lunes, 8 de noviembre de 2010

De mala muerte

- ¿Me pueden explicar que carajo estan haciendo? - dije con todo el odio contenido en mi estómago y el mareo provocado por los 3 tekilas recién tomados.
Se soltaron y Marianela miró en dirección contraria a donde estaba yo. Orlando en cambio se acercó.
- Nada Diosa, ¿qué te pasa?
- ¡¿Qué "que me pasa"?! Me pasa que ustedes dos me están tratando de pelotuda otra vez!
Fede trataba de frenarme como podía, pero yo luchaba para colgarme de la yugular de cualquiera de los dos.
- Nadie piensa eso de vos. - me dijo.
- Callate hijo de puta! - le grité. - Y vos nena, no entendiste una mierda de todo lo que hablamos, no?
- Estás en pedo, Diosa. - atinó a contestarme con su mejor cara de "yo no fui".
- Los borrachos dicen la verdad, no?
Marianela no sabía que decirme. Ahora jugaba el papel de amiga que traba de cuidarme por mi borrachera. Y eso me enfermaba mas aún. Era la mejor excusa que tenía para ocultar sus verdaderas intenciones.
- Diosa, vení a sentarte al sillón. - dijo Fede agarrándome del brazo. - Dejalos que se maten y hagan la suya. No te enrosques. - me dijo al oido mientras poco a poco fui cediendo para hacerle caso.
- ¿Tanta cara de boluda tengo? - le pregunté ya vencida.
- No, para nada. Los boludos son ellos que te hacen estas cosas. Pero vos te tenés que quedar acá esperando que se te pase el pedo terrible que te agarraste. ¿Está bien?
- Si Fede. - contesté como una nena obediente. - Por favor no me dejés sola. Me siento muy mal. Quedate conmigo! - le rogué. Sentía una revolución en mi sistema digestivo.
- Estoy acá, no me voy
- No me dejes sola! - volví a gritar colgándome de su cuello. Tenía muchas ganas de llorar.
- No te dejo. Pero me está sonando el celular, quiero agarrarlo, Diosa. - dijo Fede mientras me maniobraba para sacar el teléfono del bolsillo. - Es Mecha. - me contó mientras antendía. - ¿Hola? Si, estoy en Crow's conteniendo a la borracha de tu amiga.
Entonces se me prendió una lamparita y agarré mi celular. "", me decía a mi misma con cada tecla que apretaba, "ahora me va a escuchar, yo estoy así por su culpa".
"Llamando a Facu", decía la pantallita. Me temblaba el cuerpo, pero necesitaba escuchar su voz.
- ¿¡Qué hacés, Diosa?! - me retó de pronto Marianela mientras me sacaba el teléfono de la mano. Forcejeamos, pero entre todos los botoncitos que apretamos, la llamada se cortó.
- ¡¡Dejame!! Andate con el otro y dejame hacer mi vida! - le reproché.
- No, no te voy a dejar porque mañana te vas a arrepentir de haberlo llamado.
- Me arrepiento de tantas cosas que de una mas no me hace la diferencia!! Dame mi celular.
Marianela me lo devolvió y yo retomé mi plan.
- ¿Vas a llamarlo otra vez?
- No, voy a hacer otra cosa.
Entonces escribí un mensaje:
"Tomé mucho, estoy en Crow's practicamente sola, y ahora que te necesito no estás"
Pero no, no se lo mandé a Facundo. Abrí la lista de contactos y en cambio busqué a Enzo.
Al rato recibí su respuesta.
"Si no estaría en un casamiento, iría urgente para ver eso. Cuidate nena!"
- ¿Por qué a Enzo? - me preguntó Marianela que miraba todo sentada al lado mio. Orlando, mientras, bailaba cerca con sus amigos.
- Porque es el único que me entiende y me dice las cosas como son. - Contesté mientras escribía mi respuesta. Nos mandamos algunos mensajes mas, y milagrosamente, mi ansiedad se había calmado. Definitivamente no había elegido mal mi destinatario.
- Chicas, me tengo que ir. - dijo Fede al rato. - ¿La cuidás? - le preguntó a Marianela.
- Si, yo me quedo con ella.
- Chau Diosa! - me dijo. Lo miré con mi mejor cara de pollito mojado, rogándole que no se fuera, como si pudiera advertir cual sería mi final. Pero Fede tenía que irse y así lo hizo. Ahora me sentía desprotegida, y en un abrir y cerrar de ojos, mi malestar se acrecentó.
- Me siento mal. - dije.
- ¿Querés agua?
- Quiero vomitar!!!
- Bueno, vamos al baño, dale.
Pero en cuanto me incorporé, volví a caer en el sillón. Miré hacía un costado, y ahí nomás deseché todo lo que tenía dando vueltas en mi panza.
- Ayyy, que asco!!! - grité casi al borde de las lágrimas. ¿Era posible que esté haciendo semejante papel? Todo por despecho! Nunca creí convertirme en algo así, caer en un lugar tan típico.
- Quedate quietita, voy a comprar agua. - me dijo Marianela.
Al rato volvió con una botellita. Tomé un poco pero en seguida me dió asco otra vez.
- Ahora si, voy a llamarlo para putearlo! Para decirle que estoy así por su culpa!
- No!! - gritó Marianela agarrando mi celular y guardándolo en su bolso. - Ahora vas a calmarte, así cuando estás mejor, vamos a casa, ok?
- Dame mi celular nena!! Si me equivoco es problema mio!!
- No, quedate acá que ahora vengo.
Y desapareció entre la multitud. En mi estado no podía seguirla, asique me quedé ahí sentada, sola, esperando que se me pase el mareo.
Empecé a pensar en lo que estaba haciendo. En mis intentos de llamar a Facundo para nosequé. En mis mensajes a Enzo sin motivo aparente. En mi vómito. En Orlando bailando como si nada pasara mientras yo me estaba muriendo en el sillón. En Marianela que otra vez se volvía a cagar en mi. Hablando de Marianela, ¿dónde estaba?.
- ¿Cómo estás? - escuché de repente. Volví desde mis pensamientos, y Orlando estaba parado adelante mio. Mis ganas de matarlo renacieron.
- Mal! ¿No te das cuenta?
- Eh! ¿Para tanto?
- Si! Todo por tu culpa, por la culpa de todos! ¡Por mi culpa!
Agarré la botellita de agua, y lo poco que quedaba dentro la vacié por completo en la remera de Orlando.
- ¿Qué hacés, nena? ¿Estás loca? - me gritó sorprendido.
- Te lo merecés!! Por mierda que sos!! Matate!!
Orlando cerró los ojos, respiró profundo (supongo que para no ahorcarme en ese instante) y cuando los volvió a abrir me miró fijo a los ojos
- Diosa, yo no te hice nada.
- ¿Ah no?
- No, yo soy libre de hacer lo que tenga ganas de hacer. No tengo que darle explicaciones a nadie. No entiendo porque me puteás y te enojás conmigo. No tenés motivos.
Por un instante dejé de maltratarlo y pensé que lo que me estaba diciendo era cierto. La realidad era que en el estado en el que estaba, mis razonamientos no eran demasiado claros, pero podía dilucidar que lo que me decía era verdad. Él no era el que me había cagado, sino Marianela. Él no era quién me debía fidelidad, sino mi amiga. Entonces, ¿por qué me la agarraba con él? Simple, era lo mas fácil.
- No sé, pero tengo bronca.
- ¿Y cómo lo puedo arreglar eso? - me dijo haciéndose el sexy y poniendo cara de bueno.
- No mandándote mas cagadas, Orlando... - contesté seca.
- ¿Y si te llevo a tu casa?
- Sí, eso estaría bien. Me siento re mal, quiero dormir.
- Bueno, dale. Vamos!
- Esperá, tengo que encontrar a Marianela, ella tiene mi celular.
- Ok, vayamos saliendo y la buscamos.
Salimos a la puerta, y allá estaba ella, con una amiga. Le pedí el celular y le dije que me iba a casa.
- Yo te llevo, Diosa. - me dijo.
- Ya pedí el remis. - acotó Orlando. - Si querés vamos en el mismo.
Orlando había chocado hacía unos días y tenía el auto en el taller, por lo que también se manejaba con remises como nosotras.
Llegó el auto y nos subimos. Marianela dijo que lo mejor sería dejarme a mi primero. Dude en aceptar, porque el hecho de dejarlos solos de nuevo me aterraba, pero no estaba en condiciones de pensar nada mejor, asique asentí con la cabeza.
Me dejaron en mi casa, y entré derechito al baño. Me senté en el inodoro y casi que me quedé dormida sin hacer nada. Pero el celular me despertó.
- ¿Hola? - pregunté confundida.
- Diosa, abrime.
- ¿Quién habla?
- Orla, estoy en la puerta, dale!
Sin entender nada, me asomé por la ventana y ahí estaba, pagándole al mismo remis del que 5 minutos antes me había bajado yo. Le abrí la reja y lo hice entrar.
- ¿Para que volviste?
- Para buscarte a vos. Quiero estar con vos, Diosa. ¿No te diste cuenta?
Y sin dejarme pensar, Orlando me besó.
- Para, para, para! - lo frené. - ¿Acaso Mari te dijo que no? Es eso, no?
- Nada que ver. Sabés que te vengo buscando hace rato, pero sos vos la que me esquiva. La otra vez me comí ese cuento de la virginidad, pero hoy no. Era mentira, no?
Dudé en responder, pero ahora la respuesta ya había cambiado.
- Si, era mentira.
- Lo supuse. ¿Vas a venir conmigo entonces?
- ¿A dónde?
- Al departamento. ¿Tenés la llave?
- Si. - contesté como un robot.
- Bueno, dale. Agarrá lo que tengas que agarrar y vamos!
Y para que voy a mentirles. Me hice la dura, la jodida, la rencorosa durante toda la noche. Pero la realidad era que en mi corazón había un agujero demasiado grande. Un agujero que había comenzado a perforar Facundo, seguido por Marianela y todos los demás que me estaban haciendo mal. Las pocas luces que me quedaban, estaban cegadas por el alcohol que corría por mis venas. Ya no distinguía lo correcto de la necesidad.
Me quedé en silencio, pero Orlando decidió por mi volviéndome a besar...

..."un ratito nada mas", respondí cerrando la puerta de mi casa.

9 comentarios:

  1. Oh Yeah! Estrenamos cuestionario! Por ahora gana por afano Facundo (no es para menos)...aunque confieso que me re intriga la persona que eligió a Enzo!!

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  2. jajajajaja cuantas historiaaa y solo querias a uno de verdad, facundo... me esta pasando algo similar jaja =(

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  3. Lo único que quiere ese pibe es sexo y ni siquiera se cuida de disimularlo! Jaja! :P
    A mí, perdoname, pero estoy de acuerdo en que Marianela te debía fidelidad, lo que no quita que fuera lamentable que Orlando estuviera dando vueltas entre dos amigas, jurándote que le interesás vos y de repente estando con la otra...
    Todo bien, no será una falta manifiesta contra vos, pero es cualquiera...
    A ver cómo sigueeee!!!!
    Besooo!

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  4. Seh, ríase (como me dejó escrito) pero mire que "en pedalín" ¡usted hace cada cosas!
    Ahora me va a decir que por los tekilas dejó que el chabón la besara... ¬¬

    El Profesor

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  5. Qué post nena!!!
    Me atrapaste con cada palabra, y me parece bien que no lo hayas llamado a Facu en ese estado, era al pedo.
    Aunque ahora no quiero ni imaginar lo que hiciste en ese depto, jajaja!!

    Respondí al cuestionario y voté por Facu, obviamente, pero Enzo te entiende, te conoce mejor que nadie, y te dice las cosas como son... me recuerda a alguien, jajajaa, pero me parece que aún no era el tiempo de Enzo, verdad???!!

    Nena, ADN urgente vos y yo!!!

    Besotes!!!

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  6. Ayy Diosaaa! Vos y yo estamos cortadas por la misma tijera :P te entiendo, te entiendo mucho!! Igual si paso lo que yo creo que paso tuviste una metida de pata importante, pero claramente yo no estoy para discursos moralistas. Ademas, todo pasa por algo :) no tardes en contar que paso!!

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  7. Sos muy facil..
    Da asco, como el pedo que te pegaste

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  8. Nooooooooooo.... con Orlando nooooooo!!!!! No me gusta ese flaco....
    Qué cagadas nos mandamos en pedo, carajo!!

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  9. Esa frase no tengo registros de haber sido cumplida alguna vez (la del ratito).

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