viernes, 18 de marzo de 2011

Alma sentenciada

- Gorda!! Salimos hoy? - me decía la voz de Renata del otro lado del celular.
- Ay, no sé...dormí poco y nada hoy... - respondí agotada.
- Si...encima no sale nadie. Yiyo me dijo que se siente mal. ¿Mecha y Yani?
- Mecha sale con Fede y Yani tiene un cumple familiar.
- ¿Qué hacemos?
- Ni idea...!
Silencio. Ninguna de las dos se decidía.
- Si querés vamos a Crow's a tomar algo tranquilas, charlamos un rato y volvemos temprano. - propuso Renata.
- Si, podríamos hacer eso, no? Pero vayamos temprano porque sino me quedo dormida en el intento!
- Dale, ahora encargo el remis y te aviso...
Y así, casi como por obligación de no quedarse un sábado en casa, arreglamos con mi nueva amiga para salir. Me pasó a buscar y fuimos derechito a buscar alguna mesita en el patio de Crow's. Renata conocía a todos los patovicas y sumado a que yo era casi socia vitalicia, entramos siempre sin hacer cola, sin documentos y sin que nos revisen.
- ¿Compramos un New Age?
Nos sentamos en la arcada de una ventana aprovechando el calor y charla va charla viene, la botella quedó vacía en seguida.
- ¿Pedimos otro?
Le conté a Renata lo sucedido el día anterior en el cine, y ella me puso al día de sus idas y venidas con su amor.
No recuerdo el momento exacto en el que comencé a marearme, pero cuando el pub se llenó nosotras estábamos a punto caramelo.
- ¿Damos unas vueltas?
Lo último que nos faltaba para quedar bien borrachas. Renata tiene la costumbre de salir con zapatos altísimos con poca estabilidad, que quedan diiiviiinos pero son contraproducentes para tomar alcohol. Salimos al patio, y ahí hay empedrado de la calle. Imaginen eso.
- ¡Qué raro verte en pedo! - me dijo una voz. Me di vuelta y vi a la última persona que esperaba ver: Enzo.
- ¿Qué te pasa? ¿Qué bardeas? - contesté de mala manera.
- Nada! Te digo que parece que te tomaste hasta el agua de los floreros!
- Yo tomo lo que quiero, no es asunto tuyo. - Me estaba por ir cuando uno de sus amigos me frenó y me preguntó como andaba. Hablamos un rato pero me di cuenta que yo solo decía incoherencias. - Tu amigo es un forro. - Dije de pronto.
- ¿Quién? ¿Enzo? ¿Por?
- Porque si! Se la da de que se la sabe todas y es un idiota más del montón!
- ¡Che Enzo! - gritó el amigo. - Por acá te están diciendo cosas feas!
Enzo se acercó con una sonrisa que a mi me revolvía la panza.
- ¿Qué te pasa teen angel? - me dijo. Y yo exploté.
- ¡¿Ves que sos un idiota?! Decime, ¿practicás para tarado o ya te recibiste?
- Que en pedo que estás!! - reía a carcajadas mientras se tocaba el pelo como galán de cine de bajo presupuesto. - Calmate un poco, dejá de gritar Diosa!
- No!!! No tengo porque bajar la voz! Que todo Crow's escuche lo forro que fuiste conmigo! - la gente que estaba al rededor nuestro miraba esperando que vuelen las copas por el aire.
- Ehh loca!! Bajá la voz en serio porque no respondo de mi eh! - y me agarró del brazo.
- No te tengo miedo. ¿Qué me vas a hacer?
- Pará pará pará!!! Calmate. Respirá profundo y decime lo que tengas para decirme sin putearme.
Suspiré. Giré sobre mi eje y me volví a mirarlo fijo.
- Desapareciste del mapa. Tanto verso de que siempre iba a poder contar con vos, de que tanto me querías, pero desapareciste como hacen todos Enzo. Eso me pasa. Me duele.
- ¿Eso era el enojo? ¿Por eso tenías que putearme? Mi sentimiento hacia vos no cambió, Diosa.
- ¿Entonces porque ya no hablamos como antes? ¿Por que terminamos siempre a las puteadas?
- No sé, supongo que deberíamos bajar un cambio los dos.
- ¡Hacete cargo alguna vez en tu vida! - grité de nuevo.
- Shhhhh!!!! Pará!!! ¿De que me tengo que hacer cargo? En todo caso los dos somos responsables.
- Yo asumo lo que quieras, apuesto que vos no.
- Ok, asumo mi parte...
- ¿Y entonces? - lo miré con tristeza. ¿Habría esperanzas de que las cosas cambien?
- Tratemos de volver a hablar como antes...
- Yo lo voy a seguir haciendo, pero me duele lo que pasó en el medio.
- Dejá de dramatizar. Madurá Diosa. No sos una teen angel, ya sos grande.
Odio cada vez que Enzo se hace el maduro y me trata de pendeja. Está a la vista que me gana por goleada en chiquilín.
- Perdoname por no ser una de las jovatas que te gustan. Soy lo que soy y si no te gusta lo lamento.
Enzo se volvió a reír.
- Bueno, está bien. Igual estás en pedo, si querés después lo hablamos. Ahora me voy con los chicos. Ojo con lo que hacés!!
Nos abrazamos a modo de reconciliación, pero se volvió a ir entre la gente sin más que una promesa de algo que yo estaba segura que iba a ser difícil de cumplir.
- ¿Todo bien? - me preguntó Renata mientras se sostenía del brazo de uno de los patovicas amigos de Crow's.
- No. - contesté triste.
- Vení, vamos adentro. - Y me agarró como pudo y me llevó. Compramos un Dr Lemon y dimos algunas vueltas antes de volver a salir al patio.
- ¡Ese es Facundo! - dije de pronto.
- ¿En serio?
- Si!! Ahí!! En la cola para entrar!!
- ¿A dónde?
Pero volví a mirar y no lo encontré. Capaz había alucinado.
Nuestro mareo terminó en lo inevitable: devolvimos en la enredadera. El patovica nos regaló una botellita de agua.
- Diosa, ¿me acompañás al baño? - me pidió Renata. Mientras íbamos me contó. - Recién Choco, uno de los de seguridad, me dijo si me iba con él!
- ¿Y que vas a hacer?
- Claramente no quiero!! Pero yo me hice la mujer fatal y ahora no se como retractarme sin quedar como una calentona!
- Ay Rena!!! Vos sola te metés en los líos eh!!
Se metió en el baño y mientras la esperaba, saqué el celular. "Las cosas que hice sin pensar, fueron las que me salieron mejor", pensé. Y entonces escribí:
"Me siento mal"
Y se lo mandé a Facundo. Al rato recibí su respuesta.
"Mal de borracha o mal de triste? Dónde estás?"
Me reí sola y se lo mostré a Renata cuando salió.
- Sos una genia! Aprovechá, no seas boluda - me dijo.

"De lo primero! Estoy en Crow's"
Ya el mareo se había esfumado, pero sin embargo lo seguía actuando para no perder el estilo y no quedar como mentirosa.
"Quedate ahí que ahora voy a buscarte"
Salté de alegría. En un fin de semana me habían salido dos cosas tal como las quería. ¿Y la desgracia cuando venía?
Al rato me mandó uno diciéndome que estaba en la puerta. Asique salí. Renata me dijo que no me preocupara por ella, que se iba en remis antes que este tal Choco se avive y la vaya a apurar.
Ya era de día, la claridad me incomodaba y los tacos en el empedrado también. Caminé hasta la valla de contención que ponen en la puerta, mientras mi vestido negro se volaba. Facundo se dio vuelta y note el cambio de su expresión al verme por primera vez vestida así. Estaba hablando con una chica a la cual tenía fichada pero que nunca me la habían presentado.
- Hola... - saludé con voz actuada y actitud de destrucción total. Nos abrazamos.
- Hola! ¿Estás bien?
- Si, ahora un poco mejor. Recién fue terrible...
- Te presento a mi prima. - me dijo mostrándome a la chica. Obviamente no dije que ya sabía su nombre y la saludé. - ¿Estás sola?
- Si. - dije mirando a mi alrededor. Renata iba caminando por la vereda y me hizo señas de que me vaya, que ella iba a estar bien. - Mi amiga se va con un chico.
- Bueno, entonces vamos al estacionamiento a buscar el auto que te llevo. Primero la dejamos a ella, te parece?
- Si, dale...gracias!
Iba a subirme en los asientos de atrás, pero la prima me dijo que yo debía viajar adelante. Con ese gesto se ganó mi confianza. Durante el viaje charlamos, cantamos y reímos los tres. Después de dejarla en la casa, bastante lejos por cierto, retomamos hacia la nuestra. A la altura de la avenida donde Facundo debería doblar para ir a mi casa, me miró y me dijo:
- ¿Estás en condiciones de ir a tu casa ya? ¿O querés que hagamos un poco de tiempo?
Se notaba de acá a Magadascar que la borrachera se me había pasado hacía rato. Yo estaba en claras condiciones de regresar a mi casa, sin embargo no quería.
- Maso, estoy un poco mareada todavía. - mentí. - ¿Pero que proponés hacer?
- Ir a mi casa. ¿Te parece?
- Bueno...
Facundo siguió de largo y fuimos camino a su casa. Esta vez cuando entramos no estaba Lautaro ni nada de que asustarme. Fui al baño y después subimos a su habitación.
Me mostró alguno de sus trabajos de la facultad que tenía en la computadora. Eran muy interesantes pero mi cabeza pensaba en otras cosas mientras emitía comentarios sobre lo que estaba mirando.
Cuando ya no había más nada para mirar, lentamente Facundo se acercó a mi para empezar a besarme. Mi vestido desapareció en unos minutos y pasamos a la cama. La escena era repetida, como un dejavú de algo que ya había pasado meses atrás. Pero había una diferencia: ya no tenía miedo...

...estaba en el lugar donde más cómoda me sentía en todo el mundo.

martes, 8 de marzo de 2011

Back at your door

Cuando me lancé en el mundo de la escritura, decidí hacerlo de forma anónima. Solo de esa manera podría ser libre al escribir y no tendría miedos de involucrar a personas o relatar hechos que me comprometían. De esa forma iba a poder contar todos mis secretos. Por ese motivo, nadie nunca iba a saber que yo era LaGranDiosa.

Luego de las fiestas de fin de año, la fiesta de reyes, el cumple de Fede, y demás salidas, tenía mas que amortizados los findes que me había quedado estudiando para los benditos finales. Una tarde, Mecha me llamó para juntarnos junto con Inés en la heladería del barrio y charlar tranquilas.
- Contame alguna novedad. - me dijo Inés. - Vos siempre tenés cosas para contar, te pasa de todo!
- mmmm, me parece que no tengo nada para decir.
- ¿Cómo que no? Es casi imposible!
- Si, este mes fue más que tranquilo. No hubo mucho. ¿No Mecha? Ayudame a recordar...estoy demasiado calma!
- Es verdad. - apoyó Mecha. - Cosa rara en la Diosa eso!
- Hoy a la noche vamos al cine a ver Avatar 3D, querés venir? - me invitó Ine.
- Uy que ganas de ir al cine!! ¿Quienes van?
- Nosotras dos, Fede, el novio de Ine y Santi. Sumate!
Acepté ir. Santi era compañero del colegio, una especie de amigo gay con el que hasta compartimos habitación en Bariloche, asique no iba a tener problemas de ir con ellos.
Quedamos en encontrarnos a las 22 hs. en el cine para tener tiempo de comprar la entrada y comer algo antes de que empiece la función. A las 21 hs. se largó una tormenta que inundó todas las calles. Truenos incluidos. A pesar de mi miedo a ese tipo de noches, subí a mi habitación a cambiarme.
Mientras revolvía el placard me frené en seco y miré mi celular apoyado en la cama. Sin pensarlo lo agarré y escribí.
"Che cinéfilo! ¿Viste Avatar ya?"
Enviado. Si, a Facundo.
Al rato me llegó su respuesta.
"No. Está en mi lista de asuntos pendientes. Por?"
Recién en ese momento caí en cuenta de lo que estaba haciendo. Sólo cuando se hizo real tomé dimensión. Ya mas nerviosa, contesté.
"Si tenés ganas de sacarlo de esa lista, en un rato voy al cine con unos amigos a verla."
¿Por qué los impulsos son las acciones que mejor salen?
"¿A que hora y en que cine?"
Le mandé otro sms respondiendo sus preguntas.
"Ok, te mando sms cuando salgo de casa y te paso a buscar"
Así de sencillo. En 10 minutos acababa de planear una salida con Facundo, casi inconscientemente.
Nerviosa, me puse a revolver con mas intensidad mi ropa buscando algo apropiado. Le pedí a mi mamá que me hiciera una trenza cocida, y me pinté los ojos con colores dorados. Mientras esperaba detrás de la ventana veía como llovía sin parar. Solo respiré cuando vi su fiat negro frenando en mi puerta.
- ¿Cómo estás? - pregunté contenta cuando íbamos en camino.
- ¡Sorprendido! No puedo creer que hayas querido salir con semejante tormenta...
- Jajaja!! Es verdad!! - me reí con ganas. Otra vez comprobaba como Facundo, después de todo este tiempo, me conocía en varios aspectos. - En este 2010 busco dejar atrás algunas cosas y mejorar en otras. Éste sería un comienzo...
- El próximo podría ser que empieces a tomar gin tonic!
Llegamos al shopping y nos encontramos con los chicos. Agradecí que estuviera Santi, de lo contrario parecería salida de parejas.
- Facundo, no pienses que estamos locos. Es que somos actores! - aclaró mi amigo, después de hacer chistes tontos en complicidad con Inés.
- Él estudia cine, capaz en eso pueden encontrar cosas en común. - acoté. Facundo solo escuchaba y cada tanto agregaba algo.
- Yo no sé como podés estar enamorada de alguien tan distinto a vos...es muy aburrido este chico!! - me dijo Inés cuando fuimos al baño.
- Vos porque no lo conocés! Es divertido pero cuando está en confianza. Imaginate que los escucha a ustedes con sus locuras y se inhibe. A primera vista Facundo parece serio, pero no es.
- Parecería como si se estuviera aburriendo!!
- Te prometo que no es así. - contesté segura. De todos modos, tenía mucho miedo de que Inés tuviera razón, y la salida resulte un fiasco.
Tomamos un helado mientras esperábamos que se haga la hora de la función. Para nuestro odio, no conseguimos entradas para la 3D, asique debimos conformarnos con verla normal.
Para los que vieron la peli sabrán que es bien larguita y que si bien no es un drama, yo soy bastante susceptible, y el final me hizo emocionar. A los demás les pareció una pelotudez. A mi me encantó.
- Claro!! - gritaba Inés en la puerta del cine cuando salimos. - Ahora entiendo porque la Diosa se vino con la trenza!! ¿Qué pretendés amiga?
- Voy a alimentarme al árbol y en seguida vengo!! - reíamos.
Por suerte la lluvia había parado, y solo quedaba el aroma al pasto mojado. Santi se encargó de dejar en claro que yo volvía en el auto con Facundo, y todos los demás lo harían amuchados en el auto del novio de Inés.
- Perdón por mis amigos! - le dije ya solos en camino de vuelta. - Son medios especiales.
- No pasa nada!
Pasamos por la esquina de Crow's, pero miramos y como nadie dijo nada, Facundo siguió camino a mi casa.
- Tengo una compañera de facultad que está media pirada. - me contó
- ¿Por?
- La piba es colombiana. Se vino a vivir acá por seguir al novio. Pero ahora se pelearon y ella se fue de la casa, entonces no tiene a donde ir.
- Ah, una boluda!
- Si, está parando en la casa de otra compañera. Pero me llama por teléfono a mi, supuestamente para que yo la escuche, pero leo sus intenciones de hospedaje en casa...
- ¿Vos decís? Que atrevida...
- Si. Por eso le dije por facebook que me iba de vacaciones, y por estos días trato de no publicar nada para que no se note que en realidad estoy acá. Los últimos llamados no se los atendí.
- Dejá de meterte con locas.
- Es verdad. A esta le di una vez y ya se pensaba que se podía venir a vivir a mi casa. ¡Ni en pedo!
Claramente nunca le dije que a veces entraba a su cuenta de facebook, y que días atrás había visto esos mensajes de los que me hablaba. Una vez más confirmaba que Facundo no me mentía.
Llegamos a la puerta de mi casa y el momento de la despedida era lo peor que podía pasarme. Entonces volví a actuar por impulso.
- ¿Querés pasar a tomar algo? Un rato...
Facundo contestó casi instantaneamente:
- Bueno!
Entramos a mi casa, serví algo para tomar, y nos sentamos en la mesa a charlar.
- ¿Tantos DVD's comprás? - comentó mirando el modular. - ¿Por que no te las bajás como te expliqué?
- Porque las compra mi mamá cuando viene de trabajar, yo no le doy mucha bola. ¿Querés ver que hay? Capaz hay alguna buena para mirar...
Empezamos a revolver la pila de películas y encontré el DVD de mi cumpleaños de 15.
- El que lo editó puso canciones de Lenny Kravitz y de los Red Hot! - le conté.
- mmmm, a ver....¿podés ponerlo?
Emocionada, conecté los cables. No podía creer que Facundo me estaba pidiendo ver el video de mi fiesta.
Nos sentamos uno al lado del otro, y mientras yo le iba explicando, se fumó las 3 horas que duraba. Adelanté solo las partes de baile monótonas. Me sentí feliz. Fue como si ahora él había estado en la noche mas linda de mi vida. Conocía parte de mi historia.
Entre charla y charla, se hicieron las 9 de la mañana. Mis abuelos se despertaron y comenzaron su rutina de todos los sábados. Pero Facundo, lejos de acobardarse, saludó y siguió sentadito.
Recién a las 10, empezó a amagar para irse. Lo acompañé hasta la puerta, y solo cuando abrí la reja me dió un beso.
Fui a la cama a dormir muerta de sueño...

...pero sin saber que el próximo capítulo se escribiría al día siguiente.

lunes, 28 de febrero de 2011

Hoja de ruta

Diciembre del 2009. Muchas cosas para enterrar, muchas otras por empezar.
Tantas veces anteriormente había tratado de hacer el famoso "borrón y cuenta nueva" pero claramente, nunca lo había logrado.
- Son frases hechas. - le dije a Mecha. - Dudo poder lograrlo.
- No es imposible, pero sí difícil y más si no te convencés vos misma.
Estaba segura que debía hacer un cambio mas profundo...pero, ¿cómo?

Terminando el ciclo lectivo en la escuela, el día del acto de fin de año lloré como una nena. Tanto como si todos mis alumnos fueran parientes mios, o como si la que terminaba el año fuera yo. Veía a mis "chiquitos" paraditos, cantando el himno, sosteniendo la bandera, prolijos saludando nerviosos a sus padres, sacandose fotos por todos los rincones. Me movilizó de pies a cabeza, me puse contenta y triste al mismo tiempo.
- Diosa, quedate con primero en el patio hasta que tengan que subir al escenario por favor! - me pidió la directora.
- Seeeeñoooooo!!!!!! - vinieron en seguida todos gritando a abrazarme. - Te vamos a extrañaaaar!!!!
Los miré llena de ternura, y con una sonrisa les dije que yo también. Y me sorprendí al darme cuenta lo sincera que estaba siendo al responderles.
Se me llenaron los ojos de lágrimas. Por primera vez me sentí mujer, y no por estar delante de un hombre, sino por un instinto que surgía desde mis entrañas. Por primera vez, soñé con algún día ser mamá...

- ¿Vamos a cenar para despedir el año después de los finales, como hacemos todos los años?
Yanina me miraba con una sonrisa, acababa de dar bien una materia, a pesar del momento difícil que atravesaba.
- Si, dale. El viernes cuando salimos de la facu vamos. Hace mucho que no saco la nariz a la calle.
Le avisó a Marianela, pero por esa época ya las cosas habían dado el giro rotundo. Fuimos a un bar-pizzería de la zona. Comimos, charlamos.
- Voy a empezar a trabajar.
- ¿Te parece, Yani?
- Si, la psicóloga con la que hablé cuando mi viejo estaba internado me recomendó que busque nuevos ambientes.
- ¿Pero tu mamá no necesita que la ayudes en su oficina?
- Si, pero está mi hermano, y yo quiero empezar a ganar experiencia en lo nuestro. Ya empecé a mandar curriculums, y la semana que viene tengo una entrevista en una.
- Si a vos te parece que es lo mejor, dale para adelante!
- Ayer hablé con Enzo.
Tragué el pedazo de pizza que tenía en la boca de golpe y abrí los ojos.
- ¿Ah si?
- Me preguntó como andaban las cosas, y le conté todo esto. Me dijo que le parecía bien que empiece a laburar, viste que a él le encanta hacerse el psicólogo!
- Si, vi... - Y tomando un sorbo de vino cambié de tema. - Che, y que laburo querés? ¿Programadora? ¿Base de Datos?
Termianos de comer y fuimos a un bar. Nos encontramos con Joaquín, el primo de Fede.
- Diosa, ¿algún día me vas a dar bola?
- mmmm, me parece que no Joaco! Pero por las dudas seguí preguntando. - contesté siguiendo el juego que hacía siempre con él. Fede me había contado que su primo tenía una atracción especial hacia mi, y que todas sus novias siempre volaban de celos cuando yo aparecía en algún lado. "La mirás de una manera que a mi no", le había dicho una. Algunas noches de flaqueo, Joaquín consiguió algunos besos (a pesar de no estar soltero), pero no más de eso. Para mi era más divertido que amoroso. Sin embargo reconozco que besa muy bien.
- ¿Vamos? - le pregunté a Yanina.
- Si, dale. Estoy muerta!
- Ey, Diosa!! Te vas a ir sin darme un beso?
- Por supuesto. Es lo que estoy haciendo, no ves?
A Joaquín se le transformó la cara. Yanina se acercó y me dijo al oído:
- Son las 5 de la mañana! A esta hora está permitido, podés darle.
Yo solo me reí y saludé a sus amigos.
- Diosa!!! - insistía haciendo puchero. - Por favor te pido, ¿qué tengo que hacer para que me des bola algún día? ¿Querés que me arrodille? Lo hago!! Sabés que me gustas y que me muero de ganas de que me dés un beso. Decime, ¿qué tengo que hacer?
Lo miré a los ojos y me sonreí.
- Todo al revés Joaco, todo al revés. Evidentemente para que me termine enamorando como una pelotuda, ahora deberías estar ignorándome y haciéndote rogar. ¿Ves que no entendés nada?
- Uh que histérica que sos!
- Si, la peor de todas. Odiame!
Joaquín me dio un beso, pero en seguida salí del bar con Yanina.
- ¿No te gusta, no?
- No...o sea, es Joaquín, es un desastre! Vos lo conocés hace rato y sabés como es.
- Bueno, pero para un sábado a las 5 am no está mal! Aprovechá para pasarla bien!
- Si, pero viste cuando eso que tenés ahí, al alcance de la mano, no te atrae?
- Perfectamente te entiendo.
- Tiene razón él: somos muy histéricas.

Vacaciones. Ya no más colegio, ya no más facultad. No tener que cumplir horarios. No tener que cruzarme a Orlando haciéndose el canchero con su moto, mientras dentro de mi sentía esa dualidad entre amor-odio, esa mezcla entre ganas de meterlo en una cama y de enterrarlo vivo. No tener que cursar esa única materia que me había quedado a la mañana junto a Marianela, y tener una espina clavada toda la mañana. El año próximo todas a la noche, lo había decidido. Aunque eso también implique escuchar a Martín contando sus anécdotas de mujeres y pecados (él había cometido todos!)
Vacaciones. Ya no quería vivir pendiente de lo que Facundo hacía o decía. Me obligué a solo hacer uso del conocimiento de su contraseña de Facebook una vez por semana. Mi meta para el 2010 sería, aparte de recibirme de Analista, superar todo lo que él significaba para mi. Pero, ¿cómo?. Como empecé diciendo, sabía mejor que nadie que era casi imposible. Que aunque me lo tatuara en la frente, hasta que realmente no me diera cuenta lo mal que me hacía, no lo iba a llevar a cabo.
Debía encontrar una manera de sacar los fantasmas de mis recuerdos.
Vacaciones.
Ahí estaba la clave.
De chica, solía zambullirme en el mundo de la literatura durante todo el verano. Busqué en mi biblioteca y me acordé que nunca me había comprado el libro de mitología griega que tenía ganas de leer. Entonces empecé a buscar títulos interesantes en internet.
No recuerdo como, pero llegué a un blog. Y luego a otro, y a otro. Pasé por muchos. Me enganché con dos o tres. Especialmente uno, que me lo devoré en 2 días.
Un blog.
Ahí estaba la solución.
¿Y si contaba mi historia? Desde el principio, claro. Quizás había gente que se sentía igual. Quizás la opinión de un desconocido me servía. Quizás descargar en palabras todo ese amor contenido, me ayudaba a sacarme el peso de encima.
Diciembre del 2009. Nace LaGranDiosa...

...nace este mundo maravilloso que me cambió la vida.

viernes, 18 de febrero de 2011

Volver a empezar

La noticia de Yanina nos movilizó a todos. El hecho de que de un día para el otro le descubran a su padre cáncer en gran parte de su cuerpo, y que combatirlo sea tan difícil como peligroso, de manera que solo le den tres meses de vida y nada para hacer, era algo terrible. Mi charla definitivamente ya no tenía importancia, y hasta en un punto me hacía sentir culpa.
Durante las primeras semanas, intenté ayudar a mi amiga de la manera que podía o ella me dejaba. Gracias a Dios, al mes encontraron un médico que le propuso una operación y tratamiento. Era la única esperanza, que encima de todo, costaba muchísimo dinero. La familia decidió aceptar esta posibilidad. Luego de que el papá de Yani saliera de la operación, comenzaron con el tratamiento. Poco a poco, y sorteando muchísimas dificultades, pudo ir saliendo. A pesar del primer médico, no solo vivió los tres meses que le pronosticaron, sino muchos más. Hoy puedo decirles que no está curado, ya que la metástasis sigue presente en su cuerpo, pero que el padre de mi amiga puede llevar una vida casi normal.
A lo largo de todo ese tiempo que conllevó la enfermedad, yo nunca me sentí capacitada para contarle lo sucedido con Enzo. No era oportuno, no tuve la valentía, no podía pretender que Yanina soportara algo más.
Por eso motivo nunca se lo conté y es el día de hoy que continúo guardando el secreto.

Por otro lado, la relación con Enzo siguió de tal manera que no se me dificultó ocultar lo sucedido...
Luego de aquella noche, esperé que diera alguna señal de vida. Sin embargo, Enzo ya ni me hablaba por msn, y cada vez que lo hacíamos terminabamos discutiendo.
Intenté que a pesar del desliz que tuvimos, podamos seguir siendo amigos como antes, pero era en vano. En el aire de nuestras conversaciones se olía bronca y hasta resentimiento. Era una situación que me daba mucha pena, y si me proponían volver el tiempo atrás, estaba segura que elegiría quedarme con las ganas y preservar nuestra amistad.
Durante el primer tiempo, la falta de esa persona incondicional que me escuchaba en todas y me aconsejaba como nadie, se notaba mucho. Extrañaba a Enzo. Y a pesar de que después de cada discusión me prometía no volver a hablarle, ese sentimiento que salía de mi interior, me llevaba a volver a intentarlo. Hasta que bajé los brazos y no volvimos a hablar mas.
Mi parte mas insegura se cuestionaba si en realidad yo no le había gustado. ¿Y si solo había querido estar conmigo como parte de un plan de venganza para Yanina? No podía creer que alguien a quién le había confiado tanto me desilusionara de esa manera.

Mientras Yanina sorteaba el malestar de la enfermedad de su padre, trataba de dar las materias que podía. Yo me internaba con Tomi y Emi para preparar la tésis y poder presentarla en diciembre. Pero luego de algunas presentaciones nos convencimos que lo mejor sería dejarla para Marzo y ocuparnos de las otras materias.
Los fines de semana que tenía disponible y ganas de salir, ya no tenía al bloque para hacerlo. Por eso recurrí a Mecha, y más adelante a otro grupo de amigas que poco a poco fue formándose.
A la vuelta de mi casa vivía Yiyo, una chica que había ido a mi colegio, pero un año mas grande. Y ahora la había reencontrado en el gimnasio y nos habíamos empezado a llevar bien.
Yiyo era mas petisa que yo, morocha, llena de rulos, delgada pero con buena delantera. Aunque estaba soltera, cada vez que salíamos lo que menos le interesaba era conocer gente nueva. Nos quedabamos sentadas charlando y tomando algo, y por supuesto, me cargaba al verme como yo saludaba a todo el mundo.
Renata era la mejor amiga de Yiyo. Ella también iba al colegio y empezó a salir con nosotras. De mi misma estatura, cabello rubio y lacio, pero con muchísima mas delantera que Yiyo. Me sentía pobre al lado de ellas. Renata tenía una historia de amor compleja y extensa con un chico que trabajaba de patovica en un bar cercano a Crow's. Estudiante de psicología, siempre con la palabra justa.
Rosa y Marina eran hermanas de un compañero de la facultad. Rosa estudiaba medicina en la misma que yo, y Marina hacía un curso de cocina. Rosa, de 25 años, alta, flaca, de pelo castaño y rulos, siempre usando jeans ajustados y remeras de colores. Marina igual, pero de 21. Ambas empezaron a ir siempre a Crow's para salir con nosotras.
Flavia era amiga de Rosa, otra estudiante de medicina, y a veces también se sumaba al grupo.
Así fue como formamos un grupo de fines de semana. Yo las miraba con recelo, y todavía no me animaba a llamarlas amigas con todas las letras. Venía de muchas desilusiones en materia de amistad, y no quería volver a tropezar. Si me había defraudado una amiga que tanto conocía, ¿por qué no lo haría alguien que veía solo de noche?. De todas maneras, me alegraba saber que no estaba sola y que supe encontrar gente para rearmar mi vida.

Un sábado cualquiera, fuimos a Crow's con Yiyo, Renata y Emi. Mientras Renata trataba de levantarse a Emi sin ningún éxito, vi entrar a Facundo.
- Saludalo Diosa! - me insitía Yiyo.
- No, mejor evitarlo... - quería autoconvencerme.
- ¿Estás segura que vas a poder?
Obviamente, no. Pasó por adelante mio y nos saludamos. Se acercó a la barra a pedir algo, y mientras los chicos se alejaban, nos quedamos charlando solos.
Pasamos una hora hasta que mis amigos volvieron y él se encontró con una amiga y nos separamos.
- ¿Pasó algo cuando nos fuimos? - me preguntó Renata.
- No, nada de nada.
- ¿Por?
- Porque no. Estuvimos hablando nada más.
- Te le hubieras tirado encima! Cómo yo hice con éste boludo de Emi, pero claro, Facundo seguro agarraba viaje!
- No voy a tirarme encima de nadie Renata! Él sabe que si quiere estar conmigo, con un gesto alcanza. Pero no voy a forzar las cosas. Y ya es tarde, asique mejor vamos yendo, no?
Salimos de Crow's y Emi se fue para su casa. Con Yiyo y Renata empezamos a caminar hasta la estación, ya que las chicas insistieron en tomar el colectivo hasta casa.
Caminaba con miedo, no paraba de recordar aquel día de furia cuando nos corrieron por la calle con Marianela, Fede y su primo Joaquín. Tratando de alejar mis pensamientos de mi cabeza, lo único que venía a mi mente era Facundo. Aunque hacía de cuenta que no me había afectado, cada vez que lo veía era un terremoto en mi interior. Estar cerca suyo aceleraba todos mis sentidos y alejarme de él era trágico.
- Está sonando un celular - dijo Yiyo trayéndome de mis pensamientos. Era el mio.
"Orlando llamando", decía. Otra vez rescatándome del peligro. ¿Instinto de superhéroe?
- Hola
- ¿Hola, Diosa? ¿Dónde estás?
- Volviendo a casa, ¿qué pasó?
- ¿Querés que pase a buscarte? Te llevo a tu casa.
- ¿Pero en que andás?
- En la moto.
- Yo no me subo ahí eh!
- Decime dónde estás!
Le dije por la calle que iba caminando y me cortó.
- ¿Quién era? - me preguntaron las chicas.
- Un compañero de la facultad. No se que quiere.
- Ah no perdés el tiempo vos eh! - me cargaba Renata. - ¿Te vas a ir con él?
- No creo, si viene con la moto no me subo.
- Se, claro. Ahora vamos a ver si decís lo mismo. No seas tonta, aprovechá!
Por lo lejos se sentía el sonido del motor. Apareció una super moto negra, y un grandote se sacó el casco para dejar su melena rubia al descubierto. Orlando impactaba.
- ¿Subís? - me preguntó.
- Me da miedo.
- Vamos despacito, dale, no pasa nada!
Y sin pensar más, accedí. Me subí a esa moto y fui derecho a lo obvio. Paramos en su casa, pero luego encaramos al departamento. Dejó la moto en la puerta y subimos.
Volví a estar con Orlando. Volví a entregarme a él, y estaba vez, sobria. Volví a disfrutarlo, volví  a caer.
En mi cuerpo sentía el placer de la venganza, de la revancha, de la satisfacción. Por mi mente pasaron muchas personas. Marianela, Enzo, Facundo. ¿Realmente estaba envuelta con Orlando por lo que él me daba o por lo que los demás me habían dejado?
A pesar de todo, de algo estaba segura. Si con Orlando la pasaba bien, no iba a volver a reprimirme porque era un tiro al aire...

...a partir de ese momento, supe que era necesario empezar de cero.

martes, 8 de febrero de 2011

Claroscuro

Entramos al departamento, prendí la luz y me fijé que todo estuviera en orden. Caminé por todas las habitaciones y revisé todos los rincones aparentando una preocupación normal ante la situación. La realidad es que estaba nerviosa y no sabía que hacer.
En el remis, Enzo ni siquiera me había ofrecido una caricia. Estaba distante y frío. Me sentía como si estuviera yendo a tener sexo con  un desconocido. "Estamos en un remis, Diosa", pensé, "Cuando lleguemos las cosas van a cambiar". Mis nervios de estar usando el lugar de forma ilegal, completaban un estado de intranquilidad terrible.
Cuando ya no tuve mas rincón para revisar, me paré en el medio del comedor y suspiré. Enzo se acomodó el pelo y se acercó riéndose.
- ¿De que te reís? - le pregunté.
- De vos!
- Ah que idiota que sos!! - respondí enojada, pegándole en un brazo.
- Te estoy cargando, tonta. - avisó agarrándome el brazo y haciendo que me acerque a él. - Vení para acá.
Enzo empezó a besarme despacio, y aunque traté de mejorarlo, no había con que darle. Yanina tenía razón, besaba muy mal.
Se sentó en un sillón e hizo que me sentara yo arriba suyo. De a poco, comenzó a sacarme el saco que llevaba puesto. Era como si todos nuestros movimientos y acciones, fueran sacados del mas perfecto manual de entrada en climax. Pero eran eso, sacados de manual. Al menos yo no pude sentirlos nunca, y a pesar de tratar de relajarme con cada caricia, con cada beso, no lograba subir mi temperatura.
Pasamos a la habitación, donde de a poco terminamos de despejarnos del resto de las ropas. Fue quizás, una de las veces que mas vergüenza sentí de estar desnuda.
- Dale, bajá. - me dijo agarrándome de la cabeza.
- ¿Qué? - contesté horrorizada, sentandome bruscamente en la cama.
- Dale Diosa, los dos sabemos perfectamente que te encanta hacer eso, ahora te vas a hacer la "ayy, noo"?
- ¿Me estás cargando, Enzo? - pregunté indignada. No era necesario que me lo dijera, no era necesaria esa acotación. Tanto él como yo sabíamos que eso iba a suceder, pero el hecho de que me lo pidiera de esa manera tan básica, me hizo perder todas las ganas de hacerle nada.
- En serio boba, dale!!
- Olvidate, no voy a hacerte nada de manera obligada.
- No te estoy obligando, te lo pedí nada mas. ¿Qué tiene de malo? Dale, si lo hablamos mil veces esto! No nos vamos a espantar ahora!
Me quedé quieta pensando que quizás tenía razón. No tenía nada malo y después de todo era lo normal. De a poquito bajé y en ese momento confirmé que los dichos de Yanina eran todos reales. Enzo venía muy bien, demasiado. Y eso me daba miedo.
Pero al ratito dejé inconcluso lo que estaba haciendo y le expliqué que de verdad no tenía ganas. Enzo dejó de insistir y se puso arriba mio.
No voy a contar detalles, simplemente voy a decir que mis miedos con respecto al tamaño se disolvieron en 3 minutos. Podría haberme pintado las uñas mientras Enzo hacía lo que quería. No sentí nada, era como si mirara una película. Terrible desilusión me llevé con respecto a un momento tan especial.
Cuando salimos del departamento, me preguntó como debía ir hasta la estación de tren. Le expliqué y como era cerca decidió irse caminando. Llegué a la esquina de mi casa y nos despedimos, sin pena y sin gloria.
Enzo había sido una completa y triste desilución. Tenía muchas ganas de que con él las cosas fueran diferentes, y la relación que teníamos así lo demostraba. Sin embargo mi presentimiento no había fallado nuevamente, las cosas no eran como parecían.
¿Era acaso posible, que de todos los hombres que había conocido hasta ahora, el único que haya estado a la altura de las circunstancias era Facundo? Cada día estaba mas convencida que sería casi imposible poder olvidarme de él. O al menos eso pasaría hasta que no encuentre alguien que me haga sentir todas las cosas hermosas que solo él había logrado. Desde su distancia, desde su no-amor, Facundo me había dado mas que alguien que me conocía mejor que nadie.
Al día siguiente decidí contarle todo lo ocurrido a Yanina. No quería arruinar una amistad por alguien que además, no valía la pena. Si bien ella me había dado el visto bueno, era lo que me correspondía hacer.
Pero a veces el destino nos tiene preparadas cosas que no tenemos en nuestros planes.
Cuando le mandé un mensaje a Yanina diciéndole que quería hablar con ella, me respondió que en ese momento no podía. Acababan de internar de urgencia al padre y no era el mejor momento.
Decidí entonces esperar a que todo estuviera en orden, para poder hablar con tranquilidad.
Sin embargo no sería tan fácil...

...al papá de Yanina le diagnosticaron tres meses de vida a causa de un cáncer terminal.