- Diosa, se me parten los ovarios, me acaba de venir y no doy más. ¡Un dolor de cintura! - se quejaba Renata.
- Si, me imagino. A mi por suerte no me vino todav.... - me frené de repente en el medio de la frase. Mi cara cambió completamente.
- ¿Pasó algo?
- No, nada. ¿Qué día es hoy? - Empece a hacer cuentas. Un calor se apoderó de mi cuerpo. En seguida hice memoria.
- ¿No te vino todavía?
- No.
- ¿Cuándo fue la última vez que....?
- Con Facundo, la otra vez, te acordás...
- Pero se cuidaron...
- ¡¡Obvio!! Primero que Facundo no es como Orlando, y segundo que después de lo que pasó la otra vez ya aprendí!
- ¿Entonces? ¿Vos sos regular?
- Para nada!! Me ha pasado de estar dos meses sin que me venga...
- Ahhh!! Y bue, si es normal de que te preocupás??
- Es que pasó algo... O sea, nosotros nos cuidamos, pero tuvimos un accidente...
- ¿Qué accidente?
Retrocedí a aquella noche, y recordé cada detalle. Imposible olvidarme de lo lindo que había sido todo. Incluso cuando nos dimos cuenta que el preservativo se había roto. Facundo en seguida actuó y lo cambió sin que nada perjudique el momento.
- O sea, todavía no había habido riesgos, entendes? - expliqué.
- Igual Diosa, viste que si el diablo quiere meter la cola, lo hace! Deberías ir al médico.
La verdad es que no es algo que me agrade ir al doctor, y menos para temas como estos. Aparte conociendo que es algo normal en mi, decidí esperar unos días. De todas maneras, durante un mes estuve pensando toda clase de historias: ¿un embarazo de Facundo sería un castigo o un regalo divino? Mi cabeza imaginó un millón de posibilidades, y a pesar de que un hijo era lo último que necesitaba, ésta vez no tenía el mismo temor que con Orlando. Con Facundo sabía que las cosas serían diferentes.
Pero mi telenovela terminó cuando una mañana me desperté indispuesta. La llamé a Renata y respiramos juntas ante tal alivio. Y mi familia con mi gran amor se derrumbó de toda ilusión.
Roberto me llamó para invitarme junto con Julián, mi compañero de religión rara, y dos alumnos de la facultad, a cenar a la casa comida salteña. Fuimos hasta Belgrano R y llegamos a su departamento, en el que vive solo con sus dos gatas.
Los tamales eran feos, pero el locro safó bastante. El postre lo pasé por alto: quesadilla con miel, no me agradaba. Volvimos en el auto de uno de los chicos, Julián vomitando por la medidita de whisky que le habían dado a probar. Me dejaron a pocas cuadras de Crow's y me fui caminando el encuentro de Mecha e Inés que estaban allá. La noche fue rara, el pub estaba más lleno que nunca, pero sin embargo no había ninguno de los clásicos. Ni siquiera Facundo. ¿A dónde estaría yendo?. Desde que había cambiado de facultad y ahora tenía amigos nuevos (y de otros barrios), ya no lo veía como antes.
Pero para mi sorpresa, como dice la canción: "siempre hay una vuelta de tuerca más".
El viernes de esa semana, volvía del gimnasio del barrio caminando con mi amiga Yiyo.
- Me mató cuando hicimos la coreo de la de Shakira! La de shortcito rojo se sacudía toda!!
- Jaja! A mi me encanta hacer la de reggaetón! Si mañana salimos, la hacemos! La profe dijo que... - pero me detuve en el medio de la frase. Frené en seco y Yiyo me miró extrañada.
- ¿Qué pasa?
- Mmmm, no me hagas caso. - contesté. - ¿Qué te estaba diciendo? - Pero no escuché la respuesta de mi amiga. Seguí mirando el auto que salía del estacionamiento del supermercado. No era posible que todos los Fiat Uno negros que veía me parecieran que era Facundo. ¡Pero se parecía tanto!. Adentro, manejaba un chico bastante parecido a él, pero la gorrita en la cabeza no me dejaba mirarlo demasiado. Pero cuando el auto dobló en la calle vi la patente y lo confirmé: era él.
- ¿Me estás escuchando Diosa?
- Perdoname Yi! Pero era Facundo!
- ¿Quién? ¿Dónde?
- ¡En ese auto! ¡Y me miró! ¿Por que no me saludó?
- Capaz no te reconoció! Mirá en el estado en el que estamos! Jogging, zapatillas, pelo atado y todas transpiradas!
- Si, está acostumbrado a verme siempre toda producida jaja! - reí. Pero no pude quedarme con la intriga. Saqué el celular y le mandé un mensaje:
"No saludes vos eh!"
Con Yiyo seguimos caminando a nuestras casas, cuando mi celular sonó. Facundo me estaba llamando.
- ¿Hola?
- Hola, Diosa!
- ¿Qué hacés Facu?!
- Bien! No te ví! ¿Dónde estabas?
- Caminando por la calle. Te ví saliendo del Super. Pensé que me habías visto vos también.
- No, la verdad que no!
- Mejor, estoy re crota viniendo del gimnasio!
- Jajaja! Siempre dije que envidiaba tu predisposición para el ejercicio! Yo fui a comprar carne que a la noche vienen unos amigos a comer un asado.
- ¡Ah, que rico!
- Si, ¿vos salís?
- Ni idea!
- Bueno, seguramente después andaremos por Crow's, asique...
¿Asique qué? ¿Tan difícil era que me dijera algo directamente alguna vez? Hablamos de otros temas hasta que llegó a su casa y tuvo que abrir el garage y con el celular se le complicaba. Claramente no fui a Crow's y no lo ví.
Pero si de destino hablamos, el sábado la tuerca seguía dando vueltas.
Salida con Renata y Yiyo. Ellas querían volver caminando o en colectivo, a lo que yo, después de mi experiencia con los pibes y los palos, me negué. Da la casualidad que justo cruzando una esquina, veo pasar a Fede y su primo en un super 307 rojo lustrado.
- ¡Diosa! - me gritó Fede.
- ¿Vas para tu casa?
- Si, te llevamos?
- ¡Dale!
Me subí y vi que el que manejaba era Beto, un amigo de ellos que había visto un par de veces. Muy lindo, no exagero. Tanto, que no había notado la sangre en la remera de mi amigo.
- ¡Fede! ¿Qué te pasó?
- Me pegó un flaco en la esquina de Crow's sin motivo aparente. Parece que esta celoso de una amiga mia...igual cualquiera. No pude ni reaccionar porque me vino de atrás.
- ¿Puede ser que siempre te pasa algo a vos nene?
- Si, bajón!
Yo viajaba chocha de la vida en el auto del lindo de Beto, cuando en un semáforo de la avenida volví a ver ese auto. Si, ¿cuál otro?. Facundo paró justito al lado nuestro, y ahí no hubo escapatoria: me vió bien vista!.
En dos días, lo había cruzado de pura casualidad dos veces en situaciones y momentos diferentes.
Estaba claro que estas cosas no me beneficiaban.
Tampoco me hizo bien cuando me ayudó a elegir una cámara de fotos semi profesional para los 50 de mi tío. O cuando me ayudó a conseguir por internet una película francesa que necesitaba mi mamá para el colegio. Facundo tenía el defecto de ser bien predispuesto. Si yo le llegaba a pedir algo, él removía cielo y tierra hasta que yo lo tuviera. En ambos favores, se preocupó hasta que me los resolvió.
¿Cómo podía yo odiar a alguien así? O peor aún, ¿Cómo podía olvidarme de él? ¿Iba a ser posible de una buena vez por todas cortar por lo sano esta relación?
Sabía que no...
...pero ya era hora de hacer algo.
Mostrando las entradas con la etiqueta Julián. Mostrar todas las entradas
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lunes, 25 de abril de 2011
jueves, 12 de agosto de 2010
de Contraseñas y Madrugadas
El día que Facundo me dió la contraseña de su Facebook, sentí que tocaba el cielo con las manos.
Había hecho una aplicación para testear "cuánto sabés sobre Crow's" y luego de emplear toda su imaginación, descubrió que la encuesta no dejaba ver los resultados de los que la hacían.
Facu dice:
la computadora de la oficina tarda tres años y medio en hacer cada paso, capaz vos desde tu casa podés fijarte mejor. Aparte que de éstas cosas entendés mejor que nadie.
No lo saqué de la duda, y acepté con todo gustó investigar la aplicación para fijarme si la podía configurar para saber los resultados ajenos.
LaDiosa dice:
Ahora que entré, igual te deja a vos estar conectado?
Facu dice:
sisi, ningún problema
Excelente! Eso quería decir que yo podía entrar cuando quisiera que él ni se iba a enterar.
Estaba tan excitada que ni cuenta me di que se me hizo la hora de ir a la facu, y que todavía estaba en bolas. No pude solucionarle el inconveniente y Facundo desistió en hacer encuestas absurdas. Llegué de la facultad tarde, pero no peresoza, corrí a zambullirme en su Facebook para investigar todo lo que podía...y lo que no también.
Miento si digo que encontré algo que me sorprendiera demasiado. Evidentemente Facundo, así de reservado como parecía, era mas transparente de lo que imaginaba. No tenía complicaciones ni cosas para ocultar.
Lo único "jugoso que encontré", fueron varios mensajes de Débora, la colorada. No podía esperar menos de ella: no solo le confesaba sus ganas de volver a acostarse con él, sino que también le decía sin un mínimo de reparo que lo amaba como nunca amó a nadie. Repito, eso no me sorprendía para nada. Pero en esta oportunidad, pude ver las respuestas de Facundo, algo que hasta ahora desconocía.
Mensaje de Débora:
te quiero Facu. Es terrible como se me hace el corazón cuando te veo con otra persona. Es cuestión de acostumbrarse? La historia de amor que no fue... la nuestra.
Mensaje de Facundo:
yo también te quiero. No creo que haya que acostumbrarse a las cosas que no te gustan, más bien pasa por hacerse a la idea de que si no funcionó las primeras 10 veces que lo intentamos tampoco funcionaría una 11, al menos no nos quedamos con la duda de que hubiese sido, simplemente probamos y no funcionó.
No podía dejar de investigar fotos, mensajes, facebook ajenos, me sentía en el paraíso de las chusmas. ¡Cuántas darían todo por tener la constraseña de su chico!
- No entrés mas!! - me gritó Yanina
- ¿Por qué?
- Porque él te dio la contraseña con un fin, no para que le revises la vida!!
- Ay Yani! Quisiera ver que harías vos si el chico que te gusta te da la llave para ver lo que quieras. ¿No mirarías?
- No sé...ya sabés: "ojos que no ven..."
- Si, pero la intriga me puede mas. Aparte hay cosas que necesito saber. Por suerte no me llevé sorpresas.
- Igual, te digo, un divino! Uno no le anda dando la contraseña a cualquiera. Quiere decir que confía mucho en vos. Sentite bien.
- Es verdad - dije poniéndome a pensar en algo que no se me había ocurrido entre tanta emoción.
- Por eso, no eches a perder la confianza que te tiene, Diosa. - concluyó Yanina.
Cada tanto volví (y vuelvo) a entrar. A veces para saber a donde salía un fin de semana, a veces para saber si ya había leído esa notificación importante. Pero jamás hice algo para sacar ventaja, no es mi intensión en todo esto.
El sábado volví a salir con Marianela y Yanina a Crow's. Julián había quedado tan emocionado que le pidió a LaCruz que lo vuelva a cubrir para salir. El pobre disfrutaba como nadie, y notaba cosas que quizás yo, acostumbrada a vivirlo cada sábado, pasaba por alto. Julián era un nene grande, y todos disfrutábamos de su alegría.
Después de hacerle la pata con varios tragos que Juli quería probar, y luego de dar 400 vueltas para darle el gusto a Yanina, yo ya estaba para dormir hasta pasado mañana.
- Diosa, ése que está ahí no es Facu? - me preguntó Marianela. Agudizé la vista y lo confirmé, Facundo estaba sentado en una de las barras, pidiendo algo de tomar. Me acerqué y lo saludé.
- ¿Pido algo para vos también? - me preguntó.
- Dale!
- Ok, sale ronda de tekila!
Al rato, me di cuenta que él había estado tomando bastante mas que yo. No hay demasiada diferencia entre cuando está borracho y cuando no, pero lo noté particularmente hablador y con los ojos muy entornados. Me senté con él y nos quedamos charlando.
- No entiendo porqué la gente asocia los sentimientos con el corazón. A mi nunca me dolió el corazón, es mas razonable que te duela el estómago cuando sentís algo, no?
Si, conversación de borracho, pero borracho culto. Mas tarde apareció Yanina exitadísima.
- Diosa, Diosa, Diosa!! - gritaba. - Está Tomás!! De la facu!!
- Lo saludaste?
- No me animo...me ayudás? Ahora fue al baño, seguro que cuando sale pasa por acá.
Entonces cuando Tomás pasó, lo frené y lo saludamos. Estaba con un amigo. Se quedaron hablando un rato, y traté de hacerle algunas señas pero Tomás se hizo el desentendido.
- Es un lento!! - gritaba enojada Yanina cuando Tomás dijo que se iba. - ¡Se la pasa hablando y no hace nada!
- Entonces hacé vos - opinó sorpresivamente Facundo.
- ¿Qué voy a hacer? No puedo...
- Cuando se vaya, saludalo y dale un beso vos si él no se anima.
- ¿¿Yoo?? Noooo!!
- Sí, vos. ¿Por qué las mujeres siempre piensan que el hombre es el que debe dar el primer paso? Ustedes también pueden hacerlo.
Yo escuchaba atentamente y empezaba a tomar nota de sus "consejos".
- Vas, y le das un beso en la comisura sino, eso es bien provocador.
- Ay, sos un genio Facu - le decía mientras lo abrazaba. - la próxima cuando lo vea, hago eso!
Asentí los consejos, pero sabía que Yanina jamás se iba a animar a hacer eso. Y Tomás, menos.
Facundo empezó a levantar la temperatura entre nosotros, y cuando las chicas se alejaron, dijo, por fin, las palabras mágicas.
- ¿Querés venir a mi casa?
Entonces yo volví a sentir que se me caía el mundo. No pude aceptar porque estaba indispuesta y no me iba a sentir cómoda. Demasiados reparos tenía como para encima agregarle ese condimento. Sin embargo, a pesar de maldecirme en todos los idiomas, me quedé tranquila de que al menos, ahora que sabía mi verdad, Facundo seguía teniendo interés en mi.
- Vos me debés una cena. - le recordé.
- Es verdad, podés este viernes? Te cocino lo que quieras.
Entonces, ya que en ese momento no se podía, arreglé para salir el viernes y poder, de una vez por todas, hacer lo que tanto tiempo llevaba queriendo hacer.
Cuando las chicas quisieron irse, fui rapidito al baño. En el camino, me encontré con Gabriel, un amigo de Germán de aquellas épocas gloriosas. Gabriel era el mas lindo del grupo, pero el que había estado siempre de novio, por lo que también era el imposible. Ahora estaba solo, y ahí adelante mio.
La cosa es que sin mediar mucha palabra, Gabriel me robó un beso. Sorprendida, me separé de sus labios diciéndole que no podía.
- Estoy con alguien - le dije.
- ¿Estás de novia?
- No, pero estoy con alguien acá y no quisiera que me vea en esta situación.
- Es una lástima. - me dijo. Y tenía razón. Tantos años mirando de lejos a un chico que ahora tenía que rechazar!. - Igual, ya nos vamos a volver a cruzar. - y me juré que así sería.
Seguí camino y salimos a la calle, mientras Yanina pedía un remis con su código.
- Te dejamos en tu casa y después seguimos, te parece? - le preguntó a Facundo y éste aceptó cansado, mientras se apoyaba en mi hombro.
Estábamos por cruzar la calle, cuando pasó un auto bien cerquita nuestro. Oh casualidad, Orlando iba sentado en el asiento del acompañante. Lo saludamos con la mano, y siguieron camino. Al rato me suena el celular: "Orlando llamando". Atendí.
- ¿Hola Orla?
- Hola Diosa, ¿cómo estás?
Pero la comunicación se entre cortaba y no pudimos hablar mucho. Al rato volvió a llamar, pero pasó lo mismo y tuvimos que volver a cortar. Así pasaron fácil, 5 veces, hasta que llegó el remis. Después de dejar a Facundo en su casa (tambaleante como estaba), seguimos camino. La sexta fue la vencida, y Orlando se pudo comunicar.
- ¿Dónde estás? - me preguntó.
- Llegando a casa
- ¿Te paso a buscar?
- ¿Para qué?
- Para desayunar, no sé...
- mmmm, mejor dejemosló para otro día, yo ya estoy llegando a casa y estoy cansada (y mareada). - dije tratando de sonar cortéz. Corté, pero Orlando seguía llamando. ¡Qué raro! ¿Por qué tanta insistencia?
Llegué a casa y me instalé en el baño para lavarme los dientes y sacarme la pintura. Ya directamente dejé de atender las llamadas e ignoré por completo el celular.
De pronto, escucho una bocina en la puerta. En seguida reaccioné y ésta vez sí atendí la llamada...
..."Estoy en la puerta de tu casa", me dijo Orlando.
Había hecho una aplicación para testear "cuánto sabés sobre Crow's" y luego de emplear toda su imaginación, descubrió que la encuesta no dejaba ver los resultados de los que la hacían.
Facu dice:
la computadora de la oficina tarda tres años y medio en hacer cada paso, capaz vos desde tu casa podés fijarte mejor. Aparte que de éstas cosas entendés mejor que nadie.
No lo saqué de la duda, y acepté con todo gustó investigar la aplicación para fijarme si la podía configurar para saber los resultados ajenos.
LaDiosa dice:
Ahora que entré, igual te deja a vos estar conectado?
Facu dice:
sisi, ningún problema
Excelente! Eso quería decir que yo podía entrar cuando quisiera que él ni se iba a enterar.
Estaba tan excitada que ni cuenta me di que se me hizo la hora de ir a la facu, y que todavía estaba en bolas. No pude solucionarle el inconveniente y Facundo desistió en hacer encuestas absurdas. Llegué de la facultad tarde, pero no peresoza, corrí a zambullirme en su Facebook para investigar todo lo que podía...y lo que no también.
Miento si digo que encontré algo que me sorprendiera demasiado. Evidentemente Facundo, así de reservado como parecía, era mas transparente de lo que imaginaba. No tenía complicaciones ni cosas para ocultar.
Lo único "jugoso que encontré", fueron varios mensajes de Débora, la colorada. No podía esperar menos de ella: no solo le confesaba sus ganas de volver a acostarse con él, sino que también le decía sin un mínimo de reparo que lo amaba como nunca amó a nadie. Repito, eso no me sorprendía para nada. Pero en esta oportunidad, pude ver las respuestas de Facundo, algo que hasta ahora desconocía.
Mensaje de Débora:
te quiero Facu. Es terrible como se me hace el corazón cuando te veo con otra persona. Es cuestión de acostumbrarse? La historia de amor que no fue... la nuestra.
Mensaje de Facundo:
yo también te quiero. No creo que haya que acostumbrarse a las cosas que no te gustan, más bien pasa por hacerse a la idea de que si no funcionó las primeras 10 veces que lo intentamos tampoco funcionaría una 11, al menos no nos quedamos con la duda de que hubiese sido, simplemente probamos y no funcionó.
No podía dejar de investigar fotos, mensajes, facebook ajenos, me sentía en el paraíso de las chusmas. ¡Cuántas darían todo por tener la constraseña de su chico!
- No entrés mas!! - me gritó Yanina
- ¿Por qué?
- Porque él te dio la contraseña con un fin, no para que le revises la vida!!
- Ay Yani! Quisiera ver que harías vos si el chico que te gusta te da la llave para ver lo que quieras. ¿No mirarías?
- No sé...ya sabés: "ojos que no ven..."
- Si, pero la intriga me puede mas. Aparte hay cosas que necesito saber. Por suerte no me llevé sorpresas.
- Igual, te digo, un divino! Uno no le anda dando la contraseña a cualquiera. Quiere decir que confía mucho en vos. Sentite bien.
- Es verdad - dije poniéndome a pensar en algo que no se me había ocurrido entre tanta emoción.
- Por eso, no eches a perder la confianza que te tiene, Diosa. - concluyó Yanina.
Cada tanto volví (y vuelvo) a entrar. A veces para saber a donde salía un fin de semana, a veces para saber si ya había leído esa notificación importante. Pero jamás hice algo para sacar ventaja, no es mi intensión en todo esto.
El sábado volví a salir con Marianela y Yanina a Crow's. Julián había quedado tan emocionado que le pidió a LaCruz que lo vuelva a cubrir para salir. El pobre disfrutaba como nadie, y notaba cosas que quizás yo, acostumbrada a vivirlo cada sábado, pasaba por alto. Julián era un nene grande, y todos disfrutábamos de su alegría.
Después de hacerle la pata con varios tragos que Juli quería probar, y luego de dar 400 vueltas para darle el gusto a Yanina, yo ya estaba para dormir hasta pasado mañana.
- Diosa, ése que está ahí no es Facu? - me preguntó Marianela. Agudizé la vista y lo confirmé, Facundo estaba sentado en una de las barras, pidiendo algo de tomar. Me acerqué y lo saludé.
- ¿Pido algo para vos también? - me preguntó.
- Dale!
- Ok, sale ronda de tekila!
Al rato, me di cuenta que él había estado tomando bastante mas que yo. No hay demasiada diferencia entre cuando está borracho y cuando no, pero lo noté particularmente hablador y con los ojos muy entornados. Me senté con él y nos quedamos charlando.
- No entiendo porqué la gente asocia los sentimientos con el corazón. A mi nunca me dolió el corazón, es mas razonable que te duela el estómago cuando sentís algo, no?
Si, conversación de borracho, pero borracho culto. Mas tarde apareció Yanina exitadísima.
- Diosa, Diosa, Diosa!! - gritaba. - Está Tomás!! De la facu!!
- Lo saludaste?
- No me animo...me ayudás? Ahora fue al baño, seguro que cuando sale pasa por acá.
Entonces cuando Tomás pasó, lo frené y lo saludamos. Estaba con un amigo. Se quedaron hablando un rato, y traté de hacerle algunas señas pero Tomás se hizo el desentendido.
- Es un lento!! - gritaba enojada Yanina cuando Tomás dijo que se iba. - ¡Se la pasa hablando y no hace nada!
- Entonces hacé vos - opinó sorpresivamente Facundo.
- ¿Qué voy a hacer? No puedo...
- Cuando se vaya, saludalo y dale un beso vos si él no se anima.
- ¿¿Yoo?? Noooo!!
- Sí, vos. ¿Por qué las mujeres siempre piensan que el hombre es el que debe dar el primer paso? Ustedes también pueden hacerlo.
Yo escuchaba atentamente y empezaba a tomar nota de sus "consejos".
- Vas, y le das un beso en la comisura sino, eso es bien provocador.
- Ay, sos un genio Facu - le decía mientras lo abrazaba. - la próxima cuando lo vea, hago eso!
Asentí los consejos, pero sabía que Yanina jamás se iba a animar a hacer eso. Y Tomás, menos.
Facundo empezó a levantar la temperatura entre nosotros, y cuando las chicas se alejaron, dijo, por fin, las palabras mágicas.
- ¿Querés venir a mi casa?
Entonces yo volví a sentir que se me caía el mundo. No pude aceptar porque estaba indispuesta y no me iba a sentir cómoda. Demasiados reparos tenía como para encima agregarle ese condimento. Sin embargo, a pesar de maldecirme en todos los idiomas, me quedé tranquila de que al menos, ahora que sabía mi verdad, Facundo seguía teniendo interés en mi.
- Vos me debés una cena. - le recordé.
- Es verdad, podés este viernes? Te cocino lo que quieras.
Entonces, ya que en ese momento no se podía, arreglé para salir el viernes y poder, de una vez por todas, hacer lo que tanto tiempo llevaba queriendo hacer.
Cuando las chicas quisieron irse, fui rapidito al baño. En el camino, me encontré con Gabriel, un amigo de Germán de aquellas épocas gloriosas. Gabriel era el mas lindo del grupo, pero el que había estado siempre de novio, por lo que también era el imposible. Ahora estaba solo, y ahí adelante mio.
La cosa es que sin mediar mucha palabra, Gabriel me robó un beso. Sorprendida, me separé de sus labios diciéndole que no podía.
- Estoy con alguien - le dije.
- ¿Estás de novia?
- No, pero estoy con alguien acá y no quisiera que me vea en esta situación.
- Es una lástima. - me dijo. Y tenía razón. Tantos años mirando de lejos a un chico que ahora tenía que rechazar!. - Igual, ya nos vamos a volver a cruzar. - y me juré que así sería.
Seguí camino y salimos a la calle, mientras Yanina pedía un remis con su código.
- Te dejamos en tu casa y después seguimos, te parece? - le preguntó a Facundo y éste aceptó cansado, mientras se apoyaba en mi hombro.
Estábamos por cruzar la calle, cuando pasó un auto bien cerquita nuestro. Oh casualidad, Orlando iba sentado en el asiento del acompañante. Lo saludamos con la mano, y siguieron camino. Al rato me suena el celular: "Orlando llamando". Atendí.
- ¿Hola Orla?
- Hola Diosa, ¿cómo estás?
Pero la comunicación se entre cortaba y no pudimos hablar mucho. Al rato volvió a llamar, pero pasó lo mismo y tuvimos que volver a cortar. Así pasaron fácil, 5 veces, hasta que llegó el remis. Después de dejar a Facundo en su casa (tambaleante como estaba), seguimos camino. La sexta fue la vencida, y Orlando se pudo comunicar.
- ¿Dónde estás? - me preguntó.
- Llegando a casa
- ¿Te paso a buscar?
- ¿Para qué?
- Para desayunar, no sé...
- mmmm, mejor dejemosló para otro día, yo ya estoy llegando a casa y estoy cansada (y mareada). - dije tratando de sonar cortéz. Corté, pero Orlando seguía llamando. ¡Qué raro! ¿Por qué tanta insistencia?
Llegué a casa y me instalé en el baño para lavarme los dientes y sacarme la pintura. Ya directamente dejé de atender las llamadas e ignoré por completo el celular.
De pronto, escucho una bocina en la puerta. En seguida reaccioné y ésta vez sí atendí la llamada...
..."Estoy en la puerta de tu casa", me dijo Orlando.
jueves, 29 de julio de 2010
Tal vez lo mas suicida sea decirte la verdad
- Diosa, corté con mi novio - me dijeron del otro lado del teléfono. Mecha había terminado su relación con mi ex amigo, aquel que dijo que no me quería ver ni en figuritas. Y en el fondo, confieso que me alegré.
- ¿Cómo estás vos?
- No sé, era lo que quería y necesitaba, pero es inevitable que él no me haga sentir mal.
- Bueno, hay que despejarse. Salimos juntas hoy, te parece?
- Si, dale! Por eso te llamé, sabía que tendrías buenas ideas!!
Pero parecía que yo no era la única que estaba feliz por la separación. Había alguien que me superaba: Fede. Se enteró que ibamos a Crow's y allí acudió él también.
Llegamos junto con Mari, y nos compramos un frizzé para entonar. Al rato cae Yanina que venía con unas amigas de un cumpleaños y compramos otro mas.
- ¿Ése que está ahí no es Enzo? - dijo Mari en un momento.
- Si!! ¿Vamos a saludar, Yani? - le pregunté.
- No!! Que venga él si quiere... - dijo. Me pareció una boludez, pero la respeté.
La primer sorpresa de la noche llegó de la mano de LaCruz, quien apareció con su hermana y Julián.
- Juli! ¿Qué hacés acá? - lo saludé sorprendida.
- Shhh, no digas nada! Pero salí. En mi casa no saben nada, obvio. Dije que me quedaba en la casa de LaCruz y vinimos. ¡Estoy re emocionado Diosa! - Y no era para menos. Pobre Juli, las cosas que se estaba perdiendo!! Entonces, para festejar la salida de Julián, hicimos la primer ronda de tekilas de la noche.
- ¿Cómo es esto? - preguntaba desorientado el novato.
- Sal, tekila y limón para calmar el fueguito! - y el mareo empezaba a asomarse en la noche.
Fuimos al baño, y en el camino pasamos por al ladito del grupete de amigos de Enzo. Santiago casi que no me saludó, pero no le di importancia. Yo sabía que ahora andaba con una chica, era una historia mas que cerrada para mi.
- Después hacemos ronda, no Diosa? - preguntó Enzo.
- Bueno, pero en un rato que acabo de tomar uno, sino no llego ni a las 4 am!!
- Ok, después te voy a buscar entonces.
Yanina ni le habló. Cantaba y bailaba con las chicas y le dio la espalda todo el tiempo. Al rato desapareció. Yo me quedé con Mecha y Julián bailando en un costado de la barra que hay en el patio de Crow's.
- ¿Sale ronda? - insistió Enzo.
- Bueno, ahora si!
Después de tomar el segundo tekila y comer 4 rodajas mas de limón, nos pusimos a sacar fotos y bailar. Crow's siempre fue un bar con onda ochentosa, pero últimamente a pedido del público, pasaban una horita llena de reggaeton, y nosotros la enganchamos justito.
Enzo me revoleaba para acá y para allá. No se si eran ratones mios, los tekilas o el reggaeton, pero sentía sus manos recorrer mi cuerpo y su calor cada vez mas cerca.
Vuelta por acá, vuelta por allá. Apareció Fede y se fue con Mecha a hablar a un costado. Julián se esfumó con LaCruz. Quedamos nosotros solos "custodiando" las carteras y abrigos en una silla.
- ¿Cómo andan tus machimbres? - me preguntó.
- Mal, siento que voy a morir virgen!! - dije riendo. No se si era la confianza ciega que tenía en él, o los tekilas, pero me sentía libre y suelta para decir cualquier cosa.
- No digas eso, tonta! - sonrió.
- Es verdad!! Decime, ¿qué hago mal?
- Nada, son solo miedos que hay en tu interior, ya hablamos esto. Yo pienso que sos linda, dulce, inteligente y divertida. No creo que vayas a tener déficit amoroso!
Silencio. No sabía que decir mas que mirarlo a los ojos y morirme de amor ahí mismo. Ya no podía engañarme mas. Mis sentimientos eran mas que claros.
- Gracias.. - solo atiné a decir. - ¿Tomamos algo más?
- Mirá que no me hago cargo de lo que puede pasar después eh! - me dijo con una sonrisa pícara. En ese momento volvió el resto y mis pensamientos se esfumaron como soplados por un vientito. - Me voy a buscar a mis amigos que los dejé re tirados. Después vuelvo - dijo Enzo y se fue.
- ¿¿Te das cuenta?? - gritaba Yanina desaforada. Cuando toma de mas se pone insoportablemente violenta. - Vine yo y se va!! Se hace el interesante!!
- Ay Yani! Recién te hice señas, te lo puse a bailar adelante tuyo, hice mil cosas para que se pongan a hablar y vos te fuiste!! No le eches la culpa a él, porque esta vez tiene razón.
- ¡No lo defiendas!
- Yanina sos boluda? Ya no sabía de que disfrazarme para que aproveches, pero desperdiciás todas las oportunidades!! Enzo está muerto por vos! Y vos solamente lo histeriqueás todo el tiempo! - exploté. ¿Cómo podía ser que dejara pasar a un pibe como Enzo? Yo no la entendía.
- Diosa, quedatelo vos entonces... - y empujando a todos los que estaban al rededor, Yanina se fue. Me quedé helada, estupefacta y con ganas de ahorcarla.
- Está en pedo, ya sabés como se pone cuando toma - me decía Marianela.
- Pero encima que la quiero ayudar!
- Entonces no la ayudes mas, ya es grande y sabe decidir sola, no te metas... - me aconsejó Mecha.
- Si, mejor. Va a ser mejor que no me meta mas entre ellos. - concluí, pero la verdad era que la situación me daba demasiada impotencia y no sabía que hacer.
- Por eso, tomemos otro tekila! - saltó Fede.
- ¿Otro? - dije miedosa.
- Si, sos flojita? - me desafió.
- No, Fede! Pero ya tomé dos! Nunca tomé mas de eso...
- Pero seguís haciéndote problema por todo! Mejor tomá otro así te despejas. Aparte yo quiero tomar uno, y solo no da!
Entonces me convenció. Y de nuevo la ceremonia de la sal, fondo blanco y limón. Y la garganta que quemaba, y las paredes que se movían. A los 5 minutos me di cuenta que la tercer ronda había sido una mala idea.
- Diosa, te sentís bien? - me preguntaban.
- No! Estoy enojada!
- ¿Con quién?
- Con todos!
- Vení, vamos al baño, querés? - me preguntó Mecha agarrandome de la mano. Entonces acepté. Me metí en un baño desocupado, y mientras hacía mis necesidades las paredes y mi cabeza no dejaba de dar vueltas. ¿Por que Yanina se enojaba conmigo si yo solamente quería ayudarla? ¿Qué era lo que yo sentía realmente por Enzo? Pero sobre todas las cosas, ¿qué le pasaba a él conmigo? Y ahora encima tenía que bancarme que Fede se chamuye a Mecha, y ella acepte con gusto. Me sentía la mayor perdedora de todas.
Salgo del baño y me suena el celular. Mensaje de Yanina: "Me fui porque te vi con Enzo"
- ¿¿Y ahora que hice??
- Nada Diosa, nada. - me calmaban entre Mecha y Fede. - Ella está tan o mas en pedo que vos, dejala, ya se le va a pasar. - Pero hicimos dos pasos y otra vez me choqué con Enzo de lleno.
- Eeepaa!! ¿Seguiste tomando borrachita? - me dijo alegre y yo no tuve mejor reacción que abrazarlo. Lo abracé fuerte, con todas mis energías. Tenía ganas de que el resto del mundo desapareciera y quedaramos solos. - ¿Estás bien, Diosa? - me susurraba al oído y yo no me animaba a separar mi cabeza de su hombro. Por detrás suyo apareció Marianela que me hizo una seña que no entendí. Entonces aflojé el abrazo y le pregunté que pasaba.
- Enzo, Yani te está buscando... - dijo mirándolo a él.
- No se nota! - contestó ofendido. - ¿me vas a decir que te pasa? - dijo dirigiéndose a mi nuevamente.
- Nada Enzo - dije por fin - Dejame sola!
- Pero decime porqué!
- Andate!! No quiero mas quilombos, ya fue.
- No te entiendo
- Andate por favor!! No me la hagas mas difícil, andate!
Pero Enzo no se iba y yo seguía gritándole que se vaya. Si leemos entre líneas, era obvio que no quería que se fuera, de lo contrario me hubiera ido yo.
- Diosa basta! - me gritó Mecha trayéndome a la realidad de nuevo. - Te vas a mandar una cagada y te vas a arrepentir... - dijo por lo bajo mirandome a los ojos. Eso me hizo reaccionar.
Mecha me agarró de la mano y me llevó al patio de nuevo.
- ¿Qué ibas a hacer? ¡Decime! ¿Entendes que está Yanina dándo vueltas por ahi? - me decía fuerte.
- No se Mecha, no sé! No entiendo nada... - contesté triste. Tenía ganas de llorar.
- Bueno, ya está chicas - medió Fede. - No te hagas mas problema Diosa, no pasó nada.
No podía levantar la vista del piso. ¿Qué estaba heciendo? No podía cagarme así en mi amiga. Ni mucho menos hacer boludeces borracha. Tenía ganas de salir de mi cuerpo para poder pegarme unas buenas cachetadas.
Y cuando por fin levanté la vista todo cambió.
Salí corriendo entre medio de Mecha y Fede y me avalancé a sus brazos. Había llegado mi salvación. Mi luz, mi todo. Mi Facundo. ¿Quién mas sino?
- ¿Estás bien? - me preguntó.
- Sí, ahora sí. - literalmente, y no exagero, Facundo tenía un efecto casi mágico que me hacía volver a la tierra en un instante. El mareo desapareció, la tristeza se evaporó, y pude olvidarme de todo y de todos.
- ¿Querés tomar algo?
- No gracias, ya tomé mucho, y por eso no estoy bien.
- Bueno, acompañame a la barra que me compro un gin tonic que como no te gusta no te va a tentar a tomarlo. - eso me transmitió calma, y lo acompañé. Mecha le hizo señas a Fede y se quedaron conversando al lado para cuidar que no me mande una cagada, aunque con Facundo presente, eso no era necesario.
- Está bien que me tomé 3 tekilas, pero no sé porqué me pegó tanto.
- Un amigo dice que el alcohol te pega cuando querés que te pegue, sino no.
- Puede ser, creo que hoy quería que me pegue para olvidarme de todo, y sin embargo, me pegó para hacer cagadas.
- ¿De qué te querías olvidar?
Hice una pausa. La respuesta mas sensata hubiera sido si le respondía que quería olvidarme de él. También podía contarle que mi amiga hacía 3 días que había cortado con su novio de años, y ahora iba a empezar una relación con alguien con quién yo había estado varias veces y me llevaba super bien. Sino le contaba que me acaba de dar cuenta que me gustaba el chico que anda con mi mejor amiga y quién supuestamente es mi confidente y me quiere "por amistad" pero cuando puede me tira algún palo o me manosea mientras bailamos.
- Hay un chico. - empecé. - en la facultad. El pibe me tira onda, mucha! - volví a callarme. No sabía como seguir.
- ¿Y qué tiene?
- Hasta ahí nada. Pero hay varios problemas. No solo está conviviendo con la novia, sino que el chico no es tan chico. Me lleva 15 años.
- ajam, y eso te frena?
- Si. Me da miedo.
- ¿Por?
- No sé, son muchos años. El flaco debe de tener tooodaaa la experiencia del mundo, y yo no.
- La edad no hace la experiencia. Un flaco de 20 te puede dar vuelta como uno de 30 o peor quizás.
- Si, pero conociéndolo, son 15 años de edad y de experiencia, te juro!
- Pero mejor! No entiendo porque es un freno para vos...
- Por que yo no tengo experiencia! - dije con enfásis y pausadamente.
- Mejor!
- No me estás entendiendo Facu....yo NO tengo experiencia.
- ¿Sos virgen? - pero no me animé a responder...
...solo moví la cabeza y asentí con miedo.
- ¿Cómo estás vos?
- No sé, era lo que quería y necesitaba, pero es inevitable que él no me haga sentir mal.
- Bueno, hay que despejarse. Salimos juntas hoy, te parece?
- Si, dale! Por eso te llamé, sabía que tendrías buenas ideas!!
Pero parecía que yo no era la única que estaba feliz por la separación. Había alguien que me superaba: Fede. Se enteró que ibamos a Crow's y allí acudió él también.
Llegamos junto con Mari, y nos compramos un frizzé para entonar. Al rato cae Yanina que venía con unas amigas de un cumpleaños y compramos otro mas.
- ¿Ése que está ahí no es Enzo? - dijo Mari en un momento.
- Si!! ¿Vamos a saludar, Yani? - le pregunté.
- No!! Que venga él si quiere... - dijo. Me pareció una boludez, pero la respeté.
La primer sorpresa de la noche llegó de la mano de LaCruz, quien apareció con su hermana y Julián.
- Juli! ¿Qué hacés acá? - lo saludé sorprendida.
- Shhh, no digas nada! Pero salí. En mi casa no saben nada, obvio. Dije que me quedaba en la casa de LaCruz y vinimos. ¡Estoy re emocionado Diosa! - Y no era para menos. Pobre Juli, las cosas que se estaba perdiendo!! Entonces, para festejar la salida de Julián, hicimos la primer ronda de tekilas de la noche.
- ¿Cómo es esto? - preguntaba desorientado el novato.
- Sal, tekila y limón para calmar el fueguito! - y el mareo empezaba a asomarse en la noche.
Fuimos al baño, y en el camino pasamos por al ladito del grupete de amigos de Enzo. Santiago casi que no me saludó, pero no le di importancia. Yo sabía que ahora andaba con una chica, era una historia mas que cerrada para mi.
- Después hacemos ronda, no Diosa? - preguntó Enzo.
- Bueno, pero en un rato que acabo de tomar uno, sino no llego ni a las 4 am!!
- Ok, después te voy a buscar entonces.
Yanina ni le habló. Cantaba y bailaba con las chicas y le dio la espalda todo el tiempo. Al rato desapareció. Yo me quedé con Mecha y Julián bailando en un costado de la barra que hay en el patio de Crow's.
- ¿Sale ronda? - insistió Enzo.
- Bueno, ahora si!
Después de tomar el segundo tekila y comer 4 rodajas mas de limón, nos pusimos a sacar fotos y bailar. Crow's siempre fue un bar con onda ochentosa, pero últimamente a pedido del público, pasaban una horita llena de reggaeton, y nosotros la enganchamos justito.
Enzo me revoleaba para acá y para allá. No se si eran ratones mios, los tekilas o el reggaeton, pero sentía sus manos recorrer mi cuerpo y su calor cada vez mas cerca.
Vuelta por acá, vuelta por allá. Apareció Fede y se fue con Mecha a hablar a un costado. Julián se esfumó con LaCruz. Quedamos nosotros solos "custodiando" las carteras y abrigos en una silla.
- ¿Cómo andan tus machimbres? - me preguntó.
- Mal, siento que voy a morir virgen!! - dije riendo. No se si era la confianza ciega que tenía en él, o los tekilas, pero me sentía libre y suelta para decir cualquier cosa.
- No digas eso, tonta! - sonrió.
- Es verdad!! Decime, ¿qué hago mal?
- Nada, son solo miedos que hay en tu interior, ya hablamos esto. Yo pienso que sos linda, dulce, inteligente y divertida. No creo que vayas a tener déficit amoroso!
Silencio. No sabía que decir mas que mirarlo a los ojos y morirme de amor ahí mismo. Ya no podía engañarme mas. Mis sentimientos eran mas que claros.
- Gracias.. - solo atiné a decir. - ¿Tomamos algo más?
- Mirá que no me hago cargo de lo que puede pasar después eh! - me dijo con una sonrisa pícara. En ese momento volvió el resto y mis pensamientos se esfumaron como soplados por un vientito. - Me voy a buscar a mis amigos que los dejé re tirados. Después vuelvo - dijo Enzo y se fue.
- ¿¿Te das cuenta?? - gritaba Yanina desaforada. Cuando toma de mas se pone insoportablemente violenta. - Vine yo y se va!! Se hace el interesante!!
- Ay Yani! Recién te hice señas, te lo puse a bailar adelante tuyo, hice mil cosas para que se pongan a hablar y vos te fuiste!! No le eches la culpa a él, porque esta vez tiene razón.
- ¡No lo defiendas!
- Yanina sos boluda? Ya no sabía de que disfrazarme para que aproveches, pero desperdiciás todas las oportunidades!! Enzo está muerto por vos! Y vos solamente lo histeriqueás todo el tiempo! - exploté. ¿Cómo podía ser que dejara pasar a un pibe como Enzo? Yo no la entendía.
- Diosa, quedatelo vos entonces... - y empujando a todos los que estaban al rededor, Yanina se fue. Me quedé helada, estupefacta y con ganas de ahorcarla.
- Está en pedo, ya sabés como se pone cuando toma - me decía Marianela.
- Pero encima que la quiero ayudar!
- Entonces no la ayudes mas, ya es grande y sabe decidir sola, no te metas... - me aconsejó Mecha.
- Si, mejor. Va a ser mejor que no me meta mas entre ellos. - concluí, pero la verdad era que la situación me daba demasiada impotencia y no sabía que hacer.
- Por eso, tomemos otro tekila! - saltó Fede.
- ¿Otro? - dije miedosa.
- Si, sos flojita? - me desafió.
- No, Fede! Pero ya tomé dos! Nunca tomé mas de eso...
- Pero seguís haciéndote problema por todo! Mejor tomá otro así te despejas. Aparte yo quiero tomar uno, y solo no da!
Entonces me convenció. Y de nuevo la ceremonia de la sal, fondo blanco y limón. Y la garganta que quemaba, y las paredes que se movían. A los 5 minutos me di cuenta que la tercer ronda había sido una mala idea.
- Diosa, te sentís bien? - me preguntaban.
- No! Estoy enojada!
- ¿Con quién?
- Con todos!
- Vení, vamos al baño, querés? - me preguntó Mecha agarrandome de la mano. Entonces acepté. Me metí en un baño desocupado, y mientras hacía mis necesidades las paredes y mi cabeza no dejaba de dar vueltas. ¿Por que Yanina se enojaba conmigo si yo solamente quería ayudarla? ¿Qué era lo que yo sentía realmente por Enzo? Pero sobre todas las cosas, ¿qué le pasaba a él conmigo? Y ahora encima tenía que bancarme que Fede se chamuye a Mecha, y ella acepte con gusto. Me sentía la mayor perdedora de todas.
Salgo del baño y me suena el celular. Mensaje de Yanina: "Me fui porque te vi con Enzo"
- ¿¿Y ahora que hice??
- Nada Diosa, nada. - me calmaban entre Mecha y Fede. - Ella está tan o mas en pedo que vos, dejala, ya se le va a pasar. - Pero hicimos dos pasos y otra vez me choqué con Enzo de lleno.
- Eeepaa!! ¿Seguiste tomando borrachita? - me dijo alegre y yo no tuve mejor reacción que abrazarlo. Lo abracé fuerte, con todas mis energías. Tenía ganas de que el resto del mundo desapareciera y quedaramos solos. - ¿Estás bien, Diosa? - me susurraba al oído y yo no me animaba a separar mi cabeza de su hombro. Por detrás suyo apareció Marianela que me hizo una seña que no entendí. Entonces aflojé el abrazo y le pregunté que pasaba.
- Enzo, Yani te está buscando... - dijo mirándolo a él.
- No se nota! - contestó ofendido. - ¿me vas a decir que te pasa? - dijo dirigiéndose a mi nuevamente.
- Nada Enzo - dije por fin - Dejame sola!
- Pero decime porqué!
- Andate!! No quiero mas quilombos, ya fue.
- No te entiendo
- Andate por favor!! No me la hagas mas difícil, andate!
Pero Enzo no se iba y yo seguía gritándole que se vaya. Si leemos entre líneas, era obvio que no quería que se fuera, de lo contrario me hubiera ido yo.
- Diosa basta! - me gritó Mecha trayéndome a la realidad de nuevo. - Te vas a mandar una cagada y te vas a arrepentir... - dijo por lo bajo mirandome a los ojos. Eso me hizo reaccionar.
Mecha me agarró de la mano y me llevó al patio de nuevo.
- ¿Qué ibas a hacer? ¡Decime! ¿Entendes que está Yanina dándo vueltas por ahi? - me decía fuerte.
- No se Mecha, no sé! No entiendo nada... - contesté triste. Tenía ganas de llorar.
- Bueno, ya está chicas - medió Fede. - No te hagas mas problema Diosa, no pasó nada.
No podía levantar la vista del piso. ¿Qué estaba heciendo? No podía cagarme así en mi amiga. Ni mucho menos hacer boludeces borracha. Tenía ganas de salir de mi cuerpo para poder pegarme unas buenas cachetadas.
Y cuando por fin levanté la vista todo cambió.
Salí corriendo entre medio de Mecha y Fede y me avalancé a sus brazos. Había llegado mi salvación. Mi luz, mi todo. Mi Facundo. ¿Quién mas sino?
- ¿Estás bien? - me preguntó.
- Sí, ahora sí. - literalmente, y no exagero, Facundo tenía un efecto casi mágico que me hacía volver a la tierra en un instante. El mareo desapareció, la tristeza se evaporó, y pude olvidarme de todo y de todos.
- ¿Querés tomar algo?
- No gracias, ya tomé mucho, y por eso no estoy bien.
- Bueno, acompañame a la barra que me compro un gin tonic que como no te gusta no te va a tentar a tomarlo. - eso me transmitió calma, y lo acompañé. Mecha le hizo señas a Fede y se quedaron conversando al lado para cuidar que no me mande una cagada, aunque con Facundo presente, eso no era necesario.
- Está bien que me tomé 3 tekilas, pero no sé porqué me pegó tanto.
- Un amigo dice que el alcohol te pega cuando querés que te pegue, sino no.
- Puede ser, creo que hoy quería que me pegue para olvidarme de todo, y sin embargo, me pegó para hacer cagadas.
- ¿De qué te querías olvidar?
Hice una pausa. La respuesta mas sensata hubiera sido si le respondía que quería olvidarme de él. También podía contarle que mi amiga hacía 3 días que había cortado con su novio de años, y ahora iba a empezar una relación con alguien con quién yo había estado varias veces y me llevaba super bien. Sino le contaba que me acaba de dar cuenta que me gustaba el chico que anda con mi mejor amiga y quién supuestamente es mi confidente y me quiere "por amistad" pero cuando puede me tira algún palo o me manosea mientras bailamos.
- Hay un chico. - empecé. - en la facultad. El pibe me tira onda, mucha! - volví a callarme. No sabía como seguir.
- ¿Y qué tiene?
- Hasta ahí nada. Pero hay varios problemas. No solo está conviviendo con la novia, sino que el chico no es tan chico. Me lleva 15 años.
- ajam, y eso te frena?
- Si. Me da miedo.
- ¿Por?
- No sé, son muchos años. El flaco debe de tener tooodaaa la experiencia del mundo, y yo no.
- La edad no hace la experiencia. Un flaco de 20 te puede dar vuelta como uno de 30 o peor quizás.
- Si, pero conociéndolo, son 15 años de edad y de experiencia, te juro!
- Pero mejor! No entiendo porque es un freno para vos...
- Por que yo no tengo experiencia! - dije con enfásis y pausadamente.
- Mejor!
- No me estás entendiendo Facu....yo NO tengo experiencia.
- ¿Sos virgen? - pero no me animé a responder...
...solo moví la cabeza y asentí con miedo.
jueves, 11 de marzo de 2010
Con una Diosa en el avión, directo a Brasil...
Ni bien terminé de decir esas palabras, me dí cuenta que había quedado una lanzada total y que el chico del interior-brasilero probablemente saldría corriendo al grito de "Buenos Aires me quiere degenerar". Pero no. Se quedó ahí sin correr ni besarme. Abrió sus ojos turquesa y mostró los dientes.
- ¿De verdad querés que te bese?
A ver. ¿Te lo digo en portugués, flaco?. Fue una pregunta, pero casi que te lo pedí! A buen entendedor, pocas palabras...solo asentí.
- Diosa, sos hermosa, y ahora que te conocí, quisiera quedarme mas tiempo.
- ¿En cuánto te vas? - pregunté cortando con la cursilería, cual propaganda de Paso de los Toros.
- En una semana. Quizás en Octubre regrese...quizás no.
Esperó en silencio una respuesta mia que no existió, y al no saber mas que decir, por fin, me besó.
Miento si digo que fueron los besos mas lindos que me dieron. Miento si digo que me mató y me quise ir a vivir con él a Brasil. Pero tampoco estuvo mal, el pibe era un bombón con todas las letras.
El antro en el que estábamos, daba miedo. Literalmente. Julián quería absorver todo lo que veía, sentía y olía. Era un mundo nuevo y lleno de misterios a develar. Tanto abosrvió, que la borrachera jamás se fue. Y gracias a eso, Yanina tuvo que esquivarlo varias veces.
- Hagamos lo mismo que ellos, Yani, no seas mala! - le pedía mientras se caía encima de ella.
Cuando ya era realmente tarde, salímos del subsuelo aquel y empezamos a caminar en busca de la parada del colectivo que nos regresaría al "campo". Obviamente tardó bastante, y Esteban, que se había quedado a hacernos el aguante, me abrazaba para protegerme del frío (recuerden que yo andaba con mis transparencias y de tacos altos).
Cuando por fín llegó el semirápido, lleno de borrachos que volvían de festejar el día del amigo, subimos rapidito. Me despedí de Esteban con un beso y un abrazo, con la promesa de "algún día" volvernos a ver.
- Bien Diosa, eh! - me dijo Julián cuando conseguimos asiento en el colectivo.
- Ay Juli! ¿Qué decís?
- Si, el pibe es un copado de buena persona, es fachero, divertido...y encima brasilero!
- Eso! Encima brasilero! - saltó Yanina.
- Paren la moto y bajen los vidrios...primero que nació en Argentina, asique Brasilero no es. Segundo que no es un negro venido del carnaval, es bien rubiecito...asique no se que tanto espamento!
De todas maneras, Esteban tenía un gustito especial. A los 10 minutos me llega un mensaje:
- What the fuck?? ¿Qué me quiso decir?
- No se, pero seguro es algo lindo asique agradecele!
El colectivo iba a mil por hora, y en una de las paradas, subieron unos muchachos tomados e irrespetuosos. Sus caras, ya de por si, no inspiraban confianza, pero cuando abrieron la boca las sospechas se confirmaron.
Mi celular volvió a sonar.
- No lo saques Diosa, a ver si nos afanan! - me advirtió Yanina.
- Julián nos defiende. - bromié y leí el mensaje.
Cuando la muchachada del colectivo se puso pesada, decidí no volver a sacar el celular de la cartera y de esa manera le puse fin a la super noche con Esteban.
Llegamos al barrio, y cuando bajamos del colectivo, los pesados, lejos de querer robarme el celular, se limitaron a manosearme toda.
- ¡Qué asco! Esos me tocaron todo el culo! - grité cuando bajé.
- ¿Y no dijiste nada? - preguntó Juli.
- Si decía algo era para quilombo...ya fue, tocaron todo lo que el brasilero se perdió!! - me reí.
Al otro día recibí una llamada de Roberto, preguntando como la habíamos pasado después de su fiesta. Tuve que darle la razón con respecto al sobrino, aunque lo reté por presentarme gente que tiene fecha de vencimiento. ¡Y tan corta!.
- Tengo esperanzas de que se quiera quedar. - me decía.
Al mediodía fui a comer con los chicos del barrio un asado en la casa del novio de Mecha. Gonzalo me preguntó como iban las salidas con Flora, y se sorprendió al ver que a ella le iba bastante bien sin él.
El martes a la tarde, me llega un mensaje de Esteban:
¿Qué decirle? Si iba, era probable que la pasara genial, que me haga morir de amor, y luego desapareciera en ese avión dejandome acá sola y abandonada. En cambio, si me quedaba en casa, perdía una linda cita y me ahorraba disgustos. "Mejor no le contesto", pensé. Pero no hubo caso, Esteban insistía. Me mandó 3 mensajes más y al no recibir respuesta, me llamó por teléfono. Ya había tomado una postura, asique decidí no antender ninguna de las 4 llamadas.
Aunque el brasilero era lento pero no boludo. Se conectó y me enganchó en el msn.
Esteban dice:
No me contestaste...
LaDiosa dice:
Mirá, no voy a andar con vueltas. Me parece que lo mejor va a ser que dejemos todo así. ¿Para que nos vamos a ver?. Para que esté todo bien y después vos te vayas?
(Stop! ¿La misma mina que hace 3 días le había pedido un beso, o sea yo, ahora le estaba diciendo todo esto?)
Esteban dice:
Ok, entiendo. Me voy a tener que volver...estoy en la estación de tren de tu casa. Bah, en un ciber...
(WTF!!!!!!!??????)
LaDiosa dice:
¿En serio estás acá?
Esteban dice:
Si, llegué recién. Un lío porque no conozco mucho, pero estoy acá.
LaDiosa dice:
¿Pero estás solo?
Esteban dice:
Si. Estaba esperando que me digas tu dirección asi iba para tu casa. Pero esta bien, respeto tu decisión, no quiero influenciarte.
(No! Claro...)
LaDiosa dice:
Me siento una mierda, tendría que habertelo dicho antes
(O vos haber avisadoo...)
Esteban dice:
Quedate tranquila, no estoy enojado ni nada! Es mas, tenés razón. Fue excelente aquella noche y le doy gracias a Dios por haberte conocido...sos maravillosa y por si fuera poco muy muy hermosa. Asique no te hagas drama...
(No, dale...ahora me fumo de a una tus palabras y me duermo una siesta! Pedazo de turro casi me hacés llorar!)
LaDiosa dice:
No, como no me voy a hacer drama! Decime donde estás y esperame que voy!
Esteban dice:
no quiero que me veas...vos no me querés ver y te compreendo! No vengas!
LaDiosa dice:
Voy a ir...porque no quiero que te hagas un viaje al pedo! Esperame ahí donde estas, me cambio y voy!
Asique me puse lo primero que encontré y salí de raje a la estación. Me estaba esperando en una esquina, paradito...con un ramo de rosas rojas hermoso!! ¿Podía alguien ser tan romántico? Después de todo, habíamos hablando 4 o 5 veces por msn y lo había visto solo una vez en mi vida! Oh my god!
Fuimos a un restaurant y tomamos un café.
- Yo soy entrenador de un equipo de rugby para chicos con capacidades diferentes. Es un proyecto de integración que hacemos. Y no cobro por eso, lo hago porque me encanta nada mas... - ¿Podía ser mas príncipe azul? Digo...porque a las 12 el encanto se iba, claro.
Después, nos fuimos a un bowling a jugar al pool, mientras tomábamos algo. Nos dimos algunos besos, pero mas que nada se la pasó diciéndome lo linda que era (para él) y que me iba a extrañar cuando se fuera. ¿Qué me iba a extrañar? Si nunca me había tenido...Cuando fui al baño me mandó un mensajito que decía "Estas hermosa". Divino, pero tanta cosa cursi, me molestaba. ¿Por qué soy tan idiota y me gusta como me desprecia Facundo en vez de como me endulzaba este chico?.
Nos pedimos un remis, y me dejó en la puerta de mi casa. De más está decir que desde mi casa hasta la suya en Belgrano, el remis le habrá costado 3 mil reales. Pero claro, no les conté que además el chico tenía buena billetera y allá en Brasil vive solo!
Roberto me llamó para preguntarme si sabía que había pasado el martes a la tarde con Esteban. Como verán, el profe es super intuitivo. Parece que el brasilerito se escapó de un compromiso familiar diciendo que "tenía un asado con unos amigos de la infancia que hacía añossss que no veía". Pero Rober le sacó la ficha cuando el abuelo le contó que preguntaba como llegar hasta mi barrio.
El viernes Esteban me mandó el siguiente mensaje:
Otra vez no respondí, pero en cambio, Esteban entendió y no se apareció de sorpresa tocándome el timbre. ¿Qué sentido tenía seguir hasta el último minuto?. Yo sabía que era algo imposible, que Brasil queda lejos, y que además, su personalidad (divina) no iba conmigo...¿Será que huyo de los hombres que me tratan bien?....
...de todas maneras, ese sábado Esteban se tomó el avión para no volver nunca mas.
- ¿De verdad querés que te bese?
A ver. ¿Te lo digo en portugués, flaco?. Fue una pregunta, pero casi que te lo pedí! A buen entendedor, pocas palabras...solo asentí.
- Diosa, sos hermosa, y ahora que te conocí, quisiera quedarme mas tiempo.
- ¿En cuánto te vas? - pregunté cortando con la cursilería, cual propaganda de Paso de los Toros.
- En una semana. Quizás en Octubre regrese...quizás no.
Esperó en silencio una respuesta mia que no existió, y al no saber mas que decir, por fin, me besó.
Miento si digo que fueron los besos mas lindos que me dieron. Miento si digo que me mató y me quise ir a vivir con él a Brasil. Pero tampoco estuvo mal, el pibe era un bombón con todas las letras.
El antro en el que estábamos, daba miedo. Literalmente. Julián quería absorver todo lo que veía, sentía y olía. Era un mundo nuevo y lleno de misterios a develar. Tanto abosrvió, que la borrachera jamás se fue. Y gracias a eso, Yanina tuvo que esquivarlo varias veces.
- Hagamos lo mismo que ellos, Yani, no seas mala! - le pedía mientras se caía encima de ella.
Cuando ya era realmente tarde, salímos del subsuelo aquel y empezamos a caminar en busca de la parada del colectivo que nos regresaría al "campo". Obviamente tardó bastante, y Esteban, que se había quedado a hacernos el aguante, me abrazaba para protegerme del frío (recuerden que yo andaba con mis transparencias y de tacos altos).
Cuando por fín llegó el semirápido, lleno de borrachos que volvían de festejar el día del amigo, subimos rapidito. Me despedí de Esteban con un beso y un abrazo, con la promesa de "algún día" volvernos a ver.
- Bien Diosa, eh! - me dijo Julián cuando conseguimos asiento en el colectivo.
- Ay Juli! ¿Qué decís?
- Si, el pibe es un copado de buena persona, es fachero, divertido...y encima brasilero!
- Eso! Encima brasilero! - saltó Yanina.
- Paren la moto y bajen los vidrios...primero que nació en Argentina, asique Brasilero no es. Segundo que no es un negro venido del carnaval, es bien rubiecito...asique no se que tanto espamento!
De todas maneras, Esteban tenía un gustito especial. A los 10 minutos me llega un mensaje:
"Eu realmente gosto de você, você é muito bonita un beso te mando no coração"
- What the fuck?? ¿Qué me quiso decir?
- No se, pero seguro es algo lindo asique agradecele!
"Gracias! Algo entendí, pero prometo buscar que me quisiste decir. Llegaste?"
El colectivo iba a mil por hora, y en una de las paradas, subieron unos muchachos tomados e irrespetuosos. Sus caras, ya de por si, no inspiraban confianza, pero cuando abrieron la boca las sospechas se confirmaron.
Mi celular volvió a sonar.
- No lo saques Diosa, a ver si nos afanan! - me advirtió Yanina.
- Julián nos defiende. - bromié y leí el mensaje.
"Dije: me gustás mucho, eres muy bonita y te mando un beso en el corazón. Ya llegué a casa, gracias."
Cuando la muchachada del colectivo se puso pesada, decidí no volver a sacar el celular de la cartera y de esa manera le puse fin a la super noche con Esteban.
Llegamos al barrio, y cuando bajamos del colectivo, los pesados, lejos de querer robarme el celular, se limitaron a manosearme toda.
- ¡Qué asco! Esos me tocaron todo el culo! - grité cuando bajé.
- ¿Y no dijiste nada? - preguntó Juli.
- Si decía algo era para quilombo...ya fue, tocaron todo lo que el brasilero se perdió!! - me reí.
Al otro día recibí una llamada de Roberto, preguntando como la habíamos pasado después de su fiesta. Tuve que darle la razón con respecto al sobrino, aunque lo reté por presentarme gente que tiene fecha de vencimiento. ¡Y tan corta!.
- Tengo esperanzas de que se quiera quedar. - me decía.
Al mediodía fui a comer con los chicos del barrio un asado en la casa del novio de Mecha. Gonzalo me preguntó como iban las salidas con Flora, y se sorprendió al ver que a ella le iba bastante bien sin él.
El martes a la tarde, me llega un mensaje de Esteban:
"Hola bonita! ¿Cómo estás? Me gustaría que nos volvamos a ver antes de que me vaya...podés hoy?"
¿Qué decirle? Si iba, era probable que la pasara genial, que me haga morir de amor, y luego desapareciera en ese avión dejandome acá sola y abandonada. En cambio, si me quedaba en casa, perdía una linda cita y me ahorraba disgustos. "Mejor no le contesto", pensé. Pero no hubo caso, Esteban insistía. Me mandó 3 mensajes más y al no recibir respuesta, me llamó por teléfono. Ya había tomado una postura, asique decidí no antender ninguna de las 4 llamadas.
Aunque el brasilero era lento pero no boludo. Se conectó y me enganchó en el msn.
Esteban dice:
No me contestaste...
LaDiosa dice:
Mirá, no voy a andar con vueltas. Me parece que lo mejor va a ser que dejemos todo así. ¿Para que nos vamos a ver?. Para que esté todo bien y después vos te vayas?
(Stop! ¿La misma mina que hace 3 días le había pedido un beso, o sea yo, ahora le estaba diciendo todo esto?)
Esteban dice:
Ok, entiendo. Me voy a tener que volver...estoy en la estación de tren de tu casa. Bah, en un ciber...
(WTF!!!!!!!??????)
LaDiosa dice:
¿En serio estás acá?
Esteban dice:
Si, llegué recién. Un lío porque no conozco mucho, pero estoy acá.
LaDiosa dice:
¿Pero estás solo?
Esteban dice:
Si. Estaba esperando que me digas tu dirección asi iba para tu casa. Pero esta bien, respeto tu decisión, no quiero influenciarte.
(No! Claro...)
LaDiosa dice:
Me siento una mierda, tendría que habertelo dicho antes
(O vos haber avisadoo...)
Esteban dice:
Quedate tranquila, no estoy enojado ni nada! Es mas, tenés razón. Fue excelente aquella noche y le doy gracias a Dios por haberte conocido...sos maravillosa y por si fuera poco muy muy hermosa. Asique no te hagas drama...
(No, dale...ahora me fumo de a una tus palabras y me duermo una siesta! Pedazo de turro casi me hacés llorar!)
LaDiosa dice:
No, como no me voy a hacer drama! Decime donde estás y esperame que voy!
Esteban dice:
no quiero que me veas...vos no me querés ver y te compreendo! No vengas!
LaDiosa dice:
Voy a ir...porque no quiero que te hagas un viaje al pedo! Esperame ahí donde estas, me cambio y voy!
Asique me puse lo primero que encontré y salí de raje a la estación. Me estaba esperando en una esquina, paradito...con un ramo de rosas rojas hermoso!! ¿Podía alguien ser tan romántico? Después de todo, habíamos hablando 4 o 5 veces por msn y lo había visto solo una vez en mi vida! Oh my god!
Fuimos a un restaurant y tomamos un café.
- Yo soy entrenador de un equipo de rugby para chicos con capacidades diferentes. Es un proyecto de integración que hacemos. Y no cobro por eso, lo hago porque me encanta nada mas... - ¿Podía ser mas príncipe azul? Digo...porque a las 12 el encanto se iba, claro.
Después, nos fuimos a un bowling a jugar al pool, mientras tomábamos algo. Nos dimos algunos besos, pero mas que nada se la pasó diciéndome lo linda que era (para él) y que me iba a extrañar cuando se fuera. ¿Qué me iba a extrañar? Si nunca me había tenido...Cuando fui al baño me mandó un mensajito que decía "Estas hermosa". Divino, pero tanta cosa cursi, me molestaba. ¿Por qué soy tan idiota y me gusta como me desprecia Facundo en vez de como me endulzaba este chico?.
Nos pedimos un remis, y me dejó en la puerta de mi casa. De más está decir que desde mi casa hasta la suya en Belgrano, el remis le habrá costado 3 mil reales. Pero claro, no les conté que además el chico tenía buena billetera y allá en Brasil vive solo!
Roberto me llamó para preguntarme si sabía que había pasado el martes a la tarde con Esteban. Como verán, el profe es super intuitivo. Parece que el brasilerito se escapó de un compromiso familiar diciendo que "tenía un asado con unos amigos de la infancia que hacía añossss que no veía". Pero Rober le sacó la ficha cuando el abuelo le contó que preguntaba como llegar hasta mi barrio.
El viernes Esteban me mandó el siguiente mensaje:
"Hola Diosa. Se me canceló el vuelo de esta noche. Salgo mañana. Querés hacer salir a cenar conmigo hoy? Chau hermosa"
Otra vez no respondí, pero en cambio, Esteban entendió y no se apareció de sorpresa tocándome el timbre. ¿Qué sentido tenía seguir hasta el último minuto?. Yo sabía que era algo imposible, que Brasil queda lejos, y que además, su personalidad (divina) no iba conmigo...¿Será que huyo de los hombres que me tratan bien?....
...de todas maneras, ese sábado Esteban se tomó el avión para no volver nunca mas.
sábado, 6 de marzo de 2010
No hay um beijo pa mi?
Cuándo les dije a las chicas que el día del amigo me iba al cumple de Roberto, se enojaron mucho. Pero después, arreglaron cosas por separado y quedamos en que nosotras salíamos el viernes (a un lugar no habitué), para al menos pasar un rato juntas e intercambiar regalitos.
Pero tuvimos tanta suerte que nos encontramos con Luis, uno de los nenes de la facultad. Estaba con algunos amigos que de nenes no tenían nada y no tardaron en sentarse en nuestra mesa. Charla va, charla viene, nos invitaron a (justamente) "charlar" a la casa de uno de ellos, a una cuadra de dónde estábamos. Aceptamos porque eran muchos, y en el grupo había chicas, sino supongo que nos hubiera dado pudor. La cuestión fue que nos pasamos un buen rato jugando a la botellita con piquitos como nenes de 5 años, y cuando la cosa se puso aburrida, nos pedimos un remis y nos fuimos para casa.
Al otro día, fui a la peluquería. Me corté un poquito las puntas y me hice la planchita, ya que mi pelo tiene esas "ondas naturales" que quedan bien, pero son mas desprolijas y yo quería estar divina para la fiesta.
Arreglé para ir hasta Palermo en el auto de Adrián, junto con Julián. Marcelo iría en el suyo porque después se juntaba con sus amigos no se dónde.
Me pasaron a buscar temprano, ya que para llegar a la fiesta solo nos valíamos de un GPS, de esos que te mandan a tirar de la autopista porque es "la ruta mas corta". Si había algo que le sobraba a Adrián, era plata. Pero sin embargo, el auto dejaba mucho que desear: sucio, desprolijo y muy poco cuidado. De todos modos, era el mejor transporte que podía elegir para llegar. Adrián era el típico estudiante crónico: él pagaba la facultad pero jamás iba. En 5 años había aprobado la misma cantidad de materias que yo en un cuatrimestre, pero al menos era perseverante.
Julián, es un caso aparte. A primer golpe de vista, cualquier muchacha puede llevarse una visión equivocada de este chico: lindo, sonrisa compradora, gracioso y simpático. Pero en él, se escondían cosas ocultas. La verdad, es que Juli era desde los 15 años perteneciente a una religión que lo limitaba: no podía festejar cumples, no podía donar sangre, no podía salir a bailar ni juntarse en fiestas, no podía tomar alcohol, y no podía tener sexo antes de casarse. La listas de los "No podía" se extiende mucho mas, pero eso es lo mas importante de todo; Julián no conocía las libertades de cualquier adolescente, y esa noche, con casi 20 años de edad, iba a probar por primera vez, mucha de las cosas que para todos nosotros son cotidianas...asique imaginen su exitación!
Por último, Marcelo. El chico mas lindo y fachero de toda la facultad. Hablás con las chicas de medicina y lo conocen. Pasas por al lado de un grupo de psicología, y las escuchás hablar de él. Las de diseño pasan por el aula para verlo desde la ventana. Para mi, era simplemente un compañero mas. Ante mis ojos, era mas importante lo responsable para el estudio y lo buen compañero que era, antes que el brillo de sus ojos y esa mirada compradora. Si, no voy a mentir que Marcelo es mas lindo que comer pollo con la mano, pero yo siempre lo traté como uno mas y por eso, nos llevamos tan bien.
Los tres habían sido invitados por Roberto por diferentes motivos, pero ellos habían sabido ganarse la confianza del profesor y eso era lo importante.
"Usted ha llegado a destino", dijo la gallega del GPS. Nos frenamos delante de un complejo de departamentos, y el señor de la garita de seguridad nos indicó dónde quedaba la fiesta. Bajamos por unas escaleras al salón de eventos del complejo, y allí, nos recibió Roberto ya con una copa en la mano.
- Llegron los del campo! - se burlaba. - ¿Cómo les va?. Coman lo que quieran que está todo pago. Julián, te quiero ver tomar, aproveche hombre!. Adrián, usted no porque tiene que manejar. Y usted Diosa...usted, mas vale que hoy baile sino la echo de la facultad!!
Le dimos el realito (un perfume) y entramos al salón. El lugar estaba ambientado como para un casamiento o cumpleaños de 15. La comida era exquisita a pesar de ser platos sostificados que hacen que a veces no pueda disfrutarse verdaderamente lo que se come. El plato principal tenía mariscos! Y eso que a mi no me agradan demasiado...
Fue raro ver a algunos de mis profesores y directores de la facultad, bailando, tomando y haciéndo chistes por ahí. Si bien, toda mi vida estuve acostumbrada a bajar del pedestal a los maestros, ya que mi mamá lo es y sus amigas muchas veces fueron mis "señoritas", en la facultad uno tiene esa distancia formada por el respeto, y ya creía que esa seriedad jamás se resquebrantaba. Sin embargo todo es un mito, sus vidas son casi mas miserables que las nuestras.
Julián, quién no estaba acostumbrado a tomar alcohol, le entró de lleno y sin preámbulos al whisky. Empecé a bailar con Marcelo, que había llegado un rato después que nosotros con un traje color manteca que le quedaba bien, pero a mi parecer no lo hacía lucir ya que él era rubio de ojos verdes y así quedaba todo de un mismo color.
- Diosa! ¿Cómo estás? - me sorprendió una voz. Si, habían llegado Marcos y Gustavo, también trajeados. Parecían mas altos que nunca.
- ¡Hola! ¿Cómo andan? - contesté dejando colgado con el baile a Marce.
- Estás muy linda. - me dijo Marcos mirándome de arriba a abajo. ¿No dije que tenía puesto? Me fuí sobria (?), de pantalón de vestir negro y sandalias de taco. Arriba, una blusa de encaje transparente verde seco, con mangas acampanadas, y debajo un top para tapar lo que había que tapar. Ok, era provocador pero elegante.
La fiesta siguió con todo lo que tienen las fiestas: comida, baile, comida y mas baile. Roberto estaba cada vez mas alegre producto de los efectos del alcohol, al igual que el resto de los profesores y Julián, claro, que ya veía todo doble. Marcos y Gustavo, estaban sentados en otra mesa, pero yo pude sentir esa mirada clavándose en mi espalda toda la noche.
- Disculpame, vos sos La Diosa? - me dijo una voz con acento extraño.
- Si...vos sos...¿Esteban? - dije mirando a extrañada a ese bombón de dulce de leche.
- ¡Si! ¿Cómo estás che?
- Bien! Qué acento raro tenés...de dónde es?
- Yo soy del interior, pero hace unos años que vivo en Brasil, asique tengo una mezcla rara. - contestó mientras sus ojos turquesa danzaban de un lado hacia otro. Tenía el pelo muy cortito, la piel blanquísima, y una sonrisa compradora.
- Ah, mirá vos! ¿Viniste con tu familia?
- Si, con mi hermana y mis abuelos. Mis padres están en Brasil, con mis otras hermanas. - Roberto en realidad, no era su tio. Eran parientes mas lejanos, pero la amistad los llevaba a nombrarse asi. Él no estaba casado, no tenía hijos, ni hermanos y sus padres fallecieron hace muchos años. Asi es como la única familia de Roberto, además de sus alumnos, son sus amigos, que afortunadamente son muchos.
Esteban me sacó a bailar. Podía sentir como Marcos no me sacaba la vista de encima, y eso me gustaba, a pesar de que en realidad él nunca me había hecho nada malo, al contrario. Si se alejaba, era porque yo no le daba el lugar que él quería.
La fiesta llegaba a su fin. Marcelo se había ido a festejar con sus amigos, Marcos y Gustavo "tenían compromisos", y yo me había quedado sentada charlando con Adrián y Esteban, mirando como a Julián se le pasaban el pedo. Pero me llegó un mensaje de Yanina.
"Diosa, estoy acá en Capital, ¿Dónde era la fiesta?. Decime que si querés nos encontramos y después nos volvemos juntas!"
Julián me sacó el celular a los manotazos y lo leyó en voz alta.
- Llamala! - me dijo.
- ¿Para?
- ¡Para ver dónde está! Y si está con alguna amiga que esté buena...
Y no se porqué, le hice caso. Yanina estaba en la puerta de un boliche haciendo una cola quilométrica. No solo era tarde, sino que el día del amigo se llena en cualquier lado.
- ¿Vamos? - propuso Julián.
- Juli! Querés hacer todo junto vos, nene! - lo reté. Aunque lo entendía, una vez que salía, quería aprovechar.
- Yo me voy a mi casa - dijo Adrián, siempre tan predispuesto.
- Si quieren vamos. La noche está en pañales todavía, y esta fiesta mucho mas no va a durar...son todos grandes y les agarra sueño. - dijo Esteban.
- Bueno, como vos quieras Juli. - dije apiadándome de su situación.
- Yo quiero! - contestó.
- Yo también! - se enganchó Esteban.
- Yo los llevo hasta donde quieran, y después me voy para casa. - concluyó Adrián.
Asique le avisamos a Roberto, quién primero se enojó porque nos íbamos, pero después entendió que ya no daba quedarse mucho mas y nosotros podíamos ir a disfrutar por ahí. Esperamos que corte la torta, le dimos a la mesa dulce (los mejores panqueques que comí en mi vida!) y nos fuimos.
Llegamos a dónde nos esperaba Yani junto con Verónica, su amiga, y Adrián se fue. La cola no avanzaba ni medio milímetro y en la calle las cosas se estaban poniendo pesadas.
- Creo que va a ser mejor que busquemos otro lugar. - propuso Esteban. Pero claro, ninguno era muy conocedor de la zona y encima, la amiga de Yanina no quería irse. Por último, cuando los cacos de por ahí empezaron a revolearse con botelles, arrancamos a Yanina y nos fuimos, dejando a Verónica con no se quién.
Dimos unas vueltas, caminamos, doblamos, seguimos y cruzamos, hasta que terminamos en una zona de barcitos en San Telmo, todo muy bohemio. Nos metimos en un antro, que nos mandaron a un subsuelo dónde a gatas se podía respirar por la mezcla de humos. Nos sentamos en un sillón y pedimos algo de tomar.
Mientras le contaba detalles de la fiesta (y de Gustavo) a Yani, Julián fue a hacer un reconocimiento de campo y volvió con el teléfono de una chica. ¿Suerte de principiante?.
Entonces, solo después de que una larga charla, Esteban se acomodó al lado mio, mientras me hacía caricias y me agarraba de la mano.
- Yo vine a pasar unos meses acá, pero en unos días me vuelvo a Brasil, yo tengo mi vida allá, mi familia, todo...
- Entiendo...es una lástima que te vayas. - le dije mirándolo a los ojos.
Esteban seguía acariciándome mientras me susurraba cosas con tonito interior-brasilero en el oído. Pero nada. Parecía que mi espalda era la lámpara de Aladino, porque la frotaba y la frotaba! ¿Y el genio?
Hasta que perdí la paciencia. Me tomé el ultimo trago del vaso que tenía Yanina en la mano, que jamás supe que era, pero era fuerte!. Entoncés lo miré y le dije...
..."¿Y no me pensás dar un beso antes de irte?"
Pero tuvimos tanta suerte que nos encontramos con Luis, uno de los nenes de la facultad. Estaba con algunos amigos que de nenes no tenían nada y no tardaron en sentarse en nuestra mesa. Charla va, charla viene, nos invitaron a (justamente) "charlar" a la casa de uno de ellos, a una cuadra de dónde estábamos. Aceptamos porque eran muchos, y en el grupo había chicas, sino supongo que nos hubiera dado pudor. La cuestión fue que nos pasamos un buen rato jugando a la botellita con piquitos como nenes de 5 años, y cuando la cosa se puso aburrida, nos pedimos un remis y nos fuimos para casa.
Al otro día, fui a la peluquería. Me corté un poquito las puntas y me hice la planchita, ya que mi pelo tiene esas "ondas naturales" que quedan bien, pero son mas desprolijas y yo quería estar divina para la fiesta.
Arreglé para ir hasta Palermo en el auto de Adrián, junto con Julián. Marcelo iría en el suyo porque después se juntaba con sus amigos no se dónde.
Me pasaron a buscar temprano, ya que para llegar a la fiesta solo nos valíamos de un GPS, de esos que te mandan a tirar de la autopista porque es "la ruta mas corta". Si había algo que le sobraba a Adrián, era plata. Pero sin embargo, el auto dejaba mucho que desear: sucio, desprolijo y muy poco cuidado. De todos modos, era el mejor transporte que podía elegir para llegar. Adrián era el típico estudiante crónico: él pagaba la facultad pero jamás iba. En 5 años había aprobado la misma cantidad de materias que yo en un cuatrimestre, pero al menos era perseverante.
Julián, es un caso aparte. A primer golpe de vista, cualquier muchacha puede llevarse una visión equivocada de este chico: lindo, sonrisa compradora, gracioso y simpático. Pero en él, se escondían cosas ocultas. La verdad, es que Juli era desde los 15 años perteneciente a una religión que lo limitaba: no podía festejar cumples, no podía donar sangre, no podía salir a bailar ni juntarse en fiestas, no podía tomar alcohol, y no podía tener sexo antes de casarse. La listas de los "No podía" se extiende mucho mas, pero eso es lo mas importante de todo; Julián no conocía las libertades de cualquier adolescente, y esa noche, con casi 20 años de edad, iba a probar por primera vez, mucha de las cosas que para todos nosotros son cotidianas...asique imaginen su exitación!
Por último, Marcelo. El chico mas lindo y fachero de toda la facultad. Hablás con las chicas de medicina y lo conocen. Pasas por al lado de un grupo de psicología, y las escuchás hablar de él. Las de diseño pasan por el aula para verlo desde la ventana. Para mi, era simplemente un compañero mas. Ante mis ojos, era mas importante lo responsable para el estudio y lo buen compañero que era, antes que el brillo de sus ojos y esa mirada compradora. Si, no voy a mentir que Marcelo es mas lindo que comer pollo con la mano, pero yo siempre lo traté como uno mas y por eso, nos llevamos tan bien.
Los tres habían sido invitados por Roberto por diferentes motivos, pero ellos habían sabido ganarse la confianza del profesor y eso era lo importante.
"Usted ha llegado a destino", dijo la gallega del GPS. Nos frenamos delante de un complejo de departamentos, y el señor de la garita de seguridad nos indicó dónde quedaba la fiesta. Bajamos por unas escaleras al salón de eventos del complejo, y allí, nos recibió Roberto ya con una copa en la mano.
- Llegron los del campo! - se burlaba. - ¿Cómo les va?. Coman lo que quieran que está todo pago. Julián, te quiero ver tomar, aproveche hombre!. Adrián, usted no porque tiene que manejar. Y usted Diosa...usted, mas vale que hoy baile sino la echo de la facultad!!
Le dimos el realito (un perfume) y entramos al salón. El lugar estaba ambientado como para un casamiento o cumpleaños de 15. La comida era exquisita a pesar de ser platos sostificados que hacen que a veces no pueda disfrutarse verdaderamente lo que se come. El plato principal tenía mariscos! Y eso que a mi no me agradan demasiado...
Fue raro ver a algunos de mis profesores y directores de la facultad, bailando, tomando y haciéndo chistes por ahí. Si bien, toda mi vida estuve acostumbrada a bajar del pedestal a los maestros, ya que mi mamá lo es y sus amigas muchas veces fueron mis "señoritas", en la facultad uno tiene esa distancia formada por el respeto, y ya creía que esa seriedad jamás se resquebrantaba. Sin embargo todo es un mito, sus vidas son casi mas miserables que las nuestras.
Julián, quién no estaba acostumbrado a tomar alcohol, le entró de lleno y sin preámbulos al whisky. Empecé a bailar con Marcelo, que había llegado un rato después que nosotros con un traje color manteca que le quedaba bien, pero a mi parecer no lo hacía lucir ya que él era rubio de ojos verdes y así quedaba todo de un mismo color.
- Diosa! ¿Cómo estás? - me sorprendió una voz. Si, habían llegado Marcos y Gustavo, también trajeados. Parecían mas altos que nunca.
- ¡Hola! ¿Cómo andan? - contesté dejando colgado con el baile a Marce.
- Estás muy linda. - me dijo Marcos mirándome de arriba a abajo. ¿No dije que tenía puesto? Me fuí sobria (?), de pantalón de vestir negro y sandalias de taco. Arriba, una blusa de encaje transparente verde seco, con mangas acampanadas, y debajo un top para tapar lo que había que tapar. Ok, era provocador pero elegante.
La fiesta siguió con todo lo que tienen las fiestas: comida, baile, comida y mas baile. Roberto estaba cada vez mas alegre producto de los efectos del alcohol, al igual que el resto de los profesores y Julián, claro, que ya veía todo doble. Marcos y Gustavo, estaban sentados en otra mesa, pero yo pude sentir esa mirada clavándose en mi espalda toda la noche.
- Disculpame, vos sos La Diosa? - me dijo una voz con acento extraño.
- Si...vos sos...¿Esteban? - dije mirando a extrañada a ese bombón de dulce de leche.
- ¡Si! ¿Cómo estás che?
- Bien! Qué acento raro tenés...de dónde es?
- Yo soy del interior, pero hace unos años que vivo en Brasil, asique tengo una mezcla rara. - contestó mientras sus ojos turquesa danzaban de un lado hacia otro. Tenía el pelo muy cortito, la piel blanquísima, y una sonrisa compradora.
- Ah, mirá vos! ¿Viniste con tu familia?
- Si, con mi hermana y mis abuelos. Mis padres están en Brasil, con mis otras hermanas. - Roberto en realidad, no era su tio. Eran parientes mas lejanos, pero la amistad los llevaba a nombrarse asi. Él no estaba casado, no tenía hijos, ni hermanos y sus padres fallecieron hace muchos años. Asi es como la única familia de Roberto, además de sus alumnos, son sus amigos, que afortunadamente son muchos.
Esteban me sacó a bailar. Podía sentir como Marcos no me sacaba la vista de encima, y eso me gustaba, a pesar de que en realidad él nunca me había hecho nada malo, al contrario. Si se alejaba, era porque yo no le daba el lugar que él quería.
La fiesta llegaba a su fin. Marcelo se había ido a festejar con sus amigos, Marcos y Gustavo "tenían compromisos", y yo me había quedado sentada charlando con Adrián y Esteban, mirando como a Julián se le pasaban el pedo. Pero me llegó un mensaje de Yanina.
"Diosa, estoy acá en Capital, ¿Dónde era la fiesta?. Decime que si querés nos encontramos y después nos volvemos juntas!"
Julián me sacó el celular a los manotazos y lo leyó en voz alta.
- Llamala! - me dijo.
- ¿Para?
- ¡Para ver dónde está! Y si está con alguna amiga que esté buena...
Y no se porqué, le hice caso. Yanina estaba en la puerta de un boliche haciendo una cola quilométrica. No solo era tarde, sino que el día del amigo se llena en cualquier lado.
- ¿Vamos? - propuso Julián.
- Juli! Querés hacer todo junto vos, nene! - lo reté. Aunque lo entendía, una vez que salía, quería aprovechar.
- Yo me voy a mi casa - dijo Adrián, siempre tan predispuesto.
- Si quieren vamos. La noche está en pañales todavía, y esta fiesta mucho mas no va a durar...son todos grandes y les agarra sueño. - dijo Esteban.
- Bueno, como vos quieras Juli. - dije apiadándome de su situación.
- Yo quiero! - contestó.
- Yo también! - se enganchó Esteban.
- Yo los llevo hasta donde quieran, y después me voy para casa. - concluyó Adrián.
Asique le avisamos a Roberto, quién primero se enojó porque nos íbamos, pero después entendió que ya no daba quedarse mucho mas y nosotros podíamos ir a disfrutar por ahí. Esperamos que corte la torta, le dimos a la mesa dulce (los mejores panqueques que comí en mi vida!) y nos fuimos.
Llegamos a dónde nos esperaba Yani junto con Verónica, su amiga, y Adrián se fue. La cola no avanzaba ni medio milímetro y en la calle las cosas se estaban poniendo pesadas.
- Creo que va a ser mejor que busquemos otro lugar. - propuso Esteban. Pero claro, ninguno era muy conocedor de la zona y encima, la amiga de Yanina no quería irse. Por último, cuando los cacos de por ahí empezaron a revolearse con botelles, arrancamos a Yanina y nos fuimos, dejando a Verónica con no se quién.
Dimos unas vueltas, caminamos, doblamos, seguimos y cruzamos, hasta que terminamos en una zona de barcitos en San Telmo, todo muy bohemio. Nos metimos en un antro, que nos mandaron a un subsuelo dónde a gatas se podía respirar por la mezcla de humos. Nos sentamos en un sillón y pedimos algo de tomar.
Mientras le contaba detalles de la fiesta (y de Gustavo) a Yani, Julián fue a hacer un reconocimiento de campo y volvió con el teléfono de una chica. ¿Suerte de principiante?.
Entonces, solo después de que una larga charla, Esteban se acomodó al lado mio, mientras me hacía caricias y me agarraba de la mano.
- Yo vine a pasar unos meses acá, pero en unos días me vuelvo a Brasil, yo tengo mi vida allá, mi familia, todo...
- Entiendo...es una lástima que te vayas. - le dije mirándolo a los ojos.
Esteban seguía acariciándome mientras me susurraba cosas con tonito interior-brasilero en el oído. Pero nada. Parecía que mi espalda era la lámpara de Aladino, porque la frotaba y la frotaba! ¿Y el genio?
Hasta que perdí la paciencia. Me tomé el ultimo trago del vaso que tenía Yanina en la mano, que jamás supe que era, pero era fuerte!. Entoncés lo miré y le dije...
..."¿Y no me pensás dar un beso antes de irte?"
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