jueves, 1 de marzo de 2012

De vez en mes

El cumpleaños de Yanina fue concurrido por todos aquellos a los que ella invitó, menos por el lujanero, claro. Evidentemente Noviembre había cambiado mi racha ganadora.
Los días transcurrieron, la facultad como siempre apretaba mas con entregas, exámenes y la agenda estaba llena de anotaciones. Los viernes casi siempre había un huequito para cenar con los chicos de la facultad y algunos sábados que no eran completamente destinados a estudiar, también había lugar para alguna salida.
Para no perder la costumbre, otra vez los nervios se apoderaron de mi. Ni la paciencia ni la calma cabían en mi cuerpo. Quizás por eso, cometí un nuevo error para sumar a la colección.
En la última salida de sábado antes de los finales en Diciembre, me crucé con Marcelo y sus amigos de basquet en Crow's.
- Diosaa!!! No te olvides que para dar Sistemas de Información, tenemos que juntarnos a estudiar eh!
- Marce, no me jodas! Es sábado, tengo un trago en la mano, ¿tenés que hablarme de la facultad? Demasiado estrés tengo encima...
- Tenés razón!! Si querés tengo una manera de bajarte ese estrés...
- ¿Cómo? - pregunté interesada. Y con un gesto me mostró su grupito de amigos. Eran los de siempre, los que yo bien junados tenía. Y entre medio de todos ellos, estaba Javier. Dueño de un bronceado caribeño y un cuerpo tonificado lleno de raviolitos para contar y hacer con queso al horno. - Ay Marce, no me tientes. - Contesté lavándome las manos. Pero casi por telepatía, Javier se alejó de sus amigos y apareció al lado nuestro en seguida.
- Si Diosa...los dejo que se conozcan. - Marce se evaporó atrás de su novia dejándonos solos.
- Hola. - me dijo Mr. Músculo, dejando ver lo único blanco en su cuerpo: sus dientes. Era lo que se dice comunmente "un morocho interesante".
No recuerdo que fue lo que me dijo, pero sé que yo lo miraba y pensaba en las ganas que tenía de que me agarrara contra una pared. Él también iba a mi facultad, pero a psicología. Me lo cruzaba en los pasillos y lo encontraba hablando con Marcelo. Sabía que había estado de novio, que tenía auto, y una vez lo encontré en un restaurant donde ambos comíamos con nuestras respectivas madres. Lo cierto es que yo le venía marcado el paso, pero no estaba segura de cuanto sabía él de mi. Y aunque no parecía tan intrigado, creo que tenía las mismas ganas que yo de terminar contra la pared. Sin embargo, prefirió otra opción.
- ¿Nos vamos?
- ¿A dónde?
- Afuera. Mi auto está estacionado acá a la vuelta. Vamos a estar más cómodos.
- No creo que dé.
- Yo creo que si. Mirá, voy al baño. Avisale a tus amigas y nos encontramos de nuevo acá. 
Y se fue. Fui corriendo a buscar a Renata. 
- ¿Que hago?
- ¿Tenés ganas? - me preguntó.
- Si, pero quedo re puta!! 
- ¿Por qué? Andá y pasala bien. El flaco te gusta y ninguno tiene compromisos. Pero si te vas a arrepentir quedate...
Claro, como iba a saber que iba a ser tal fracaso. Y obviamente acepté.
Lo fui a buscar al rincón donde quedamos, y agarrándome de la mano me sacó de Crow's.
Subimos al auto, y sin preguntarme arrancó. 
- ¿A dónde vamos? - le pregunté
- A la casa de un amigo. Él no está y me dio la llave.
- ¿Vive solo?
- Si, es de Córdoba y vino a jugar al basquet acá, asique no tiene familia.
Después de algunos minutos sin mediar demasiadas palabras, llegamos. Ya era demasiado de día, y parecía como si la casa estuviera muy expuesta. Abrió la puerta del costado y entramos a un monoambiente lleno de cosas y bastante desordenado.
- Mi amigo le alquila esta habitación a una vieja. Es independiente de la casa, pero por las dudas no hagamos mucho ruido.
Yo me sentía incómoda y ya me estaba cuestionando porque había aceptado. Pero ya tenía las cartas, ahora debía jugar.
Javier se empezó a sacar la ropa mientras yo me sacaba los zapatos y pensaba si no era mas erótico si nos ayudabamos. La escena era patética, aunque ver su pecho al descubierto me motivaba a seguir.
- ¿Te depilás? - pregunté sorprendida al ver que tenía menos pelos que yo en las piernas.
- Si, como muchos deportistas....es mucho mejor.
- Ah. - dije sin mucho convencimiento mientras me acomodaba en la cama junto a él.
No voy a mentirles. A pesar del poco entusiasmo y lo impersonal que Javier estaba siendo, se ocupó con gran dedicación a hacerme disfrutar.
Cuando me tocó a mi, no dejó terminar mi trabajo. Me ubicó prolijamente encima suyo, indicándome como quería que fuera la posición.
Comenzamos a movernos. Yo cerré los ojos para concentrarme y no ver el desquicio que era esa habitación. 
De pronto, escuchamos la puerta. Me asusté y me levanté de donde estaba. Javier se acercó a ver quién era y abrió la puerta. Me tapé como pude mientras un chico entró y se dirigió derechito al baño con las manos en los ojos diciendo: "no te preocupes, no miro".
- Se queda ahí adentro, no te preocupes.
- ¿Me estás cargando, no?
- Es su casa, no se puede quedar en la calle. Pero él se queda ahí adentro y no sale, te prometo.
- No está bueno esto. No da. 
- Lo que no da es que me dejes así. - dijo señalando lo obvio. Me llevó de nuevo a la cama indicando la misma posición que antes. Más que nunca cerré los ojos para intentar concentrarme mientras nos moviamos. Pero esta vez fue en vano, ya no había chances de que yo pudiera sentirme cómoda ahí adentro.
- Esperá, esperá, esperá! - Dijo de pronto mientras yo estaba rezando para que acabara.
- ¿Qué pasa? - pregunté abriendo los ojos. Javier se apartó de mi dejando ver nuestros cuerpos. El alma se me fue al piso cuando vi lo que había pasado. Estabamos los dos llenos de sangre.
- ¿Me querés decir que mierda pasó? - me dijo como loco.
- ¡Que se yo! - contesté asustada y sorprendida.
- ¿Te vas a embarazar
- ¡¿Que?! - grité anonadada.
- Si, por eso no te embarazás?
- Ah bueno!!! - dije completamente agotada de la situación. - No se si sos idiota o estás en pedo, pero para tu tranquilidad, no, esto quiere decir justamente todo lo contrario, que no estoy embarazada. Probablemente con esa posición del orto que me hiciste hacer, me provocaste que me baje el período más rápido o me lastimaste, no sé. Pero gracias al cielo acá no hay ningún bebé. Y decile a tu amigo que salga del baño que quiero entrar a limpiarme. - dije mientras me empezaba a vestir. - Y andá llamándome un remis porque acá no me quedo más.
Ese fue el momento en el que decidí que no sirvo para tener sexo casual. Que menos aún vuelvo a meterme en lugares como esos. Y que por mas que un pibe sea una cara bonita o tenga unos exuberantes abdominales, no significa que vaya a ser un buen amante.
Me subí al remis sin ni siquiera saludarlo y le hice prometer que Marcelo nunca se enteraría de todo lo que había pasado.
Claramente se enteró.
A la semana, simulando una conversación circunstancial me preguntó por la noche con Javier.
- Bien. - me limité a contestar.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? Pero me tenés que ser sincera...
- Me lo vas a preguntar igual, asique...
- ¿Vos eras virgen?
Y ahí me di cuenta que hay mas pelotudos dando vuelta de lo que yo creía.
- Marcelo, vos sos o te hacés? Lo que pasó fue claramente otra cosa. Y no deberías ni siquiera cuestionarlo, ya que sabés perfectamente que yo estuve con otros chicos, o acaso no te conté lo de Orlando? 
- Si, es verdad...
- Entonces no hagas preguntas pelotudas, para eso ya está tu amigo!
Y me di media vuelta para entrar al salón. 
La realidad es que yo tampoco estaba segura la causa de tanta cantidad de sangre. Esperaba mi período pero éste se siguió retrasando, asique la teoría de que bajara antes no era muy fuerte. Quizás me había lastimado. Quizás técnicamente seguía siendo virgen. Pero de algo estaba segura: Javier no me tocaba un pelo nunca mas.
- Yo todavía no lo puedo creer. - dijo Renata. El resto de mis amigas se mordía la lengua o hacía gestos mientras me escuchaban contar lo sucedido. Estabamos sentadas en una mesa al aire libre en Crow's, con Dr. Lemon de por medio. 
- ¿Entonces no te vino? - me decía Yanina.
- No.
- Es preocupante - acotó Mecha.
- Hacete un Evatest - opinó Inés.
- Ni en pedo! - dije.
- Así estas mas segura... - apuntó Rosa.
- Chicas, nos cuidamos. Solo me bajó sangre...nada más!
- ¿Y por que no te vino? - preguntó Renata.
- Porque en Diciembre siempre se me atrasa. Después de los nervios de los finales, paso mucho estres y entonces no me viene.
- Para mi te lo tenés que hacer. - insistió Inés.
- No. - me negué.
- Para mi también. - repitió Renata. - Hagamos una cosa: cuando salimos de acá, pasamos por una farmacia y te compras uno.
- Dije que no. - repetí mas seria que antes, ya sin una gota de paciencia.
- No te lo compras vos, te lo compro yo! 
Entonces me cansé. Me levanté de golpe y enojada les dije:
- Dejen de hacerme la cabeza. Yo se como fueron las cosas y se como es mi período. No me embaracé ni nada parecido. Voy a volver cuando dejen de delirar.
Y me fui a dar una vuelta por Crow's para calmar las aguas.
Al rato volví a la mesa, porque me había olvidado la cartera y no me daba mucha confianza dejarla ahí.
Pero encontré una escena inesperada.
Había una persona sentada en mi silla...

...era Facundo.

9 comentarios:

  1. me intriga mucho saber que posicion era!

    ResponderEliminar
  2. appppp. como te haces rogar Vos diosi eh?
    no nos hagas esperar tanto ...

    ResponderEliminar
  3. esos comentarios que demuestran que no leyeron la entrada

    ResponderEliminar
  4. :S Lo de la sangre no se como lo averiguaste despues, a mi tamb me pasa mucho :( qe segun la posicion o qe tan fuerte garchemos es un mar de sangre. Por lo qe averigue no es normal y merece una visita al medico (cosa qe jamas hice). Me revienta cuando te hacen asi la cabeza!!! Cada una se conoce y vos sabes cuando es el momento de hacerte un test. Yo no les tengo miedo, me hice 4 en mis 21 años de vida. Siempre antes de estar preocupada hasta qe me venga esos meses qe me venia despuesm, me hacia uno y chau. Pero jamas se me hubiese ocurrido insistirle asi a una amiga para qe se haga uno. Alguna qe otra vez le dije "y hacete un test y chau te sacas la duda" pero cuando tenian duda XD jaja!!
    Qe bajonnn qe justo ahi caiga facuundoo ajjaja!!!

    ResponderEliminar
  5. Diosa!
    No dejabas pasar una eh! Jajaja

    Y Facundo... siempre ahí pero nunca se decide...
    Qué habrá pasado?

    Besos!!!

    ResponderEliminar
  6. yo a mis 24 años, en ese entonces, tmb pensaba q me conocía y q nunca me iba a pasar pero me paso, me quede embarazada y hasta el dia de hoy no se que paso...

    ResponderEliminar
  7. Yo opino que deberías escribir más seguido Diosa!

    ResponderEliminar
  8. Buenas, muy interesante el blog los invito a nuestro blog,

    http://laberintosocial.blogspot.com/

    Saludos!

    ResponderEliminar
  9. Muy bueno el Blog y las notas. Sigan asi. Los Felicito.

    ResponderEliminar