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domingo, 19 de junio de 2011

Nobody wants to be lonely

Como ya les dije, que Martín luciera un hermoso anillo de compromiso en su mano no había cambiado demasiado las cosas. A pesar de que después de esa conversación y posterior beso nunca volvió a sugerir nada de ese estilo, era evidente que un año después, algo entre nosotros quedaba.
En cada receso de nuestras clases en la facu, íbamos a un kiosco - librería de al lado a tomar un café con algún tostado y a hablar con Marta, la empleada, que nos trataba de mil maravillas.
- ¡Chicos! Vinieron tarde hoy... - Preguntó sorprendida mientras preparaba un sandwich completo. Marta estaba en sus sesenta. Era petisa, de pelo castaño, con anteojos y varias arrugas. Voz ronca y a veces mal hablada, pero conocía a todos alumnos de la Universidad.
- Si, es que el profesor no quiso cortar un tema y corrió el recreo para más tarde. - contestó Tomi mientras le pagaba el pebete para empezar a devorarlo. 
El kiosco vive lleno de universitarios. La mayoría de los profesores hacen el corte a la misma hora, y Marta tiene que correr de un lado a otro, para llegar a atender a todos en los escasos 20 minutos (que siempre termina extendiéndose al doble, dependiendo la flexibilidad del profesor).
Ese día, nosotros habíamos llegado cuando todos ya se habían ido.
- Bien! Conseguimos sillas hoy! - festejó Marcelo. Pudimos ocuparlas todas, salvo una dónde había tres chicos.
- ¡Ah! - gritó de golpe Marta mientras nos alcanzaba las servilletas. - ¿Cómo les fue ayer que estaban tan nerviosos?
- No sabemos. O muy bien, o muy mal. Son de esos parciales que todo depende del profesor. - contestó Martín.
- Estudian sistemas. - Comentó Marta a uno de los chicos de la otra mesa. - Pobres, no sabés como les dan! Ellos vienen y me cuentan como ustedes, viste? 
El chico asintió sonriendo. Era alto, delgado, barba crecida, rubio de ojos marrones y con algunos rulos. Mientras Martín, Marcelo, Tomi y Emi se sentaban a comer sus sandwich, yo me acerqué al mostrador de Marta.
- Ah Diosita! Si usas perfume para la ropa, acá uno de los chicos vende. Asíque me avisas que yo le encargo, viste. Son muy ricos, ahora te traigo para que pruebes. - dijo mientras desaparecía atrás de la cortina que separaba la cocina del mostrador. - ¡Es ese chico que está sentado allá! - gritó.
Instintivamente giré la cabeza y me encontré con la mirada del rubio. Él se sonrío y me dijo:
- Le traje un par...cualquier cosa ya sabés, le decís a ella o sino yo siempre ando por acá.
Antes de que pudiera responder, Marta volvió con una muestrita. Era rico.
- Viste Mariano como te hago publicidad, no? 
- Si! Gracias Marta! Sos una genia!!
Pero entró gente al kiosco y desapareció por la otra puerta. El rubio, llamado Mariano evidentemente, parecía muy simpático, y se quedó hablándome sobre la facultad. Por eso no me di cuenta que ya era la hora de volver a clase.
- Diosa, ¿cómo era lo que dijo el de Planificación el otro día? - gritó Martín desde la otra punta del kiosco, pretendiendo interrumpir mi conversación. Yo me hice la sorda, y seguí con la charla.
- ¿Y por qué elegiste esa carrera? - me preguntaba Mariano. Entonces proseguí a contarle esa parte de mi historia. Pero Martín insistía.
- Diosa, ¿me escuchás? ¿Te acordás lo que dijo el profesor el martes? Que nos reímos tanto!...
Ya era más que evidente que debía responder. Me di vuelta y le hice una seña de desconocimiento. Acto seguido, continué mi relato.
- Pero si! ¿Sabés lo que digo? Lo que le dijo al gordito, de que no sabía para que estaba en la facultad si era tan desastroso. Fue tan gracioso! 
Martín ahora estaba al lado mio y trataba a toda costa incluirme en la conversación junto a Marcelo.
- No me acuerdo Martín, no sería tan importante porque creo que ya me olvidé.
- Uh, bueno. Es hora de volver ya! ¿Vamos chicos?
¡¡Desde cuando tanto interés en volver!! En ese instante lo odié. Se iban todos, por lo que no tuve opción. Lo saludé a Mariano y me fui atrás de ellos.
- Sos copado eh! - le comenté mientras caminábamos.
- ¿Por? - se hizo el desentendido.
- Estaba ahí chamuyando y vos interrumpiendo cada dos segundos.
- ¿Dónde? ¿En lo de Marta? ¿Con ese cara de poker?
- Si, ese cara de poker pero copado.
- Ahh y yo que sabía tonta! Me hubieras dicho...
- Claro, te decía "No Martin, no quiero contar esa anécdota porque me estoy chamuyando al rubio"...¡como no me di cuenta!
- Jaja! No así, pero una seña al menos! Perdón! Igual no te perdiste de mucho, tenía una cara de gil...!
- Para mi no era feo y muy simpático.
- Buen, para mi tenía cara de gil, y no quiero que estés con un nabo, Diosa.
- En todo caso eso lo decido yo - contesté ya cansada mientras entraba al aula.
Mariano siguió saludándome durante todo el año cada vez que nos cruzábamos en los pasillos o en el kiosco de Marta. Estudiaba diseño, pero no sé si ahora dejó o se recibió, porque ya no lo veo más. 
Lo más interesante de todo esto, fue que era muy notorio que Martín quería seguir ocupando su lugar en la historia. El no tenía intensiones de desaparecer a pesar de su compromiso y de que evidentemente nada más podía pasar entre nosotros. 
Pero a partir de ese día las cosas cambiaron. Quizás yo dejé de darle importancia. Quizás él se convenció. Pero poco a poco la relación se fue secando y paulatinamente dejamos de hablarnos.



Ese viernes, después de clase, fui a cenar a un caro restaurant de la zona junto a Emi, Tomi y Orlando. Comimos mariscos y un super panqueque con dulce de leche de postre. 
Intenté actuar de forma natural delante de Orlando, pero esa sonrisa Colgate aún seguía teniendo efectos en mi. Sobre todo cuando salimos y nos contó que se iba a encontrar con una chica. Admito que me afectó mas de la cuenta.

Pero la mayor sorpresa me la llevé la semana siguiente. Subiendo las escaleras de la facultad junto a Yanina, nos cruzamos un grupo de estudiantes de psicología.
- ...entonces yo le dije, viste, que yo iba a hacer mi trabajo. No voy a sacarle las papas del fuego todos los días.
- Yani! Mirá... - la interrumpí para señalarle disimuladamente a un pelilargo que pasó al lado mio clavándome la mirada.
- ¿Qué tiene?
- ¿No te hizo acordar a nadie? - le pregunté cuando ya se había alejado.
- mmmm, no me doy cuenta.
- ¡Igualito a Enzo era!
- ¡Nada que ver! Ah! Hablando de Enzo... estoy hablando de nuevo con él. - sentenció de golpe.
Disimulé mi sorpresa de la mejor manera que pude. Sin dejar de mirar el suelo emití un sonido  mientras me preparaba para seguir escuchando lo que seguía.
- Ah si? ¿Y que onda?
- Bien, por ahora hablamos tranquilos, no me tiró ningún palo de los que suele tirar él, viste? - "Sí, se perfectamente de lo que me hablás" pensaba por dentro. Sin embargo solo asentí con la cabeza.
- Ajam...
- Y resulta que nos dimos cuenta que trabajamos re cerca! A poquitas cuadras...
- Ah, mirá vos! - contesté permitiéndome dejar ver un poco mas la sorpresa que tenía en mi interior. A pesar de que lo único que tenía ganas de hacer era putear. Mucho.
- Entonces quedamos en ir a almorzar uno de estos días. Íbamos a ir hoy pero se me complicó con esto del laburo el horario del almuerzo, viste que te conté?
- Claro... - No voy a mentir, a esa altura la bronca me brotaba por los poros. Sin embargo, necesitaba saber más. - ¿Pero vos querés volver a algo con él? - pregunté como pude.
- No sé, viste como es Enzo, y sabés como soy yo. No me muero de ganas de nada, pero no hay otra cosa, entonces bueno, ¡es lo que hay Diosa!
Era la respuesta que sabía que iba a escuchar. 
- ¿Entendes lo que te digo? - le contaba por teléfono más tarde a Mecha. - Yo sé que es lo que pasa acá. Yanina le da bola porque Enzo es el único boludo que hay en el menú ahora, y él se debe de re pensar que se van a casar, que van a poder reconciliarse. ¡Se va a llevar un fiasco!
- Mejor Diosa, se lo merece! Él se hizo el idiota con vos...ahora que Yani le pague con la misma moneda...
- Si, ¿no?
- Si, totalmente. Cuando lo dejen pagando ahí vos vas a reírte. "El que ríe último..."
- Tenés razón. Pero...¿y si me equivoco? ¿Y si le sale bien y Yani se termina enganchando?
- No creo...te parece?
- No, no me parece. Pero uno nunca sabe...
- No te persigas Diosi, Enzo va a tomar de su propia medicina, vas a ver.
- Igual me da bronca. ¡Es un turro! Al final, claramente a mi me usó para darle celos a ella!!
- No pienses eso... Pero al menos quedate tranquila con una cosa: Yanina no sabe nada de lo que pasó entre ustedes.
- Si! Tenés razón! En ese sentido me quedo tranquila...

...aunque la idea de imaginarlos almorzando juntos me revolvía el estómago.

jueves, 2 de junio de 2011

Just can't get enough

- Tengo una propuesta para hacerte y no me podés decir que no, escuchaste? - Yanina trataba de que le prestara atención, pero entre los gritos de Martín y Marcelo no podía concentrarme. El profesor se había tomado un receso bastante largo y nosotros no veíamos la hora de volver a casa.
- ¿Una propuesta? ¿De qué hablás? Me das miedo!
- Te va a gustar! El sábado mis compañeros del laburo vienen a comer pizza a casa y después salimos por Capital. Vas a venir y no te podés negar, ¿ok?
- Ay Yani! Odio salir por el centro! Hace frío...¿cómo van a ir?
- En colectivo, hay uno que pasa cerca de casa y nos deja en la esquina de Goa. ¡¡Dejá de poner excusas!! Te conozco...
- Uy, encima que ahora pusieron guardarropa en Crow's! Se hizo tan cómodo!
- Diosa la puta madre! Tenés que cambiar de aire! Decís que querés hacer borrón y cuenta nueva pero seguís saliendo al mismo lugar con las mismas personas!! Vas a venir, no te lo pregunto...te obligo!
- Bueno...el sábado hablamos...
El gesto que Yani hizo pasó desapercibido por la llegada del profesor con un yogurt en la mano.
- ¿No te da fantasías eso Diosi? - me preguntó al oído Martín. Nada había cambiado desde que el anillo de compromiso había aparecido en su mano. A pesar de que cada año que pasaba, las arrugas en su rostro aumentaban, y su pelo era cada vez mas escazo, Martín hablaba de sexo con total libertad y gracia. Y en cada comentario que hacía, yo estaba involucrada.
- ¿No será que a tu edad te da fantasía cualquier cosa? - respondí guiñándole un ojo. Marcelo se estalló de risa. Conseguí que el maduro se mantuviera callado durante unos 15 minutos.
El sábado no me quedó otra opción que aceptar la propuesta de Yanina. Fui temprano a la casa y esperamos al resto. Pasamos a buscar a los compañeros de Yani por la estación y más tarde llegó mi amiga la rubia. Los chicos venían desde bien lejos: uno desde Luján y el otro no me acuerdo pero sé que había viajado como 2 horas también. Comimos pizza, y nos contaron anécdotas de su trabajo.
- ¡No sabés Diosa! El lujanero va comprar al quiosco más seguido que yo al baño!
- Eso es mucho decir - acoté.
El lujanero se sonrió dejando ver su gran dentadura perfecta, achicando sus ojos celestes y pronunciando una risa forzada.
- Bien que todos me piden que les haga mandados después!
Fui al baño a terminar de pasarme la planchita y el muchacho vino atrás mio.
- Contame algo de tu vida. - me dijo sentándose en el inodoro tapado mientras me miraba peinarme.
- Es un garrón que un flaco en actitud chamuyera te diga eso...aviso.
- Jajaja que genia! ...mmm, bueno a ver...¿de que equipo sos?
- ¿No me ves la cara de inteligente?
- ¿De River?
- ¡Andate de este baño! - bromié. - Bostera...mal!
- Uhh, cagamos! Yo jugué en River, hasta que me lesioné y no pude jugar más al futbol. Ahora me conformo con ser parte del equipo de la facultad de Luján. Hace poco fuimos a jugar a Brasil.
- Bien! Yo soy bostera pero tengo que reconocer que los jugadores mas lindos están en River. Cuando era chica y boba, recortaba fotitos de Cavenaghi y las juntaba.
- ¿Me estás hablando en serio? ¿O Yani ya te contó?
- mmm, no sé que podría haberme contado.
- Cavenaghi es mi primo!
Casi me caigo de culo. Me contó como él también jugaba en las inferiores junto con la gata Fernández y el malevo Ferreyra. Que salía a bailar con ellos a los boliches de moda. Que su carrera se cagó el día que se lesionó. ¡Con las ganas que yo tenía de ser botinera! Ahora el rubio de ojos celestes era un gran programador y chico IT como todos los otros que conocía. Pero al menos era pariente del bombón de Cavenaghi.
- Diosa!! - me llamó Yanina desde el dormitorio. - Vení un segundito! - Subí las escaleras y la ayudé a elegir la ropa. - Decime, ¿le das?
- ¿Al lujanero? - pregunté aunque sabía a lo que se refería.
- Sí, dale! Me parece que hay onda ahí.
- Es lindo, es simpático...es primo de Cavenaghi! Jaja!!
- Uh, ya te contó la historieta esa...entonces le gustás porque claramente te está chamuyando Diosi!
Admito que me gustó la idea, pero por fuera, me hice la desinteresada. Fuimos en remis hasta la parada del colectivo que nos llevaba a Goa, pero como eramos 5, nos separamos en dos autos. De más está decir que me tocó con el lujanero. Fuimos los 15 minutos de viaje hablando en inglés, él alardeando con que vivió un año en EEUU y yo con mis 10 años de estudio del idioma. El remisero estaba chocho!
Ya en el colectivo, el lujanero se ofreció a hacerme masajes durante la hora de recorrido que tuvimos. Era bueno, lo admito. Y hasta el momento de bajarnos, ya se había ganado un pico.
En la puerta de Goa, nos colamos en la cola que estaba haciendo Fede con sus amigos. Dio la casualidad que justo ese día en ese lugar, había organizado una reunión con sus amigotes de los juegos en red, y por eso le insistí a Mecha que también fuera. 
- ¿Ese es el chico que te iba a presentar Yani? - me preguntó mi amiga.
- Si! - contesté tratando de disimular. - ¿Qué te parece?
- ¡Lindo! Y parece simpático...¿qué onda?
- Todo bien por ahora...aunque viva en la loma del orto, claro. - dije con una sonrisa actuada.
Adentro del boliche, me puse bizca de ver los precios de las cosas y no me daban las manos para pedir tragos de lo que se me antojara. Es más, todavía tengo consumiciones que no llegué a cambiar de esa noche. 
Mi amiga la rubia, quería levantarse al otro compañero de Yani a toda costa, pero éste no le daba bola. Ella insistía. Yanina se ponía pesada a causa del alcohol, y Mecha se repartía entre nosotras y Fede.
- Un día tenés que venir a Luján, ¿conocés? - me dijo mientras bailábamos apretados un reggaetón de moda.
- No, nunca fui. Me gustaría conocer la Basílica.
- Cuando quieras te hago la visita guiada...pero mirá que termina en mi casa el tour eh!
- ¿Ah si?
Pero el rubio no me dejó elaborar ninguna otra respuesta, al siguiente instante lo tenía agarrándome del cuello y comiéndome la boca como hacía rato nadie lo hacía. Como en la pista había mucha gente que iba y venía, nos corrimos contra una pared. ¿Para que voy a mentirles? No sé si a causa de lo barato que estaba todo o a mi abstinencia forzada, les juro que a pesar de estar adentro de un boliche, esa noche llegué a ver las estrellas. El lujanero sabía perfectamente lo que hacía: y creo que yo también.
Cuando abrí los ojos y tomé conciencia de dónde estaba y lo que estábamos haciendo, me dio vergüenza. Lo solté del cuello y me di cuenta que, como diría Arjona, lo tenía agarrado como náufrago a la orilla. Y entonces reconocí que nos estábamos tocando en un lugar público y que probablemente alguien nos había visto.

- Acá cada uno está en la suya, nadie se preocupa por el resto, no te preocupes. - me tranquilizó. Me levantó en upa para sacarme la timidez, pero no funcionó: un patovica nos llamó al orden. - ¿Qué onda? Esto no nos dejan, pero lo de recién si!
Al volver a la realidad, no encontramos a ninguno de nuestros amigos. Empecé a llamar a Yani por teléfono y me dijo que estaban en la puerta. Pasamos por el guardarropas y salimos. Mecha me preguntó si volvía con ellos en tren o con Yani en colectivo. Yo prefería volver con Fede y sus amigos, ya que me parecía mas seguro no ser tres chicas solas, pero me convencí cuando el lujanero y el amigo se ofrecieron a acompañarnos a cambio de algunos mates en la casa de Yanina.
- ¿Vas a ir para allá para después volverte a la otra punta de Buenos Aires al rato? No sé como tenés ganas!
- Estoy acostumbrado a viajar 4 horas por día, no me molesta. Y aparte si me vuelvo me pierdo de estar un ratito más con vos, no te parece?
Caminamos las dos cuadras que separan la parada del colectivo de la casa de Yanina abrazados. Desayunamos, y entre que las chicas se dormían y el otro veía como volverse a la casa nosotros nos besábamos sentados en una silla. Pero se hizo de día y era hora de volverse cada uno a su lugar. 
Al día siguiente, me agregó al msn y empezamos a charlar. Quedé embobada al ver que escribía con acentos y comas, tal como a mi me gustaba! Me invitó nuevamente a Luján, a darle los masajes que le debía a cambio de los que me había hecho él. 

LaDiosa dice: 
no quiero parecer una come hombres después de lo que pasó ayer.
Lujanero dice:
para nada. A mi me encantó que hayas hecho lo que tenías ganas de hacer y punto. No pienso nada raro de vos.
LaDiosa dice:
te lo digo porque me ha pasado, y no quiero que sea el caso.
Lujanero dice: 
no te preocupes, pero me encantaría que vengas de visita, o al menos que pongamos un punto de encuentro en el medio de los dos así es parejo. 
LaDiosa dice:
bueno, algún día que no esté lloviendo como ahora.
Lujanero dice:
no importa, te espero y te tapo. Después me encargo personalmente de secarte, o sino de ducharte también.

Durante la semana entera hablamos por Skype cuando él estaba en el trabajo y yo en casa, y sino por mensajes de texto. Me deseaba suerte para los parciales o me preguntaba después como me había ido. Me expresaba las muchas ganas de verme que tenía y hasta a veces me llamaba por teléfono al celular para charlar. Yanina me contaba que entre ella y el otro chico lo cargaban por haber dormido y no haber llegado a más conmigo y eso le molestaba bastante. 
Pero un día las cosas cambiaron. Dejamos de hablar tanto, de estar tan pendientes de lo que hacíamos o no hacíamos. Y la noticia que Yani me trajo al tiempo lo explicó todo. El lujanero ahora andaba con una chica de la empresa. 
Quizás dormí, quizás estuve demasiado tranquila y lo dejé pasar. Pero la idea de lo complicado que sería verlo, las distancias y más aún conociéndolo tan poco, no me atraía demasiado. En su facebook veía como agregaba a chicas sin filtro alguno, llegando a superar las dos mil y eso no me inspiraba demasiada confianza.
Aunque la historia con el lujanero parecía terminada, el verano pasado se escribió otro capítulo para recordar...

...pero para eso todavía falta recorrer otras historias.

lunes, 28 de febrero de 2011

Hoja de ruta

Diciembre del 2009. Muchas cosas para enterrar, muchas otras por empezar.
Tantas veces anteriormente había tratado de hacer el famoso "borrón y cuenta nueva" pero claramente, nunca lo había logrado.
- Son frases hechas. - le dije a Mecha. - Dudo poder lograrlo.
- No es imposible, pero sí difícil y más si no te convencés vos misma.
Estaba segura que debía hacer un cambio mas profundo...pero, ¿cómo?

Terminando el ciclo lectivo en la escuela, el día del acto de fin de año lloré como una nena. Tanto como si todos mis alumnos fueran parientes mios, o como si la que terminaba el año fuera yo. Veía a mis "chiquitos" paraditos, cantando el himno, sosteniendo la bandera, prolijos saludando nerviosos a sus padres, sacandose fotos por todos los rincones. Me movilizó de pies a cabeza, me puse contenta y triste al mismo tiempo.
- Diosa, quedate con primero en el patio hasta que tengan que subir al escenario por favor! - me pidió la directora.
- Seeeeñoooooo!!!!!! - vinieron en seguida todos gritando a abrazarme. - Te vamos a extrañaaaar!!!!
Los miré llena de ternura, y con una sonrisa les dije que yo también. Y me sorprendí al darme cuenta lo sincera que estaba siendo al responderles.
Se me llenaron los ojos de lágrimas. Por primera vez me sentí mujer, y no por estar delante de un hombre, sino por un instinto que surgía desde mis entrañas. Por primera vez, soñé con algún día ser mamá...

- ¿Vamos a cenar para despedir el año después de los finales, como hacemos todos los años?
Yanina me miraba con una sonrisa, acababa de dar bien una materia, a pesar del momento difícil que atravesaba.
- Si, dale. El viernes cuando salimos de la facu vamos. Hace mucho que no saco la nariz a la calle.
Le avisó a Marianela, pero por esa época ya las cosas habían dado el giro rotundo. Fuimos a un bar-pizzería de la zona. Comimos, charlamos.
- Voy a empezar a trabajar.
- ¿Te parece, Yani?
- Si, la psicóloga con la que hablé cuando mi viejo estaba internado me recomendó que busque nuevos ambientes.
- ¿Pero tu mamá no necesita que la ayudes en su oficina?
- Si, pero está mi hermano, y yo quiero empezar a ganar experiencia en lo nuestro. Ya empecé a mandar curriculums, y la semana que viene tengo una entrevista en una.
- Si a vos te parece que es lo mejor, dale para adelante!
- Ayer hablé con Enzo.
Tragué el pedazo de pizza que tenía en la boca de golpe y abrí los ojos.
- ¿Ah si?
- Me preguntó como andaban las cosas, y le conté todo esto. Me dijo que le parecía bien que empiece a laburar, viste que a él le encanta hacerse el psicólogo!
- Si, vi... - Y tomando un sorbo de vino cambié de tema. - Che, y que laburo querés? ¿Programadora? ¿Base de Datos?
Termianos de comer y fuimos a un bar. Nos encontramos con Joaquín, el primo de Fede.
- Diosa, ¿algún día me vas a dar bola?
- mmmm, me parece que no Joaco! Pero por las dudas seguí preguntando. - contesté siguiendo el juego que hacía siempre con él. Fede me había contado que su primo tenía una atracción especial hacia mi, y que todas sus novias siempre volaban de celos cuando yo aparecía en algún lado. "La mirás de una manera que a mi no", le había dicho una. Algunas noches de flaqueo, Joaquín consiguió algunos besos (a pesar de no estar soltero), pero no más de eso. Para mi era más divertido que amoroso. Sin embargo reconozco que besa muy bien.
- ¿Vamos? - le pregunté a Yanina.
- Si, dale. Estoy muerta!
- Ey, Diosa!! Te vas a ir sin darme un beso?
- Por supuesto. Es lo que estoy haciendo, no ves?
A Joaquín se le transformó la cara. Yanina se acercó y me dijo al oído:
- Son las 5 de la mañana! A esta hora está permitido, podés darle.
Yo solo me reí y saludé a sus amigos.
- Diosa!!! - insistía haciendo puchero. - Por favor te pido, ¿qué tengo que hacer para que me des bola algún día? ¿Querés que me arrodille? Lo hago!! Sabés que me gustas y que me muero de ganas de que me dés un beso. Decime, ¿qué tengo que hacer?
Lo miré a los ojos y me sonreí.
- Todo al revés Joaco, todo al revés. Evidentemente para que me termine enamorando como una pelotuda, ahora deberías estar ignorándome y haciéndote rogar. ¿Ves que no entendés nada?
- Uh que histérica que sos!
- Si, la peor de todas. Odiame!
Joaquín me dio un beso, pero en seguida salí del bar con Yanina.
- ¿No te gusta, no?
- No...o sea, es Joaquín, es un desastre! Vos lo conocés hace rato y sabés como es.
- Bueno, pero para un sábado a las 5 am no está mal! Aprovechá para pasarla bien!
- Si, pero viste cuando eso que tenés ahí, al alcance de la mano, no te atrae?
- Perfectamente te entiendo.
- Tiene razón él: somos muy histéricas.

Vacaciones. Ya no más colegio, ya no más facultad. No tener que cumplir horarios. No tener que cruzarme a Orlando haciéndose el canchero con su moto, mientras dentro de mi sentía esa dualidad entre amor-odio, esa mezcla entre ganas de meterlo en una cama y de enterrarlo vivo. No tener que cursar esa única materia que me había quedado a la mañana junto a Marianela, y tener una espina clavada toda la mañana. El año próximo todas a la noche, lo había decidido. Aunque eso también implique escuchar a Martín contando sus anécdotas de mujeres y pecados (él había cometido todos!)
Vacaciones. Ya no quería vivir pendiente de lo que Facundo hacía o decía. Me obligué a solo hacer uso del conocimiento de su contraseña de Facebook una vez por semana. Mi meta para el 2010 sería, aparte de recibirme de Analista, superar todo lo que él significaba para mi. Pero, ¿cómo?. Como empecé diciendo, sabía mejor que nadie que era casi imposible. Que aunque me lo tatuara en la frente, hasta que realmente no me diera cuenta lo mal que me hacía, no lo iba a llevar a cabo.
Debía encontrar una manera de sacar los fantasmas de mis recuerdos.
Vacaciones.
Ahí estaba la clave.
De chica, solía zambullirme en el mundo de la literatura durante todo el verano. Busqué en mi biblioteca y me acordé que nunca me había comprado el libro de mitología griega que tenía ganas de leer. Entonces empecé a buscar títulos interesantes en internet.
No recuerdo como, pero llegué a un blog. Y luego a otro, y a otro. Pasé por muchos. Me enganché con dos o tres. Especialmente uno, que me lo devoré en 2 días.
Un blog.
Ahí estaba la solución.
¿Y si contaba mi historia? Desde el principio, claro. Quizás había gente que se sentía igual. Quizás la opinión de un desconocido me servía. Quizás descargar en palabras todo ese amor contenido, me ayudaba a sacarme el peso de encima.
Diciembre del 2009. Nace LaGranDiosa...

...nace este mundo maravilloso que me cambió la vida.

lunes, 20 de septiembre de 2010

de Besos y Decepciones

Martín me desnudó con la boca, me hizo saber que los 14 años que me llevaba no eran en vano. Me hizo sentir deseo de que eso no terminara ahí, de que todo se me fuera de las manos en ese instante y no pueda controlar lo que mi cabeza me decía.
- Ah bueno pendeja me mataste! - interrumpió. - ¡Qué lindo que besas!
Lo miré y sin responder volví a besarlo. Lo hice a propósito, quería generarle adicción.
- Te juro que no se si voy a poder aguantarme de que sea solo esto. - me dijo, y por primera vez sentí temor. Yo me estaba haciendo la superada que podía manejar la situación, y la realidad era que si me dejaba apurar un poco, en seguida iba a irme al mazo. Por eso no debía dejarlo reaccionar.
- Entonces no Martín! - le dije interrumpiendo sus besos.
- ¿Por?
- Porque no. Vivimos dos vidas completamente diferentes. Aunque nos llevemos genial, vos tenés tu novia y yo quiero disfrutar de mi libertad. Vos tenes 15 años mas que yo y buscás ciertas cosas que son distintas a las que busco yo con mis 20 años. Entendés lo que te digo? Por eso tampoco quería llegar a esto, no me gusta quedar como una histérica.
- No te preocupes Diosa, no lo sos. Fui yo el que insistí. No vamos a hacer nada que vos no quieras. - Y sonríendome después de la frase mas trillada que pudo haber dicho, volvió a traerme hacia él para besarme. No pude resistirme y me dejé llevar de nuevo. Pero al rato un ruido nos interrumpió. Por suerte era una falsa alarma. - No podés matarme tanto con esos besos. - volvió a decirme. - De verdad me cuesta resistirme.
Fue entonces cuando reaccioné.
- Entonces terminemos acá.
Me alejé y empecé a caminar despacio hacia la facultad. Martín me siguió unos pasos detrás.
- Diosa, no hace falta que contemos nada de todo esto, no? - ¡Otra vez lo mismo! ¿Qué le pasaba a los hombres que no se hacen cargo de lo que hacen? Primero Orlando, ahora Martín...
- No te preocupes. De la misma manera que nadie sabe lo de Orla, tampoco van a saber esto. - hice una pausa y luego me reí. - ¡Jaja! Yo también me meto con cada uno! Todos ennoviados...
- Jaja, no dramaticemos. Hay que hacer lo que sale.
- Si, seguro....
Llegamos al quiosco y Martín entró a comprar la bendita plasticola. Preferimos volver por separado asique mientras fui hasta la facultad a juntarme con el resto.
- ¿Dónde estabas? - me preguntó Marianela apenas me vió. - Te estábamos esperando!!
- En el quiosco. - dije seca mientras abría los ojos grandes, señal de que dejara de interrogarme. Los demás no acotaron nada, pero yo estaba tan perseguida que sentía sus miradas acusadoras sobre mi nuca.
Al rato nos fuimos cada uno a su casa. En el camino les conté como pude a las chicas lo que había pasado y no podían creerlo.
- Sos una hija de puta, Diosa! Con todas las letras! - gritaba Yanina emocionada. - ¡¡Y vos decías que Martín era un amor imposible!!
- Estoy tan asombrada como vos Yani!
- Vos si que tenés suerte! - comentaba Mari.
- Igual, te digo - acotó Yanina. - Ojo! Porque este tipo no tiene 5 años. Hoy se conformó con un beso, pero no creo que la próxima pase lo mismo...
- Yani, dudo demasiado que haya "próxima".
- No seas ingenua! Si hay una, hay dos.
- Ojalá! Aunque ya saben, yo no podría estar con él. No es un tipo que fuera a bancarse ser el primero...
- Y no sé. Ultimamente nos llevamos cada sorpresa...no?
De todas maneras, no quería hacerme problema pensando en el futuro. Yo estaba feliz sabiendo que en menos de 10 días, había conseguido a los dos hombres que me parecían mas improbables en toda esta historia. Y aunque no volviera a pasar nada nunca más, ¿quién iba a quitarme lo bailado? Ese sabor de la victoria, de haber conseguido la figurita difícil del álbum.
Pero mi alegría poco iba a durar. Al día siguiente decretaron el cierre de la facultad a causa de todo el problema que causó a Gripe A. Si recuerdan en el invierno del año pasado, aconsejaban que te quedes empollando en tu casa hasta quedar gordo como un chancho y ya no distinguir quién estaba infectado y quién no. Entonces, para no ser menos, cerraron la facu y terminamos las cursadas a distancia. Mi desgracia sería, no volver a ver a Martín hasta el próximo cuatrimestre. No poder saber que impresión había tenido después del mítico beso.
Solo pude cruzarlo, cuando yo salía de un final y él entraba en otro. Me hizo un gesto preguntándome como me había ido y si ya me iba. Le respondí que bien, y que aprovechaba que Marcelo me llevaba a mi casa en auto. Me tiró un beso y una sonrisa que me hizo derretir.
- ¿Qué onda ahí? - me preguntó Marce en el viaje.
- ¿Ahí dónde?
- Dale tonta! Con Tincho!
- Nada! - pero mi sonrisa me delató.
- Jajaja, no te puedo creer!!
Pero de todas maneras negué todo lo que me preguntó y el dejó de insistir. Prometí no decir nada, y eso haría...aunque me moría de ganas de gritarlo. ¿Cuánto me duraría la buena conducta?
Mi vida siguió normal, encerrada en casa a causa de que todo estaba cerrado y la gente se perseguía por las calles cubriéndose con barbijos y cosas por el estilo. Crow's cerró un fin de semana para acatar las normas municipales, pero al siguiente volvió a abrir. De todas maneras, me quedé en casa porque tenía leves sintómas de resfrío y buen...yo también estaba paranoica. Quién si salió fue Marianela con unas amigas. Al otro día nos mensajeamos.
Mensaje de LaDiosa:
"¿Y? ¿Cómo estuvo Crow's? ¿Me extrañaron?"
Mensaje de Marianela:
"Mucho! Estaba lleno de gente! Muy bueno todo, muchos conocidos también"
Mensaje de LaDiosa:
"¿Algo interesante para contar? ¿O lo de siempre?"
Mensaje de Marianela:
"Normal. Ah, si. Estaba Gabriel, el amigo de Germán. ¡¡Adiviná que!!"
Si, confieso que intuí la respuesta, pero preferí leerlo con mis propios ojos.
Mensaje de LaDiosa:
"No sé...contame!"
Mensaje de Marianela:
"Estuvimos!! ¡¡Qué lindo que es!!"
En ese momento tuve ganas de meterme por el celular y estrolarla. ¡Mi mejor amiga había estado con el chico que sabía que me gustaba!.
Mensaje de LaDiosa:
"Si, hace mas de 5 años que sé que es lindo, Mari"
Mensaje de Marianela:
"Ay, no te va a molestar, no? Tampoco es que estuve con Facu..."
Mensaje de LaDiosa:
"No te preocupes que si pasaba eso ni te estaría contestando"
Ok, no estaba enamorada de Gabriel ni mucho menos. Pero hacía años que estaba esperando que se de esta oportunidad que se me daba ahora. Y por mas que el beso es de a dos y ella no lo violó contra una pared, para mi era lo mismo. Lo sentí como una traición.
Obviamente dejé pasarlo, mi amistad con Marianela pesaba mucho mas que cualquier flaco...

...sin embargo, esa sería la primer decepción de muchas otras.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Las cosas como son

- ¡¿Qué hago?!
Esa fue la pregunta que me hice durante todo el día pero que nunca tuvo respuesta.
- Quizás se olvide...pero si no lo hace, ¿qué le digo?
- No sé! Mirá lo que preguntás - me decía Marianela. - Dejame estudiar que estamos en el horno con Campo, y eso es mas importante.
Me hundí en el asiento del colectivo y guardé los apuntes en la cartera. Definitivamente era imposible repasar algo con mi grado de nerviosismo.
- No te preocupes, Diosa. Con lo del parcial no va a haber chance de que te diga nada... - me tranquilizó Yanina.
- Eso! Por eso, decime: ¿Qué es una métrica de calidad? - me miró fijo Mari. Obviamente no sabía la respuesta. No le contesté y agarré los apuntes de nuevo. El resto del viaje me mantuve callada.
Llegamos y nos sentamos entre medio de los chicos para intercambiar posibles preguntas y respuestas. Mi corazón se paralizó cuando vi llegar a Martín, pero para mi tranquilidad, se sentó como el resto y empezó a repasar.
- Chicos, nos mudamos a un aula del segundo piso así estamos más cómodos para el parcial. - anunció el profesor. Me paré y agarré mis cosas mientras me quejaba de que no sabía nada. Estaba por entrar al salón cuando Martín me miró fijo.
- A la salida tenemos que hablar. Ni te pienses de que me olvidé lo de ayer... - sentenció abriendo sus ojos celestes y entró con el resto. ¿Cómo iba a arreglarme para hacer un parcial después de semejate situación?
Nos acomodamos y el profesor repartió las hojas: 30 preguntas y un ejercicio práctico. Y yo ya había perdido toda mi capacidad de concentración.
Después de una hora de parcial, algunos chicos empezaron a entregar el examen, sin contar a todos aquellos que ni siquiera se habían sentado a hacerlo. Martín salió del aula luego de un rato y se quedó hablando en el pasillo con los demás. Por la ventana yo veía como gesticulaba y de reojo me controloba a mi.
Luego de contestar la última pregunta, miré hacia afuera y Martín me hizo un gesto que no entendí pero a mi me dio miedo y volví a mirar mi hoja. Entonces hice lo que nunca: revisé todo el examen. Y cuando terminé, volví a remarcar las respuestas. Busqué cualquier excusa para quedarme ahí sentada haciendo tiempo, hasta que el profesor pidió que entregáramos las hojas. Me paré y salí del aula. En seguida me acerqué apurada a las chicas y les pedí si me acompañaban al baño.
- ¿¡Qué hago?! - casi grité cerrando la puerta.
- ¿Otra vez con lo mismo? - se fastidió Marianela.
- Si, y ahora no tenés excusa de que tenés que estudiar nena! ¿Me pueden ayudar?
- Es que no sé que decirte Diosa. ¿Le vas a decir que te gusta?
- No sé!!!! Ay, juro que no sé que hacer!!! Tengo miedo!!! Lo miro y me encanta, me mueve hasta el último pelo del cuerpo!!! Pero al mismo tiempo sé que es alguien super imposible para mi....
Marianela abrió los ojos y se acercó a la puerta. La abrió un poco y se asomó. En seguida volvió a mirarme y la cerró.
- ¿¿Qué pasó?? - pregunté nerviosa.
- Martín! Estaba en el baño de al lado, recién salió. ¿Habrá escuchado?
Yo estaba peor que antes. Salimos al pasillo y nos juntamos con el resto. Martín hablaba con Tomás del examen y yo me acerqué a Emiliano para parecer natural.
- Diosa! - me dijo de repente. - ¿Me acompañás al quiosco?
Lo miré y dudé. Eramos 15 y me estaba diciendo especialmente a mi si lo acompañaba. Igual acepté, bien suicida.
- Tengo que comprar una plasticola y sino después me olvido. Aparte nosotros tenemos que hablar... - dijo mientras bajabamos las escaleras.
- Veo que no te olvidaste...
- Obvio que no, me quedó la duda desde ayer!
- Igual no voy a decirte nada...
- Otra vez con eso? Dale, habíamos quedado en que hoy si. - llegamos a la puerta del quiosco, pero jamás entramos y la plasticola jamás se compró. Nos quedamos ahí paraditos hablando.
- Bueno, yo había quedado en que la que te gusta está entre Mari, Yani, la mina de los lunes, la que no conozco y yo, no?
- Si, y yo había quedado que estaba entre Marce, Lucas, Tony, Horacio y yo. Empezá vos, asi no arrugás.
- mmmmm, a ver....esa que no conozco no es, no?
- No, no es. No es mi tipo. Ahora me toca a mi. Y con esta estoy seguro que gano. Pero no me vengas con que no me querés decir la verdad eh!
Apreté los dientes y le dije que iba a decirle la verdad. Me estaba embarcando en un viaje que no estaba segura de querer hacer.
- Estoy segurísimo que es Marce.
Ahí mismo empecé a reirme, un poco de nervios, otro poco de alivio.
- Jajaja, nada que ver! Marce es mi amigo
- ¿No? Pero es re fachero, tiene onda. No sé, como están siempre juntos pensé que era él.
- Si, estamos juntos porque nos llevamos bien, y es verdad que es lindo, no te voy a mentir, pero siempre lo vi como mi amigo, nada mas...
- Entonces me cagaste, ahora no sé quién es.
- Ahh, no sé! Ahora me toca a mi. A ver...Yo me la juego! ¿Está entre nosotras tres, no?
- Jaja, mirá como despachaste a la otra! Si, acertaste. Me estás cagando Diosa! - reimos. - Dejame pensar. Si no es Marce, tiene que ser Luquitas. Porque Tony no es tu perfil, no?
- mmmmm no! Tampoco es Lucas y mucho menos Tony!
- Boluda me mataste! No me digas que es Horacio! No, no puede ser...Yo estaba re seguro que era Marce y me re cagaste pero mal!
- No sé, ahora me toca a mi. Está entre nosotras tres dijiste...mmmm...no tengo idea, pero me la juego. ¿Yanina?
- No. Una copada la flaca, pero ni ahí.
- Ooops, ¿entonces es Marianela? - dije con cara de asombro, aunque en realidad temía la respuesta.
- No, tampoco.
- Pero es que no queda nadie mas...
Silencio incómodo. En realidad ambos ya sabíamos la respuesta.
- ¿Yo? - me atreví a decir casi por un impulso.
- Si bolas! ¿No te habías dado cuenta? - me sonrojé. - Yo no tengo problema de decírtelo. Me gustas vos. Pero igual esperá, porque ahora quiero saber yo. ¿Horacio? No creo que sea él, pero es el único que me queda.
- No, todo bien con el gordo, pero no me gusta.
- No queda nadie Diosa. Quedó yo también, pero ni en pedo soy...
- Si. - lo interrumpí. Cuando oí mis palabras me detuve, pero ya era tarde. - Sos vos.
- Naaah, en serio? No te puedo creer!
- Dale, ahora no me vengas a decir que no te habías dado cuenta. ¿Por qué iba a darte tanta vuelta sino?
- Mirá vos que loco! - decía mientras se rascaba la cabeza como pensando. En ese momento, entró al quiosco Orlando. Nos miró pero no pronunció palabra y desapareció detrás de la puerta. Era el condimento que necesitaba para ponerme mas nerviosa. Acababa de decirle a Martín que me gustaba y él a mi. ¿Y ahora de que me disfrazaba?
- Te voy a ser sincero. - me dijo.- Me pareces una mina genial, divertida, muy linda...me gustás. Pero vos sabés que yo tengo mi vida.
- Martín, - lo interrumpí mirándolo fijo. - No hace falta que me lo aclares. Yo te dije antes de que empezara toda la adivinanza de que ese "alguien" era algo más platónico que otra cosa. Yo sé perfectamente como es la situación y no es que pretenda nada, simplemente te conté algo que me pasaba...
- Está perfecto Diosa, por eso yo también te lo dije, porque es algo que me pasa y no me gusta guardarmelo, mas si nos llevamos bien y lo podemos hablar.
- Estoy de acuerdo con eso.
- Quiero que sepas que si yo no estuviera de novio, nosotros ahora no estaríamos hablando...yo ya te hubiera encarado hace rato y la parte de la charla la pasabamos por alto!
- Jajaja! Tonto! - comenté volviéndome a poner colorada. - En serio, quiero que sepas que tengo mas que claro eso.
- Ya lo sé....pero ahora decime, si yo no tuviera novia, ¿qué te gustaría que surja de todo esto?
- No sé Martín. - dudé.- Tu novia está, es difícil imaginar que no. Además de eso, tenemos otras barreras.
- Bueno, pero suponiendo, quiero que me lo digas.
- ¿Para qué? Si igual no se puede...
- Ok, y con esta realidad que tenemos...¿qué te gustaría?
Mi cabeza me decía en rojo, gigante y con luces intermitentes que esto era peligroso. Lo que hubiera dado por tener el control remoto de Adam Sandler y poner pausa para pensar las respuestas!!
- No entiendo Martín, ¿a qué te referís?
- Claro, que te gustaría. Capaz me decís "nada flaco, no te pienses cualqueira", capaz te gustaría un beso, capaz algo más...eso.
- No sé si serviría ese "algo mas"....creo que es al pedo enroscarnos, no te parece?
- Totalmente Diosa, pero quería saber que pensabas vos. La verdad es que yo con mi novia estoy muy bien y no me gustaría cagarla. No se lo merece.
- Creo que es lo mejor.
- Si, obvio.
De nuevo una pausa. Yo miraba los autos pasar mientras sentía su mirada encima mio.
- Diosa. - dijo por fin. - La verdad es que ahora que sé esto no me puedo quedar así.
- ¿Qué querés decir con eso?
- Qué me dan ganas de darte un beso, eso.
- Jajaja ¿¿acá??
- No, bueno, vamos acá a la vuelta. ¿Te parece?
Lo miré y no pude responder. Solamente asentí con la cabeza. Miramos en sentido a la facultad y nadie salía. Empezo a caminar y doblamos en la esquina. Seguimos caminando en silencio hasta llegar a la otra punta de la cuadra, dónde estaba oscuro y vacío. Nos frenamos y nos pusimos frente a frente.
- ¡Qué loco todo esto!
- Muy. Ay, por dios que no pase nadie! - dije mirando para todos lados. Pasaban muchos autos, y como el estacionamiento de la facultad daba a esa calle, era probable que algún compañero nos viera al salir.
- No pasa nada. - me dijo. Cuando me volví a mirarlo Martín se me acercó agarrándome la cara con las manos. Y ahí nomás me besó...

...Martín me dió el mejor beso que recibí en mi vida.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Honestidad brutal

Por primera vez en mucho tiempo, tenía varias razones para dejar de pensar un poco en Facundo. Y esas razones tenían nombre, apellido y perfume.
Una de ellas, era Enzo. Hacía días que había dejado de ser ese amigo consejero y confiable. Ultimamente cada cosa que le contaba le producía celos. Para él todos los "bananas" que me gustaban eran unos lentos que dormían. "El día que yo te agarre no te olvidás nunca mas en tu vida", me decía. Aseguraba que no me iba a perdonar, asique que me preparara. Eso me producía nervios, ganas, curiosidad y hasta adrenalina. Sobre todo, porque teniendo en cuenta que Enzo sabía muchas cosas de mi, el hecho de que quisiera algo conmigo me daba confianza.
Por otro lado, Orlando me había tomado por sorpresa. Después de la escena en mi casa, no volvió a insinuarse y la relación en la facultad era mas que cordial. No había chance de que nadie (excepto las chicas) se dieran cuenta algo de lo que había sucedido. Sabía que eso iba a pasar, como también sabía que no iba a pelearse con la novia. Ese momento quedó en el pasado y si bien lo inesperado podía volver a suceder, prefería tomarlo como algo improbable.
La novedad era Gabriel. Después de ése sábado que tuve que rechazarlo volví a cruzarlo una vez más. Parecía que las cosas se daban naturalmente, y si bien era extraño después de tantos años de conocernos, era como si por fin podíamos dejar llevar lo que antes estaba cautivo. Me daban ganas de apostar a él en cierto modo.
Pero el único que parecía no querer perder el tiempo era Martín. Cada vez que se me acercaba, cada vez que me miraba a los ojos, cada vez que me saludaba, a mi me temblaba el cuerpo, la voz, los pensamientos. Él me ponía nerviosa como nadie. Me bloqueaba, me hacía sentir chiquita. A pesar de eso, no tuve tiempo de acobardarme. Martín me hizo reaccionar a la fuerza...
- Che, vos no creés que a Mati le gusta Yanina? - me dijo un día mientras programábamos un ejercicio en clase. Él, sentado entre medio mio y de Marcelo, mirando un poco cada computadora.
- ¿Si? Ni idea, ¿por qué lo decís?
- No sé, por como la mira. Para mi que le re da.
- Puede ser...voy a prestar mas atención a ver si noto algo.
- ¿Ella tiene onda con él?
- Creo que no. A ella le gusta otro...
- Si, ya sé, no me digas nada. ¿Tomás, no? - me preguntó en voz baja, cosa casi imposible en él.
- Si! ¿Tanto se nota?
- Un poco. ¿Y a Mari quién le gusta?
- No te voy a decir!
- Dale, Diosa! ¿A quién le voy a contar? Además viste que no me llevo tanto con los chicos del otro grupo. Si vos me lo decís, te juro que de mi boca no sale...
- Te mato eh!! - hice una pausa y miré hacia ambos lados. Marcelo, lejos de programar, estaba entretenido buscando videos en You Tube. Martín se acercó para escuchar mejor y yo temblaba cada vez más. - Le gusta Emiliano.
- ¿Emi? Ay, si, me gusta para ella. Los dos medios calladitos, hacen linda pareja. ¿Y él que onda?
- Nada, por ahora nada. Pasa que tampoco lo sabe, asique...
- Ah está bien. Y no te preocupes Diosi, yo no digo nada!
- Mas te vale!!
- Che...y a vos? ¿Quién te gusta? - me preguntó queriendo sonar desinteresado. Era más que obvio que todo lo anterior era pura y exclusivamente para llegar a éste punto.
- Jajajaja! - reí nerviosa. - capaaaz que te digo!!
- No seas guacha!! Dale, decime! No le digo a nadie!
- No es cuestión de que lo digas o no! Es porque no quiero decirlo...
- Dale!! No tiene nada de malo que te guste un compañero.
Lo miré fijo y retruqué la apuesta. - ¿Quién te dijo que me gusta un compañero?
- Ah! Bueno, los que sean. Porque no me vas a decir que no te gusta ninguno.
- No, obvio que siempre hay.
- Y bueno, dale!! ¿Cuántos?
- Dos.
- Ah, está bien. ¿Y qué onda?
- Son dos cosas diferentes. ¿Cómo te explico?. Uno es algo muy platónico, nada concreto. Con el otro algo pasó, pero de todas maneras es también imposible.
- Eso es relativo, Diosa. Mas si ya pasó algo. Si los dos tienen ganas está perfecto.
- No todo es sencillo. Hay otras cosas en el medio a veces.
- ¿Qué cosas?. - se quedó pensando y le hice un gesto. - Ahh!! ¿Tiene novia?
- Claro.
- Bueno, igual nunca sabés Diosa. Ya hablamos de eso, es difícil. - hizo una pausa y en seguida agregó. - ¿Pero quién es?
- No puedo decirte.
- ¿Otra vez lo mismo? Bueno, de todas maneras no son muchos los que tienen novia. Matías, que queda totalmente descartado; Cristian, que si la novia se entera te espera a la salida con un cuchillo; Ariel y Orlando. ¿Está entre ellos dos, no? - Sorprendida por su capacidad de deducción, asentí. - Me la juego que es Orlando!
- Jajaja! - solté una carcajada. - ¡Te odio!
- Es fachero... - se dio vuelta a mirarlo y le pegué en el hombro para que se volviera.
- ¡Disimulá nene!
- Perdón! Tampoco seas así de perseguida, no pasa nada...
En ese momento el profesor nos ofreció hacer el recreo y vover a la media hora. Agarramos los abrigos y salimos. Martín no se me despegó en todo momento tratando de sacarme quién era la otra persona. Intentó todas las maneras: de mentira a verdad, multiple choice, descartando los improbables, etc. Pero no pudo sacarme siquiera un gesto de aprobación.
Volvimos al aula y se instaló en mi máquina. Mientras simulaba ayudarme, seguía con la inquisición.
- Dale, decime por favor!
- ¿Tanto te interesa saber?
- Si, me dejáste la intriga ahora...
- No vale! Al final yo me la paso hablando y contándote cosas y vos nada!
- Bueno, pero preguntame lo que quieras! Yo te contesto.
- Es que no tenés alguien que te guste...o si?
- No sé porque no debería tener a alguien.
- ¿Te gusta alguien de acá?
- Si.
- ¿Quién?
- Decime vos y yo te digo.
- No me vas a decir.
- Diosa, encima que estoy en inferioridad de condiciones, porque en toda la carrera, en los 5 años, en los dos turnos, como máximo debe de haber 5 mujeres. Y yo tengo que adivinar entre 300 tipos. Aparte de eso, no tengo problema en decírtelo. La que no lo va a decir sos vos.
- Ahora me diste intriga vos a mi, quiero saber!
- Vos me decís y yo te digo.

- ¡No! ¿Por qué primero yo?
- Bueno, hagamos una cosa. Vamos descartando, preguntamos una vez cada uno, hasta llegar al que tiene que ser. ¿Te parece?
- A ver, ¿cómo sería?
- Por ejemplo, yo te pregunto: ¿está en esta clase?. Respondeme.
- Si, está acá.
- Bueno, ahora me preguntas vos a mi. Algo que te ayude a darte cuenta.
Pensé en hacerle la misma pregunta, pero miré a mi al rededor y era la única mujer. Era una pregunta demasiado riesgosa, asique la cambié. Este juego me empezaba a gustar...
- ¿Cursa alguna materia con nosotros?
- Si.
- Igual no me aclaró demasiado. Seríamos: nosotras tres, la chica que viene los jueves, y la que viene a Campo, no?
- Si, y una que viene los lunes que vos no venís.
- Ok, tengo 5 personas...y vos 40! - me reí.
- No vale! A ver...está sentado en esta fila de computadoras?
Miré y sumaban 10 personas. Está bien, era un número aceptable.
- Si.
- Opa! Creo que ya sé. Tengo dos opciones posibles. ¿Arriesgamos?
- ¡No!
- ¡Qué cagona que sos!
Pero casi cortándonos la inspiración, el profesor dió por terminada la clase, y todos empezaron a guardar sus cosas y a dejar el aula. Debíamos darle un remate a la conversación.
- Bueno, dale, ahora o nunca. Vos me decís y yo te digo. - me apuró.
- Olvidate! - sentencié agarrando mi bolso y colgándolo de mi hombro dispuesta a huir.
- Hagamos una cosa. Pensalo hasta mañana, y terminamos la advinanza, dale?
- Mañana tenemos el parcial!
- No importa, a la salida. De mañana no pasas, me escuchaste? Me lo vas a decir...
- Jaja, como digas Martín! Me voy que me lleva Orlando en el auto.
- Ahhh, claro. ¡Ojito eh! - y agarrándome de los hombros me dió un beso casi en la comisura que me hizo derretir en muchas partecitas. - Chau nena.
- Chau. - me sonreí y desaparecí detrás de la puerta. No podía desdibujarme la sonrisa nerviosa...

...en menos de 24hs. debía enfrentarme a la verdad sin titubeos.

sábado, 24 de julio de 2010

What a stupid lamb...

Enzo dice:
Hola gato! ¿Qué te hacés la linda en esa foto?
LaDiosa dice:
está fea??
Enzo dice:
nah, yo te doy!
LaDiosa dice:
jaja solo porque es de lejos...
Enzo dice:
no te hagas la humilde, sabés que a vos yo te doy
LaDiosa:
jajaja
(risa incómoda)
Enzo dice:
¿Qué hacías?
LaDiosa dice:
Ahora me voy para la facu...un bajón!
Enzo dice:
no vayas!!
LaDiosa dice:
¿por qué no?
Enzo dice:
Porque YO no quiero que vayas! Punto.
LaDiosa dice:
jaja tengo que ir!
Enzo dice:
que yo no me entere que anduviste coqueteando con ESE
LaDiosa dice:
entonces no te cuento
Enzo dice:
te voy a cagar a cachetazos cuando te vea!!! yo te voy a ubicar a vos...a nalgadas!

Como conté reiteradas veces, Enzo era mi psicológo personal. La persona a la que le contaba todo, el único que podía ser objetivo y abrirme los ojos de verdad. Asique por supuesto que sabía el coqueteo constante que había entre Martín y yo.
Pero para mi sorpresa, los últimos días empecé a notar ciertos comentarios no tan objetivos.
Esa semana, por una cosa u otra, ni me lo crucé a Martín, y Enzo se alegró. Hasta me dijo que era un "gualicho" que estaba haciendo para que yo no caiga en su tentación, ya que me quería solo para él. Al principio lo tomé como una broma, como un amigo que quería cuidarme. Pero cuando cada vez fue mas notorio, ya no pude hacer oídos sordos.

Enzo dice:
volvemos a repetir el comportamiento de atracción por las cosas técnicamente imposibles
LaDiosa dice:
¿qué otros hubo que sean tan imposibles como éste?
Enzo dice:
empezando por Esteban, el flaco que vivía en Brasil. Siguiendo por Marcos, que también no era una relación "cómoda". Ni hablar de Facu, la persona menos comprometida en algo que pudiste encontrar. Seguimos por Fernando, que tenía novia, igual que Orlando. O Matías, que era muy pequeño. Y todos los demás que me nombrás siempre. Pero éste, si bien también es casi imposible, la persona en cuestion tiene un nivel de necesidad lo suficientemente importante para que no sea tan imposible como parecía... entonces...que pasa si se hace posible? Si es otra de tus alucinaciones de amores imposibles es momento de darle un corte, porque esto se acerca a posible y no estás segura hasta donde podés llegar
LaDiosa dice:
se me dio vuelta la tortilla y ahora no se como escapar jaja...hay que ver como sigue esto en grado de "imposibilidad"
Enzo dice:
no le queda mucho, porque hablando en criollo, si te tiene en privado te ensarta, marcá vos tus límites
LaDiosa dice:
eso mismo me dijo Yani. Dios!! hay 40 tipos y a mi me gusta el de 35 con concuvina!
Enzo dice:
si, y ya sabemos porque...pero bueno hay que batallar contra eso
LaDiosa dice:
por el miedo a enfrentarme con un "hombre"...gracias por escucharme siempre Enzo :) 
Enzo dice:
de nada, algún día me voy a poner mimoso y me las vas a pagar todas!!
LaDiosa dice:
esta semana no pasó mucho con el viejo igual..
Enzo dice:
no te buscó o te buscó y no le diste cabida?
LaDiosa dice:
em...lo vi un día solo en la facu. En el recreo yo estaba en la vereda hablando por celu, y él vino a saludarme. Se quedó hasta que corté "porque pensó que me iba a mi casa". Entonces nos quedamos hablando en el pasillo y ya habían entrado todos a clase. Yo me fui acercando a la puerta y cuando iba a abrirla me dice "ya entrás???" muy sorprendido. No le dije nada y entré...no se que pretendía!
Enzo dice:
algo pretendía, pero hiciste bien
LaDiosa dice:
hice lo que me salió...después en clase, yo estaba hablando con 2 chicos, pasa él y me dice "bueee, mirá como te estan acosando estos dos! ojo eh!"
Enzo dice:
ah bueno!! Se hace el gato, salame de mierda!
LaDiosa dice:
jajaja por qué???
Enzo dice:
no sé, me dan ganas de pegarle! A vos te gustan todos los salames que se hacen los bananas...

Quizás Enzo tenía razón, pero uno no elige de quien enamorarse, no?
Ése sábado fui a Crow's con Marianela. Llegamos temprano porque si esperabamos mucho, nos dormíamos cada una en su casa. Nos acercamos a la barra a pedir algo, y para nuestra sorpresa, al lado nuestro estaba Lautaro, solo.
- Hola! - le dijo a Mari. A mi que me parta un rayo.
- ¡Hola! ¿Cómo estás? - contestó ella.
- Bien, estoy esperando a unos amigos que iban a venir, pero parece que yo llegué muy temprano. ¿Tomamos algo?
Lautaro agarró la carta y empezó a negociar con Marianela lo que irían a tomar, mientras yo miraba a mi al rededor rogando porque llegara alguien. Pero no, bien vacío estaba todo. Me sentía sapo de otro pozo en mi lugar!
Habrán pasado fácil, 40 minutos y yo seguía escuchando lo que ellos hablaban, hasta que por fin llegó Carlos y me salvó.
- Che Diosa, trajiste la cámara? - me preguntó.
- Me extraña! Siempre la traigo!
- Bueno, dale, sacá fotos!
Y ahí están guardadas las fotos que les saqué a Lautaro haciéndose el simpático con Marianela, y ella dándole cabida para que haga y deshaga. Por suerte aparecieron un grupo de ex compañeros del secundario y me fui a tomar algo con ellos.
- ¿Hacemos ronda de tekila? - me preguntó uno. Me dí vuelta para responderle, cuando por el rabillo de ojo vi que entraba Facundo. Me hice la estúpida, y bien alevosamente actué como si no lo hubiera visto. Todavía seguía dolida por la última vez que él me había ignorado.
Sin embargo no funcionó. Al minuto tenía a Facu al lado mio saludándome y enganchándose con los chicos en la ronda de tekilas.
Después de comer casi un limón entero para bajar la segunda ronda, mis compañeros del cole desaparecieron del lugar, y Marianela, que me había visto conversando con Facu, me hizo señas y también se evaporó. Hablamos como de costumbre, como si nada hubiera pasado.
- El otro día pasaron en la tele, cuando Schiavi declaró que estuvo con Sandra Bullock! - dije en un momento, en consecuencia de una charla sobre actores.
- Este idiota de Schiavi no entendió eso de bajar a las mujeres del pedestal jaja
- Yo tampoco!
- Dicho de modo grosero, a corta distancia una concha es una concha, no importa si es de Sandra Bullock o de una mina que baila en Pasión de Sábado. La idea es que es al pedo hacer alarde de que estuviste con alguien famoso
- Obviamente que nooo!! - grité - Yo llego a estar, no se...con Orlando Bloom, y haría alarde toda mi vida!!
- Y tu concha que sabe que es la pija de Orlando - muy gráfica la conversación, lo sé. Perdonen el vocabulario! - va a sentir lo mismo con la pija de un vecino
- Mi concha capaz no, pero yo sí...y yo soy la que hago alarde, no mi concha!! Aparte la pija de mi vecino no me calienta jajaja - reímos
- jajaja digo que físicamente vas a sentir lo mismo. En definitiva somos todos cachos de carne, que importa que algunos sean famosos y otros no
- mmmm, no creo...supongo que la emoción que sentirías con alguien famoso, y todo lo que tu cabeza maquinaría, quizás te hace sentir distinto. Aunque nada asegura que el famoso es mejor en la cama que el vecino
- Y bueno, está todo en la mente. Yo soy muy simple, a la hora de cojer no me interesa que alguien haya filmado Piratas Del Caribe; en pelotas es una persona igual que yo, no hay que olvidarse que pertenecemos al reino animal! Es cualquiera esto de ver a los actores o músicos como semidioses - dijo mientras le pedía al barman una cerveza negra.
- Bueno, eso es verdad, pero alguien que en cierto modo parece inalcanzable, de pronto te lo estás cogiendo...supongo que una especie de adrenalina vas a sentir! Con tu teoría entonces, cualquier persona (sea famosa o no) a vos te da igual...
- Sip, y no es una teoría, es la realidad, quién hace que una persona sea importante? Las demás personas! Somos todos cachos de carne. No nos comemos porque debemos tener gusto feo. Yo voy a un recital y me re emociono, pero no me quedo a que me firmen un autógrafo, o matarme por agarrar el palillo de un baterista, sale $5 en cualquier casa de música. Y no es que me da lo mismo, digo que alguien no me interesa más por ser famoso
- Ah bueno, pero yo decía fuera de ser famoso....porque como bien vos dijiste, las mismas personas hacen a las otras personas importantes. Y capaz a vos te da lo mismo si es Madonna o Juana Perez (cosa que dudo), porque Juana Perez te moviliza mas...pero hay otras personas que si llegan a estar con uno famoso se mueren! No creo en eso de que todos son un cacho de carne, para mi está en uno quién lo es y quién no. - concluí mientras pensaba que él jamás sería un cacho de carne para mi...
- A ver, es como tomarte un Gancia en el mejor bar o en el más pedorro, tu paladar va a sentir el mismo gusto
- Si, pero estoy segura que la vas a pasar mejor en el mejor bar! Mas allá de que los dos sean marca Gancia...lo otro influye!!
- Por eso, el entorno es otro, el antes y el después es otro, el momento en que tragás el Gancia sentís lo mismo. Los flujos vaginales de Madonna no cambiaron el día que pegó su primer hit en la radio, ni a Orlando Bloom le creció 10 centímetros cuando hizo El Señor de los Anillos!
- Admití que no te daría igual estar con Madonna...punto!
- Obvio que si! jaja!
- Estuviste con alguna famosa?? Ya que sabes tanto!
- Si se puede decir famoso, le di a una que aparecía en Rebelde Way!
El resto de la noche, seguimos discutiendo de otros temas, como solemos hacer cada vez que nos vemos. El tekila ayudó a que me soltara y hablara de cualquier cosa. Cuando Mari volvió, salimos de Crow's y Facundo se ofreció a llevarnos a casa. Y la historia se repitió, como ya incontables veces.
Podían aparecer veinte Martines. Podía tener cuarenta Enzos que me hicieran ver la realidad. Podía conocer chicos nuevos todos los días. Pero Facundo era Facundo. Y nadie se comparaba a él.
Y no solo me gustaba por quién era...

...sino por como me sentía yo cuando estaba a su lado.

viernes, 16 de julio de 2010

Cara de tramposo y ojos de atorrante

Entré al salón como todos los jueves y saludé a los que habían llegado antes que yo.
- Diosa! ¡Cómo te saludó Martín! - me dijo Yanina después de que me sentara en una de las máquinas a su lado.
- mmm, no sé, cómo? - en realidad sí me había dado cuenta, pero no quería asumirlo por miedo a que fuera solo mi imaginación.
- Parece que te va a comer la boca cada vez que te da un beso en la mejilla! - asintió Marianela.
- Nah, pero saluda siempre así! - lo justifiqué - ¿Viste que hay gente que hace mas espamento con el beso que otros?
- Nada que ver! A nosotras no nos saluda así...en cambio a vos...
Pero por mas que quisiera minimizar la situación, las chicas tenían razón. Mi relación con el madurito había cambiado rotundamente. Había pasado de ser "el insoportable que se las sabe todas" a "aquel que está terrible y tiene mucha personalidad".
En las clases de Programación II, la materia que hacía sin las chicas en el turno noche, yo solía sentarme al lado de Marcelo, para hacer los ejercicios juntos y practicar. Martín y Marcelo se llevaban especialmente bien. "Me veo a mi a los 20", decía Martín cuando se refería a él. Y por ese motivo, siempre terminaba sentado con nosotros aunque lejos de estudiar, solo se acercaba a charlar.
Así fue como empezamos a tener confianza y a conocernos mas.
- ...aparte la semana que viene es el parcial, ni idea de donde estudiar!
- Yo tengo algunos parciales de años anteriores que me pasaron unos chicos! - le conté.
- ¿Posta? ¡Qué genia! Eso se llama tener contactos...
- Y si, algunas ventajas tengo que tener por ser mujer!!
- No te preocupes que tenés muchas... - mientras ponía su carita de pícaro y abría sus ojos claros. Quise escapar de la incomodidad y me apuré a decir:
- ¿Te paso los examenes entonces? Los tengo en el pendrive...tomá, abrí que te digo dónde están - dije mientras lo enchufábamos en una de las PC's.
- ¿Tenés fotos acá?
- jaja no!
- ¿Cómo que no? Yo quería ver fotos en malla y esas cosas!!
- jaja no, solo hay cosas de la facu, y algunas del colegio
- ¿De tu laburo?
- Claro
- Che, y cómo va eso? ¿Estás contenta? ¿Te hacen caso los pendejos?
- Si, tranqui...por suerte en ese sentido si, porque son nenes chiquitos. En cambio el año pasado, tuve que hacer suplencias con nenes mas grandes y ahí se complicaba mas la cosa...
- ¿Por? ¿Se zarparon?
- Y, una vez me pasó de que una nena me dijo "Seño, seño, ese nene está diciendo que le gusta tu cola"...y me quedé helada!! No sabía que decir!!
- Noooo, me muero! Los nenes vienen terribles!! Bah, que se yo. Yo cuando iba al colegio también le miraba el culo a las maestras si había alguna que estuviera buena. Es mas, una vez salí con la hija de una, solo porque no podía levantarme a la madre!
- Bueno, vos habrás sido terrible de chico, me imagino!
- Si, pero peor fui de adolescente...
- Igual, para evitar líos me mandé a hacer el camisolín como tienen las maestras, así tapamos todo y listo!
- ¡¡NO!! Jodeme que usas camisolín! - gritó. - Che Horacio! La Diosa usa camisolín en el colegio que da clases...
- ¿Si? - contestó sin apartar la mirada del monitor. - Alta fantasía, no?
- Sabelo! ¿Quién no tuvo la fantasía de la maestra con el guardapolvito?
- Jajaja pará Martín! ¿Qué decís?
- Ay, no te hagas la santa! Debés de tener fotos sexies en camisolín. ¿Acá en el pendrive no hay?
- ¡Te dije que no! Y copiate lo exámenes antes de que me arrepienta! Están en la carpeta que dice "Recolección".
- Uh, que mala onda! Jaja! Nah, no te enojés Diosa, yo te cargo... aunque si tenés fotos, no dudes en traerlas....
Seguimos con la clase, aunque la verdad es que no pude volver concentrarme en el resto de la noche. En el recreo, Martín no dejó de tirotearme con todo lo que tenía a mano, y yo me dejaba, claro.
- La semana que viene es mi cumpleaños, asique quiero un regalo, escuchaste? - me dijo.
- Bueno, qué querés?
- Lo que vos quieras está bien.
- ¿Cuántos cumplís?
- mmmm, ¿cuántos pensás que tengo?
Lo miré detenidamente. ¿Cuántos años podría tener?. Se notaba que no era un pibe como el resto, pero tampoco aparentaba ser muy grande. Su altura y su físico lo hacían jovial y elegante. Sus ojos claros despistaban, al igual que su pelo rubio cortado bien cortito que le quedaba de maravillas. Sus manos grandes, su nariz perfecta, y su voz fuerte aunque no tan gruesa, completaban el marco de un tipo maduro pero muy atractivo. Pero mas allá de cualquier apariencia física, su personalidad me desconcertaba mas aún: cuando Martín jodía con el resto de los chicos, parecía un nene de 15 años.
- Ay, no quiero arriesgar...
- Dale! Por favor! Me muero por saber la edad que me das!! - insistía entusiasmado.
- Ojo con lo que respondés...porque si le dás de mas o le das de menos, sonaste! - acotó Horacio.
- mmm, no sé. Tiro por tirar! ¿29?
- Jajajaja! Bueno, no...cumplo 35.
- ¿Posta? No parece... - y automáticamente me arrepentí de haber dejado ver mi sorpresa en la cara. - ¿Y vos Horacio? ¿Cuantos tenés?
- Yo cumplo 40. ¿Parezco?
- No la verdad que tampoco...
Okey, me gustaba un tipo que me llevaba 14 años pero no los aparentaba, y que encima, se notaba que algo de onda tenía conmigo.
Se acercaban las 11 de la noche, cuando el profesor por fin nos dejó ir. Ese día no estaban ni Orlando ni Tomás, asique no tenía chofer que me alcanzara hasta casa.
- ¿Cómo te vas Diosa? Yo me tomo el tren, venís? - me dijo cuando nos despedíamos entre todos en la puerta. ¿Había que dudarlo? Acepté, y Horacio se ofreció a llevarnos hasta la estación.
- Ojo lo que hacés con estos chicos! Mirá que Martín la tiene grande!! - me gritó Marcelo cuando me subía al auto. Llegamos a la estación y Horacio nos despidió con un "ojo con lo que hacen!". ¿Acaso era tan obvio que todo indicaba que había algo entre ambos?. Por primera vez estábamos solos...
- ¿No sacás boleto? - le dije viendo que se dirigía directamente al andén.
- Naah, ni loco! Viajo todos los días a esta hora y jamás saco.
- ¿Seguro?
- ¡Te digo que sí, Diosa!
- Bueno, cualquier cosa si me paran, digo que fue idea tuya...
- No te van a parar...
- ...digo: "Señor, la culpa la tiene mi papá que no quiso sacar boleto!" - dije con tono burlón mientras lo miraba. Si mi idea era provocarlo, lo había logrado con éxito.
- Ah buee! Lo que me faltaba! Yo no soy tu viejo...
- ...bueno, pero podrías pasar como tal.
- Ni en pedo! Si nos llevamos unos...
-...14 años! - completé.
- Por eso, es imposible!
- No sé, pero si me paran yo pienso decir eso! - insistí graciosa.
Llegó el tren y nos subimos. El viaje no era tan largo porque yo me bajaba en la segunda estación, pero nos sentamos y conversamos igual.
- ... nah, por ahora nada de hijos!
- ¿No querés tener?
- Si, en algún momento. Pero hace poco que me fuí a vivir con mi novia, que se yo. No es el momento.
- Todavía no terminás de sentar cabeza, no?
- Puede ser. Me tira la joda. Pero con mi novia tenemos un acuerdo, por ejemplo. Los viernes yo salgo con mis amigos y ella con sus amigas. Los sábados yo juego a la pelota siempre. Y ella hace sus cosas. O sea, cada uno tiene su espacio para lo suyo. Sino creo que te cansás.
- Si, pero eso depende mas de la personalidad de cada uno. ¿Viste que hay parejas que ni se despegan y hacen todo juntos?
- Yo no podría. Necesito mi libertad. No sé, nunca le controlaría lo que hace o deja de hacer, porque no me gustaría que me lo haga a mi.
- Jaja, claro, te conviene... - contesté haciendo un gesto de complicidad.
- No, no pasa solo por si le voy a meter los cuernos o no. Pasa por conservar un espacio propio. Porque la verdad es que tuve muchas oportunidedades para mandarme cagadas, y a mi me cuesta poco hacerlo jaja, pero si conservamos nuestras amistades y actividades no es para engañarnos.
- Mientras haya confianza no creo que haya problema.
- ¿Sabés que pasa Diosa? En el laburo, por ejemplo, hay una mina que me tirá los perros todos los días. Yo le aclaré que no quiero saber nada, sin embargo insiste. ¿Y sabés que hizo? Me estuvo mandando mails diciendome de todo. Desde "que lindo que estás hoy vestido", a "¿cuándo cogemos?". Y si mi novia por ejemplo, tuviera acceso a mi mail, lee eso y se piensa cualquiera. Y yo tengo flor de quilombo aunque la verdad es que no pasó nada ni va a pasar... Por eso también creo que es importante esa privacidad.
- Porque dió la casualidad que a la mina esa no le dás, no? - insistí. Sentía que me estaba chamuyando a 4 manos, y no quería quedar como que le creía todo.
- No sé, si estuviera solo ya le hubiera dado hace rato. Pero en esta situación, no se si vale la pena. Encima ella es casada! Y es mentira eso que dicen que las oportunidades te aparecen cuando las buscas. Yo no las busco, y aparecen igual.
Pero ya había llegado a mi estación y tenía que bajar. Mientras me paraba, jugué la última carta.
- ...Pero vos las rechazás todas, no?
- Yo no las voy a ir a buscar. A veces aparecen. Y no se Diosa, es difícil. No querés cagar lo lindo que tenés, por mas que te tire la joda, entendés? Tampoco cierro las puertas. A lo que voy, es que no voy por la vida buscando un amante ni mucho menos. Pero si se da que conozco alguien que pego onda y nos llevamos bien, ahí ya no se. Lo importante es tener en claro las reglas del juego, ver como son las cosas en realidad, y si cada uno acepta lo que puede dar y recibir del otro.
- No sé, es complicado. Por eso, para evitar debates morales, es que sigo soltera. Me bajo! Chau. - le dí un beso y desaparecí en el andén. El resto del viaje hasta que llegué a casa, no hice otra cosa que pensar y repensar en sus palabras. No hacía falta ser una genia para darse cuenta que me estaba chamuyando, pero si lo hacía era por algo. Algún interés tenía. De todos modos, no quería apresurarme. ¿Por qué un tipo como Martín, que me lleva casi 15 años y que tiene su vida casi formada, iba a fijarse en mi?
Simple: calentura.
Quiso hacerse el fiel pero me dejó leer entre líneas que él no busca pero sin embargo encuentra. Y yo solo tuve la certeza de que me moría de ganas de dejarme encontrar. Nunca me había gustado alguien que me llevara tantos años, pero Martín, era el madurito mas sexy que jamás hubiera conocido. Tenía ese porte de actor de telenovela, y el chamuyo digno de un veintiañero.
Si quisiera encontrar palabras para describir como Martín me saludó al día siguiente cuando llegó a clase, seguro no serían las apropiadas porque dejaría algo de lado. Pero voy a contarles que casi rozó la comisura de mis labios. Voy a decirles, que el cuerpo me vibró de pies a cabeza. Voy a asegurarles que confirmé mis sospechas cuando él solito me sacó el tema:
- Diosa, alguna vez te gustó alguien mas grande que vos?
- La verdad que no...
- A mi si. Cuando tenía 20 salí con una mina de 38. Bah, y a los 30 salí con una de 19. Qué se yo, no tengo rollo con eso.
- Yo no es que tenga rollo, simplemente es que nunca conocí alguien que me llevara tantos años y me moviera el piso. - "hasta ahora", me faltó aclarar.
- Creo que no es un tema de edad en sí. O sea, no la edad que dice tu documento, sino la que siente cada uno. Conocí pendejas muy maduras, y viejas muy joviales, que se yo.
- Si, como vos que no parecés la edad que tenés. Sigo sorprendida...
- Y vos, que no sos ninguna pendeja boluda de 21.
¿Algo mas para decir?. Esto recién empezaba. Y a pesar de que Martín me gustaba mucho, quizás por miedo, quizás por desconfianza...

...me resistía a pensar que entre nosotros podía llegar a pasar algo.