jueves, 21 de junio de 2012

Abue

Es mentira eso que dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Yo lo supe desde siempre. Sabía que cuando este momento llegara, en mi corazón se abiriría una grieta irreparable.
Lo sabía cada vez que dormía la siesta a su lado, o cuando le hacía cosquillas y la tiraba en la cama para hacerla reír. Lo sabía cuando me sentaba en la mesa a comer mis platos preferidos. Lo sabía cuando me daba el beso de las buenas noches o se levantaba a hacerme el café por las mañanas. Lo sabía cuando me daba consejos o me decía esa palabra justa. Lo sabía cuando le preguntaba si me quería y me respondía que hasta el cielo ida y vuelta. 
Siempre supe que cuando dejara de estar a mi lado iba a sentir esta tristeza indescriptible. Por eso traté de aprovecharla cada segundo de mi vida, y sin embargo, siento que nos faltó mucho por compartir. 
Que no alcanzaron sus mimos, sus frases célebres, sus besos, sus palabras. Que siempre me van a quedar esas ganas de seguir sintiendo que en sus brazos yo estaba en mi hogar. Ella me mostró el camino para ser la persona que soy hoy. Me enseñó todo lo que sé y lo que no sé también es su responsabilidad. 
Hoy la perdí. Y confirmo que tenía razón, la grieta es profunda y dolorosa. Que voy a extrañar a mi abuela cada día de mi vida. Voy a extrañar a mi amiga, mi confidente, mi compinche. La persona que me hacía la pata y me retaba cuando era necesario. La hincha que me perseguía por toda la casa para que me abrigue. La nena que me pedía que le cuente los chismes nuevos. La gran señora que era mi ejemplo a seguir.
Eso sí, de algo estoy segura.
Yo no gané un ángel.
 Yo lo tuve desde que nací.

...Solo que ahora me acompaña desde el cielo.

jueves, 1 de marzo de 2012

De vez en mes

El cumpleaños de Yanina fue concurrido por todos aquellos a los que ella invitó, menos por el lujanero, claro. Evidentemente Noviembre había cambiado mi racha ganadora.
Los días transcurrieron, la facultad como siempre apretaba mas con entregas, exámenes y la agenda estaba llena de anotaciones. Los viernes casi siempre había un huequito para cenar con los chicos de la facultad y algunos sábados que no eran completamente destinados a estudiar, también había lugar para alguna salida.
Para no perder la costumbre, otra vez los nervios se apoderaron de mi. Ni la paciencia ni la calma cabían en mi cuerpo. Quizás por eso, cometí un nuevo error para sumar a la colección.
En la última salida de sábado antes de los finales en Diciembre, me crucé con Marcelo y sus amigos de basquet en Crow's.
- Diosaa!!! No te olvides que para dar Sistemas de Información, tenemos que juntarnos a estudiar eh!
- Marce, no me jodas! Es sábado, tengo un trago en la mano, ¿tenés que hablarme de la facultad? Demasiado estrés tengo encima...
- Tenés razón!! Si querés tengo una manera de bajarte ese estrés...
- ¿Cómo? - pregunté interesada. Y con un gesto me mostró su grupito de amigos. Eran los de siempre, los que yo bien junados tenía. Y entre medio de todos ellos, estaba Javier. Dueño de un bronceado caribeño y un cuerpo tonificado lleno de raviolitos para contar y hacer con queso al horno. - Ay Marce, no me tientes. - Contesté lavándome las manos. Pero casi por telepatía, Javier se alejó de sus amigos y apareció al lado nuestro en seguida.
- Si Diosa...los dejo que se conozcan. - Marce se evaporó atrás de su novia dejándonos solos.
- Hola. - me dijo Mr. Músculo, dejando ver lo único blanco en su cuerpo: sus dientes. Era lo que se dice comunmente "un morocho interesante".
No recuerdo que fue lo que me dijo, pero sé que yo lo miraba y pensaba en las ganas que tenía de que me agarrara contra una pared. Él también iba a mi facultad, pero a psicología. Me lo cruzaba en los pasillos y lo encontraba hablando con Marcelo. Sabía que había estado de novio, que tenía auto, y una vez lo encontré en un restaurant donde ambos comíamos con nuestras respectivas madres. Lo cierto es que yo le venía marcado el paso, pero no estaba segura de cuanto sabía él de mi. Y aunque no parecía tan intrigado, creo que tenía las mismas ganas que yo de terminar contra la pared. Sin embargo, prefirió otra opción.
- ¿Nos vamos?
- ¿A dónde?
- Afuera. Mi auto está estacionado acá a la vuelta. Vamos a estar más cómodos.
- No creo que dé.
- Yo creo que si. Mirá, voy al baño. Avisale a tus amigas y nos encontramos de nuevo acá. 
Y se fue. Fui corriendo a buscar a Renata. 
- ¿Que hago?
- ¿Tenés ganas? - me preguntó.
- Si, pero quedo re puta!! 
- ¿Por qué? Andá y pasala bien. El flaco te gusta y ninguno tiene compromisos. Pero si te vas a arrepentir quedate...
Claro, como iba a saber que iba a ser tal fracaso. Y obviamente acepté.
Lo fui a buscar al rincón donde quedamos, y agarrándome de la mano me sacó de Crow's.
Subimos al auto, y sin preguntarme arrancó. 
- ¿A dónde vamos? - le pregunté
- A la casa de un amigo. Él no está y me dio la llave.
- ¿Vive solo?
- Si, es de Córdoba y vino a jugar al basquet acá, asique no tiene familia.
Después de algunos minutos sin mediar demasiadas palabras, llegamos. Ya era demasiado de día, y parecía como si la casa estuviera muy expuesta. Abrió la puerta del costado y entramos a un monoambiente lleno de cosas y bastante desordenado.
- Mi amigo le alquila esta habitación a una vieja. Es independiente de la casa, pero por las dudas no hagamos mucho ruido.
Yo me sentía incómoda y ya me estaba cuestionando porque había aceptado. Pero ya tenía las cartas, ahora debía jugar.
Javier se empezó a sacar la ropa mientras yo me sacaba los zapatos y pensaba si no era mas erótico si nos ayudabamos. La escena era patética, aunque ver su pecho al descubierto me motivaba a seguir.
- ¿Te depilás? - pregunté sorprendida al ver que tenía menos pelos que yo en las piernas.
- Si, como muchos deportistas....es mucho mejor.
- Ah. - dije sin mucho convencimiento mientras me acomodaba en la cama junto a él.
No voy a mentirles. A pesar del poco entusiasmo y lo impersonal que Javier estaba siendo, se ocupó con gran dedicación a hacerme disfrutar.
Cuando me tocó a mi, no dejó terminar mi trabajo. Me ubicó prolijamente encima suyo, indicándome como quería que fuera la posición.
Comenzamos a movernos. Yo cerré los ojos para concentrarme y no ver el desquicio que era esa habitación. 
De pronto, escuchamos la puerta. Me asusté y me levanté de donde estaba. Javier se acercó a ver quién era y abrió la puerta. Me tapé como pude mientras un chico entró y se dirigió derechito al baño con las manos en los ojos diciendo: "no te preocupes, no miro".
- Se queda ahí adentro, no te preocupes.
- ¿Me estás cargando, no?
- Es su casa, no se puede quedar en la calle. Pero él se queda ahí adentro y no sale, te prometo.
- No está bueno esto. No da. 
- Lo que no da es que me dejes así. - dijo señalando lo obvio. Me llevó de nuevo a la cama indicando la misma posición que antes. Más que nunca cerré los ojos para intentar concentrarme mientras nos moviamos. Pero esta vez fue en vano, ya no había chances de que yo pudiera sentirme cómoda ahí adentro.
- Esperá, esperá, esperá! - Dijo de pronto mientras yo estaba rezando para que acabara.
- ¿Qué pasa? - pregunté abriendo los ojos. Javier se apartó de mi dejando ver nuestros cuerpos. El alma se me fue al piso cuando vi lo que había pasado. Estabamos los dos llenos de sangre.
- ¿Me querés decir que mierda pasó? - me dijo como loco.
- ¡Que se yo! - contesté asustada y sorprendida.
- ¿Te vas a embarazar
- ¡¿Que?! - grité anonadada.
- Si, por eso no te embarazás?
- Ah bueno!!! - dije completamente agotada de la situación. - No se si sos idiota o estás en pedo, pero para tu tranquilidad, no, esto quiere decir justamente todo lo contrario, que no estoy embarazada. Probablemente con esa posición del orto que me hiciste hacer, me provocaste que me baje el período más rápido o me lastimaste, no sé. Pero gracias al cielo acá no hay ningún bebé. Y decile a tu amigo que salga del baño que quiero entrar a limpiarme. - dije mientras me empezaba a vestir. - Y andá llamándome un remis porque acá no me quedo más.
Ese fue el momento en el que decidí que no sirvo para tener sexo casual. Que menos aún vuelvo a meterme en lugares como esos. Y que por mas que un pibe sea una cara bonita o tenga unos exuberantes abdominales, no significa que vaya a ser un buen amante.
Me subí al remis sin ni siquiera saludarlo y le hice prometer que Marcelo nunca se enteraría de todo lo que había pasado.
Claramente se enteró.
A la semana, simulando una conversación circunstancial me preguntó por la noche con Javier.
- Bien. - me limité a contestar.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? Pero me tenés que ser sincera...
- Me lo vas a preguntar igual, asique...
- ¿Vos eras virgen?
Y ahí me di cuenta que hay mas pelotudos dando vuelta de lo que yo creía.
- Marcelo, vos sos o te hacés? Lo que pasó fue claramente otra cosa. Y no deberías ni siquiera cuestionarlo, ya que sabés perfectamente que yo estuve con otros chicos, o acaso no te conté lo de Orlando? 
- Si, es verdad...
- Entonces no hagas preguntas pelotudas, para eso ya está tu amigo!
Y me di media vuelta para entrar al salón. 
La realidad es que yo tampoco estaba segura la causa de tanta cantidad de sangre. Esperaba mi período pero éste se siguió retrasando, asique la teoría de que bajara antes no era muy fuerte. Quizás me había lastimado. Quizás técnicamente seguía siendo virgen. Pero de algo estaba segura: Javier no me tocaba un pelo nunca mas.
- Yo todavía no lo puedo creer. - dijo Renata. El resto de mis amigas se mordía la lengua o hacía gestos mientras me escuchaban contar lo sucedido. Estabamos sentadas en una mesa al aire libre en Crow's, con Dr. Lemon de por medio. 
- ¿Entonces no te vino? - me decía Yanina.
- No.
- Es preocupante - acotó Mecha.
- Hacete un Evatest - opinó Inés.
- Ni en pedo! - dije.
- Así estas mas segura... - apuntó Rosa.
- Chicas, nos cuidamos. Solo me bajó sangre...nada más!
- ¿Y por que no te vino? - preguntó Renata.
- Porque en Diciembre siempre se me atrasa. Después de los nervios de los finales, paso mucho estres y entonces no me viene.
- Para mi te lo tenés que hacer. - insistió Inés.
- No. - me negué.
- Para mi también. - repitió Renata. - Hagamos una cosa: cuando salimos de acá, pasamos por una farmacia y te compras uno.
- Dije que no. - repetí mas seria que antes, ya sin una gota de paciencia.
- No te lo compras vos, te lo compro yo! 
Entonces me cansé. Me levanté de golpe y enojada les dije:
- Dejen de hacerme la cabeza. Yo se como fueron las cosas y se como es mi período. No me embaracé ni nada parecido. Voy a volver cuando dejen de delirar.
Y me fui a dar una vuelta por Crow's para calmar las aguas.
Al rato volví a la mesa, porque me había olvidado la cartera y no me daba mucha confianza dejarla ahí.
Pero encontré una escena inesperada.
Había una persona sentada en mi silla...

...era Facundo.

sábado, 21 de enero de 2012

Rumour has it

Un beso de Luis, era lo último que esperaba. Lo juro.
 Pero admito que no me disgustó ni el beso, ni la idea de atacar otro amigo de Enzo.
- ¿Entendés ahora? - me preguntó por fin cuando me soltó. Renata al lado nuestro miraba atónita.
- Creo que si...- respondí confundida. - Con la diferencia que la otra era muuuy fea! - acoté para descontracturar un poco.
Nuestras caras lo decían todo, estabamos uno mas confundido que el otro. Pero el señor de la remisería nos hizo volver a la realidad.
- Chicas! Llegó su auto... aquel verde es de ustedes.
Nos levantamos de las sillas y nos dirigimos en silencio a la vereda y le indicamos a Yani cual era el auto para que se despidiera. Y nosotros hicimos lo propio.
- Bueno...chau. - dije sin saber muy bien que hacer. Pero sin demasiadas vueltas, ambos concluimos en el mismo beso de despedida. La situación se tornaba cada vez mas rara. Ahora los atónitos espectadores eran tres.
- ¡Te comiste a Luis! Sos una hija de pú...! - gritaba Yanina en el auto.
- Pará! Cada vez que estoy con un pibe me decís la misma pavada...!
- Te enganchas los mas lindos, Diosa! - "Pero vos te enganchaste al que yo quería", pensé.
- Bueno, regalo de cumpleaños! - me limité a responder.
De todos modos, si con esa situación me sentí extraña, peor aún fue al día siguiente cuando Luis me habló por msn.

Luis dice:
que manera de irnos a la mierda, Diosa
LaDiosa dice:
jaja no sé porque lo decís...
Luis dice:
me gusta esa actitud jaja, tenés razón, no sé porque lo dije...
LaDiosa dice:
a esta altura no nos podemos horrorizar de nada...
Luis dice:
cualquiera Diosa...cualquiera!!!
LaDiosa dice:
¿para tanto?
Luis dice:
no, todo bien Diosa...pero fue re flashero! ¿Viste cuando no te lo espebas ni en pedo? Un vale todo!!
LaDiosa dice:
si, pero ya a esta altura a mi nada me sorprende...
Luis dice:
esto da para todo jaja! Todo bien, pero es un flash!!
(dale pelotudo, dejá de decir que estas flasheadito porque sino voy a pensar que te fumaste algo!)
LaDiosa dice:
no entiendo que querés decir con lo de "flash"
Luis dice:
nada, quedate tranquila que me re gustó, pero sigue siento un ALTO flash!
LaDiosa dice:
pará! Dos cosas: 1, no es un halago que me digas eso después de haberte comido ese bicho. 2, uno nunca termina de saber las vueltas de la vida..
Luis dice:
jajaja como sos eh! No era para halagar, sino para que no pienses que lo decía como algo malo. Aparte no era taaan fea!! Y por otro lado si, andá a saber cuantas vueltas vamos a dar nosotros...
LaDiosa dice:
era fea Luis, vos podes aspirar a cosas mejores. 
Luis dice:
gracias Diosa, eso si es un halago! 
LaDiosa dice:
viste! Yo soy buena! Igual admito que en la remisería repuntaste mucho eh! Jajaja!
Luis dice: 
es que esa pregunta de "que es tirar la boca" fue crucial! Y no daba mostrarle a tu amiga...
jajaja! Decí que era tirar la boca nada mas...
LaDiosa dice:
decí que vino en seguida el remis
Luis dice:
decí que no quisiste venir a desayunar
LaDiosa dice:
decí que no podíamos dejar a Renata sola
Luis dice:
decí que no me avivé de llamar a Tincho! Re sobraba tu amiga
LaDiosa dice:
el remisero apareció en el momento justo!
Luis dice:
estuvimos lentos, la próxima hay que ser mas sinceros...
LaDiosa dice:
es una propuesta?
Luis dice:
puede ser ;)

- No entiendo mucho...como no entiendo a Enzo ni a ningún hombre de esta tierra! - me decía Yanina mientras se servía otra porción de pizza. Como no habíamos podido vernos esa semana, nos juntamos el viernes a la noche a cenar después de la facultad.
- ¿Qué te dijo él? ¿Algo interesante? - pregunté intrigadísima pero tratando de sonar despreocupada.
- Lo de siempre. Me vino a buscar cuando vos estabas con Facundo, me empezó a decir que él me reee quiereee y que quiere que yo lo trate mejor - repetía Yani haciendo ademanes y revoleando los ojos para todos lados. - Ponía una cara de boludo terrible!
- Si, eso mismo me dijo Mecha.
- Pero lo peor de todo fue cuando me sonó el teléfono y era el del laburo para ver en que andaba!
- ¿Y él vió?
- Diosa, no hay peor ciego que el que no quiere ver...
- ¡Qué boludo!
- Si, pero no me interesa hablar más de él. Escuchame, estuve averiguando dónde festejar mi cumple la semana que viene, y quiero ir a ver un lugar que me ofrecen hacer pizzas y después comprar algunas bebidas, ¿me acompañás a ver que onda?
- ¿Ahora? -  dije pensando en lo largo que había sido ese día. - Y bueno...vamos!
Nos tomamos un colectivo en la Avenida y nos bajamos en la esquina del barcito. La zona era horrible, pero capaz el lugar adentro repuntaba.
- Aparte tenes que tener en cuenta que hoy es viernes y mi cumple lo hago de sábado, entonces va a haber mas gente.
- Por los precios de los tragos no debe de venir mal ambiente - dije mirando la carta que tenía en la mano.
- Y si...me parece que lo festejo acá y listo!!
Esa semana la ayudé a armar la lista de invitados y me encargué de juntar la plata e ir a comprar el regalo. Opté por una cartera blanca como ella quería y una remerita con lo que sobró de lo recolectado.
El jueves la llamé para ver como iban sus preparativos y si había alguna novedad.
- Si, tengo algo para contarte Diosa...
- Dale! Desembuchá...¿quienes te confirmaron?
- No, no es nada de eso. Es algo que me pasó ayer a la salida del laburo...
- ¿¿Qué?? - pregunté pensando que se trataba de su compañero.
- Lo vi a Enzo... - mi cara se transformó. Intenté con todas mis fuerzas disimularlo con un "ajam" y seguí escuchando. - Me esperó en la esquina de la empresa cuando salí y fuimos a caminar por la plaza que está cerca. Dimos unas vueltas, nos sentamos, cosas así. Pero lo mas loco vino después... Empezamos a caminar por ahí, y en una me agarra del brazo y me mete adentro de un lugar...
- ¿Cómo de un lugar?
- Si, de una puerta...como si fuera un negocio pero no era un negocio...sin decirme nada! Yo me asusté pero me agarró re de sorpresa...
- ¿Y que era ese lugar?
- ¿Estas sentada? - Lo estaba, pero de todas maneras, podía caerme igual. - ¡¡Era un telo, Diosa!!
- ¿¿Qué??
- Si!! Me metió en un telo de una!! Sin decirme, comentarme, preguntarme, tantear el asunto...nada! Ni siquiera nos habiamos besado, ni me había agarrado de la mano, N-A-D-A!! ¿¿Podés creerlo??
La verdad, no, no podía creerlo. Aunque como había concluído con Luis, a esta altura ya nada me sorprendía...
- ¿Y que hiciste?
- Salí! Por lo misma puertita que me metió, salí sola. Le dije que no daba...y después de discutirlo un rato, nos fuimos a tomar el subte para volver a casa. No sabes la verguenza que tenía...fue una situación horrible!!
- Este pibe se supera día a día...
- Sabelo. Ah! Otra cosa...Hablando de lo del sábado, me saltó diciendo que el beso con Luis, se lo diste vos a él...
- Ah bue, ¿algo más?
- Es como que ellos tienen esa versión...
-...¿"Ellos"? ¿O él?
Yanina no le dió impotancia a mi última pregunta, pero yo entendía perfectamente. En toda historia hay detalles que los relatores distorsionan solamente para salvar sus propios pellejos. Enzo y yo ocultabamos una verdad muy grande. Luis podía transformar algunos factores para no verse tan involucrado. Y porque no, Yanina podía exagerar el encuentro con Enzo para salir airosa. En esta oportunidad, no iba a saber la otra campana ya que mi relación con él era casi nula después de todo lo ocurrido...
- Bueno, pasando al tema de mi cumple...andate linda Diosa... - dijo Yanina del otro lado del teléfono volviendome a la realidad.
- ¿Por? Si no va nadie interesante...
- ¡¿Cómo que no?! ¡El lujanero! ¿Ya te olvidaste?
No, no me había olvidado del bombón de ojos claros y sonrisa radiante. Pero mi cabeza era un lío y yo ya no sabía para que lado agarrar. Simplemente no quería mas problemas ni embrollos...

...pero la verdad, era que todavía faltaban unos cuantos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Juegos de seducción

- No, no quiero ni siquiera mirarla en bolas a la rubia, está claro? - Yo seguía plantada en la puerta de la habitación mientras adentro, Sergio y mi amiga hacían de lo suyo y Orlando me miraba con cara de pollito que no coge hace 10 años.
- Clarísimo, no la mires. Pero Diosa, no hay otro lugar para que estemos, la casa está toda desarmada. No tengo otra cama ni sillón ni nada. Dale!
- Bueno, vayamos a otro lado o me voy y listo.
- ¿Y nos vamos a quedar con las ganas? - Y diciendo eso se acercó a convencerme de otra manera, de la manera más efectiva que conocía. Cuando empezó a besarme no me quedó otra que dejar la cartera en el piso. Lentamente me sacó una de las remeras que tenía puesta y sin dejarme reaccionar también se sacó la suya. Entonces cuando me di cuenta que era demasiado tarde para escapar, dije mi última voluntad.
- Está bien, pero en cuanto veo algo que no me gusta me voy a la mierda...
Y fuimos hasta la mitad libre de la gigantesca cama mientras el resto de las ropas quedaban en el camino.
Yo no quería apartar la vista de Orlando y no justamente porque quería investigarle los lunares, sino porque no tenía ningún interés en ver a la rubia en bolas. Ya me sobraba con escucharla gemir desesperadamente.
Cuando parecía que todo se estaba cumpliendo según mis reglas, la rubia se fue al baño y Sergio se empezó a aburrir. Y claro, cuando por fin lo miré me di cuenta: la rubia había llegado a su orgasmo número nosecuanto, mientras que él ni siquiera había tenido uno chiquitito...porque justamente, bien chiquitito que era y aparentemente, resistente. 
Orlando se apartó de mi cuerpo para darle lugar a su amigo, y sin dejarme pensar, en un segundo los encontré a ambos dándome placer...¿Y yo pretendía negarme? Definitivamente no.
Sin embargo no me gustó cuando la rubia volvió del baño y entonces el intercambio de parejas se concretó. Traté de ponerle onda pero era más que obvio que Sergio no me movía ni un pelo, y la calentura bajó al subsuelo. Entonces volvimos a intercambiarnos, no había nada mejor que la seguridad del viejo conocido que me gustaba.
Más tarde, le pedí a Orlando que me lleve a mi casa y los dejamos a Sergio y la rubia solos un rato. 
- De esto ni una palabra... 
- No te quepa duda - contesté más segura que nunca. No era algo que iba a andar contando a los 4 vientos. Aunque yo sabía que al día siguiente todos preguntarían, iba a inventar una historia similar pero con varias diferencias. Sabía que si llegaba a decir que Orlando le había dado a la rubia, iba a ser el hazme reír del curso. Quizás lo podía usar como arma de soborno. Quizás.
- Mañana no creo poder ir a Crow's, es el cumple de otra amiga.
- No vengas, mejor. Festeja su cumple la conchuda de Marina, y vos como sos tan bueno capaz le hacés la fiestita también.
- No seas celosa, eso fue para vos nada más.
Y me despedí con un beso antes de bajarme del auto. Mientras la luz del día se colaba entre la ventana me fui corriendo a dormir, todavía quedaba un día del fin de semana de festejos...

 El sábado, Crow's nos esperaba con los brazos abiertos. Y todos los que estaban dentro también. 
Marina seguía fingiendo que todo estaba bien, y Rosa la seguía. Yo ahora ya estaba habilitada para escupirle toda la verdad, pero sin embargo, me parecía que era una carta que debía guardar para jugarla en el momento clave.
De todas maneras yo estaba con las que necesitaba estar: Yani, Mecha y Renata. La lista de invitados se agrandó cuando vimos entrar a Enzo con todos sus amigos, y mi corazón se detuvo cuando vi pasar a Facundo. Cartón lleno. 
- ¿A donde vas a apuntar? - me preguntó Mecha por lo bajo.
- La respuesta es más que obvia. Ahora vengo.
Y me fuí a dar una vuelta por el bar para generar un encuentro para nada casual.
- ¡Feliz cumple! - me dijo Facundo al verme. Y para mi, el resto del mundo se esfumó en esas palabras. Nos pusimos a hablar contra una de las barras mientras el se pedía uno de sus tragos favoritos y yo otro. "Por favor, quiero irme con vos de acá", pensaba. Aunque mi dignidad, orgullo o boludez no me dejaron pronunciar esas palabras.
- Vine con mi compañera del laburo, te acordás? - Obvio que me acordaba, se de memoria todas sus anécdotas. - Trajo a unas amigas a conocer, yo siempre le dije que tenía que venir a Crow's.
- Es mítico este lugar. 
- Por supuesto. Ahora se fueron a dar unas vueltas de esas que dan las minas para ver si enganchan algo...
- Jamás di una de esas vueltas, no se de que me estas hablando... - respondí cómplice.
Facundo me besó. El mejor regalo de cumpleaños, mejor que la fiestita del día anterior, mejor que la notebook que me regaló mi familia, mejor que todo, mejor que nada.
Lo mejor que me podía pasar para poder tragar la sensación que me causó abrir los ojos y ver al ladito nuestro a Yanina transando con Enzo. No, eso tampoco me importaba cuando estaba con mi verdadero amor.
Pero sus amiguitas volvieron. Y Facundo debía llevarlas a sus hogares como amigo responsable. Y yo quedé ahí, en Crow's, con la ganas de tocarlo y que me toque, con las ganas de sentirlo y que me sienta.
- Le voy a mandar un mensaje. - dije y Renata casi me corta la mano.
- ¡No! Se fue, ya está. No va a volver, si hubiera querido se hubiera quedado o te hubiera llevado.
- Pero quiero que sepa que me dejó re calientee!!
- ¿Para qué? Para quedar como una enamorada de mierda? - acotó Mecha. - No le mandes nada.
Entonces volví a guardar el celular. Ahora la situación entre Yani y Enzo molestaba, y mucho.
A su lado, Luis besándose a una piba que desentonaba con su carita linda. Entonces me acerqué y le dije en el oído.
- Sos un bichero! 
Y con una sonrisa me alejé.
En Crow's empezaban a echarnos y entonces fuimos todos juntos, mis amigas y los de Enzo, a la esquina del bar.
- Acá podrían sacar el empedrado, no? - comentó Enzo.
- Lavate la boca antes de bardear a Crow's eh! - contesté en seguida.
- Shhh, callate vos! Que venís acá solo porque vienen tus salamines.
- Te estás ganando todos los números para la piña que estoy rifando Enzo!
- Yo no tengo la culpa si te gustan todos los pito corto!
- Ah cierto, tienen que tenerla grande como vos? Nah, creo que prefiero los pito corto... - contesté por impulso.
- Andá Diosa! - gritó Tincho, otro de sus amigos. - Bien que te gustaría volver a probar ese pito grande, no?
Enzo y yo nos miramos abriendo los ojos y automáticamente miramos a Yani. Mi amiga estaba apenas mas adelante hablando con Renata. ¿Y si había escuchado? Enzo corrió a taparle la boca a Tincho y yo lo putié moviendo solo los labios. 
- ¿Vamos a la remisería de acá a la vuelta? - preguntó Renata. Enzo y Luis se ofrecieron a acompañarnos. Mientras esperábamos que el auto llegara, Enzo se quedó en la puerta con Yanina y Luis se acercó a donde estaba yo.
- ¿Por qué me bardeaste?
- Jaja!! Era horrible esa mina para vos Luis!!
- No seas mala...yo no te bardeo...
- Porque no me como feas!! Bichero!!
- Es que la minita me tiró la cara...
- ¿Te tiró que? 
- La cara...
- ¿Y eso como es?
- Y...algo así...


...y ahí nomás Luis me comió la boca de un beso.

martes, 11 de octubre de 2011

Cuentas claras

El día que Rosa se ofendió conmigo, me di cuenta que era igual a la hermana y por algo llevaban el mismo apellido y la misma sangre.
- Todo bien, pero salieron y no me avisaron.... - me dijo después que se enteró de nuestra comida en la pizzería y posterior ida al bar.
- Es que Rosa, surgió en la facu, en clase. Y justo Flavia me mandó un mensaje que quería salir y no tenía con quién, entonces le dije que se venga...eran las 12 de la noche, re tarde como para avisarte...
Pero yo sabía que los celos de Rosa venían por otro lado, y no porque se había perdido la salida.
- Lo que me da más bronca es que me traten de boluda...
¿Perdón? ¿No era al revés la cosa? No te conviene querida...!!!
- ¿Por?
- Flavia me dijo que estuvo toda la noche con Tomi. Que ni me nombraron, ni se acordó de mi. Y me dijo que él no es para mi!!
Tenía ganas de revolear el teléfono, pero suspiré y le dije que no se preocupara, que entre Flavia y Tomás no había pasado nada.
- Pero Diosa! Algo hay ahí, eso me dijo Flavia, entendés? Me cagaron!! Tomás no me respeta y Flavia es una forra!!!
- Pero Rosa, te digo que no pasó nada. ¿No me crees? Yo estuve todo el tiempo con ellos!!!
Y aunque me costó convencerla, corté la comunicación dejándole como consejo que ni se le ocurriera hacerle ese planteo a mi amigo, si pretendía que entre ellos siguiera pasando algo.
Sin embargo no me escuchó. Al rato recibo una llamada de Tomi.
- ¿Diosa? Rosa está re loca!! Me llamó recién por teléfono!!
- ¿¿Qué??
- Si...me empezó a putear, a decirme que la había cagado, que había estado con Flavia...no se que más cantidad de pelotudeces!!
- Ah pero es una tarada!!! ¡Se lo dije que no lo hiciera! ¿No me escucha cuando hablo? ¿Qué le dijiste vos?
- Le dije que primeramente, no somos nada y que yo soy libre de hacer lo que se me cante el orto sin darle explicaciones a ella. Y segundo, que con Flavia nunca había pasado nada, simplemente compartimos la salida, nada más.
- Estuviste bien, realmente a estas pibas yo no las entiendo...
En los días consecutivos, Rosa se encargó de pedirles disculpas a todos por lo hecho, aunque ya quedó tildada como la conventillera pesada en el grupo de amigos de la facu. Flavia jamás le perdonó que desconfiara así de ella, aunque igual aceptó la tregua. Incluso, esa fue una de las razones por las que, días mas tarde, no quiso venir a mi cumpleaños.

- ¿Qué onda tu cumple Diosa? - me preguntó Mecha sacando la agenda para armar la listita.
Desde chica que mis cumpleaños son todo un acontecimiento. Los espero durante todo el resto del año, y ni se me pasa por la cabeza que pase desapercibido. Siempre trato de tirar la casa por la ventana y que sea un festejo a la altura de las circunstancias. Y el 2010 no iba a ser la excepción.
- Estuve averiguando varios lugares, y Marcelo, mi compañero de la facu, me pasó un dato. Su concuñado puso un bar con karaoke y pool del otro lado de la estación, asíque le pasé lo que pensaba gastar y él me va a armar una listita de cosas que me ofrece.
- Ah genial! ¿Y esto cuando sería? 
- El viernes, porque el sábado es el cumpleaños de Marina, y no tengo interés de compartir festejos con esa.
- ¿Las vas a invitar?
- Si, obvio. A ver si se le cae la cara a alguna de las dos o viene con caretas. 
- Bueno, hagamos la listita entonces...
Y aunque siempre hay algunos que fallan, la convocatoria fue amplia. Llegó el viernes y fui al bar con Emi y Tomi que vinieron a mi casa después de la facu. Mientras comíamos la primer pizza llegó el resto: Yanina, Renata, Yiyo, Marina, Rosa, Marianela y el novio, la rubia, Mecha, Fede y el hermano, Inés y el novio, Laura, Orlando con Sergio y otro amigo, Lucas y algunos chicos más de la facultad.
Casi que me adueñé del karaoke. Canté una canción y después me sumé a los cánticos de mis amigos. Los chicos me regalaron una planchita para el pelo súper moderna. También recibí una cartera y una billetera del resto. Mi cámara explotaba de fotos y videos. Y juro que hice rendir esos frizzé que había comprado. Mezclé todos los colores y las burbujas hicieron efecto.
Estaba hablando con Renata y Yanina cuando de golpe pegué un grito.
- Ah no! La mato!!
- ¿Qué pasó? - preguntaron mis amigas.
- Marina, mirala. Chamuyándose abiertamente al pelotudo de Orlando.
- Bue, no sabés quién chamuya a quién. A mi ese ken barato no me gusta, tampoco me da confianza. - me dijo Renata.
- Como sea, no tiene porque seguirle la corriente. - acotó Yanina.
- Obvio! Es mi cumpleaños, que excusa va a poner la atorranta? Ahora vengo... - dije y dando una vuelta casual, me decidí a pasar por al lado de ellos sin hacerle caso a lo que me decían las chicas. Sin embargo al llegar, Orlando estaba comprando algo en la barra y ella vino a mi encuentro diciendo que se iban porque era tarde. Y aunque era temprano, la saludé y le dije que se vaya a descansar para mañana estar fresquita en su cumpleaños.
- ¿Cómo la estas pasando? - me preguntó el rubio con cara de nada.
- Genial! ¿Vos?
- Bien...estaba pensando que si querés cuando nos vamos podés venir a mi casa. No hay nadie todavía, sigue con albañiles después del incendio, asíque no hay drama.
- ¿Qué te pasa Orli? ¿Me estas invitando a mi porque Marina te dijo que no?
Su cara de golpe se transformó. Estoy segura que no se esperaba esa respuesta.
- Jaja ¿Qué decís Diosa?
- Dale, me vas a decir que recién estaban hablando del clima?
- Pero, ¿qué sabés si yo me quería ir con ella?
- Orlando, creo que ya te lo dije. No me trates como una tarada, porque la cara la tengo, pero no soy ninguna boluda. Yo sé todo, solo que a veces no digo nada para evitar quilombos.
- No te voy a negar que nunca pasó nada entre nosotros, pero tampoco es lo que te imaginas Diosa. Te juro que no le dije nada recién.
Por dentro festejé. Orlando me acababa de dar la chance de poder asumir que sabía lo que pasó entre ellos sin hundir a Tomi.
- Mirá, te doy un consejo. Tené cuidado. Esta mina no es lo que parece, y yo te conozco y se que hay cosas que no te van. Y esta mina es justamente el estereotipo de lo que vos no te bancarías.
- ¿Y vos como sabés lo que yo no me banco?
- Porque me lo decís todo el tiempo. 
- Yo solamente te digo que no me banco que cuentes lo que pasa entre nosotros. Nada más. A mi me gusta estar con vos, ya te lo dije. Sino no te estaría proponiendo nada ahora. Pero me saca que al otro día lo sepan todos.
- ¿Todos? Solicitada en el diario no saqué eh! Si alguien se entera es sencillamente porque son testigos de la situación, o porque son mis amigos, me preguntan y les digo. Te repito: yo no tengo nada que ocultar.
- Yo tampoco. Diosa, escuchame: yo a vos te quiero un montón...
- Sisi, ahora mentime...total yo vuelvo a caer! - lo interrumpí irónica.
- En serio te digo. No seas testaruda. Sos re buena mina, y como amiga yo te quiero. ¿Por qué no podemos intentar llevarnos bien?
- ¿Y que sería llevarnos bien?
- Hacer una tregua. Ser amigos, y cuando nos queremos dar, nos damos. Punto. Sin pelearnos todo el tiempo y sin que se entere media facultad.
- Entonces yo quiero una cláusula en esa tregua. Si vos querés que yo cierre la boca, vos prometeme que no vas a estar con ninguna amiga mía nunca mas y listo.
- Jajaja! No te puedo prometer eso.
- Entonces no hay tregua! La puta madre...tenés toda zona sur para levantarte...¿tenés que fijarte necesariamente en mis amigas?
- ¿Y que problema tenés que me meta con ellas? Ellas también se meten conmigo aparte. 
- Si, pero eso dejame que lo arregle yo con ellas. Vos colaborá con tu parte.
- Pero no entiendo...¿te ponés celosa? Diosa, te hago una pregunta: ¿vos estás enamorada de mi?
"Ah bue, nos fuimos al pasto!", pensé.
- ¡No! Ni cerca... No te niego que me gustas, pero de ahí a enamorada hay una larga distancia.
- Y bueno, entonces puedo hacer lo que quiera!
- No!! Me molesta de sobremanera que te metas con mis amigas!!! Orlando la puta madre!!! - empecé a gritar ya cansada de discutir siempre lo mismo.
- Bueno, no volvamos a pelear como siempre. Hoy es tu cumple y quiero festejar con vos. - me dijo agarrándome de la cintura. - ¿Me dejás? - y ahí nomás me dió un beso. Si, por primera vez me besó en un lugar donde había amigos nuestros. Aunque creo que nadie llegó a verlo.
Y ante semejante gesto viniendo de él, no pude resistirme.
Ya a la mañana, salimos del bar y los pocos que habíamos aguantado hasta esa hora, nos distribuimos en los autos de Tomi y Orlando. Fue ahí cuando acepté su propuesta y me di cuenta que no éramos los únicos que íbamos a pasarla bien a su casa. La rubia había agarrado viaje con Sergio.
Llegamos. Yo estaba nerviosa. La rubia relajadísima. Orlando y Sergio felices. 
- Pasen. - dijo Orlando abriendo la puerta de la habitación de sus padres. Había una cama enorme en el centro de la habitación, y una tele que bajaba del techo. Imponente.
De golpe me detuve en la puerta.
- Dale, entrá. - me dijo.
- No. ¿No van a estar ellos acá?
- Si, pero que tiene? Nosotros también.
- ¿Qué?
- Si, la cama es grande, no pasa nada.
- Orlando... me estás diciendo que estemos los cuatro en la misma cama??
- Si, dale... ¿no te animás? - me respondió mostrando esa sonrisa colgate que manipula a la perfección...

...y de golpe, me encontré en un debate a todo o nada.