del estornudo) y el hermano de ella, que cantaba canciones románticas al estilo Axel, y lo hacía bastante bien.
Mas tarde, fuimos al boliche. Nosotras desesperadas, buscábamos a Lautaro y Cía. Pero no aparecieron, hasta que nos fuimos.
- Decime que mis ojos no están viendo lo que yo creo - dijo inmóvil Marianela. Me di vuelta. Lautaro y Claudio estaban sentados en un cantero, abrazados de dos chicas.
- Yani!! Ahí estan! - grité mientras jalaba de su ropa como una nena - ¡¡Están con otras pibas!!
- Nos vamos! Qué no nos vean! - reaccionó Yanina y nos hizo cruzar la calle. Pero creo que no funcionó. Nos vieron igual.
Y después de ese sábado, no los vimos mas por varias semanas. Quizás porque no salimos todos los findes; la facu lo impedía. Quizás porque empezamos a frecuentar otros lugares. Quizás porque ellos no salían. Quizás porque si.
Mientras tanto, la facultad nos demandaba mucha atención. Y a mediadios de Octubre, llegó el Congreso que Roberto nos había estado adelantando.
"Chicas, no voy a poder ir. Tengo fiebre. Saquen muchas fotos y conozcan ingenieros por mi! Las quiero" decía el mensaje que nos mandó esa mañana Marianela. Asique arreglamos con Yanina, y a media mañana llegamos al Congreso de Tecnología que se llavaba a cabo en un hotel de Palermo.
Estaba lleno de robots, promotoras, tipos en traje, ingenieros gordos, gente que quería figurar, políticos (aunque su presencia duró lo que un suspiro), etc. Hasta las cámaras de CQC! Salimos de rebote filmadas en el baño, porque el notero perseguía a una promotora, asique tuve mis 5 segundos de fama.
- Diosa! Venga para acá - gritó Roberto. Estaba con traje y corbata. Impecable. - Le presento a mis dos mejores alumnos de la otra sede de la facultad. Ellos son Marcos y Gustavo. Ellas son las Diosas de la otra sede - dijo mirándo a los chicos - Conózcanse - y cual cupido, se evaporó. Ahí quedamos parados los 4, sin saber que decir.
- Un personaje este Roberto, eh! - dijo al fin tímido Gustavo. Era altísimo, flaco, rubio de ojos claros. Para nada feo.
- ¿Ustedes estan en primero? - preguntó Marcos. Era también muy alto, pero mas robusto. Castaño claro, ojos marrones, y tampoco para nada feo.
- Si, ustedes? - contesté
- Si, también - y así comenzamos a charlar, cada vez, mas animadamente. Eran simptáticos y conversadores, asique estuvimos entretenidas hasta la hora de irnos.
- No conocimos a ningun ingeniero potable, pero al menos tenemos dos aspirantes en buen estado - conlcuyó Yanina en el viaje de vuelta.
- Aunque nos queden un poco lejos... - contesté.
La clase siguiente, Roberto dictó una ejercitación y se sentó en el banco de al lado al mío.
- Anote acá su mail y el de su amiga - me dijo dándome un papel
- ¿Para? - pregunté sorprendida
- Mire - y me mostró su celular. Había un mensaje que decía: "Rober! ¿Para cuando el mail de sus alumnas?". Me fijo, y el mensaje tenía de remitente el nombre de Gustavo. Me sonreí y anoté los mails en el papel. - Ayyy, el amooor - se fue cantando.
Esa misma tarde, los chicos nos habían agregado al msn. Empezamos a charlar los 4, y después de ese día, hablabamos siempre. No tardamos en darnos cuenta que Gustavo tenía onda con Yani, y Marcos conmigo. Asique las charlas se enfocaron de ese modo.
- Diosa, sos una chica díficil de encontrar. De esas que no hay que perder - me repetía. Marcos vivía a 3 horas de viaje de mi casa, con la madre y el hermano. Los padres estaban separados. Tenía mi edad y trabajaba en Ford. Tenía su auto, era responsable, cariñoso y atento. En síntesis, el yerno ideal
- Gustavo me dijo que nos tenemos que ver! - me llamó exitada Yani.
- Bueno, andá! - contesté
- No, no estás entendiendo. Los 4, Diosa. Una salida de a 4! No tendremos sexteto, pero bueno, algo es algo.
- Esta bien. Acepto. Pero que ellos vengan para acá. Ni en pedo me viajo 3 hs.
- Ok. Ahora le digo.
Asique arreglamos un viernes a la noche. Gustavo vivía en un departamento en Capital con la hermana, asique Marcos se quedaría a dormir ahí para no manejar de noche hasta la casa. Nos pasaron a buscar por mi casa. Tocaron timbre, bajaron y saludaron a mi mamá. Con Yami nos subimos rapidito (no sea cosa que se instalen) y nos fuimos a un bar a tomar algo.
Charlamos de todos los temas que se nos ocurrieron, hasta que no quedaron mas. Y entonces, nos besaron. Gustavo primero. Y Marcos lo imitó. Fue un beso tranquilo y muy tierno. Nos sacamos fotos y bromeábamos con mostrárselo a Roberto. Al final de la noche, nos llevaron a cada una a su casa y prometieron mensajear cuando llegaran a destino.
Fue una noche linda. Marcos era muy parecido a mi, pero mas tránquilo. Por un lado, era perfecto. Pero por otro, no me terminaba de convencer. Y a Yani le pasaba lo mismo.
- Es muy bueno, Diosa. Demasiado bueno, entendes? - conversábamos al otro día.
- Si, te entiendo, Marcos es igual!
- No, Marcos tiene mas onda al menos. Gustavo es muy lindo, pero muy boludo - concluyó. Y tenía razón. Pero supongo que había que darles una oportunidad.
- La semana que viene es tu cumple, no? - me dijo un día Marcos.
- Si, por?
- Así me acuerdo de saludarte. Y arreglo con Gus para hacer como el otro día - Entendí enseguida sus intenciones de venir de nuevo. E inmediatamente cambié de tema. ¡No quería que viniera!. Mi cumple es para amigos, y él no era exctamente un amigo. Además, no quería que se confunda, Marcos iba demasiado rápido. "De acá a un mes, éste se casa", pensé.
Por eso, me asusté cuando ese día me llegó un mensaje deseándome lo mejor, y diciéndome que ya me iba a saludar en persona...
...¿Y si aparecía?
Mas tarde, fuimos al boliche. Nosotras desesperadas, buscábamos a Lautaro y Cía. Pero no aparecieron, hasta que nos fuimos.
- Decime que mis ojos no están viendo lo que yo creo - dijo inmóvil Marianela. Me di vuelta. Lautaro y Claudio estaban sentados en un cantero, abrazados de dos chicas.
- Yani!! Ahí estan! - grité mientras jalaba de su ropa como una nena - ¡¡Están con otras pibas!!
- Nos vamos! Qué no nos vean! - reaccionó Yanina y nos hizo cruzar la calle. Pero creo que no funcionó. Nos vieron igual.
Y después de ese sábado, no los vimos mas por varias semanas. Quizás porque no salimos todos los findes; la facu lo impedía. Quizás porque empezamos a frecuentar otros lugares. Quizás porque ellos no salían. Quizás porque si.
Mientras tanto, la facultad nos demandaba mucha atención. Y a mediadios de Octubre, llegó el Congreso que Roberto nos había estado adelantando.
"Chicas, no voy a poder ir. Tengo fiebre. Saquen muchas fotos y conozcan ingenieros por mi! Las quiero" decía el mensaje que nos mandó esa mañana Marianela. Asique arreglamos con Yanina, y a media mañana llegamos al Congreso de Tecnología que se llavaba a cabo en un hotel de Palermo.
Estaba lleno de robots, promotoras, tipos en traje, ingenieros gordos, gente que quería figurar, políticos (aunque su presencia duró lo que un suspiro), etc. Hasta las cámaras de CQC! Salimos de rebote filmadas en el baño, porque el notero perseguía a una promotora, asique tuve mis 5 segundos de fama.
- Diosa! Venga para acá - gritó Roberto. Estaba con traje y corbata. Impecable. - Le presento a mis dos mejores alumnos de la otra sede de la facultad. Ellos son Marcos y Gustavo. Ellas son las Diosas de la otra sede - dijo mirándo a los chicos - Conózcanse - y cual cupido, se evaporó. Ahí quedamos parados los 4, sin saber que decir.
- Un personaje este Roberto, eh! - dijo al fin tímido Gustavo. Era altísimo, flaco, rubio de ojos claros. Para nada feo.
- ¿Ustedes estan en primero? - preguntó Marcos. Era también muy alto, pero mas robusto. Castaño claro, ojos marrones, y tampoco para nada feo.
- Si, ustedes? - contesté
- Si, también - y así comenzamos a charlar, cada vez, mas animadamente. Eran simptáticos y conversadores, asique estuvimos entretenidas hasta la hora de irnos.
- No conocimos a ningun ingeniero potable, pero al menos tenemos dos aspirantes en buen estado - conlcuyó Yanina en el viaje de vuelta.
- Aunque nos queden un poco lejos... - contesté.
La clase siguiente, Roberto dictó una ejercitación y se sentó en el banco de al lado al mío.
- Anote acá su mail y el de su amiga - me dijo dándome un papel
- ¿Para? - pregunté sorprendida
- Mire - y me mostró su celular. Había un mensaje que decía: "Rober! ¿Para cuando el mail de sus alumnas?". Me fijo, y el mensaje tenía de remitente el nombre de Gustavo. Me sonreí y anoté los mails en el papel. - Ayyy, el amooor - se fue cantando.
Esa misma tarde, los chicos nos habían agregado al msn. Empezamos a charlar los 4, y después de ese día, hablabamos siempre. No tardamos en darnos cuenta que Gustavo tenía onda con Yani, y Marcos conmigo. Asique las charlas se enfocaron de ese modo.
- Diosa, sos una chica díficil de encontrar. De esas que no hay que perder - me repetía. Marcos vivía a 3 horas de viaje de mi casa, con la madre y el hermano. Los padres estaban separados. Tenía mi edad y trabajaba en Ford. Tenía su auto, era responsable, cariñoso y atento. En síntesis, el yerno ideal
- Gustavo me dijo que nos tenemos que ver! - me llamó exitada Yani.
- Bueno, andá! - contesté
- No, no estás entendiendo. Los 4, Diosa. Una salida de a 4! No tendremos sexteto, pero bueno, algo es algo.
- Esta bien. Acepto. Pero que ellos vengan para acá. Ni en pedo me viajo 3 hs.
- Ok. Ahora le digo.
Asique arreglamos un viernes a la noche. Gustavo vivía en un departamento en Capital con la hermana, asique Marcos se quedaría a dormir ahí para no manejar de noche hasta la casa. Nos pasaron a buscar por mi casa. Tocaron timbre, bajaron y saludaron a mi mamá. Con Yami nos subimos rapidito (no sea cosa que se instalen) y nos fuimos a un bar a tomar algo.
Charlamos de todos los temas que se nos ocurrieron, hasta que no quedaron mas. Y entonces, nos besaron. Gustavo primero. Y Marcos lo imitó. Fue un beso tranquilo y muy tierno. Nos sacamos fotos y bromeábamos con mostrárselo a Roberto. Al final de la noche, nos llevaron a cada una a su casa y prometieron mensajear cuando llegaran a destino.
Fue una noche linda. Marcos era muy parecido a mi, pero mas tránquilo. Por un lado, era perfecto. Pero por otro, no me terminaba de convencer. Y a Yani le pasaba lo mismo.
- Es muy bueno, Diosa. Demasiado bueno, entendes? - conversábamos al otro día.
- Si, te entiendo, Marcos es igual!
- No, Marcos tiene mas onda al menos. Gustavo es muy lindo, pero muy boludo - concluyó. Y tenía razón. Pero supongo que había que darles una oportunidad.
- La semana que viene es tu cumple, no? - me dijo un día Marcos.
- Si, por?
- Así me acuerdo de saludarte. Y arreglo con Gus para hacer como el otro día - Entendí enseguida sus intenciones de venir de nuevo. E inmediatamente cambié de tema. ¡No quería que viniera!. Mi cumple es para amigos, y él no era exctamente un amigo. Además, no quería que se confunda, Marcos iba demasiado rápido. "De acá a un mes, éste se casa", pensé.
Por eso, me asusté cuando ese día me llegó un mensaje deseándome lo mejor, y diciéndome que ya me iba a saludar en persona...
...¿Y si aparecía?
viernes, 8 de enero de 2010
Septiembre
Y llegó el mes de la primavera. Las cosas se desarrollaron con normalidad. En la facultad, cada día estaba mas segura que no podría estar estudiando otra cosa que no sea Sistemas.
Con Germán, las cosas se calmaron. Con Lucila, no volví a hablar, pero notaba que cada día le iba peor en las materias. El misio, solo encajaba -y muy bien- en la materia de Roberto.
Roberto es un tipo muy perceptor. Entiende a la gente a la perfección, capta los entre telones del curso, y ve hasta las emociones ocultas de sus alumnos. Cuando hay alguien que la está pasando mal y nadie lo sabe, Roberto se entera y se preocupa. Se acerca, lo toma del hombro y le da consejos. Igual sucede con los chismes. Es el Jorge Rial de la facultad. Y no iba a ser menos, Roberto sabía que algo pasaba entre el misio y yo, y actuaba en consecuencia. Con la excusa de que eramos los mejores promedios de la comisión en su clase, nos ponía juntos a hacer cualquier cosa: trabajos, ayudar a los que menos entendían, etc. Misteriosamente, también se notaba que no tenía mucha afinidad con Lucila. Y nunca faltaba la broma con doble sentido. Pero así era Roberto, y con el tiempo aprendí a restarle importancia. Pero claro, al principio con cada comentario, me ruborizaba hasta el pelo!
- El mes que viene, la facultad organiza junto con algunos organismos, un congreso de tecnología. Hay charlas con gente que viene de diferentes partes del mundo, hay empresas que se promocionan, van a ver robotitos y demás giladas, pero no deja de ser interesante. Asique vayan anotándose en la web para tener la entrada - dijo un día. Todos muy diligentes, le hicimos caso.
Durante todo Septiembre, salimos los sábados al mismo Boliche de siempre. Y siempre veíamos a Lautaro y cia. Formar ese sexteto, era hasta ese momento, lo mas divertido que me había pasado, y quería que durara para siempre.
Lautaro era divertido, original, apasionado, lindo, inteligente, y muchos adjetivos mas. Me encantaba.
Yanina se había visto a solas con Claudio varias veces. Parecía que todo iba viento en popa. Él se notaba enganchadísimo, mucho mas que ella. La llamaba durante el día, le mandaba mensajes, la invitaba a salir. Hicieron hasta un intercambio de collares. En una de esas salidas, tuvieron relaciones. Se encontraron a la tarde, fueron a tomar algo, y cuando anochecía, la llevó a un telo. Yanina, como ya dije, tenía experiencia en el tema. Después de 2 años de novia, no había ningún tabú que le impediera hacerlo. Además, Claudio sería su 3er hombre.
- No sabés lo que es este pibe!. - me contó al otro día. No podía esperar muchos detalles, porque Yani siempre fue un poco reservada con su privacidad. - De pensarlo, me caliento! - repetía. Y se le notaba en la cara. Nunca mas la vi así por alguien.
En cambio, lo de Mari con Carlos, era mas bien de rebote. Era para completar el juego perfecto. Pero para ser sincera, ni él ni Lautaro desaprovecharon la oportunidad. Una mañana, al salir del Boliche, nos propusieron irnos a "otro lado". Yo y mis miedos, le dijimos que no. Mari también. Yanina aceptó. Supongo que los chicos nos habrán odiado, pero no era algo que estuviera en tela de juicio. Mas allá de que Lautaro me mataba, no tenía la seguridad que necesitaba para dar ese paso. Ni siquiera se imaginaba que yo era virgen! Me trataba como si tuviera el historial de Moria Casán. Siempre tuve el mismo karma con los hombres, no me vieron muy puritana.
Pero insisto. Septiembre fue un mes hermoso. Pasé los mejores findes, entre amigas y "amores"...
...pero llegó Octubre y todo cambió.
Con Germán, las cosas se calmaron. Con Lucila, no volví a hablar, pero notaba que cada día le iba peor en las materias. El misio, solo encajaba -y muy bien- en la materia de Roberto.
Roberto es un tipo muy perceptor. Entiende a la gente a la perfección, capta los entre telones del curso, y ve hasta las emociones ocultas de sus alumnos. Cuando hay alguien que la está pasando mal y nadie lo sabe, Roberto se entera y se preocupa. Se acerca, lo toma del hombro y le da consejos. Igual sucede con los chismes. Es el Jorge Rial de la facultad. Y no iba a ser menos, Roberto sabía que algo pasaba entre el misio y yo, y actuaba en consecuencia. Con la excusa de que eramos los mejores promedios de la comisión en su clase, nos ponía juntos a hacer cualquier cosa: trabajos, ayudar a los que menos entendían, etc. Misteriosamente, también se notaba que no tenía mucha afinidad con Lucila. Y nunca faltaba la broma con doble sentido. Pero así era Roberto, y con el tiempo aprendí a restarle importancia. Pero claro, al principio con cada comentario, me ruborizaba hasta el pelo!
- El mes que viene, la facultad organiza junto con algunos organismos, un congreso de tecnología. Hay charlas con gente que viene de diferentes partes del mundo, hay empresas que se promocionan, van a ver robotitos y demás giladas, pero no deja de ser interesante. Asique vayan anotándose en la web para tener la entrada - dijo un día. Todos muy diligentes, le hicimos caso.
Durante todo Septiembre, salimos los sábados al mismo Boliche de siempre. Y siempre veíamos a Lautaro y cia. Formar ese sexteto, era hasta ese momento, lo mas divertido que me había pasado, y quería que durara para siempre.
Lautaro era divertido, original, apasionado, lindo, inteligente, y muchos adjetivos mas. Me encantaba.
Yanina se había visto a solas con Claudio varias veces. Parecía que todo iba viento en popa. Él se notaba enganchadísimo, mucho mas que ella. La llamaba durante el día, le mandaba mensajes, la invitaba a salir. Hicieron hasta un intercambio de collares. En una de esas salidas, tuvieron relaciones. Se encontraron a la tarde, fueron a tomar algo, y cuando anochecía, la llevó a un telo. Yanina, como ya dije, tenía experiencia en el tema. Después de 2 años de novia, no había ningún tabú que le impediera hacerlo. Además, Claudio sería su 3er hombre.
- No sabés lo que es este pibe!. - me contó al otro día. No podía esperar muchos detalles, porque Yani siempre fue un poco reservada con su privacidad. - De pensarlo, me caliento! - repetía. Y se le notaba en la cara. Nunca mas la vi así por alguien.
En cambio, lo de Mari con Carlos, era mas bien de rebote. Era para completar el juego perfecto. Pero para ser sincera, ni él ni Lautaro desaprovecharon la oportunidad. Una mañana, al salir del Boliche, nos propusieron irnos a "otro lado". Yo y mis miedos, le dijimos que no. Mari también. Yanina aceptó. Supongo que los chicos nos habrán odiado, pero no era algo que estuviera en tela de juicio. Mas allá de que Lautaro me mataba, no tenía la seguridad que necesitaba para dar ese paso. Ni siquiera se imaginaba que yo era virgen! Me trataba como si tuviera el historial de Moria Casán. Siempre tuve el mismo karma con los hombres, no me vieron muy puritana.
Pero insisto. Septiembre fue un mes hermoso. Pasé los mejores findes, entre amigas y "amores"...
...pero llegó Octubre y todo cambió.
jueves, 7 de enero de 2010
el Sexteto (2da parte)
- ¿Salimos de éste tumulto? - me preguntó Lautaro al oído. Al lado nuestro bailaban Lucila y el misio. En realidad se mecían de un lado al otro, porque esas botas no creo que la dejaran hacer muchos pasos.
- Si, por favor!
Yanina y Claudio se seguían matando contra la pared, y Mari hablaba cada vez mas animada con Carlos. Nos fuimos contra el escenario donde suelen tocar las bandas en el Boliche. Me empezó a besar despacio. Me sostenía con fuerza. Jugaba con mi pelo. Hasta que el super parlantote que teníamos al lado, empezó a dejarnos sordos.
- Vamos para allá - dijo, y terminamos contra una columna. De pronto, sentí una mano por detrás. Pero Lautaro me estaba sosteniendo la cara. ¿Cómo era posi..
- ¡La puta madre! - me di vuelta y un flaco me sonrió. - ¿Qué hacés idiota?
- ¿Qué te hizo? - saltó Lautaro enojado
- Me tocó el culo! - si, muy fino lo mio. Al ver nuestra reacción poco feliz, el flaco se fue. - Ya está. Se fue. ¿En que estábamos? - le dije sonriendo
- En que ésto, te lo toco yo nada más - contestó mientras pasaba su mano sobre mi espalda, y luego, mas abajo. Me besaba como nadie. Me gustaba como nadie. ¿Qué tenía de especial Lautaro?
A la hora del cierre del boliche, llovía. Nos despedimos rápido, y terminamos las 3 abajo del techo de un quiosco en la vereda de enfrente. Llamé a 400 remiserías, pero la mas conveniente, tenía demora de una hora.
- Bueno, tendremos que esperar! - dije cuando corté. Cada vez llovía mas fuerte. Vimos salir a Germán y al misio. Ellos también nos vieron, y vinieron. Se sentaron con nosotras. Evidentemente la otra se había ido antes.
- Diosa, te felicito - me dijo Germán.
- ¿Por?
- Por el flaco que te levantaste. Tiene toda la facha - si, esos términos usa Germán.
- Primero, no me levanté nada. Yo lo conozco hace bastante - bue, bastante no, pero de todos modos él no le iba a preguntar - Y segundo, no se si me estás tomando el pelo o que. ¿Por qué me tenés que felicitar? ¿Es un logro que esté con alguien lindo?
- No, no me malinterpretes. Te lo quise decir como un elogio. Me alegra que no estés con cualquier feo de por ahí. - me contestó con ojos tiernos. Ese era el Germán que yo conocía y quería.
- Si, estabas muy entretenida - acotó el misio. No se que cara le habré puesto, porque en seguida agregó - Las chicas también.
- Estamos enamoradas - contestó Yanina mientras me guiñaba un ojo. Nos reimos todos, y seguimos haciendo chistes mientras esperábamos el remis y veíamos como llovía. En eso, cruzan la calle Lautaro, Claudio y Carlos.
- ¿Siguen acá divinas? - preguntó Claudio
- Estamos esperando el remis - contestó Yani. - ¿Ustedes?
- Venimos de comer un pancho - al lado del Boliche, hay una panchería que se llena de adolescentes hambrientos de un desayuno que calme el alcohol antes de irse a dormir. Y ellos, eran habitués.
Yanina se sentó encima de Claudio, y abrazados miraban la lluvia mientras charlaban con los demás. Al lado, Germán y el misio. Lo seguía yo, y a mi lado, Lautaro. Por último Carlos se sentó tímido junto a Mari. La escena era perfecta, salvo por dos que sobraban.
- Ah, me olvidé de preguntarte algo. - me dijo Lautaro.
- ¿Qué cosa?
- Cuando llegué, hoy temprano, te vi hablando con un barbudo. ¿Quién era?
- ¿Él? - dije señalando al misio. Pensé que me estaba cargando.
- No, no. Tenía barba - contestó casi sin mirarlo.
- Era él, Lau! No hablé con otro barbudo. - dije riéndome casi. El misio miraba sin entender.
- No, no. Era mas alto! - insistía.
- Era él! Misio, parate por favor. - el misio, divertido, me hizo caso. Lautaro lo miró y cambió el gesto
- Ah, si, era él. - Yanina y Marianela se morían de risa. Claudio se agarraba la cabeza y Germán miraba desconfiado.
- ¿Qué problema hay, uei? - Si, suele hacer onomatopeyas misioneras.
- Ninguno, ahora sé que sos un amigo, pero al principio me puse celoso - dijo mirándome y estampándome un beso. Todos hicimos silencio. El misio no volvió a hablar.
Como siempre, los remiseron son excelentes chamuyeros, y el auto llegó una hora y media después de la llamada. Yo tenía el pelo empapado, y la pintura corrida, pero así y todo, Lautaro me abrazaba con fuerza.
Nos tuvimos que despedir, aunque ninguna de las 3 queríamos. Subimos al auto, y mientras esperaba que cambiara el semáforo, vimos que dos se iban por un lado, y tres por el otro. El remisero habrá quedado sordo, porque no paramos de decirnos emocionadas lo que nos gustaba de los chicos.
- Lo voy a ver en la semana - dijo Yanina.
- ¿En serio? ¡Qué suerte! - dije feliz. Pero en el fondo me daba bronca que Lautaro no me había invitado a salir. "Quizás Claudio se apura mucho" pensé.
- Yo estoy contenta. No le tenía fé a Carlitos, pero me gusta mucho - dijo entusiasmada Mari.
- Chicas! ¿Qué mas podemos pedir? - suspiré.
- ¿Volver a vernos los 6? - contestó Mari.
- El sexteto! Como dijo Claudio! - saltó Yani. - Ésto recién empieza!
...Y no se equivocaba.
- Si, por favor!
Yanina y Claudio se seguían matando contra la pared, y Mari hablaba cada vez mas animada con Carlos. Nos fuimos contra el escenario donde suelen tocar las bandas en el Boliche. Me empezó a besar despacio. Me sostenía con fuerza. Jugaba con mi pelo. Hasta que el super parlantote que teníamos al lado, empezó a dejarnos sordos.
- Vamos para allá - dijo, y terminamos contra una columna. De pronto, sentí una mano por detrás. Pero Lautaro me estaba sosteniendo la cara. ¿Cómo era posi..
- ¡La puta madre! - me di vuelta y un flaco me sonrió. - ¿Qué hacés idiota?
- ¿Qué te hizo? - saltó Lautaro enojado
- Me tocó el culo! - si, muy fino lo mio. Al ver nuestra reacción poco feliz, el flaco se fue. - Ya está. Se fue. ¿En que estábamos? - le dije sonriendo
- En que ésto, te lo toco yo nada más - contestó mientras pasaba su mano sobre mi espalda, y luego, mas abajo. Me besaba como nadie. Me gustaba como nadie. ¿Qué tenía de especial Lautaro?
A la hora del cierre del boliche, llovía. Nos despedimos rápido, y terminamos las 3 abajo del techo de un quiosco en la vereda de enfrente. Llamé a 400 remiserías, pero la mas conveniente, tenía demora de una hora.
- Bueno, tendremos que esperar! - dije cuando corté. Cada vez llovía mas fuerte. Vimos salir a Germán y al misio. Ellos también nos vieron, y vinieron. Se sentaron con nosotras. Evidentemente la otra se había ido antes.
- Diosa, te felicito - me dijo Germán.
- ¿Por?
- Por el flaco que te levantaste. Tiene toda la facha - si, esos términos usa Germán.
- Primero, no me levanté nada. Yo lo conozco hace bastante - bue, bastante no, pero de todos modos él no le iba a preguntar - Y segundo, no se si me estás tomando el pelo o que. ¿Por qué me tenés que felicitar? ¿Es un logro que esté con alguien lindo?
- No, no me malinterpretes. Te lo quise decir como un elogio. Me alegra que no estés con cualquier feo de por ahí. - me contestó con ojos tiernos. Ese era el Germán que yo conocía y quería.
- Si, estabas muy entretenida - acotó el misio. No se que cara le habré puesto, porque en seguida agregó - Las chicas también.
- Estamos enamoradas - contestó Yanina mientras me guiñaba un ojo. Nos reimos todos, y seguimos haciendo chistes mientras esperábamos el remis y veíamos como llovía. En eso, cruzan la calle Lautaro, Claudio y Carlos.
- ¿Siguen acá divinas? - preguntó Claudio
- Estamos esperando el remis - contestó Yani. - ¿Ustedes?
- Venimos de comer un pancho - al lado del Boliche, hay una panchería que se llena de adolescentes hambrientos de un desayuno que calme el alcohol antes de irse a dormir. Y ellos, eran habitués.
Yanina se sentó encima de Claudio, y abrazados miraban la lluvia mientras charlaban con los demás. Al lado, Germán y el misio. Lo seguía yo, y a mi lado, Lautaro. Por último Carlos se sentó tímido junto a Mari. La escena era perfecta, salvo por dos que sobraban.
- Ah, me olvidé de preguntarte algo. - me dijo Lautaro.
- ¿Qué cosa?
- Cuando llegué, hoy temprano, te vi hablando con un barbudo. ¿Quién era?
- ¿Él? - dije señalando al misio. Pensé que me estaba cargando.
- No, no. Tenía barba - contestó casi sin mirarlo.
- Era él, Lau! No hablé con otro barbudo. - dije riéndome casi. El misio miraba sin entender.
- No, no. Era mas alto! - insistía.
- Era él! Misio, parate por favor. - el misio, divertido, me hizo caso. Lautaro lo miró y cambió el gesto
- Ah, si, era él. - Yanina y Marianela se morían de risa. Claudio se agarraba la cabeza y Germán miraba desconfiado.
- ¿Qué problema hay, uei? - Si, suele hacer onomatopeyas misioneras.
- Ninguno, ahora sé que sos un amigo, pero al principio me puse celoso - dijo mirándome y estampándome un beso. Todos hicimos silencio. El misio no volvió a hablar.
Como siempre, los remiseron son excelentes chamuyeros, y el auto llegó una hora y media después de la llamada. Yo tenía el pelo empapado, y la pintura corrida, pero así y todo, Lautaro me abrazaba con fuerza.
Nos tuvimos que despedir, aunque ninguna de las 3 queríamos. Subimos al auto, y mientras esperaba que cambiara el semáforo, vimos que dos se iban por un lado, y tres por el otro. El remisero habrá quedado sordo, porque no paramos de decirnos emocionadas lo que nos gustaba de los chicos.
- Lo voy a ver en la semana - dijo Yanina.
- ¿En serio? ¡Qué suerte! - dije feliz. Pero en el fondo me daba bronca que Lautaro no me había invitado a salir. "Quizás Claudio se apura mucho" pensé.
- Yo estoy contenta. No le tenía fé a Carlitos, pero me gusta mucho - dijo entusiasmada Mari.
- Chicas! ¿Qué mas podemos pedir? - suspiré.
- ¿Volver a vernos los 6? - contestó Mari.
- El sexteto! Como dijo Claudio! - saltó Yani. - Ésto recién empieza!
...Y no se equivocaba.
el Sexteto (1era parte)
Llegó el sábado y Yanina nos invitó a cenar a la casa. El papá hace unos asados increíblemente ricos, asique aceptamos con todo gusto. Mientras nos pintábamos (mas aun) y escuchábamos música, abrimos el msn para ver quién salía.
- Yaniiiii!! ¿Salen hoy? - era Germán. - yo estoy acá con el misio. Seguramente vengan algunos mas. Estoy convenciendo a Lucila también.
"Yanina ha cerrado sesión"
- ¿Con que necesidad? - dijo Mari después de cerrar el msn.
- ¡No les demos bola! Nosotras vamos a hacer la nuestra! - determinó Yanina. Cuando terminó de arreglarse, salimos para el Boliche en el auto del papá asador.
- ¡Mirá! Los chicos!! - dije casi en un gritó. Estábamos a una cuadra cuando vi que por la vereda íban caminando Lautaro, Claudio y otro chico mas. - Seguro van para allá también...
- ¿Qué chicos? - dijo el papá de Yani parando el auto. - Los llevamos!
- No, papá! Seguí!!
- Daaaleee! Asi no caminan! - insistió bajando el vidrio de la ventanilla. Automaticamente todas nos agachamos como ocultándonos.
- No! Seguí! Dale... - imploraba Yanina
- ¿Quienes son?
- El chico que le gusta a Yani y los amigos - dije mientras miraba la cara de odio de Yanina
- Con mas razón! Quiero conocerlo. Hola! Soy el papá de Yanina! - gritó asomándose por la ventana. Los chicos cada vez avanzaban mas, por lo que se acercaban al auto, pero por suerte, no nos habían visto
- Papá!! Arrancá ya o nos bajamos! - y entonces arrancó, pero no por la amenaza, sino porque el auto que estaba atrás tocaba bocina.
Llegamos. Yanina protestando con el padre y nosotras muriéndonos de risa. Entramos y ahí justito en la puerta, vimos a Germán y al misio. Nos saludamos y hablamos de cosas sin importancia. Fuimos a la barra a pedir algo
- ¿Estás enojada conmigo? - me dijo por la espalda y al oído el misio. Cuando me di vuelta para contestarle, vi por encima de su hombro a Lautaro. Él me miró, pero siguió caminando.
- No. ¿Tengo motivos? - contesté con una sonrisa
- Creo que no, pero pregunto porque te veo distante
- Bueno, me acerco entonces jajaja! - quise sonar divertida y quedé pelotuda, lo se. - En serio misio, ya fue.
- ¿Seguro que fue? - murmuró mientras me agarraba de la cintura. En seguida pude ver sus intenciones, pero reaccioné.
- Si. Chicas! Vamos a bailar? - dije mientras me soltaba. Todos aceptaron. Nos fuimos al centro de la pista, y empezamos a menear. El misio hacía trencitos, y bailes de moda que le quedaban justo para apoyarme. Yo me corría. Pero él volvía. Hasta que me cansé.
- Misio basta!
- Ué! - En Misiones dicen asi? - ¿Qué pasá?
- Escuché que Germán dijo que Lucila estaba viniendo, ¿Por qué no la vas a buscar a la puerta? Asi me dejás de refregar, por favor - y dedícandole mi mejor sonrisa me fui a dar una vuelta. Pero no pude dar muchos pasos.
- Opa!!! ¿Cómo le va señorita? - era Claudio
- Ahora mejor! Jaja! ¿Cómo estás?
- Bien! ¿Tu amiga vino?
- Ajam. ¿Te llevo? - y lo hice encontrarse con Yanina. Lucila había llegado. Vestida como caracterizaba hacerlo, desentonaba totalmente. Yo trataba de bailar con Mari, pero la situación me incomodaba bastante. "¿Dónde está Lautaro?" pensaba. Quería que apareciera ya!
- Por fin sola - Si, había llegado. Me dió un besazo (¿Existe esa palabra?) adelante de todos. Yo lo abracé. Estaba dónde quería estar. Y ahora todos podían ver que de verdad, no me importaba los quilombos que tenían ganas de armar. Estaba en otra cosa, mariposa! De pronto apareció un chico.
- Ah Carlos! Él es mi amigo, te lo presento - era el que caminaba con ellos en la calle. Era alto como Lautaro, pero mucho mas flaquito. Pelo negro y bigotes.
- Presentáselo a Mari! - dije al ver que la pobre intentaba bailar con Germán de mala gana.
- Marianela!! - gritó Lautaro sin soltarme de la cintura. Al lado nuestro, Claudio y Yanina se mataban contra una pared. - Te presento a Carlos, un amigo. - Mari se acercó. Carlos estudió la situación y entendió en seguida. Tenía en la mano un vaso de fernet, agarró el sorbete y lo revoleó hacia atrás para luego hacer fondo blanco. Acto seguido saludó a Mari y se pusieron a conversar.
Así nació "el sexteto". La pieza que completaba el inicio de esos meses que disfrutamos a pleno. Eramos 3 mejores amigas, con 3 mejores amigos. ¿Qué mejor? Compartíamos códigos, chistes, momentos y diversión. Además, las tres nos perdíamos cada vez que los veíamos. Nos podían en cuerpo y alma...
...Y no exagero.
- Yaniiiii!! ¿Salen hoy? - era Germán. - yo estoy acá con el misio. Seguramente vengan algunos mas. Estoy convenciendo a Lucila también.
"Yanina ha cerrado sesión"
- ¿Con que necesidad? - dijo Mari después de cerrar el msn.
- ¡No les demos bola! Nosotras vamos a hacer la nuestra! - determinó Yanina. Cuando terminó de arreglarse, salimos para el Boliche en el auto del papá asador.
- ¡Mirá! Los chicos!! - dije casi en un gritó. Estábamos a una cuadra cuando vi que por la vereda íban caminando Lautaro, Claudio y otro chico mas. - Seguro van para allá también...
- ¿Qué chicos? - dijo el papá de Yani parando el auto. - Los llevamos!
- No, papá! Seguí!!
- Daaaleee! Asi no caminan! - insistió bajando el vidrio de la ventanilla. Automaticamente todas nos agachamos como ocultándonos.
- No! Seguí! Dale... - imploraba Yanina
- ¿Quienes son?
- El chico que le gusta a Yani y los amigos - dije mientras miraba la cara de odio de Yanina
- Con mas razón! Quiero conocerlo. Hola! Soy el papá de Yanina! - gritó asomándose por la ventana. Los chicos cada vez avanzaban mas, por lo que se acercaban al auto, pero por suerte, no nos habían visto
- Papá!! Arrancá ya o nos bajamos! - y entonces arrancó, pero no por la amenaza, sino porque el auto que estaba atrás tocaba bocina.
Llegamos. Yanina protestando con el padre y nosotras muriéndonos de risa. Entramos y ahí justito en la puerta, vimos a Germán y al misio. Nos saludamos y hablamos de cosas sin importancia. Fuimos a la barra a pedir algo
- ¿Estás enojada conmigo? - me dijo por la espalda y al oído el misio. Cuando me di vuelta para contestarle, vi por encima de su hombro a Lautaro. Él me miró, pero siguió caminando.
- No. ¿Tengo motivos? - contesté con una sonrisa
- Creo que no, pero pregunto porque te veo distante
- Bueno, me acerco entonces jajaja! - quise sonar divertida y quedé pelotuda, lo se. - En serio misio, ya fue.
- ¿Seguro que fue? - murmuró mientras me agarraba de la cintura. En seguida pude ver sus intenciones, pero reaccioné.
- Si. Chicas! Vamos a bailar? - dije mientras me soltaba. Todos aceptaron. Nos fuimos al centro de la pista, y empezamos a menear. El misio hacía trencitos, y bailes de moda que le quedaban justo para apoyarme. Yo me corría. Pero él volvía. Hasta que me cansé.
- Misio basta!
- Ué! - En Misiones dicen asi? - ¿Qué pasá?
- Escuché que Germán dijo que Lucila estaba viniendo, ¿Por qué no la vas a buscar a la puerta? Asi me dejás de refregar, por favor - y dedícandole mi mejor sonrisa me fui a dar una vuelta. Pero no pude dar muchos pasos.
- Opa!!! ¿Cómo le va señorita? - era Claudio
- Ahora mejor! Jaja! ¿Cómo estás?
- Bien! ¿Tu amiga vino?
- Ajam. ¿Te llevo? - y lo hice encontrarse con Yanina. Lucila había llegado. Vestida como caracterizaba hacerlo, desentonaba totalmente. Yo trataba de bailar con Mari, pero la situación me incomodaba bastante. "¿Dónde está Lautaro?" pensaba. Quería que apareciera ya!
- Por fin sola - Si, había llegado. Me dió un besazo (¿Existe esa palabra?) adelante de todos. Yo lo abracé. Estaba dónde quería estar. Y ahora todos podían ver que de verdad, no me importaba los quilombos que tenían ganas de armar. Estaba en otra cosa, mariposa! De pronto apareció un chico.
- Ah Carlos! Él es mi amigo, te lo presento - era el que caminaba con ellos en la calle. Era alto como Lautaro, pero mucho mas flaquito. Pelo negro y bigotes.
- Presentáselo a Mari! - dije al ver que la pobre intentaba bailar con Germán de mala gana.
- Marianela!! - gritó Lautaro sin soltarme de la cintura. Al lado nuestro, Claudio y Yanina se mataban contra una pared. - Te presento a Carlos, un amigo. - Mari se acercó. Carlos estudió la situación y entendió en seguida. Tenía en la mano un vaso de fernet, agarró el sorbete y lo revoleó hacia atrás para luego hacer fondo blanco. Acto seguido saludó a Mari y se pusieron a conversar.
Así nació "el sexteto". La pieza que completaba el inicio de esos meses que disfrutamos a pleno. Eramos 3 mejores amigas, con 3 mejores amigos. ¿Qué mejor? Compartíamos códigos, chistes, momentos y diversión. Además, las tres nos perdíamos cada vez que los veíamos. Nos podían en cuerpo y alma...
...Y no exagero.
martes, 5 de enero de 2010
Tienes un e-mail
- Diosa!! Esperame, no te vayas!!
Germán me estuvo observando toda la clase del lunes. Intentó hacerme algunos chistes, pero no encontró respuesta alguna. Yo había decidido tomar la postura mas cómoda: acá no pasó nada. Y a otra cosa, mariposa.
- ¿Qué pasa, Ger?
- ¡A vos, que te pasa? Te conozco, no me trates así
- ¿A si? ¿Me conocés? No parece... - Y si, mariposa! Lamento informarte que acá si pasó algo y no se puede tapar el sol con un dedo.
- Ves! Estás enojada conmigo! - hicimos una pausa. Dejé de caminar y nos apartamos del pasillo de la facultad en el que estábamos, porque a la hora del recreo, es un mundo de gente.
- Pensé que podía confiar en vos, Ger. - dije al fin
- ¿Es por lo del misio, no? ¡Que injusta que sos!
- ¿Me estás jodiendo, nene? - me gusta decirle "nene" a las personas cuando me enojo - Que me cague el misio que solo la quiere poner, bueno. Que me cague una mina que conocí hace 3 días, también. Pero vos. Vos no, Germán!
- Me duele que pienses así. Yo quise ayudarte con él, pero no se pudo. ¿Y que iba a ser? Si él quería estar con otra yo no podía frenarlo y decirle: "No misio, sos de la Diosa, no toques a nadie!" - se burlaba irónico. Lo miraba y me salía rabia por la boca.
- No te estoy diciendo eso! Mirá si voy a pretender algo así! - ¿o si? Bue, no era momento de poner en tela de jucio lo que yo queria - Que él y ella hagan lo que quieran. Pero eso si, si el misio es tu amigo, aconsejale que use forro, a ver si quiere un hermanito para Lautaro! - inmediatamente que dije eso me arrepentí. Pero ya lo había hecho. Ahora tenía que bancarme las consecuencias.
- No te lo puedo creer Diosa. Yo pensé que eras una buena mina, pero evidentemente estás envidiosa porque el misio fue a buscar en otra lo que vos no le quisiste dar. Y te morís de envidia. Reaccionaste para el culo. La verdad, una decepción me llevo!
- Yo también! - y me dí media vuelta y me fui.
En la parada del colectivo, me puse a pensar que quizás Germán tenía razón. Era muy injusta e inmadura por enojarme así. No era esa la actitud que debía tomar si quería salir airosa de la situación. Me propuse al otro día, cambiar el enfoque y hacerme la superada, onda "te deseo suerte en los garches que te propongas".
Cuando estaba por cambiar de opinión de nuevo, me suena el celular. Mensaje de Yanina: "Encontré el fotolog (hablamos de casi 3 años atrás, gente!) de Claudio y el de Lautaro!! A la tarde venite a casa con Mari asi chusmeamos". Si, definitivamente a otra cosa, Mariposa!
Mate de por medio, nos instalamos frente a la compu de Yani.
- La verdad que es lindo, Diosa. Bien por vos! - reconoció Marianela.
- Estos chicos tiene algo... - sentenció Yanina.
Pasamos la tarde mirando fotos y leyendo comentarios. Vimos que además, tenían otros amigos para nada feos. Sobre todo uno, que tenía fotos semi desnudo con intrumentos musicales.
- ¡Que sexy por dios! - gritó Yani. - Tendríamos que encontrar a éste la próxima!
- Yo me conformo con Lautaro - contesté con una sonrisa. Se ve que el destino no pensaba igual que yo, pero en ese momento no lo sabía.
Descubrimos que no solo tenían mucha imaginación, sino que eran divertidos e inteligentes en todos sus posts. Por un momento, tuve la necesidad de que Lautaro sea distinto, que no sea alguien que pase de largo en mi vida.
Esperé toda la semana el mensaje que me había prometido, pero nunca llegó.
En la facultad, las cosas seguían su curso normal. Con Lucila no volví a hablar. El misio faltó varios días, y cuando venía era como si no estuviera. Germán poco a poco empezaba a tratarme como antes.
El jueves, abro mi casilla y encuentro el siguiente mail:
¿¿"Pensalo"?? Encima tiene el descaro de hacerme notar que él no quiere saber nada conmigo? Ayy!! Lo leí 4 veces y las 4 veces encontré mil motivos diferentes para odiarla.
Llamé a Marianela, y mientras se lo leía se lo reenvié a Yanina.
- Fue el boludo de Germán - me escribió Yani por msn.
- Lo que sea. No le voy a contestar
- Hacé como quieras - respondió Mari
- Ya fue, no me interesa la gente como ella. Yo voy a seguir con lo mío. - y corté. Abrí la ventanita de Ezequiel
- ¿Qué sabés de Lautaro?
- Nada. ¿Querés que le hable?
- No, dejá - como ya dije, no confiaba en el tacto de Eze, a pesar de sus buenas intensiones.
- Igual, si lo querés "cruzar", éste sábado va al Boliche de la otra vez.
- Gracias Eze! ¿Te dije que te quiero?
Agarré el celular y escribí un mensaje que se lo envié al bloque: "El sábado, no se comprometan. Salida de chicas!!". Por supuesto que aceptaron ambas.
Gracias a dios, todavía me quedaban ellas...
...y Lautaro.
Germán me estuvo observando toda la clase del lunes. Intentó hacerme algunos chistes, pero no encontró respuesta alguna. Yo había decidido tomar la postura mas cómoda: acá no pasó nada. Y a otra cosa, mariposa.
- ¿Qué pasa, Ger?
- ¡A vos, que te pasa? Te conozco, no me trates así
- ¿A si? ¿Me conocés? No parece... - Y si, mariposa! Lamento informarte que acá si pasó algo y no se puede tapar el sol con un dedo.
- Ves! Estás enojada conmigo! - hicimos una pausa. Dejé de caminar y nos apartamos del pasillo de la facultad en el que estábamos, porque a la hora del recreo, es un mundo de gente.
- Pensé que podía confiar en vos, Ger. - dije al fin
- ¿Es por lo del misio, no? ¡Que injusta que sos!
- ¿Me estás jodiendo, nene? - me gusta decirle "nene" a las personas cuando me enojo - Que me cague el misio que solo la quiere poner, bueno. Que me cague una mina que conocí hace 3 días, también. Pero vos. Vos no, Germán!
- Me duele que pienses así. Yo quise ayudarte con él, pero no se pudo. ¿Y que iba a ser? Si él quería estar con otra yo no podía frenarlo y decirle: "No misio, sos de la Diosa, no toques a nadie!" - se burlaba irónico. Lo miraba y me salía rabia por la boca.
- No te estoy diciendo eso! Mirá si voy a pretender algo así! - ¿o si? Bue, no era momento de poner en tela de jucio lo que yo queria - Que él y ella hagan lo que quieran. Pero eso si, si el misio es tu amigo, aconsejale que use forro, a ver si quiere un hermanito para Lautaro! - inmediatamente que dije eso me arrepentí. Pero ya lo había hecho. Ahora tenía que bancarme las consecuencias.
- No te lo puedo creer Diosa. Yo pensé que eras una buena mina, pero evidentemente estás envidiosa porque el misio fue a buscar en otra lo que vos no le quisiste dar. Y te morís de envidia. Reaccionaste para el culo. La verdad, una decepción me llevo!
- Yo también! - y me dí media vuelta y me fui.
En la parada del colectivo, me puse a pensar que quizás Germán tenía razón. Era muy injusta e inmadura por enojarme así. No era esa la actitud que debía tomar si quería salir airosa de la situación. Me propuse al otro día, cambiar el enfoque y hacerme la superada, onda "te deseo suerte en los garches que te propongas".
Cuando estaba por cambiar de opinión de nuevo, me suena el celular. Mensaje de Yanina: "Encontré el fotolog (hablamos de casi 3 años atrás, gente!) de Claudio y el de Lautaro!! A la tarde venite a casa con Mari asi chusmeamos". Si, definitivamente a otra cosa, Mariposa!
Mate de por medio, nos instalamos frente a la compu de Yani.
- La verdad que es lindo, Diosa. Bien por vos! - reconoció Marianela.
- Estos chicos tiene algo... - sentenció Yanina.
Pasamos la tarde mirando fotos y leyendo comentarios. Vimos que además, tenían otros amigos para nada feos. Sobre todo uno, que tenía fotos semi desnudo con intrumentos musicales.
- ¡Que sexy por dios! - gritó Yani. - Tendríamos que encontrar a éste la próxima!
- Yo me conformo con Lautaro - contesté con una sonrisa. Se ve que el destino no pensaba igual que yo, pero en ese momento no lo sabía.
Descubrimos que no solo tenían mucha imaginación, sino que eran divertidos e inteligentes en todos sus posts. Por un momento, tuve la necesidad de que Lautaro sea distinto, que no sea alguien que pase de largo en mi vida.
Esperé toda la semana el mensaje que me había prometido, pero nunca llegó.
En la facultad, las cosas seguían su curso normal. Con Lucila no volví a hablar. El misio faltó varios días, y cuando venía era como si no estuviera. Germán poco a poco empezaba a tratarme como antes.
El jueves, abro mi casilla y encuentro el siguiente mail:
"Como no podemos chatear y mañana no voy, te escribo.
Podría hacerme la boluda, como me ha recomendado la mayoría, pero sin embargo no me va. Y no es q te escriba para q dps esté todo re bn y hablemos como antes, seamos amigas o me saludes cada vez q me veas; no tiene nada q ver con eso, sino con q no me gusta dejar cosas colgadas.
No me acerké a vos para "sacarte" a nadie, ni para "acercarme a", fue algo desinteresado. No soy garca, no me interesa cagarle la vida o las relaciones a la gente, menos a la q me cae bien.
Y hablé con él sobre vos; si me hubiera dicho q kería algo...ok, listo. Ahí terminaba lo mío. Igual no vengo a justificarte nada, no viene al caso.
Kería dejarte en claro eso. NO me interesa joderte ni joder a nadie; no me interesa meterme con kien te gusta, le gusta a Yanina, o le gusta a Marianela. Pienso q la vida es un toke más importante q eso.
Vos igualmente pensarás lo q kieras y hablarás lo q kieras, pero yo te respeto y x eso no me va la falsedad. Te repito, podría hacerme la boluda, dejar pasar el tiempo y saludarte como si nada nunca hubiera pasado, y sin embargo me senté acá a escribirte.
Pensalo.
Y bueno, eso, para q no tengas la necesidad de hablar/pensar mal de mí x ahí
Lucila"
¿¿"Pensalo"?? Encima tiene el descaro de hacerme notar que él no quiere saber nada conmigo? Ayy!! Lo leí 4 veces y las 4 veces encontré mil motivos diferentes para odiarla.
Llamé a Marianela, y mientras se lo leía se lo reenvié a Yanina.
- Fue el boludo de Germán - me escribió Yani por msn.
- Lo que sea. No le voy a contestar
- Hacé como quieras - respondió Mari
- Ya fue, no me interesa la gente como ella. Yo voy a seguir con lo mío. - y corté. Abrí la ventanita de Ezequiel
- ¿Qué sabés de Lautaro?
- Nada. ¿Querés que le hable?
- No, dejá - como ya dije, no confiaba en el tacto de Eze, a pesar de sus buenas intensiones.
- Igual, si lo querés "cruzar", éste sábado va al Boliche de la otra vez.
- Gracias Eze! ¿Te dije que te quiero?
Agarré el celular y escribí un mensaje que se lo envié al bloque: "El sábado, no se comprometan. Salida de chicas!!". Por supuesto que aceptaron ambas.
Gracias a dios, todavía me quedaban ellas...
...y Lautaro.
lunes, 4 de enero de 2010
Cumpleaños Feliz (2da parte)
Enterarme lo que había pasado entre Lucila y el misio me puso furiosa. Pensé que definitivamente esa noche estaba perdida. Pero Ezequiel me acababa de dar una razón para olvidarme de todo y de todos, y disfrutar la salida.
- Un gancia batido, por favor - dije cuando me acerqué a la barra. Oh, casualidad, Lautaro estaba al ladito.
- Opa! Mirá a quién me encontré... - me dijo cuando me reconoció.
- Ah, Lautaro! - "Por dios, no me había equivocado", pensé, "es muy lindo" - ¿Qué hacés?
- Vine con mi amigo Claudio, pero lo perdí. Asique me vine a pedir algo. ¿Vos?
- Es el cumple de Eze, ¿sabías?
- Uy no me digas! Estuve recién hablando y no lo saludé! ¿Dónde está?
- Con mis amigos. Vení que te acompaño - Asique lo llevé a donde estaban los demás. Las chicas me miraron y les hice una seña. Lautaro se disculpó con Eze y le dijo 40 bromas de las cuales entendí 2, ellos tenían sus códigos del secundario.
- Me parece que hoy termino con LaCruz - me dijo de golpe Yanina al oído.
- Nena, estás loca. Ese pibe es horrible, engreído, y traga! - le contesté
- ¿¿¿Pero vistes el lomo que tiene??? - dijo mientras se mordía el labio y miraba hacía arriba.
- Porque toma pastillas...es un boludo Yani, ni se te ocurra! - al no escuchar la respuesta que quería, Yanina se fue.
- ¿Vamos a la otra pista? - me dijo Lautaro de golpe.
- Bueno - ¿Había que dudar la respuesta? Nos pusimos bien en el medio, pero se complicaba bailar ya que ambos sosteníamos un trago. Asique nos quedamos charlando. Por encima de su hombro, pude ver a su amigo Claudio, queriendo chamuyar a Marianela, y ella haciéndose la difícil.
- ¿Que mirás? - me dijo al ver mi distracción
- Ahí está tu amigo - y los señalé - con mi amiga...hay onda?
- No se, este Claudio es terrible! - "¿Y vos?", pensé - Pero tu amiga no se deja!
- No, es media lenta para esas cosas...
- Entonces a él no le va a gustar - y dicho y hecho, a los 2 segundos cada uno se había ido por distinto lado. Y ahi quedamos los dos, hablando de la vida. Me contó que estudiaba Diseño Audiovisual. Que era de River. Que tenía un perro que se llamaba Chuletas. Que ahora estaba soltero. Que no trabajaba. Que vivía cerca. Y algunas cosas mas que no abré registrado por babosearme mientras me hablaba. Y entre preguntas y respuestas me besó. ¡Qué besos!. Nuestras bocas se llevaron bien enseguida. Había química sin duda.
Lo vi pasar a Ezequiel, y me hizo una seña con el pulgar arriba. Había conseguido lo que quería. Ese chico me cautivó desde el momento que lo conocí, y ahora lo tenía abrazado a mi cintura. Y así estuvo el resto de la noche. Me pidió mi celular, y prometió mandarme algún mensaje en la semana.
Se hizo de día, y en el Pub empezaban a echar a la gente. Me acompañó al guardarropas y nos sentamos en una silla al lado de la puerta, para ver pasar a los demás cuando salieran. Me senté arriba de él y nos tapamos con mi abrigo (corría un frío Agosto). Fue un momento super romántico, y juro que a cada segundo, Lautaro me gustaba mas.
- ¿¡Qué hacen ustedes dos?! Sacá ese abrigo que les quiero ver las manos! - era Claudio. Y para sorpresa nuestra, estaba de la mano de Yanina. La miré y me devolvió una sonrisa que entendí al instante. Nos paramos y salimos los 4 del Pub.
Marianela estaba llamando a un remis. La pobre estaba cansada de mirar el techo, y quería llegar a su casa. Asique cuando llegó el auto, nos despedimos muy cariñsamente y nos fuimos.
- Ay, estoy tan contenta!!! - les dije mientras viajábamos.
- Menos mal, sino quien te bancaba la depresión del misio? - me dijo Mari
- No lo nombres por favor! No arruines mi momento feliz! - contesté con una sonrisa
- ¿A uds les parece? Me fui a chamuyar al idiota de LaCruz y terminé con el divino de Claudio! - saltó Yanina
- ¿"Divino"? - dije sorprendida
- Ay Diosa, no sabés lo que es ese hombre! Te activa todos los sentidos! - contestó emocionada
- Pero yo lo vi queriéndose chamuyar a Mari!! - había una parte que no entendía.
- Si, parece que de ahí, cuando le dije que no, cayó a donde estában ellos y se metió en el medio.
- Claro, LaCruz me estaba diciendo muchas gansadas juntas, entonces aparece él y le dice: "Che, LaCruz, te la pensas ganar diciéndole esas cosas pasadas de moda? Por lo pronto, dejá de hablar de la facultad, nerd!". Se ve que el pobre se sintió mal, porque se fue, entonces yo me quedé hablando con Claudio. Y no necesitó muchas palabras mas para convencerme!!! Ay, Mari, lo que te perdiste!
- No me gusta
- Mejor! Diosa, te imaginás saliendo los cuatro juntos??
- Ojalá Yani...ojalá
...pero todavía faltaba una pieza para completar el esquema.
- Un gancia batido, por favor - dije cuando me acerqué a la barra. Oh, casualidad, Lautaro estaba al ladito.
- Opa! Mirá a quién me encontré... - me dijo cuando me reconoció.
- Ah, Lautaro! - "Por dios, no me había equivocado", pensé, "es muy lindo" - ¿Qué hacés?
- Vine con mi amigo Claudio, pero lo perdí. Asique me vine a pedir algo. ¿Vos?
- Es el cumple de Eze, ¿sabías?
- Uy no me digas! Estuve recién hablando y no lo saludé! ¿Dónde está?
- Con mis amigos. Vení que te acompaño - Asique lo llevé a donde estaban los demás. Las chicas me miraron y les hice una seña. Lautaro se disculpó con Eze y le dijo 40 bromas de las cuales entendí 2, ellos tenían sus códigos del secundario.
- Me parece que hoy termino con LaCruz - me dijo de golpe Yanina al oído.
- Nena, estás loca. Ese pibe es horrible, engreído, y traga! - le contesté
- ¿¿¿Pero vistes el lomo que tiene??? - dijo mientras se mordía el labio y miraba hacía arriba.
- Porque toma pastillas...es un boludo Yani, ni se te ocurra! - al no escuchar la respuesta que quería, Yanina se fue.
- ¿Vamos a la otra pista? - me dijo Lautaro de golpe.
- Bueno - ¿Había que dudar la respuesta? Nos pusimos bien en el medio, pero se complicaba bailar ya que ambos sosteníamos un trago. Asique nos quedamos charlando. Por encima de su hombro, pude ver a su amigo Claudio, queriendo chamuyar a Marianela, y ella haciéndose la difícil.
- ¿Que mirás? - me dijo al ver mi distracción
- Ahí está tu amigo - y los señalé - con mi amiga...hay onda?
- No se, este Claudio es terrible! - "¿Y vos?", pensé - Pero tu amiga no se deja!
- No, es media lenta para esas cosas...
- Entonces a él no le va a gustar - y dicho y hecho, a los 2 segundos cada uno se había ido por distinto lado. Y ahi quedamos los dos, hablando de la vida. Me contó que estudiaba Diseño Audiovisual. Que era de River. Que tenía un perro que se llamaba Chuletas. Que ahora estaba soltero. Que no trabajaba. Que vivía cerca. Y algunas cosas mas que no abré registrado por babosearme mientras me hablaba. Y entre preguntas y respuestas me besó. ¡Qué besos!. Nuestras bocas se llevaron bien enseguida. Había química sin duda.
Lo vi pasar a Ezequiel, y me hizo una seña con el pulgar arriba. Había conseguido lo que quería. Ese chico me cautivó desde el momento que lo conocí, y ahora lo tenía abrazado a mi cintura. Y así estuvo el resto de la noche. Me pidió mi celular, y prometió mandarme algún mensaje en la semana.
Se hizo de día, y en el Pub empezaban a echar a la gente. Me acompañó al guardarropas y nos sentamos en una silla al lado de la puerta, para ver pasar a los demás cuando salieran. Me senté arriba de él y nos tapamos con mi abrigo (corría un frío Agosto). Fue un momento super romántico, y juro que a cada segundo, Lautaro me gustaba mas.
- ¿¡Qué hacen ustedes dos?! Sacá ese abrigo que les quiero ver las manos! - era Claudio. Y para sorpresa nuestra, estaba de la mano de Yanina. La miré y me devolvió una sonrisa que entendí al instante. Nos paramos y salimos los 4 del Pub.
Marianela estaba llamando a un remis. La pobre estaba cansada de mirar el techo, y quería llegar a su casa. Asique cuando llegó el auto, nos despedimos muy cariñsamente y nos fuimos.
- Ay, estoy tan contenta!!! - les dije mientras viajábamos.
- Menos mal, sino quien te bancaba la depresión del misio? - me dijo Mari
- No lo nombres por favor! No arruines mi momento feliz! - contesté con una sonrisa
- ¿A uds les parece? Me fui a chamuyar al idiota de LaCruz y terminé con el divino de Claudio! - saltó Yanina
- ¿"Divino"? - dije sorprendida
- Ay Diosa, no sabés lo que es ese hombre! Te activa todos los sentidos! - contestó emocionada
- Pero yo lo vi queriéndose chamuyar a Mari!! - había una parte que no entendía.
- Si, parece que de ahí, cuando le dije que no, cayó a donde estában ellos y se metió en el medio.
- Claro, LaCruz me estaba diciendo muchas gansadas juntas, entonces aparece él y le dice: "Che, LaCruz, te la pensas ganar diciéndole esas cosas pasadas de moda? Por lo pronto, dejá de hablar de la facultad, nerd!". Se ve que el pobre se sintió mal, porque se fue, entonces yo me quedé hablando con Claudio. Y no necesitó muchas palabras mas para convencerme!!! Ay, Mari, lo que te perdiste!
- No me gusta
- Mejor! Diosa, te imaginás saliendo los cuatro juntos??
- Ojalá Yani...ojalá
...pero todavía faltaba una pieza para completar el esquema.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Salida facultativa (2da parte)
Salimos del baño y sorpresivamente, los chicos estaban sentados en una mesa esperándonos. Nos acercamos pero las sillas no alcanzaban para todos, asique fuimos a buscar a otras mesas. Germán me agarró del brazo y no me dejo ir.
- Sentate conmigo
- No rompas Ger - dije cansada, me daba vueltas todo. Pero me agarró fuerte y me sentó de un tirón. Las chicas volvieron cada una con una silla. Pidieron algo para tomar colectivamente, creo que un clericó o algo así y estaba riquísimo!
- Nosotros nunca vamos a poder estar juntos, no? - me dijo por lo bajo Germán en un momento.
- ¿Por qué decís eso?
- Se me ocurrió
- Si, tenés razón. Si hubieron tantas idas y venidas, es porque de verdad no congeniamos - contesté mirándolo a los ojos. Con cada una de mis palabras, tenía su cara mas cerca de la mia, y no se si por el alcohol o qué, pero no me alejé ni un milímetro. Y si, me besó. Adelante de todos los demás. Ahí sentados en la mesa. Al principio no me dí cuenta, pero cuando reaccioné me dio un poco de pudor. Abrí los ojos y me vi sentada en una posición un tanto comprometedora, asique me levanté y sin dudar dije:
- ¿Vamos a bailar? - todos me miraron sorprendidos. Hacía medio segundo me estaba matando con Germán, y ahora me quería ir. La verdad era que me sentía incómoda. No sabía porque siempre cedía con él, si en verdad no me gustaba. Me juré que iba a ser la última vez que lo hacía.
- Bueno, vayamos al Boliche que está acá a dos cuadras - dijo Yani y todos estuvieron de acuerdo. Asique salimos y empezamos a caminar. El aire me pegó muy de golpe, y el alcohol hizo su peor efecto. En ese momento vi que Germán en realidad estaba peor que yo.
- Tengo ganas de hacer pis - dijo mientras trataba mantener el equilibrio. Yanina lo agarró enseguida.
- Ya llegamos Ger, hacés en el boliche
- No aguanto Yani!!! Dejame hacer en esa esquina! - y no se como sucedió, pero terminó haciendo sus necesidades contra un portón. Me dio vergüenza ajena. Definitivamente no quería volver a estar nunca mas con él.
Los chicos se reían, pero a mi me parecía patético, asique seguí caminando. Atrás mío vino Juan. En sentido contrario venían caminando un grupo de chicos que me piropearon.
- ¡Qué me gritas idiota! ¿Por qué no te vas a cagar? - ¿Ya dije que me ponía violenta cuando tomo?
- Shhh, para Diosa!! Vamos a terminar a las trompadas limpias si bardeás asi! Uno nunca sabe con quien se cruza... - dijo Juan mientras me agarraba del brazo y apuraba el paso.
- ¡No me importa! Yo soy libre! Y no quiero que esos que pasan me miren el culo! - grité un poco fuerte
- Callate che! - insistió Juan, tratando de calmarme
- Callame - contesté mirándolo a los ojos y deteniendo la marcha. Juan ni lo dudó y ahí nomás me besó. Fue un beso lindo y corto. Y como quién no quiere le cosa, seguimos caminando hasta llegar al Boliche. Creo que nadie vió lo que pasó, aunque mas tarde se lo conté a las chicas. Ninguna de las 3 salíamos del asombro. Primero por mi reacción del "callame", y segundo porque Juan era un tipo de perfil bajísimo, y muy tímido, no parecía animarse a algo así. Pero bueno, yo no era quién para opinar.
Entramos al boliche y ahí nomás, me encontré con mis amigos del barrio. Tengo un grupo de 10 amigos que conocí por mi vecino de enfrente. Tienen todos un año mas que yo (aunque no se note), y solíamos pasar los veranos sentados en la vereda, jugando y riéndonos hasta altas horas de la noche.
Mi sorpresa sucedió, cuando entre ellos había 2 chicos que no conocía, y 2 compañeros nuestros de la facu. Resulta que Chizzo y LaCruz, eran compañeros del secundario de Eze y Maxi.
- ¿Asique van todos juntos? - preguntó Eze
- Si! No sabía que los conocías - contesté. Por suerte ya no tenía ni rastros del mareo.
- El mundo es un pañuelo - afirmó LaCruz mostrando todos los dientes. Era muy feo pobre!
- A ellos no los conocés, no? - preguntó Maxi, señalándome a los otros dos. Contesté que no, entonces en seguida me los presentó - El es Claudio - y lo saludé. Era de estatura media, morocho, pelo semi largo, barba candado y ojitos muy simpáticos. - Y el es Lautaro - Y ahí lo conocí. ¿Cómo podía saber todo lo que iba a venir después?
Lautaro medía un poco mas que yo, era delgado, de pelo castaño claro, ojos marrones y piel blanquísima. Y me gustó. Mucho. Desde el primer momento que lo ví, quede flahseada ante sus encantos.
Mas tarde, después de haberme ido a dar unas vueltas con El Bloque, me crucé con Ezequiel, y lo encaré.
- Che, me encanta ese Lautaro!! ¿Tiene novia?
- Nah, Laucha con novia? Jamás! Es un tiro al aire! Yo no te lo recomiendo, y te lo digo porque sos mi amiga, pero si a vos te gusta...
- Me encanta! ¿Pero que voy a hacer? Dejá...hacé de cuenta que no te dije nada... - contesté resignada ante la imposibilidad de que mi amigo me haga "gancho".
- Si querés te doy el mail...es lo único que se me ocurre... - Ezequiel nunca tuvo la habilidad de ser un celestino, y no iba a ser el momento de que empiece a serlo.
- No te preocupes Eze, ya fue! - dije y me fui con una sonrisa...
...Al otro día por la tarde, le pedí a Eze si me pasaba el mail de Lautaro.
- Sentate conmigo
- No rompas Ger - dije cansada, me daba vueltas todo. Pero me agarró fuerte y me sentó de un tirón. Las chicas volvieron cada una con una silla. Pidieron algo para tomar colectivamente, creo que un clericó o algo así y estaba riquísimo!
- Nosotros nunca vamos a poder estar juntos, no? - me dijo por lo bajo Germán en un momento.
- ¿Por qué decís eso?
- Se me ocurrió
- Si, tenés razón. Si hubieron tantas idas y venidas, es porque de verdad no congeniamos - contesté mirándolo a los ojos. Con cada una de mis palabras, tenía su cara mas cerca de la mia, y no se si por el alcohol o qué, pero no me alejé ni un milímetro. Y si, me besó. Adelante de todos los demás. Ahí sentados en la mesa. Al principio no me dí cuenta, pero cuando reaccioné me dio un poco de pudor. Abrí los ojos y me vi sentada en una posición un tanto comprometedora, asique me levanté y sin dudar dije:
- ¿Vamos a bailar? - todos me miraron sorprendidos. Hacía medio segundo me estaba matando con Germán, y ahora me quería ir. La verdad era que me sentía incómoda. No sabía porque siempre cedía con él, si en verdad no me gustaba. Me juré que iba a ser la última vez que lo hacía.
- Bueno, vayamos al Boliche que está acá a dos cuadras - dijo Yani y todos estuvieron de acuerdo. Asique salimos y empezamos a caminar. El aire me pegó muy de golpe, y el alcohol hizo su peor efecto. En ese momento vi que Germán en realidad estaba peor que yo.
- Tengo ganas de hacer pis - dijo mientras trataba mantener el equilibrio. Yanina lo agarró enseguida.
- Ya llegamos Ger, hacés en el boliche
- No aguanto Yani!!! Dejame hacer en esa esquina! - y no se como sucedió, pero terminó haciendo sus necesidades contra un portón. Me dio vergüenza ajena. Definitivamente no quería volver a estar nunca mas con él.
Los chicos se reían, pero a mi me parecía patético, asique seguí caminando. Atrás mío vino Juan. En sentido contrario venían caminando un grupo de chicos que me piropearon.
- ¡Qué me gritas idiota! ¿Por qué no te vas a cagar? - ¿Ya dije que me ponía violenta cuando tomo?
- Shhh, para Diosa!! Vamos a terminar a las trompadas limpias si bardeás asi! Uno nunca sabe con quien se cruza... - dijo Juan mientras me agarraba del brazo y apuraba el paso.
- ¡No me importa! Yo soy libre! Y no quiero que esos que pasan me miren el culo! - grité un poco fuerte
- Callate che! - insistió Juan, tratando de calmarme
- Callame - contesté mirándolo a los ojos y deteniendo la marcha. Juan ni lo dudó y ahí nomás me besó. Fue un beso lindo y corto. Y como quién no quiere le cosa, seguimos caminando hasta llegar al Boliche. Creo que nadie vió lo que pasó, aunque mas tarde se lo conté a las chicas. Ninguna de las 3 salíamos del asombro. Primero por mi reacción del "callame", y segundo porque Juan era un tipo de perfil bajísimo, y muy tímido, no parecía animarse a algo así. Pero bueno, yo no era quién para opinar.
Entramos al boliche y ahí nomás, me encontré con mis amigos del barrio. Tengo un grupo de 10 amigos que conocí por mi vecino de enfrente. Tienen todos un año mas que yo (aunque no se note), y solíamos pasar los veranos sentados en la vereda, jugando y riéndonos hasta altas horas de la noche.
Mi sorpresa sucedió, cuando entre ellos había 2 chicos que no conocía, y 2 compañeros nuestros de la facu. Resulta que Chizzo y LaCruz, eran compañeros del secundario de Eze y Maxi.
- ¿Asique van todos juntos? - preguntó Eze
- Si! No sabía que los conocías - contesté. Por suerte ya no tenía ni rastros del mareo.
- El mundo es un pañuelo - afirmó LaCruz mostrando todos los dientes. Era muy feo pobre!
- A ellos no los conocés, no? - preguntó Maxi, señalándome a los otros dos. Contesté que no, entonces en seguida me los presentó - El es Claudio - y lo saludé. Era de estatura media, morocho, pelo semi largo, barba candado y ojitos muy simpáticos. - Y el es Lautaro - Y ahí lo conocí. ¿Cómo podía saber todo lo que iba a venir después?
Lautaro medía un poco mas que yo, era delgado, de pelo castaño claro, ojos marrones y piel blanquísima. Y me gustó. Mucho. Desde el primer momento que lo ví, quede flahseada ante sus encantos.
Mas tarde, después de haberme ido a dar unas vueltas con El Bloque, me crucé con Ezequiel, y lo encaré.
- Che, me encanta ese Lautaro!! ¿Tiene novia?
- Nah, Laucha con novia? Jamás! Es un tiro al aire! Yo no te lo recomiendo, y te lo digo porque sos mi amiga, pero si a vos te gusta...
- Me encanta! ¿Pero que voy a hacer? Dejá...hacé de cuenta que no te dije nada... - contesté resignada ante la imposibilidad de que mi amigo me haga "gancho".
- Si querés te doy el mail...es lo único que se me ocurre... - Ezequiel nunca tuvo la habilidad de ser un celestino, y no iba a ser el momento de que empiece a serlo.
- No te preocupes Eze, ya fue! - dije y me fui con una sonrisa...
...Al otro día por la tarde, le pedí a Eze si me pasaba el mail de Lautaro.
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