- ¿Qué tenes en el cuello Diosa? - me preguntó mi mamá. Fui al baño a mirarme, paradójicamente parecían "chupones", pero claramente no tenían chance de serlo.
- No sé, me pica un poco.
- Vas a tener que ponerte algo, sino te va a quedar la marca.
Con el correr de las horas, la picazón aumentaba, motivo por el cual decidí sacar turno con el dermatólogo.
Apenas entré al consultorio, el doctor sentenció:
- Es el esmalte.
- ¿En serio?
- Si, pero para que te quedes tranquila, vamos a hacer las pruebas.
Llevé los mil millones de frasquitos de esmalte que tenía en casa, y el señor me llenó la espalda de algodoncitos con una muestra de cada uno. Dicho y hecho, al otro día tenía la espalda llena de ampollitas.
- No podés pintarte más las uñas querida. Ni siquiera los hipoalergénicos, nada.
Mi cara se transformó, y el médico quedó impactado de ver como algo estético y sin sentido me afectaba tanto.
- Mínimo pasá un año sin nada, y después si querés volvemos a probar.
Para mi era lapocalipsis! Poco a poco me fui deshaciendo de los frasquitos, con dolor, casi con tristeza.
- ¡Mis uñas! Van a quedar desnuditas ahora...
- No es algo tan grave. - objetó Facundo mientras volvíamos de llevar a mi compañera la rubia a la casa.
Lo habíamos encontrado de casualidad en la esquina de Crow's después de una noche sin pena y sin gloria. Me había cruzado a Orlando, pero él andaba preocupado buscando a alguien más. Entonces lo vi a Facundo parado en la esquina de en frente. Miraba para la puerta y evidentemente al no ver a nadie conocido, volvió a encarar hacia su auto.
- Llamalo!! - me prepuso la blonda.
Entonces vino a nuestro encuentro.
- ¿Ya se iban? - preguntó. - Si quieren las llevo.
La rubia aceptó en seguida, argumentando que estaba "a pocas cuadras". Mágicamente las cuadras se multiplicaron y resultó ser mas lejos de lo que pensamos.
- Al final tu amiga es una trucha! - se quejó Facundo cuando quedamos solos en el auto.
- Si, yo nunca fui a la casa, sino ni en pedo dejaba que la llevaras.
- Yo no tengo problema, pero nos re verseó! Jajaja! - reía alegre. - Sé que es tarde, pero ¿querés venir a mi casa?
- Me encantaría Facu, pero en 2 horas me tengo que ir a un asado. Sino sabés que te diría que si.
- Ok. No hay problema. La próxima será.
- Seguro.
Y después de algunos besos y otros manoseos, me bajé en mi casa.
No estaba segura de haber hecho bien en rechazar la propuesta. Sabía que seguramente después me iba a arrepentir. La verdad era que el asado era mas excusa que otra cosa. Supuse que al negarme probablemente dejaría la puerta abierta para volver a verlo pronto, pero claramente me equivoqué. De todas maneras, ¿de que me hubiera servido volver a acostarme con él? Ah si, para tener un recuerdo más de lo bien que la pasaba con él, y conformarme cuando no lo tenía.
No. Ya estaba cansada de eso.
Como también estaba cansada de lo que sucedía en cada encuentro que acontecía con Enzo. Lo había visto más temprano esa noche en Crow's, y aunque hablamos normalmente, terminamos a los apretones. El me agarraba de los brazos fuertemente cada vez que yo amenazaba con tocarle el pelo. Nos reíamos, nos rozábamos, nos olíamos. Aunque cualquiera que nos veía se hubiera alejado para mantener el clima en la intimidad, la realidad es que fue todo vacío. Era como si ambos estuviéramos actuando. Enzo seguía siendo el desconocido en el que se había transformado desde hacía ya rato. Y el toqueteo que hubo en el medio lejos de divertirme, me dolía.
Y estoy segura que a él también.
Entonces, ¿qué era lo que debía hacer? Nada, el tiempo iba a traer todas las soluciones necesarias.
Increíblemente entendí, que de nada valía seguir forzando las cosas que hasta ese momento no habían dado resultado. Lo que no es, no va a ser. Sólo podía sacar de lo que tenía, lo que servía. Y justamente eso era lo difícil.
Cuando creí que lo mejor era salir al ataque, me choqué contra una pared. Un compañero recién separado e indefenso, eligió a Flavia antes que a mi. Y ella no aceptó para no armar discordia entre nosotras, pero de todas maneras me sentí una estúpida en todo sentido. No sólo por quizás interferir en lo que ellos querían de verdad, sino también por haberme ilusionado con algo que no era.
Cuando creí que lo mejor era reclutarme en el estudio y en mis responsabilidades, rendí como nunca en la facultad y en el trabajo, pero vivía con humor de perros y con los nervios de punta. Sentía angustia y no estaba contenta con lo que hacía.
Estuve varios meses muy tranquila, meditando todas mis decisiones, pensando en todo lo que había pasado anteriormente mientras lo escribía en el blog y me daba cuenta de cosas que en el momento no había percatado. A la distancia y plasmado en palabras, todo es distinto.
Cuando quería conocer gente nueva, o no resultaba, o estaban de novios, o algo tenían para que la cosa no prosperaba. Parecía meada por en elefante!
Sin embargo a mi al rededor las cosas funcionaban bien. Yani estaba enamoradísima de un compañero de trabajo. Tomi y Rosa parecía que habían pegado buena onda y de ahí podía surgir una relación. Emi también se había enganchado con una amiga de Marina. ¿Y yo? Yo miraba al resto cual espectadora, aconsejando, escuchando. Participaba en modo pasivo.
Pero una fiera puede calmarse un rato, no todo el tiempo...
...no faltaba tanto para que volviera a las andanzas.
miércoles, 25 de mayo de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
Can't take my eyes off of you
- Diosa, se me parten los ovarios, me acaba de venir y no doy más. ¡Un dolor de cintura! - se quejaba Renata.
- Si, me imagino. A mi por suerte no me vino todav.... - me frené de repente en el medio de la frase. Mi cara cambió completamente.
- ¿Pasó algo?
- No, nada. ¿Qué día es hoy? - Empece a hacer cuentas. Un calor se apoderó de mi cuerpo. En seguida hice memoria.
- ¿No te vino todavía?
- No.
- ¿Cuándo fue la última vez que....?
- Con Facundo, la otra vez, te acordás...
- Pero se cuidaron...
- ¡¡Obvio!! Primero que Facundo no es como Orlando, y segundo que después de lo que pasó la otra vez ya aprendí!
- ¿Entonces? ¿Vos sos regular?
- Para nada!! Me ha pasado de estar dos meses sin que me venga...
- Ahhh!! Y bue, si es normal de que te preocupás??
- Es que pasó algo... O sea, nosotros nos cuidamos, pero tuvimos un accidente...
- ¿Qué accidente?
Retrocedí a aquella noche, y recordé cada detalle. Imposible olvidarme de lo lindo que había sido todo. Incluso cuando nos dimos cuenta que el preservativo se había roto. Facundo en seguida actuó y lo cambió sin que nada perjudique el momento.
- O sea, todavía no había habido riesgos, entendes? - expliqué.
- Igual Diosa, viste que si el diablo quiere meter la cola, lo hace! Deberías ir al médico.
La verdad es que no es algo que me agrade ir al doctor, y menos para temas como estos. Aparte conociendo que es algo normal en mi, decidí esperar unos días. De todas maneras, durante un mes estuve pensando toda clase de historias: ¿un embarazo de Facundo sería un castigo o un regalo divino? Mi cabeza imaginó un millón de posibilidades, y a pesar de que un hijo era lo último que necesitaba, ésta vez no tenía el mismo temor que con Orlando. Con Facundo sabía que las cosas serían diferentes.
Pero mi telenovela terminó cuando una mañana me desperté indispuesta. La llamé a Renata y respiramos juntas ante tal alivio. Y mi familia con mi gran amor se derrumbó de toda ilusión.
Roberto me llamó para invitarme junto con Julián, mi compañero de religión rara, y dos alumnos de la facultad, a cenar a la casa comida salteña. Fuimos hasta Belgrano R y llegamos a su departamento, en el que vive solo con sus dos gatas.
Los tamales eran feos, pero el locro safó bastante. El postre lo pasé por alto: quesadilla con miel, no me agradaba. Volvimos en el auto de uno de los chicos, Julián vomitando por la medidita de whisky que le habían dado a probar. Me dejaron a pocas cuadras de Crow's y me fui caminando el encuentro de Mecha e Inés que estaban allá. La noche fue rara, el pub estaba más lleno que nunca, pero sin embargo no había ninguno de los clásicos. Ni siquiera Facundo. ¿A dónde estaría yendo?. Desde que había cambiado de facultad y ahora tenía amigos nuevos (y de otros barrios), ya no lo veía como antes.
Pero para mi sorpresa, como dice la canción: "siempre hay una vuelta de tuerca más".
El viernes de esa semana, volvía del gimnasio del barrio caminando con mi amiga Yiyo.
- Me mató cuando hicimos la coreo de la de Shakira! La de shortcito rojo se sacudía toda!!
- Jaja! A mi me encanta hacer la de reggaetón! Si mañana salimos, la hacemos! La profe dijo que... - pero me detuve en el medio de la frase. Frené en seco y Yiyo me miró extrañada.
- ¿Qué pasa?
- Mmmm, no me hagas caso. - contesté. - ¿Qué te estaba diciendo? - Pero no escuché la respuesta de mi amiga. Seguí mirando el auto que salía del estacionamiento del supermercado. No era posible que todos los Fiat Uno negros que veía me parecieran que era Facundo. ¡Pero se parecía tanto!. Adentro, manejaba un chico bastante parecido a él, pero la gorrita en la cabeza no me dejaba mirarlo demasiado. Pero cuando el auto dobló en la calle vi la patente y lo confirmé: era él.
- ¿Me estás escuchando Diosa?
- Perdoname Yi! Pero era Facundo!
- ¿Quién? ¿Dónde?
- ¡En ese auto! ¡Y me miró! ¿Por que no me saludó?
- Capaz no te reconoció! Mirá en el estado en el que estamos! Jogging, zapatillas, pelo atado y todas transpiradas!
- Si, está acostumbrado a verme siempre toda producida jaja! - reí. Pero no pude quedarme con la intriga. Saqué el celular y le mandé un mensaje:
"No saludes vos eh!"
Con Yiyo seguimos caminando a nuestras casas, cuando mi celular sonó. Facundo me estaba llamando.
- ¿Hola?
- Hola, Diosa!
- ¿Qué hacés Facu?!
- Bien! No te ví! ¿Dónde estabas?
- Caminando por la calle. Te ví saliendo del Super. Pensé que me habías visto vos también.
- No, la verdad que no!
- Mejor, estoy re crota viniendo del gimnasio!
- Jajaja! Siempre dije que envidiaba tu predisposición para el ejercicio! Yo fui a comprar carne que a la noche vienen unos amigos a comer un asado.
- ¡Ah, que rico!
- Si, ¿vos salís?
- Ni idea!
- Bueno, seguramente después andaremos por Crow's, asique...
¿Asique qué? ¿Tan difícil era que me dijera algo directamente alguna vez? Hablamos de otros temas hasta que llegó a su casa y tuvo que abrir el garage y con el celular se le complicaba. Claramente no fui a Crow's y no lo ví.
Pero si de destino hablamos, el sábado la tuerca seguía dando vueltas.
Salida con Renata y Yiyo. Ellas querían volver caminando o en colectivo, a lo que yo, después de mi experiencia con los pibes y los palos, me negué. Da la casualidad que justo cruzando una esquina, veo pasar a Fede y su primo en un super 307 rojo lustrado.
- ¡Diosa! - me gritó Fede.
- ¿Vas para tu casa?
- Si, te llevamos?
- ¡Dale!
Me subí y vi que el que manejaba era Beto, un amigo de ellos que había visto un par de veces. Muy lindo, no exagero. Tanto, que no había notado la sangre en la remera de mi amigo.
- ¡Fede! ¿Qué te pasó?
- Me pegó un flaco en la esquina de Crow's sin motivo aparente. Parece que esta celoso de una amiga mia...igual cualquiera. No pude ni reaccionar porque me vino de atrás.
- ¿Puede ser que siempre te pasa algo a vos nene?
- Si, bajón!
Yo viajaba chocha de la vida en el auto del lindo de Beto, cuando en un semáforo de la avenida volví a ver ese auto. Si, ¿cuál otro?. Facundo paró justito al lado nuestro, y ahí no hubo escapatoria: me vió bien vista!.
En dos días, lo había cruzado de pura casualidad dos veces en situaciones y momentos diferentes.
Estaba claro que estas cosas no me beneficiaban.
Tampoco me hizo bien cuando me ayudó a elegir una cámara de fotos semi profesional para los 50 de mi tío. O cuando me ayudó a conseguir por internet una película francesa que necesitaba mi mamá para el colegio. Facundo tenía el defecto de ser bien predispuesto. Si yo le llegaba a pedir algo, él removía cielo y tierra hasta que yo lo tuviera. En ambos favores, se preocupó hasta que me los resolvió.
¿Cómo podía yo odiar a alguien así? O peor aún, ¿Cómo podía olvidarme de él? ¿Iba a ser posible de una buena vez por todas cortar por lo sano esta relación?
Sabía que no...
...pero ya era hora de hacer algo.
- Si, me imagino. A mi por suerte no me vino todav.... - me frené de repente en el medio de la frase. Mi cara cambió completamente.
- ¿Pasó algo?
- No, nada. ¿Qué día es hoy? - Empece a hacer cuentas. Un calor se apoderó de mi cuerpo. En seguida hice memoria.
- ¿No te vino todavía?
- No.
- ¿Cuándo fue la última vez que....?
- Con Facundo, la otra vez, te acordás...
- Pero se cuidaron...
- ¡¡Obvio!! Primero que Facundo no es como Orlando, y segundo que después de lo que pasó la otra vez ya aprendí!
- ¿Entonces? ¿Vos sos regular?
- Para nada!! Me ha pasado de estar dos meses sin que me venga...
- Ahhh!! Y bue, si es normal de que te preocupás??
- Es que pasó algo... O sea, nosotros nos cuidamos, pero tuvimos un accidente...
- ¿Qué accidente?
Retrocedí a aquella noche, y recordé cada detalle. Imposible olvidarme de lo lindo que había sido todo. Incluso cuando nos dimos cuenta que el preservativo se había roto. Facundo en seguida actuó y lo cambió sin que nada perjudique el momento.
- O sea, todavía no había habido riesgos, entendes? - expliqué.
- Igual Diosa, viste que si el diablo quiere meter la cola, lo hace! Deberías ir al médico.
La verdad es que no es algo que me agrade ir al doctor, y menos para temas como estos. Aparte conociendo que es algo normal en mi, decidí esperar unos días. De todas maneras, durante un mes estuve pensando toda clase de historias: ¿un embarazo de Facundo sería un castigo o un regalo divino? Mi cabeza imaginó un millón de posibilidades, y a pesar de que un hijo era lo último que necesitaba, ésta vez no tenía el mismo temor que con Orlando. Con Facundo sabía que las cosas serían diferentes.
Pero mi telenovela terminó cuando una mañana me desperté indispuesta. La llamé a Renata y respiramos juntas ante tal alivio. Y mi familia con mi gran amor se derrumbó de toda ilusión.
Roberto me llamó para invitarme junto con Julián, mi compañero de religión rara, y dos alumnos de la facultad, a cenar a la casa comida salteña. Fuimos hasta Belgrano R y llegamos a su departamento, en el que vive solo con sus dos gatas.
Los tamales eran feos, pero el locro safó bastante. El postre lo pasé por alto: quesadilla con miel, no me agradaba. Volvimos en el auto de uno de los chicos, Julián vomitando por la medidita de whisky que le habían dado a probar. Me dejaron a pocas cuadras de Crow's y me fui caminando el encuentro de Mecha e Inés que estaban allá. La noche fue rara, el pub estaba más lleno que nunca, pero sin embargo no había ninguno de los clásicos. Ni siquiera Facundo. ¿A dónde estaría yendo?. Desde que había cambiado de facultad y ahora tenía amigos nuevos (y de otros barrios), ya no lo veía como antes.
Pero para mi sorpresa, como dice la canción: "siempre hay una vuelta de tuerca más".
El viernes de esa semana, volvía del gimnasio del barrio caminando con mi amiga Yiyo.
- Me mató cuando hicimos la coreo de la de Shakira! La de shortcito rojo se sacudía toda!!
- Jaja! A mi me encanta hacer la de reggaetón! Si mañana salimos, la hacemos! La profe dijo que... - pero me detuve en el medio de la frase. Frené en seco y Yiyo me miró extrañada.
- ¿Qué pasa?
- Mmmm, no me hagas caso. - contesté. - ¿Qué te estaba diciendo? - Pero no escuché la respuesta de mi amiga. Seguí mirando el auto que salía del estacionamiento del supermercado. No era posible que todos los Fiat Uno negros que veía me parecieran que era Facundo. ¡Pero se parecía tanto!. Adentro, manejaba un chico bastante parecido a él, pero la gorrita en la cabeza no me dejaba mirarlo demasiado. Pero cuando el auto dobló en la calle vi la patente y lo confirmé: era él.
- ¿Me estás escuchando Diosa?
- Perdoname Yi! Pero era Facundo!
- ¿Quién? ¿Dónde?
- ¡En ese auto! ¡Y me miró! ¿Por que no me saludó?
- Capaz no te reconoció! Mirá en el estado en el que estamos! Jogging, zapatillas, pelo atado y todas transpiradas!
- Si, está acostumbrado a verme siempre toda producida jaja! - reí. Pero no pude quedarme con la intriga. Saqué el celular y le mandé un mensaje:
"No saludes vos eh!"
Con Yiyo seguimos caminando a nuestras casas, cuando mi celular sonó. Facundo me estaba llamando.
- ¿Hola?
- Hola, Diosa!
- ¿Qué hacés Facu?!
- Bien! No te ví! ¿Dónde estabas?
- Caminando por la calle. Te ví saliendo del Super. Pensé que me habías visto vos también.
- No, la verdad que no!
- Mejor, estoy re crota viniendo del gimnasio!
- Jajaja! Siempre dije que envidiaba tu predisposición para el ejercicio! Yo fui a comprar carne que a la noche vienen unos amigos a comer un asado.
- ¡Ah, que rico!
- Si, ¿vos salís?
- Ni idea!
- Bueno, seguramente después andaremos por Crow's, asique...
¿Asique qué? ¿Tan difícil era que me dijera algo directamente alguna vez? Hablamos de otros temas hasta que llegó a su casa y tuvo que abrir el garage y con el celular se le complicaba. Claramente no fui a Crow's y no lo ví.
Pero si de destino hablamos, el sábado la tuerca seguía dando vueltas.
Salida con Renata y Yiyo. Ellas querían volver caminando o en colectivo, a lo que yo, después de mi experiencia con los pibes y los palos, me negué. Da la casualidad que justo cruzando una esquina, veo pasar a Fede y su primo en un super 307 rojo lustrado.
- ¡Diosa! - me gritó Fede.
- ¿Vas para tu casa?
- Si, te llevamos?
- ¡Dale!
Me subí y vi que el que manejaba era Beto, un amigo de ellos que había visto un par de veces. Muy lindo, no exagero. Tanto, que no había notado la sangre en la remera de mi amigo.
- ¡Fede! ¿Qué te pasó?
- Me pegó un flaco en la esquina de Crow's sin motivo aparente. Parece que esta celoso de una amiga mia...igual cualquiera. No pude ni reaccionar porque me vino de atrás.
- ¿Puede ser que siempre te pasa algo a vos nene?
- Si, bajón!
Yo viajaba chocha de la vida en el auto del lindo de Beto, cuando en un semáforo de la avenida volví a ver ese auto. Si, ¿cuál otro?. Facundo paró justito al lado nuestro, y ahí no hubo escapatoria: me vió bien vista!.
En dos días, lo había cruzado de pura casualidad dos veces en situaciones y momentos diferentes.
Estaba claro que estas cosas no me beneficiaban.
Tampoco me hizo bien cuando me ayudó a elegir una cámara de fotos semi profesional para los 50 de mi tío. O cuando me ayudó a conseguir por internet una película francesa que necesitaba mi mamá para el colegio. Facundo tenía el defecto de ser bien predispuesto. Si yo le llegaba a pedir algo, él removía cielo y tierra hasta que yo lo tuviera. En ambos favores, se preocupó hasta que me los resolvió.
¿Cómo podía yo odiar a alguien así? O peor aún, ¿Cómo podía olvidarme de él? ¿Iba a ser posible de una buena vez por todas cortar por lo sano esta relación?
Sabía que no...
...pero ya era hora de hacer algo.
sábado, 9 de abril de 2011
Somos tan frágiles
Cuando empezó a llover entendí todo. El refrán estaba mal escrito: después de tanto sol, era de esperarse semejante temporal.
Por la minúscula ventana de la habitación de Facundo, podía llegar a ver como el viento golpeaba los árboles y desparramaba la lluvia por todos lados. Era fácil imaginarse que la calle prontamente estaría inundada.
- Llueve mucho. - dije preocupada mientras acariciaba sus largas pestañas. Estaba pasando el mejor fin de semana junto a la persona que más quería, y uno de mis mayores miedos me había pisado los talones todo el tiempo.
- Bueno, te quedás hasta que pare y listo!
La idea era genial, ¿qué podía ser más romántico que eso?. Pero era tarde y debía regresar a mi casa. Con semejante tormenta, mi familia iba a preocuparse si no volvía, y la excusa del desayuno no iba a funcionar esta vez.
- ¿Y si no para?
- No te vas...
¡Con las ganas que tenía de quedarme! Facundo no dejaba de acariciarme entera, de mirarme fijo a los ojos, de besarme toda la cara. Sé que nunca seré objetiva con él, pero aseguro firmemente que como amante es muy atento y cariñoso. No con palabras, característico en él, no dice mucho. Pero si lo hace, y con todo el cuerpo. Al fin y al cabo eso es lo más importante, no?
- Facu... ¿Me llevás?
Sin contestar, se acomodó en la cama arriba mio y sin dejarme mover, me regaló sus mejores caricias.
- En serio te digo! No estás colaborando! - dije cómplice. - Más tarde va a ser peor...digo, por la lluvia...
Me costó convencerlo, pero logré que se aparte de mi para ponerse el short. Busqué mi ropa en la oscuridad, pero solo encontré mi vestido negro.
- ¿Dónde está mi ropa interior? ¡Facundo devolvémela!
- No, volvé así. No la necesitás...
- ¿Qué? ¡No, dale! Me tengo que vestir!! Cómo voy a...
- Volvete así. Con el vestido nada mas. ¿Quién se va a dar cuenta?
- Pero, ¿y la ropa?
- Ok, te la doy. Pero la guardas en la cartera. Si te la vas a poner me la quedo...
Por un instante me pareció una locura. ¡Que depravado! Pero no, no había malas intenciones en su mirada. ¿Debía aceptar su propuesta?
- Bueno, está bien. Pero me resulta raro... - dije colorada.
- No pasa nada!
¿Le estaría cumpliendo una especie de fantasía o morbo? De todos modos, no me molestaba. Bajamos al living, y a pesar de mi miedo de ser descubierta, parecía que Facundo tenía razón y en su casa todos dormían plácidamente hasta tarde. Subimos al auto, un poco mojada por el temporal e incómoda por la falta de costumbre de andar sin ropa interior y en vestido.
Las calles estaban un poco inundadas, como había imaginado, por lo que íbamos despacito. En el camino nos cruzamos de todo, hasta un cortejo fúnebre. ¿Sería mal augurio? Pero lo más extraño para mi, fue cuando en un semáforo sentí la mano de Facundo por debajo de la pollera. Ese era el motivo de su extraño pedido. Lejos de avergonzarme, la adrenalina corrió por mi cuerpo. Hasta que el semáforo cambió y tuvo que seguir manejando.
Llegamos a mi casa y en cuanto bajé del auto me di cuenta que el cuento de hadas había acabado. No había rastros en mi cuerpo (ni siquiera las mas remotas esperanzas) de que al día siguiente volvería a saber algo de Facundo.
Y así fue.
Pasó una semana entera antes de volver a saber algo de él. No hubo llamados, mensajes, chat, nada. Solo la misma angustia de siempre. ¿Pero que otra cosa podía hacer más que resignarme a que nunca tendría su amor? ¿Había chance de jugármelas? ¿Tenía alguna manera de cambiar de táctica? No lo sabía. Nunca tuve esas respuestas.
Pero de haber sabido que durante todo este año iba a costarme tanto lograr volver a sentir algo parecido a lo que sentí ese fin de semana a su lado, de seguro hubiera hecho algo distinto a la inmutabilidad que adopté.
Los días avanzaron, mi vida continuó. Con Enzo retomé la conversación. Aunque su actitud había cambiado totalmente después de la discución borracha que habíamos tenído, de todas maneras ya no teníamos la misma calidad de charlas.
- Necesito que le pidas a tu tío que me haga socio del club. - me había dicho varias veces. La vieja herida en mi, me hacía pensar que el intento de arreglar nuestra relación, era solamente para conseguir este beneficio.
- ¿Me estás usando para tu conveniencia Enzo? - le pregunté.
- Diosa, puedo tolerar cualquier ataque de rebelde way que tengas, menos este. Sabés perfectamente que siempre estuve cuando me necesitaste. Me parece que estás un poco perseguida.
- Dale, tirame el fardo a mi, como hacés siempre!
- No. Es que el planteo es tuyo, por eso lo hago. Yo sé perfectamente que mis sentimientos hacia vos no cambiaron. Sos vos la que venís a decirme que sentís algo diferente. Estás un poco perseguida...
- Está bien Enzo, dejemosló ahí. Yo soy la perseguida, acá no pasa nada. Cuando hable con mi tío te averiguo.
A veces es preferible tragarse la bronca y agachar la cabeza. No me hacía bien discutir con él: a pesar de todo, todavía lo quería demasiado.
Yanina había arreglado con los compañeros de su nuevo trabajo para ir a cenar el viernes a la salida. Me pidió si podía acompañarla para no ser la única mujer, para hacerle la pata y para que de paso yo conociera a los "lindos" chicos de sistemas. Asique me fuí hasta el centro a buscarla y esperé hasta que saliera.
- Todo mal Diosa. - me dijo cuando vino sola a mi encuentro.
- ¿Qué pasó?
- Se cayó la salida!
- ¿¡Qué?! - exclamé indignada. Me había hecho ir hasta allá al cuete.
- Sí, estaban todos cansados y no quisieron.
- Pensé que si me habías pedido que viniera porque era algo seguro.
- Bueno, ya está. ¿Vamos a comer por acá?
- Y sí, dale. ¿Conocés algún lugar lindo? - pregunté al ver que no tenía otra opción.
- ¿Vamos a Mac Donalds?
- Ay no Yani! Aprovechemos para ir otro lugar ya que andamos por acá! A Mac podemos ir por casa!
- Pero yo quiero ir a Mac! Dale!!!
- Yani, aparte vos te la pasas comiendo en Mac Donalds cuando sabés que el médico no te lo recomendó...
- No importa, dale!! - y empezó a caminar por la vereda. No tuve opción, tuve que seguirla. Segundo porotito de la noche.
Llegamos a un local de pleno centro e hicimos nuestro pedido.
- ¿Vamos para Crow's? - me preguntó.
- Pensé que ibas a querer quedarnos, no volver para casa.
- Si, pero hoy es viernes, que se yo. Vayamos para allá, no?
En esa propuesta no puse demasiada resistencia ya que amo ir a Crow's y estar cerca de casa garantiza encontrar algún conocido.
Dicho y hecho. Cuando llegamos a mi querido pub, nos encontramos con Orlando y su super grupete de amigos. Sergio, el que había estado con Yanina, en seguida se acercó a saludarnos.
- ¿Cómo andan divinas?
Sin embargo, Yanina a penas si lo saludó.
- Voy al baño, ahora vengo. - me dijo. Yo me quedé charlando con Sergio en la barra mientras pedíamos dos tragos para compartir. Orlando iba y venía con gente que se encontraba. Pero todo empezó a extrañarme cuando Yanina no regresaba.
- Voy a buscar a Yani! - le dije a Sergio dejándolo solo. Pero al rato regresé sin éxito en mi búsqueda: Yanina no estaba en ningún lugar de Crow's. La llamé al celular. Nada. Mensaje de texto. Nada. La situación me empezaba a preocupar.
- ¿No la viste a Yani? - le pregunté a Orlando.
- No, la vi cerca de la puerta hace un rato.
Seguí insistiendo al celular hasta que me atendió.
- ¡Yani! ¿Dónde estás?
- En un auto.
- ¿Qué auto?
- Un remis, estoy llegando a casa.
- ¿¿¿¡¡¡Qué!!!??? - Sergio me miró preocupado ante mi exclamación.
- Si Diosa, me pedí un auto y me vine.
- ¿Sin decirme nada? ¿En que estabas pensando Yani? ¡Por Dios! ¿Porque me dejaste sola?
- Porque estabas con Orlando. Aprovechá, andate con él, dale.
- Yo no me voy con nadie nena! Yo había salido con vos, y estábamos tomando algo y desapareciste sin ni siquiera avisarme. Orlando si apenas nos saludó! ¿Qué te pasa?
- Pasá que yo ya no estoy para estas cosas...
- ¿Qué cosas? De que me hablás...estuve atrás tuyo todo el día! Que ir al centro, que cena, que volver, quenosequé...¿Qué cosas?
- No estoy para irme de un boliche a coger con cualquiera como antes...
Y me cortó. No entendí nada. ¿Cómo había sido posible que haya llegado a esa conclusión? Yo había tenido paciencia todo el día, le soporté mil caprichos porque sabía lo mal que la había pasado ese último tiempo. Pero no merecía que me deje de esa manera. Me pedí un remis y me fui a mi casa, a pesar de la insistencia de Sergio y la presencia intimidante de Orlando.
¿Qué era lo que estaba pasando? ¿De que me servía entregar tanto amor? Facundo ni siquiera lo notaba, Enzo me usaba y Yanina no valoraba lo que hacía por ella...
...¿Sería yo la equivocada?
Por la minúscula ventana de la habitación de Facundo, podía llegar a ver como el viento golpeaba los árboles y desparramaba la lluvia por todos lados. Era fácil imaginarse que la calle prontamente estaría inundada.
- Llueve mucho. - dije preocupada mientras acariciaba sus largas pestañas. Estaba pasando el mejor fin de semana junto a la persona que más quería, y uno de mis mayores miedos me había pisado los talones todo el tiempo.
- Bueno, te quedás hasta que pare y listo!
La idea era genial, ¿qué podía ser más romántico que eso?. Pero era tarde y debía regresar a mi casa. Con semejante tormenta, mi familia iba a preocuparse si no volvía, y la excusa del desayuno no iba a funcionar esta vez.
- ¿Y si no para?
- No te vas...
¡Con las ganas que tenía de quedarme! Facundo no dejaba de acariciarme entera, de mirarme fijo a los ojos, de besarme toda la cara. Sé que nunca seré objetiva con él, pero aseguro firmemente que como amante es muy atento y cariñoso. No con palabras, característico en él, no dice mucho. Pero si lo hace, y con todo el cuerpo. Al fin y al cabo eso es lo más importante, no?
- Facu... ¿Me llevás?
Sin contestar, se acomodó en la cama arriba mio y sin dejarme mover, me regaló sus mejores caricias.
- En serio te digo! No estás colaborando! - dije cómplice. - Más tarde va a ser peor...digo, por la lluvia...
Me costó convencerlo, pero logré que se aparte de mi para ponerse el short. Busqué mi ropa en la oscuridad, pero solo encontré mi vestido negro.
- ¿Dónde está mi ropa interior? ¡Facundo devolvémela!
- No, volvé así. No la necesitás...
- ¿Qué? ¡No, dale! Me tengo que vestir!! Cómo voy a...
- Volvete así. Con el vestido nada mas. ¿Quién se va a dar cuenta?
- Pero, ¿y la ropa?
- Ok, te la doy. Pero la guardas en la cartera. Si te la vas a poner me la quedo...
Por un instante me pareció una locura. ¡Que depravado! Pero no, no había malas intenciones en su mirada. ¿Debía aceptar su propuesta?
- Bueno, está bien. Pero me resulta raro... - dije colorada.
- No pasa nada!
¿Le estaría cumpliendo una especie de fantasía o morbo? De todos modos, no me molestaba. Bajamos al living, y a pesar de mi miedo de ser descubierta, parecía que Facundo tenía razón y en su casa todos dormían plácidamente hasta tarde. Subimos al auto, un poco mojada por el temporal e incómoda por la falta de costumbre de andar sin ropa interior y en vestido.
Las calles estaban un poco inundadas, como había imaginado, por lo que íbamos despacito. En el camino nos cruzamos de todo, hasta un cortejo fúnebre. ¿Sería mal augurio? Pero lo más extraño para mi, fue cuando en un semáforo sentí la mano de Facundo por debajo de la pollera. Ese era el motivo de su extraño pedido. Lejos de avergonzarme, la adrenalina corrió por mi cuerpo. Hasta que el semáforo cambió y tuvo que seguir manejando.
Llegamos a mi casa y en cuanto bajé del auto me di cuenta que el cuento de hadas había acabado. No había rastros en mi cuerpo (ni siquiera las mas remotas esperanzas) de que al día siguiente volvería a saber algo de Facundo.
Y así fue.
Pasó una semana entera antes de volver a saber algo de él. No hubo llamados, mensajes, chat, nada. Solo la misma angustia de siempre. ¿Pero que otra cosa podía hacer más que resignarme a que nunca tendría su amor? ¿Había chance de jugármelas? ¿Tenía alguna manera de cambiar de táctica? No lo sabía. Nunca tuve esas respuestas.
Pero de haber sabido que durante todo este año iba a costarme tanto lograr volver a sentir algo parecido a lo que sentí ese fin de semana a su lado, de seguro hubiera hecho algo distinto a la inmutabilidad que adopté.
Los días avanzaron, mi vida continuó. Con Enzo retomé la conversación. Aunque su actitud había cambiado totalmente después de la discución borracha que habíamos tenído, de todas maneras ya no teníamos la misma calidad de charlas.
- Necesito que le pidas a tu tío que me haga socio del club. - me había dicho varias veces. La vieja herida en mi, me hacía pensar que el intento de arreglar nuestra relación, era solamente para conseguir este beneficio.
- ¿Me estás usando para tu conveniencia Enzo? - le pregunté.
- Diosa, puedo tolerar cualquier ataque de rebelde way que tengas, menos este. Sabés perfectamente que siempre estuve cuando me necesitaste. Me parece que estás un poco perseguida.
- Dale, tirame el fardo a mi, como hacés siempre!
- No. Es que el planteo es tuyo, por eso lo hago. Yo sé perfectamente que mis sentimientos hacia vos no cambiaron. Sos vos la que venís a decirme que sentís algo diferente. Estás un poco perseguida...
- Está bien Enzo, dejemosló ahí. Yo soy la perseguida, acá no pasa nada. Cuando hable con mi tío te averiguo.
A veces es preferible tragarse la bronca y agachar la cabeza. No me hacía bien discutir con él: a pesar de todo, todavía lo quería demasiado.
Yanina había arreglado con los compañeros de su nuevo trabajo para ir a cenar el viernes a la salida. Me pidió si podía acompañarla para no ser la única mujer, para hacerle la pata y para que de paso yo conociera a los "lindos" chicos de sistemas. Asique me fuí hasta el centro a buscarla y esperé hasta que saliera.
- Todo mal Diosa. - me dijo cuando vino sola a mi encuentro.
- ¿Qué pasó?
- Se cayó la salida!
- ¿¡Qué?! - exclamé indignada. Me había hecho ir hasta allá al cuete.
- Sí, estaban todos cansados y no quisieron.
- Pensé que si me habías pedido que viniera porque era algo seguro.
- Bueno, ya está. ¿Vamos a comer por acá?
- Y sí, dale. ¿Conocés algún lugar lindo? - pregunté al ver que no tenía otra opción.
- ¿Vamos a Mac Donalds?
- Ay no Yani! Aprovechemos para ir otro lugar ya que andamos por acá! A Mac podemos ir por casa!
- Pero yo quiero ir a Mac! Dale!!!
- Yani, aparte vos te la pasas comiendo en Mac Donalds cuando sabés que el médico no te lo recomendó...
- No importa, dale!! - y empezó a caminar por la vereda. No tuve opción, tuve que seguirla. Segundo porotito de la noche.
Llegamos a un local de pleno centro e hicimos nuestro pedido.
- ¿Vamos para Crow's? - me preguntó.
- Pensé que ibas a querer quedarnos, no volver para casa.
- Si, pero hoy es viernes, que se yo. Vayamos para allá, no?
En esa propuesta no puse demasiada resistencia ya que amo ir a Crow's y estar cerca de casa garantiza encontrar algún conocido.
Dicho y hecho. Cuando llegamos a mi querido pub, nos encontramos con Orlando y su super grupete de amigos. Sergio, el que había estado con Yanina, en seguida se acercó a saludarnos.
- ¿Cómo andan divinas?
Sin embargo, Yanina a penas si lo saludó.
- Voy al baño, ahora vengo. - me dijo. Yo me quedé charlando con Sergio en la barra mientras pedíamos dos tragos para compartir. Orlando iba y venía con gente que se encontraba. Pero todo empezó a extrañarme cuando Yanina no regresaba.
- Voy a buscar a Yani! - le dije a Sergio dejándolo solo. Pero al rato regresé sin éxito en mi búsqueda: Yanina no estaba en ningún lugar de Crow's. La llamé al celular. Nada. Mensaje de texto. Nada. La situación me empezaba a preocupar.
- ¿No la viste a Yani? - le pregunté a Orlando.
- No, la vi cerca de la puerta hace un rato.
Seguí insistiendo al celular hasta que me atendió.
- ¡Yani! ¿Dónde estás?
- En un auto.
- ¿Qué auto?
- Un remis, estoy llegando a casa.
- ¿¿¿¡¡¡Qué!!!??? - Sergio me miró preocupado ante mi exclamación.
- Si Diosa, me pedí un auto y me vine.
- ¿Sin decirme nada? ¿En que estabas pensando Yani? ¡Por Dios! ¿Porque me dejaste sola?
- Porque estabas con Orlando. Aprovechá, andate con él, dale.
- Yo no me voy con nadie nena! Yo había salido con vos, y estábamos tomando algo y desapareciste sin ni siquiera avisarme. Orlando si apenas nos saludó! ¿Qué te pasa?
- Pasá que yo ya no estoy para estas cosas...
- ¿Qué cosas? De que me hablás...estuve atrás tuyo todo el día! Que ir al centro, que cena, que volver, quenosequé...¿Qué cosas?
- No estoy para irme de un boliche a coger con cualquiera como antes...
Y me cortó. No entendí nada. ¿Cómo había sido posible que haya llegado a esa conclusión? Yo había tenido paciencia todo el día, le soporté mil caprichos porque sabía lo mal que la había pasado ese último tiempo. Pero no merecía que me deje de esa manera. Me pedí un remis y me fui a mi casa, a pesar de la insistencia de Sergio y la presencia intimidante de Orlando.
¿Qué era lo que estaba pasando? ¿De que me servía entregar tanto amor? Facundo ni siquiera lo notaba, Enzo me usaba y Yanina no valoraba lo que hacía por ella...
...¿Sería yo la equivocada?
viernes, 18 de marzo de 2011
Alma sentenciada
- Gorda!! Salimos hoy? - me decía la voz de Renata del otro lado del celular.
- Ay, no sé...dormí poco y nada hoy... - respondí agotada.
- Si...encima no sale nadie. Yiyo me dijo que se siente mal. ¿Mecha y Yani?
- Mecha sale con Fede y Yani tiene un cumple familiar.
- ¿Qué hacemos?
- Ni idea...!
Silencio. Ninguna de las dos se decidía.
- Si querés vamos a Crow's a tomar algo tranquilas, charlamos un rato y volvemos temprano. - propuso Renata.
- Si, podríamos hacer eso, no? Pero vayamos temprano porque sino me quedo dormida en el intento!
- Dale, ahora encargo el remis y te aviso...
Y así, casi como por obligación de no quedarse un sábado en casa, arreglamos con mi nueva amiga para salir. Me pasó a buscar y fuimos derechito a buscar alguna mesita en el patio de Crow's. Renata conocía a todos los patovicas y sumado a que yo era casi socia vitalicia, entramos siempre sin hacer cola, sin documentos y sin que nos revisen.
- ¿Compramos un New Age?
Nos sentamos en la arcada de una ventana aprovechando el calor y charla va charla viene, la botella quedó vacía en seguida.
- ¿Pedimos otro?
Le conté a Renata lo sucedido el día anterior en el cine, y ella me puso al día de sus idas y venidas con su amor.
No recuerdo el momento exacto en el que comencé a marearme, pero cuando el pub se llenó nosotras estábamos a punto caramelo.
- ¿Damos unas vueltas?
Lo último que nos faltaba para quedar bien borrachas. Renata tiene la costumbre de salir con zapatos altísimos con poca estabilidad, que quedan diiiviiinos pero son contraproducentes para tomar alcohol. Salimos al patio, y ahí hay empedrado de la calle. Imaginen eso.
- ¡Qué raro verte en pedo! - me dijo una voz. Me di vuelta y vi a la última persona que esperaba ver: Enzo.
- ¿Qué te pasa? ¿Qué bardeas? - contesté de mala manera.
- Nada! Te digo que parece que te tomaste hasta el agua de los floreros!
- Yo tomo lo que quiero, no es asunto tuyo. - Me estaba por ir cuando uno de sus amigos me frenó y me preguntó como andaba. Hablamos un rato pero me di cuenta que yo solo decía incoherencias. - Tu amigo es un forro. - Dije de pronto.
- ¿Quién? ¿Enzo? ¿Por?
- Porque si! Se la da de que se la sabe todas y es un idiota más del montón!
- ¡Che Enzo! - gritó el amigo. - Por acá te están diciendo cosas feas!
Enzo se acercó con una sonrisa que a mi me revolvía la panza.
- ¿Qué te pasa teen angel? - me dijo. Y yo exploté.
- ¡¿Ves que sos un idiota?! Decime, ¿practicás para tarado o ya te recibiste?
- Que en pedo que estás!! - reía a carcajadas mientras se tocaba el pelo como galán de cine de bajo presupuesto. - Calmate un poco, dejá de gritar Diosa!
- No!!! No tengo porque bajar la voz! Que todo Crow's escuche lo forro que fuiste conmigo! - la gente que estaba al rededor nuestro miraba esperando que vuelen las copas por el aire.
- Ehh loca!! Bajá la voz en serio porque no respondo de mi eh! - y me agarró del brazo.
- No te tengo miedo. ¿Qué me vas a hacer?
- Pará pará pará!!! Calmate. Respirá profundo y decime lo que tengas para decirme sin putearme.
Suspiré. Giré sobre mi eje y me volví a mirarlo fijo.
- Desapareciste del mapa. Tanto verso de que siempre iba a poder contar con vos, de que tanto me querías, pero desapareciste como hacen todos Enzo. Eso me pasa. Me duele.
- ¿Eso era el enojo? ¿Por eso tenías que putearme? Mi sentimiento hacia vos no cambió, Diosa.
- ¿Entonces porque ya no hablamos como antes? ¿Por que terminamos siempre a las puteadas?
- No sé, supongo que deberíamos bajar un cambio los dos.
- ¡Hacete cargo alguna vez en tu vida! - grité de nuevo.
- Shhhhh!!!! Pará!!! ¿De que me tengo que hacer cargo? En todo caso los dos somos responsables.
- Yo asumo lo que quieras, apuesto que vos no.
- Ok, asumo mi parte...
- ¿Y entonces? - lo miré con tristeza. ¿Habría esperanzas de que las cosas cambien?
- Tratemos de volver a hablar como antes...
- Yo lo voy a seguir haciendo, pero me duele lo que pasó en el medio.
- Dejá de dramatizar. Madurá Diosa. No sos una teen angel, ya sos grande.
Odio cada vez que Enzo se hace el maduro y me trata de pendeja. Está a la vista que me gana por goleada en chiquilín.
- Perdoname por no ser una de las jovatas que te gustan. Soy lo que soy y si no te gusta lo lamento.
Enzo se volvió a reír.
- Bueno, está bien. Igual estás en pedo, si querés después lo hablamos. Ahora me voy con los chicos. Ojo con lo que hacés!!
Nos abrazamos a modo de reconciliación, pero se volvió a ir entre la gente sin más que una promesa de algo que yo estaba segura que iba a ser difícil de cumplir.
- ¿Todo bien? - me preguntó Renata mientras se sostenía del brazo de uno de los patovicas amigos de Crow's.
- No. - contesté triste.
- Vení, vamos adentro. - Y me agarró como pudo y me llevó. Compramos un Dr Lemon y dimos algunas vueltas antes de volver a salir al patio.
- ¡Ese es Facundo! - dije de pronto.
- ¿En serio?
- Si!! Ahí!! En la cola para entrar!!
- ¿A dónde?
Pero volví a mirar y no lo encontré. Capaz había alucinado.
Nuestro mareo terminó en lo inevitable: devolvimos en la enredadera. El patovica nos regaló una botellita de agua.
- Diosa, ¿me acompañás al baño? - me pidió Renata. Mientras íbamos me contó. - Recién Choco, uno de los de seguridad, me dijo si me iba con él!
- ¿Y que vas a hacer?
- Claramente no quiero!! Pero yo me hice la mujer fatal y ahora no se como retractarme sin quedar como una calentona!
- Ay Rena!!! Vos sola te metés en los líos eh!!
Se metió en el baño y mientras la esperaba, saqué el celular. "Las cosas que hice sin pensar, fueron las que me salieron mejor", pensé. Y entonces escribí:
"Me siento mal"
Y se lo mandé a Facundo. Al rato recibí su respuesta.
"Mal de borracha o mal de triste? Dónde estás?"
Me reí sola y se lo mostré a Renata cuando salió.
- Sos una genia! Aprovechá, no seas boluda - me dijo.
"De lo primero! Estoy en Crow's"
Ya el mareo se había esfumado, pero sin embargo lo seguía actuando para no perder el estilo y no quedar como mentirosa.
"Quedate ahí que ahora voy a buscarte"
Salté de alegría. En un fin de semana me habían salido dos cosas tal como las quería. ¿Y la desgracia cuando venía?
Al rato me mandó uno diciéndome que estaba en la puerta. Asique salí. Renata me dijo que no me preocupara por ella, que se iba en remis antes que este tal Choco se avive y la vaya a apurar.
Ya era de día, la claridad me incomodaba y los tacos en el empedrado también. Caminé hasta la valla de contención que ponen en la puerta, mientras mi vestido negro se volaba. Facundo se dio vuelta y note el cambio de su expresión al verme por primera vez vestida así. Estaba hablando con una chica a la cual tenía fichada pero que nunca me la habían presentado.
- Hola... - saludé con voz actuada y actitud de destrucción total. Nos abrazamos.
- Hola! ¿Estás bien?
- Si, ahora un poco mejor. Recién fue terrible...
- Te presento a mi prima. - me dijo mostrándome a la chica. Obviamente no dije que ya sabía su nombre y la saludé. - ¿Estás sola?
- Si. - dije mirando a mi alrededor. Renata iba caminando por la vereda y me hizo señas de que me vaya, que ella iba a estar bien. - Mi amiga se va con un chico.
- Bueno, entonces vamos al estacionamiento a buscar el auto que te llevo. Primero la dejamos a ella, te parece?
- Si, dale...gracias!
Iba a subirme en los asientos de atrás, pero la prima me dijo que yo debía viajar adelante. Con ese gesto se ganó mi confianza. Durante el viaje charlamos, cantamos y reímos los tres. Después de dejarla en la casa, bastante lejos por cierto, retomamos hacia la nuestra. A la altura de la avenida donde Facundo debería doblar para ir a mi casa, me miró y me dijo:
- ¿Estás en condiciones de ir a tu casa ya? ¿O querés que hagamos un poco de tiempo?
Se notaba de acá a Magadascar que la borrachera se me había pasado hacía rato. Yo estaba en claras condiciones de regresar a mi casa, sin embargo no quería.
- Maso, estoy un poco mareada todavía. - mentí. - ¿Pero que proponés hacer?
- Ir a mi casa. ¿Te parece?
- Bueno...
Facundo siguió de largo y fuimos camino a su casa. Esta vez cuando entramos no estaba Lautaro ni nada de que asustarme. Fui al baño y después subimos a su habitación.
Me mostró alguno de sus trabajos de la facultad que tenía en la computadora. Eran muy interesantes pero mi cabeza pensaba en otras cosas mientras emitía comentarios sobre lo que estaba mirando.
Cuando ya no había más nada para mirar, lentamente Facundo se acercó a mi para empezar a besarme. Mi vestido desapareció en unos minutos y pasamos a la cama. La escena era repetida, como un dejavú de algo que ya había pasado meses atrás. Pero había una diferencia: ya no tenía miedo...
...estaba en el lugar donde más cómoda me sentía en todo el mundo.
- Ay, no sé...dormí poco y nada hoy... - respondí agotada.
- Si...encima no sale nadie. Yiyo me dijo que se siente mal. ¿Mecha y Yani?
- Mecha sale con Fede y Yani tiene un cumple familiar.
- ¿Qué hacemos?
- Ni idea...!
Silencio. Ninguna de las dos se decidía.
- Si querés vamos a Crow's a tomar algo tranquilas, charlamos un rato y volvemos temprano. - propuso Renata.
- Si, podríamos hacer eso, no? Pero vayamos temprano porque sino me quedo dormida en el intento!
- Dale, ahora encargo el remis y te aviso...
Y así, casi como por obligación de no quedarse un sábado en casa, arreglamos con mi nueva amiga para salir. Me pasó a buscar y fuimos derechito a buscar alguna mesita en el patio de Crow's. Renata conocía a todos los patovicas y sumado a que yo era casi socia vitalicia, entramos siempre sin hacer cola, sin documentos y sin que nos revisen.
- ¿Compramos un New Age?
Nos sentamos en la arcada de una ventana aprovechando el calor y charla va charla viene, la botella quedó vacía en seguida.
- ¿Pedimos otro?
Le conté a Renata lo sucedido el día anterior en el cine, y ella me puso al día de sus idas y venidas con su amor.
No recuerdo el momento exacto en el que comencé a marearme, pero cuando el pub se llenó nosotras estábamos a punto caramelo.
- ¿Damos unas vueltas?
Lo último que nos faltaba para quedar bien borrachas. Renata tiene la costumbre de salir con zapatos altísimos con poca estabilidad, que quedan diiiviiinos pero son contraproducentes para tomar alcohol. Salimos al patio, y ahí hay empedrado de la calle. Imaginen eso.
- ¡Qué raro verte en pedo! - me dijo una voz. Me di vuelta y vi a la última persona que esperaba ver: Enzo.
- ¿Qué te pasa? ¿Qué bardeas? - contesté de mala manera.
- Nada! Te digo que parece que te tomaste hasta el agua de los floreros!
- Yo tomo lo que quiero, no es asunto tuyo. - Me estaba por ir cuando uno de sus amigos me frenó y me preguntó como andaba. Hablamos un rato pero me di cuenta que yo solo decía incoherencias. - Tu amigo es un forro. - Dije de pronto.
- ¿Quién? ¿Enzo? ¿Por?
- Porque si! Se la da de que se la sabe todas y es un idiota más del montón!
- ¡Che Enzo! - gritó el amigo. - Por acá te están diciendo cosas feas!
Enzo se acercó con una sonrisa que a mi me revolvía la panza.
- ¿Qué te pasa teen angel? - me dijo. Y yo exploté.
- ¡¿Ves que sos un idiota?! Decime, ¿practicás para tarado o ya te recibiste?
- Que en pedo que estás!! - reía a carcajadas mientras se tocaba el pelo como galán de cine de bajo presupuesto. - Calmate un poco, dejá de gritar Diosa!
- No!!! No tengo porque bajar la voz! Que todo Crow's escuche lo forro que fuiste conmigo! - la gente que estaba al rededor nuestro miraba esperando que vuelen las copas por el aire.
- Ehh loca!! Bajá la voz en serio porque no respondo de mi eh! - y me agarró del brazo.
- No te tengo miedo. ¿Qué me vas a hacer?
- Pará pará pará!!! Calmate. Respirá profundo y decime lo que tengas para decirme sin putearme.
Suspiré. Giré sobre mi eje y me volví a mirarlo fijo.
- Desapareciste del mapa. Tanto verso de que siempre iba a poder contar con vos, de que tanto me querías, pero desapareciste como hacen todos Enzo. Eso me pasa. Me duele.
- ¿Eso era el enojo? ¿Por eso tenías que putearme? Mi sentimiento hacia vos no cambió, Diosa.
- ¿Entonces porque ya no hablamos como antes? ¿Por que terminamos siempre a las puteadas?
- No sé, supongo que deberíamos bajar un cambio los dos.
- ¡Hacete cargo alguna vez en tu vida! - grité de nuevo.
- Shhhhh!!!! Pará!!! ¿De que me tengo que hacer cargo? En todo caso los dos somos responsables.
- Yo asumo lo que quieras, apuesto que vos no.
- Ok, asumo mi parte...
- ¿Y entonces? - lo miré con tristeza. ¿Habría esperanzas de que las cosas cambien?
- Tratemos de volver a hablar como antes...
- Yo lo voy a seguir haciendo, pero me duele lo que pasó en el medio.
- Dejá de dramatizar. Madurá Diosa. No sos una teen angel, ya sos grande.
Odio cada vez que Enzo se hace el maduro y me trata de pendeja. Está a la vista que me gana por goleada en chiquilín.
- Perdoname por no ser una de las jovatas que te gustan. Soy lo que soy y si no te gusta lo lamento.
Enzo se volvió a reír.
- Bueno, está bien. Igual estás en pedo, si querés después lo hablamos. Ahora me voy con los chicos. Ojo con lo que hacés!!
Nos abrazamos a modo de reconciliación, pero se volvió a ir entre la gente sin más que una promesa de algo que yo estaba segura que iba a ser difícil de cumplir.
- ¿Todo bien? - me preguntó Renata mientras se sostenía del brazo de uno de los patovicas amigos de Crow's.
- No. - contesté triste.
- Vení, vamos adentro. - Y me agarró como pudo y me llevó. Compramos un Dr Lemon y dimos algunas vueltas antes de volver a salir al patio.
- ¡Ese es Facundo! - dije de pronto.
- ¿En serio?
- Si!! Ahí!! En la cola para entrar!!
- ¿A dónde?
Pero volví a mirar y no lo encontré. Capaz había alucinado.
Nuestro mareo terminó en lo inevitable: devolvimos en la enredadera. El patovica nos regaló una botellita de agua.
- Diosa, ¿me acompañás al baño? - me pidió Renata. Mientras íbamos me contó. - Recién Choco, uno de los de seguridad, me dijo si me iba con él!
- ¿Y que vas a hacer?
- Claramente no quiero!! Pero yo me hice la mujer fatal y ahora no se como retractarme sin quedar como una calentona!
- Ay Rena!!! Vos sola te metés en los líos eh!!
Se metió en el baño y mientras la esperaba, saqué el celular. "Las cosas que hice sin pensar, fueron las que me salieron mejor", pensé. Y entonces escribí:
"Me siento mal"
Y se lo mandé a Facundo. Al rato recibí su respuesta.
"Mal de borracha o mal de triste? Dónde estás?"
Me reí sola y se lo mostré a Renata cuando salió.
- Sos una genia! Aprovechá, no seas boluda - me dijo.
"De lo primero! Estoy en Crow's"
Ya el mareo se había esfumado, pero sin embargo lo seguía actuando para no perder el estilo y no quedar como mentirosa.
"Quedate ahí que ahora voy a buscarte"
Salté de alegría. En un fin de semana me habían salido dos cosas tal como las quería. ¿Y la desgracia cuando venía?
Al rato me mandó uno diciéndome que estaba en la puerta. Asique salí. Renata me dijo que no me preocupara por ella, que se iba en remis antes que este tal Choco se avive y la vaya a apurar.
Ya era de día, la claridad me incomodaba y los tacos en el empedrado también. Caminé hasta la valla de contención que ponen en la puerta, mientras mi vestido negro se volaba. Facundo se dio vuelta y note el cambio de su expresión al verme por primera vez vestida así. Estaba hablando con una chica a la cual tenía fichada pero que nunca me la habían presentado.
- Hola... - saludé con voz actuada y actitud de destrucción total. Nos abrazamos.
- Hola! ¿Estás bien?
- Si, ahora un poco mejor. Recién fue terrible...
- Te presento a mi prima. - me dijo mostrándome a la chica. Obviamente no dije que ya sabía su nombre y la saludé. - ¿Estás sola?
- Si. - dije mirando a mi alrededor. Renata iba caminando por la vereda y me hizo señas de que me vaya, que ella iba a estar bien. - Mi amiga se va con un chico.
- Bueno, entonces vamos al estacionamiento a buscar el auto que te llevo. Primero la dejamos a ella, te parece?
- Si, dale...gracias!
Iba a subirme en los asientos de atrás, pero la prima me dijo que yo debía viajar adelante. Con ese gesto se ganó mi confianza. Durante el viaje charlamos, cantamos y reímos los tres. Después de dejarla en la casa, bastante lejos por cierto, retomamos hacia la nuestra. A la altura de la avenida donde Facundo debería doblar para ir a mi casa, me miró y me dijo:
- ¿Estás en condiciones de ir a tu casa ya? ¿O querés que hagamos un poco de tiempo?
Se notaba de acá a Magadascar que la borrachera se me había pasado hacía rato. Yo estaba en claras condiciones de regresar a mi casa, sin embargo no quería.
- Maso, estoy un poco mareada todavía. - mentí. - ¿Pero que proponés hacer?
- Ir a mi casa. ¿Te parece?
- Bueno...
Facundo siguió de largo y fuimos camino a su casa. Esta vez cuando entramos no estaba Lautaro ni nada de que asustarme. Fui al baño y después subimos a su habitación.
Me mostró alguno de sus trabajos de la facultad que tenía en la computadora. Eran muy interesantes pero mi cabeza pensaba en otras cosas mientras emitía comentarios sobre lo que estaba mirando.
Cuando ya no había más nada para mirar, lentamente Facundo se acercó a mi para empezar a besarme. Mi vestido desapareció en unos minutos y pasamos a la cama. La escena era repetida, como un dejavú de algo que ya había pasado meses atrás. Pero había una diferencia: ya no tenía miedo...
...estaba en el lugar donde más cómoda me sentía en todo el mundo.
martes, 8 de marzo de 2011
Back at your door
Cuando me lancé en el mundo de la escritura, decidí hacerlo de forma anónima. Solo de esa manera podría ser libre al escribir y no tendría miedos de involucrar a personas o relatar hechos que me comprometían. De esa forma iba a poder contar todos mis secretos. Por ese motivo, nadie nunca iba a saber que yo era LaGranDiosa.
Luego de las fiestas de fin de año, la fiesta de reyes, el cumple de Fede, y demás salidas, tenía mas que amortizados los findes que me había quedado estudiando para los benditos finales. Una tarde, Mecha me llamó para juntarnos junto con Inés en la heladería del barrio y charlar tranquilas.
- Contame alguna novedad. - me dijo Inés. - Vos siempre tenés cosas para contar, te pasa de todo!
- mmmm, me parece que no tengo nada para decir.
- ¿Cómo que no? Es casi imposible!
- Si, este mes fue más que tranquilo. No hubo mucho. ¿No Mecha? Ayudame a recordar...estoy demasiado calma!
- Es verdad. - apoyó Mecha. - Cosa rara en la Diosa eso!
- Hoy a la noche vamos al cine a ver Avatar 3D, querés venir? - me invitó Ine.
- Uy que ganas de ir al cine!! ¿Quienes van?
- Nosotras dos, Fede, el novio de Ine y Santi. Sumate!
Acepté ir. Santi era compañero del colegio, una especie de amigo gay con el que hasta compartimos habitación en Bariloche, asique no iba a tener problemas de ir con ellos.
Quedamos en encontrarnos a las 22 hs. en el cine para tener tiempo de comprar la entrada y comer algo antes de que empiece la función. A las 21 hs. se largó una tormenta que inundó todas las calles. Truenos incluidos. A pesar de mi miedo a ese tipo de noches, subí a mi habitación a cambiarme.
Mientras revolvía el placard me frené en seco y miré mi celular apoyado en la cama. Sin pensarlo lo agarré y escribí.
"Che cinéfilo! ¿Viste Avatar ya?"
Enviado. Si, a Facundo.
Al rato me llegó su respuesta.
"No. Está en mi lista de asuntos pendientes. Por?"
Recién en ese momento caí en cuenta de lo que estaba haciendo. Sólo cuando se hizo real tomé dimensión. Ya mas nerviosa, contesté.
"Si tenés ganas de sacarlo de esa lista, en un rato voy al cine con unos amigos a verla."
¿Por qué los impulsos son las acciones que mejor salen?
"¿A que hora y en que cine?"
Le mandé otro sms respondiendo sus preguntas.
"Ok, te mando sms cuando salgo de casa y te paso a buscar"
Así de sencillo. En 10 minutos acababa de planear una salida con Facundo, casi inconscientemente.
Nerviosa, me puse a revolver con mas intensidad mi ropa buscando algo apropiado. Le pedí a mi mamá que me hiciera una trenza cocida, y me pinté los ojos con colores dorados. Mientras esperaba detrás de la ventana veía como llovía sin parar. Solo respiré cuando vi su fiat negro frenando en mi puerta.
- ¿Cómo estás? - pregunté contenta cuando íbamos en camino.
- ¡Sorprendido! No puedo creer que hayas querido salir con semejante tormenta...
- Jajaja!! Es verdad!! - me reí con ganas. Otra vez comprobaba como Facundo, después de todo este tiempo, me conocía en varios aspectos. - En este 2010 busco dejar atrás algunas cosas y mejorar en otras. Éste sería un comienzo...
- El próximo podría ser que empieces a tomar gin tonic!
Llegamos al shopping y nos encontramos con los chicos. Agradecí que estuviera Santi, de lo contrario parecería salida de parejas.
- Facundo, no pienses que estamos locos. Es que somos actores! - aclaró mi amigo, después de hacer chistes tontos en complicidad con Inés.
- Él estudia cine, capaz en eso pueden encontrar cosas en común. - acoté. Facundo solo escuchaba y cada tanto agregaba algo.
- Yo no sé como podés estar enamorada de alguien tan distinto a vos...es muy aburrido este chico!! - me dijo Inés cuando fuimos al baño.
- Vos porque no lo conocés! Es divertido pero cuando está en confianza. Imaginate que los escucha a ustedes con sus locuras y se inhibe. A primera vista Facundo parece serio, pero no es.
- Parecería como si se estuviera aburriendo!!
- Te prometo que no es así. - contesté segura. De todos modos, tenía mucho miedo de que Inés tuviera razón, y la salida resulte un fiasco.
Tomamos un helado mientras esperábamos que se haga la hora de la función. Para nuestro odio, no conseguimos entradas para la 3D, asique debimos conformarnos con verla normal.
Para los que vieron la peli sabrán que es bien larguita y que si bien no es un drama, yo soy bastante susceptible, y el final me hizo emocionar. A los demás les pareció una pelotudez. A mi me encantó.
- Claro!! - gritaba Inés en la puerta del cine cuando salimos. - Ahora entiendo porque la Diosa se vino con la trenza!! ¿Qué pretendés amiga?
- Voy a alimentarme al árbol y en seguida vengo!! - reíamos.
Por suerte la lluvia había parado, y solo quedaba el aroma al pasto mojado. Santi se encargó de dejar en claro que yo volvía en el auto con Facundo, y todos los demás lo harían amuchados en el auto del novio de Inés.
- Perdón por mis amigos! - le dije ya solos en camino de vuelta. - Son medios especiales.
- No pasa nada!
Pasamos por la esquina de Crow's, pero miramos y como nadie dijo nada, Facundo siguió camino a mi casa.
- Tengo una compañera de facultad que está media pirada. - me contó
- ¿Por?
- La piba es colombiana. Se vino a vivir acá por seguir al novio. Pero ahora se pelearon y ella se fue de la casa, entonces no tiene a donde ir.
- Ah, una boluda!
- Si, está parando en la casa de otra compañera. Pero me llama por teléfono a mi, supuestamente para que yo la escuche, pero leo sus intenciones de hospedaje en casa...
- ¿Vos decís? Que atrevida...
- Si. Por eso le dije por facebook que me iba de vacaciones, y por estos días trato de no publicar nada para que no se note que en realidad estoy acá. Los últimos llamados no se los atendí.
- Dejá de meterte con locas.
- Es verdad. A esta le di una vez y ya se pensaba que se podía venir a vivir a mi casa. ¡Ni en pedo!
Claramente nunca le dije que a veces entraba a su cuenta de facebook, y que días atrás había visto esos mensajes de los que me hablaba. Una vez más confirmaba que Facundo no me mentía.
Llegamos a la puerta de mi casa y el momento de la despedida era lo peor que podía pasarme. Entonces volví a actuar por impulso.
- ¿Querés pasar a tomar algo? Un rato...
Facundo contestó casi instantaneamente:
- Bueno!
Entramos a mi casa, serví algo para tomar, y nos sentamos en la mesa a charlar.
- ¿Tantos DVD's comprás? - comentó mirando el modular. - ¿Por que no te las bajás como te expliqué?
- Porque las compra mi mamá cuando viene de trabajar, yo no le doy mucha bola. ¿Querés ver que hay? Capaz hay alguna buena para mirar...
Empezamos a revolver la pila de películas y encontré el DVD de mi cumpleaños de 15.
- El que lo editó puso canciones de Lenny Kravitz y de los Red Hot! - le conté.
- mmmm, a ver....¿podés ponerlo?
Emocionada, conecté los cables. No podía creer que Facundo me estaba pidiendo ver el video de mi fiesta.
Nos sentamos uno al lado del otro, y mientras yo le iba explicando, se fumó las 3 horas que duraba. Adelanté solo las partes de baile monótonas. Me sentí feliz. Fue como si ahora él había estado en la noche mas linda de mi vida. Conocía parte de mi historia.
Entre charla y charla, se hicieron las 9 de la mañana. Mis abuelos se despertaron y comenzaron su rutina de todos los sábados. Pero Facundo, lejos de acobardarse, saludó y siguió sentadito.
Recién a las 10, empezó a amagar para irse. Lo acompañé hasta la puerta, y solo cuando abrí la reja me dió un beso.
Fui a la cama a dormir muerta de sueño...
...pero sin saber que el próximo capítulo se escribiría al día siguiente.
Luego de las fiestas de fin de año, la fiesta de reyes, el cumple de Fede, y demás salidas, tenía mas que amortizados los findes que me había quedado estudiando para los benditos finales. Una tarde, Mecha me llamó para juntarnos junto con Inés en la heladería del barrio y charlar tranquilas.
- Contame alguna novedad. - me dijo Inés. - Vos siempre tenés cosas para contar, te pasa de todo!
- mmmm, me parece que no tengo nada para decir.
- ¿Cómo que no? Es casi imposible!
- Si, este mes fue más que tranquilo. No hubo mucho. ¿No Mecha? Ayudame a recordar...estoy demasiado calma!
- Es verdad. - apoyó Mecha. - Cosa rara en la Diosa eso!
- Hoy a la noche vamos al cine a ver Avatar 3D, querés venir? - me invitó Ine.
- Uy que ganas de ir al cine!! ¿Quienes van?
- Nosotras dos, Fede, el novio de Ine y Santi. Sumate!
Acepté ir. Santi era compañero del colegio, una especie de amigo gay con el que hasta compartimos habitación en Bariloche, asique no iba a tener problemas de ir con ellos.
Quedamos en encontrarnos a las 22 hs. en el cine para tener tiempo de comprar la entrada y comer algo antes de que empiece la función. A las 21 hs. se largó una tormenta que inundó todas las calles. Truenos incluidos. A pesar de mi miedo a ese tipo de noches, subí a mi habitación a cambiarme.
Mientras revolvía el placard me frené en seco y miré mi celular apoyado en la cama. Sin pensarlo lo agarré y escribí.
"Che cinéfilo! ¿Viste Avatar ya?"
Enviado. Si, a Facundo.
Al rato me llegó su respuesta.
"No. Está en mi lista de asuntos pendientes. Por?"
Recién en ese momento caí en cuenta de lo que estaba haciendo. Sólo cuando se hizo real tomé dimensión. Ya mas nerviosa, contesté.
"Si tenés ganas de sacarlo de esa lista, en un rato voy al cine con unos amigos a verla."
¿Por qué los impulsos son las acciones que mejor salen?
"¿A que hora y en que cine?"
Le mandé otro sms respondiendo sus preguntas.
"Ok, te mando sms cuando salgo de casa y te paso a buscar"
Así de sencillo. En 10 minutos acababa de planear una salida con Facundo, casi inconscientemente.
Nerviosa, me puse a revolver con mas intensidad mi ropa buscando algo apropiado. Le pedí a mi mamá que me hiciera una trenza cocida, y me pinté los ojos con colores dorados. Mientras esperaba detrás de la ventana veía como llovía sin parar. Solo respiré cuando vi su fiat negro frenando en mi puerta.
- ¿Cómo estás? - pregunté contenta cuando íbamos en camino.
- ¡Sorprendido! No puedo creer que hayas querido salir con semejante tormenta...
- Jajaja!! Es verdad!! - me reí con ganas. Otra vez comprobaba como Facundo, después de todo este tiempo, me conocía en varios aspectos. - En este 2010 busco dejar atrás algunas cosas y mejorar en otras. Éste sería un comienzo...
- El próximo podría ser que empieces a tomar gin tonic!
Llegamos al shopping y nos encontramos con los chicos. Agradecí que estuviera Santi, de lo contrario parecería salida de parejas.
- Facundo, no pienses que estamos locos. Es que somos actores! - aclaró mi amigo, después de hacer chistes tontos en complicidad con Inés.
- Él estudia cine, capaz en eso pueden encontrar cosas en común. - acoté. Facundo solo escuchaba y cada tanto agregaba algo.
- Yo no sé como podés estar enamorada de alguien tan distinto a vos...es muy aburrido este chico!! - me dijo Inés cuando fuimos al baño.
- Vos porque no lo conocés! Es divertido pero cuando está en confianza. Imaginate que los escucha a ustedes con sus locuras y se inhibe. A primera vista Facundo parece serio, pero no es.
- Parecería como si se estuviera aburriendo!!
- Te prometo que no es así. - contesté segura. De todos modos, tenía mucho miedo de que Inés tuviera razón, y la salida resulte un fiasco.
Tomamos un helado mientras esperábamos que se haga la hora de la función. Para nuestro odio, no conseguimos entradas para la 3D, asique debimos conformarnos con verla normal.
Para los que vieron la peli sabrán que es bien larguita y que si bien no es un drama, yo soy bastante susceptible, y el final me hizo emocionar. A los demás les pareció una pelotudez. A mi me encantó.
- Claro!! - gritaba Inés en la puerta del cine cuando salimos. - Ahora entiendo porque la Diosa se vino con la trenza!! ¿Qué pretendés amiga?
- Voy a alimentarme al árbol y en seguida vengo!! - reíamos.
Por suerte la lluvia había parado, y solo quedaba el aroma al pasto mojado. Santi se encargó de dejar en claro que yo volvía en el auto con Facundo, y todos los demás lo harían amuchados en el auto del novio de Inés.
- Perdón por mis amigos! - le dije ya solos en camino de vuelta. - Son medios especiales.
- No pasa nada!
Pasamos por la esquina de Crow's, pero miramos y como nadie dijo nada, Facundo siguió camino a mi casa.
- Tengo una compañera de facultad que está media pirada. - me contó
- ¿Por?
- La piba es colombiana. Se vino a vivir acá por seguir al novio. Pero ahora se pelearon y ella se fue de la casa, entonces no tiene a donde ir.
- Ah, una boluda!
- Si, está parando en la casa de otra compañera. Pero me llama por teléfono a mi, supuestamente para que yo la escuche, pero leo sus intenciones de hospedaje en casa...
- ¿Vos decís? Que atrevida...
- Si. Por eso le dije por facebook que me iba de vacaciones, y por estos días trato de no publicar nada para que no se note que en realidad estoy acá. Los últimos llamados no se los atendí.
- Dejá de meterte con locas.
- Es verdad. A esta le di una vez y ya se pensaba que se podía venir a vivir a mi casa. ¡Ni en pedo!
Claramente nunca le dije que a veces entraba a su cuenta de facebook, y que días atrás había visto esos mensajes de los que me hablaba. Una vez más confirmaba que Facundo no me mentía.
Llegamos a la puerta de mi casa y el momento de la despedida era lo peor que podía pasarme. Entonces volví a actuar por impulso.
- ¿Querés pasar a tomar algo? Un rato...
Facundo contestó casi instantaneamente:
- Bueno!
Entramos a mi casa, serví algo para tomar, y nos sentamos en la mesa a charlar.
- ¿Tantos DVD's comprás? - comentó mirando el modular. - ¿Por que no te las bajás como te expliqué?
- Porque las compra mi mamá cuando viene de trabajar, yo no le doy mucha bola. ¿Querés ver que hay? Capaz hay alguna buena para mirar...
Empezamos a revolver la pila de películas y encontré el DVD de mi cumpleaños de 15.
- El que lo editó puso canciones de Lenny Kravitz y de los Red Hot! - le conté.
- mmmm, a ver....¿podés ponerlo?
Emocionada, conecté los cables. No podía creer que Facundo me estaba pidiendo ver el video de mi fiesta.
Nos sentamos uno al lado del otro, y mientras yo le iba explicando, se fumó las 3 horas que duraba. Adelanté solo las partes de baile monótonas. Me sentí feliz. Fue como si ahora él había estado en la noche mas linda de mi vida. Conocía parte de mi historia.
Entre charla y charla, se hicieron las 9 de la mañana. Mis abuelos se despertaron y comenzaron su rutina de todos los sábados. Pero Facundo, lejos de acobardarse, saludó y siguió sentadito.
Recién a las 10, empezó a amagar para irse. Lo acompañé hasta la puerta, y solo cuando abrí la reja me dió un beso.
Fui a la cama a dormir muerta de sueño...
...pero sin saber que el próximo capítulo se escribiría al día siguiente.
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